jueves, 4 de noviembre de 2010

Me subo a un byte y me voy

Hace algunos meses, ya no sé si lo escribí aquí o en Facebook o en cualquier otro entorno, reconocía no entender la lógica de Twitter. Hoy, todo lo contrario, estoy enganchado absolutamente. Me gusta su inmediatez, su brevedad, su agilidad, la inteligencia de muchos de sus contenidos, la diversidad y el fácil acceso a tanta, tantísima información.

Soy un adicto a las tecnologías, eso estaba claro, pero cada día me convenzo más de que mi futuro es on-line. No sé si ahora, después de probarlo, sería capaz de hacer una versión unplugged de mí mismo. La verdad es que no sé siquiera si me gustaría intentarlo.

A la mierda con los contrarios a las nuevas tecnologías. Yo me subo a un byte y me voy de viaje por ahí. Eso no significa una desconexión de la realidad, sino el aprovechamiento de ella y todas sus posibilidades para una existencia on-line.

Me voy de series ahora: "Better with you" (que without you).

miércoles, 3 de noviembre de 2010

El prepucio de los lamentos

Estoy leyendo un libro (entre otros tantos que comienzo, retomo, abandono, vuelvo a coger y dejo otra vez) que no es un clásico ni será la octava maravilla de la literatura, pero está escrito con gracia, con mucha cabeza y dice unas cuantas cosas de lógica aplastante. Es "Lamentaciones de un prepucio", un hombre criado en la religión judía en la que ya no cree, pero de la cual, inevitablemente, surgen sus culpas, sus miedos, sus angustias.

Interesante lectura para estos días. Lo estoy disfrutando con calma, con pausa, sin prisas. Hace tiempo que no leía así, riéndome a carcajadas en el autobús o mientras espero sentado en un banco o tranquilamente en la cama, sin la desesperación de acabarlo. Lo estoy pasando tan bien que quiero que dure mucho tiempo.

Escrito por Shalom Auslander, el libro está plagado de referencias no sólo a la religión, sino a muchos aspectos de lo cotidiano, de la sociedad y a lugares oscuros de nosotros mismos que, habitualmente, ignoramos.

Hay más información y una pequeña muestra para descargar en esta página.

Le moustache!

martes, 2 de noviembre de 2010

La tarde está sonriendo

Un atardecer agradable, trabajando, pero con mucho ánimo encima. Ya estamos en noviembre, en dos semanas me asomo a los 34 y me han anunciado el primero de mis regalos de cumpleaños para final de mes, así que contento estoy.

También he recibido noticias desde el exterior, he contado un sueño que tuve el fin de semana, tuve una mañana productiva y una tarde que va por el mismo camino; y, pese a todo, me dio tiempo a preparar la comida y ver las series de ayer. Bueno, casi todas.

Además, el fin de semana estuvo muy bien. Empezó con una buena cena, dos gratas comidas, una tarde de reencuentros y un lunes de relax. Debo decir que mi biorritmo está en un proceso ascendente estos días y me alegro por eso. Me gusta disfrutar de mi oscuridad, pero reconozco que me cansa más que los buenos tiempos.

Lo único malo del fin de semana es el cambio de hora, que hace los días más cortos y las noches más largas. Nos quita luz y hacemos menos fotosíntesis. Pero no se puede tener todo en la vida. Algo hay que perder para ganar otras cosas.

Sigo intentando decidir si afeitarme el bigote o no. Todavía lo mantengo y creo que lo haré por unos días más, hasta que vea si me lo dejo o me lo quito. Sé que a mucha gente no le gusta, pero hay que cambiar de vez en cuando ¿no? Si no, la vida sería muy aburrida.

Más cosas a mi CV

Ya tengo en mi haber el diseño de dos cocinas. No debería decirlo, pero lo digo: el resultado en ambas ha sido bueno.

Ayer tuve la oportunidad de ver en vivo y en directo el segundo de mis diseños. Y me gustó mucho la distribución, el aprovechamiento del espacio, la simpleza. Todo calculado al milímetro. La dueña de casa eligió los colores, una mezcla de verde pistacho y blanco (marfil más bien), que quedó de lujo.

No saqué fotos porque no tenía la cámara, pero tengo que guardar estos logros para cuando el periodismo deje de ser una respuesta (si es que alguna vez deja de serlo) y necesite buscar nuevos caminos. Al menos puedo ir engrosando mi CV.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Stormy Weather (II)

Y como no podía dejar pasar la oportunidad, dejo aquí una gran canción, "Stormy Weather", en la voz de la magnífica Etta James.

Stormy weather (I)

En estos días tan ligados a los miedos, a la oscuridad y a los disfraces, se me ocurre compartir dos fotos que aparecieron en la prensa en el último mes. Dos fotos distintas, pero que reflejan la fuerza de la naturaleza en formato electricidad. Y es que es la propia naturaleza la que se encarga de ponernos en el sitio que corresponde, pese a todos nuestros intentos por dominarla.

Hace pocos días leía también que, si bien la lluvia se puede predecir como fenómeno atmosférico, no se puede llegar a determinar exactamente cuando lloverá, la cantidad de agua que caerá ni la forma en que precipitará. El hombre todavía no es capaz de entender el fenómeno de las nubes ni su perfecta ejecución, en la medida en que todavía no puede predecir con exactitud si tendrá un final líquido o no. Y teorías hay muchas, pero ninguna que pueda resolver el misterio.

Lo mismo ocurre con terremotos, tsunamis y otros fenómenos naturales. Son tan impredecibles como el tiempo. Nadie sabe ni puede asegurar su aparición.

Pero esto no va de ciencia de a pie de calle ni de teorías fantásticas sobre la naturaleza. Este post va de dos impresionantes fotografías de tormentas eléctricas: la de Nueva York es una foto "al natural" y la del Estadio Olímpico de Sydney es un montaje de varias imágenes tomadas con cámara fija durante 3 horas por Chris Kotsiopoulos.
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