sábado, 11 de septiembre de 2010

Lisboaaaaaaaaa


Lisboa desde el elevador de Santa Justa. ¡La altura es impresionante!

Sacar la foto así no fue nada, el problema fue cuando miré directamente hacia abajo, en vertical, y me di cuenta de que había muchos metros entre el suelo y yo. Inevitablemente, retrocedí y me dediqué a disfrutar de las vistas alejado unos cuantos centímetros del bordillo.

Al menos esta vez pudimos bajar por el elevador, ya que en el viaje anterior estuvo cerrado. En pocos segundos estábamos en la Baixa y seguimos caminando por Lisboa.

Esto es lo que dice Wikipedia del Elevador de Santa Justa: http://es.wikipedia.org/wiki/Elevador_de_Santa_Justa

viernes, 10 de septiembre de 2010

Nunca dejamos de aprender...

La vida o, mejor dicho, las personas que entran a nuestra vida, nos enseñan distintas aristas, posibilidades, opciones, formas de ver las cosas que son diferentes. Todas ellas tan valiosas como quienes las ofrecen. Lo más bello de todo, es permitirnos aprender, conocer cosas nuevas, e incluso descubrir todas nuestras equivocaciones o limitaciones.

Si hay algo que nos ha enseñado a muchos este 2010 es que la vida está llena de matices, de pequeñas cosas que pueden provocar un cambio profundo. Los sentimientos, las personas, las experiencias propias y ajenas nos permiten abrir los ojos a nuevas perspectivas que siempre sentimos ajenas y que, muchas veces, criticamos.

Pero eso es algo positivo. Superarse, evolucionar y ver que no todo es blanco o negro. Que los grises que nos rodean son, seguramente, mucho más interesantes y cómodos que los extremos.

Buenos momentos...




Buenos momentos de mis últimas vacaciones en Chile. Hay muchos más...

miércoles, 8 de septiembre de 2010

lunes, 6 de septiembre de 2010

Perdí uno de mis fantasmas

Sin duda lo mejor del viaje a Chile fue que volví con la mochila más liviana. Hace tiempo hablé de aquellos fantasmas que nos acompañan allí donde vayamos (http://tomasee.blogspot.com/2008/10/el-tren-barcelona-primer-relato-del.html). Pues esta vez, al menos uno de mis fantasmas, se quedó allí. Encontró un lugar donde descansar y se fue. No puedo decir que haya sido un mal compañero de viaje, pero ya era hora de que viajásemos solos, por separado. Y qué mejor momento que mis últimas vacaciones para dejarnos libres.

Es la primera vez que viajo entero a Chile y vuelvo todavía más entero. Fue el mejor regalo que podía traerme. Disfruté cada momento, mucho. Revivo muchas de las cosas de esas tres semanas y las saboreo, las recuerdo y me las vuelvo a guardar. Tantos momentos, tantas palabras, tantos gestos.

Pero la vida es la vida y estoy de vuelta aquí, después de tantos viajes y tantos kilómetros. Todavía me quedan vueltas para decir que ha terminado mi época de vacaciones, pero ya estoy en casa otra vez. Los buenos momentos hay que disfrutarlos y aprovecharlos, pero hay que dosificarlos y guardarlos para otra ocasión, para otro viaje, para las próximas vacaciones. ¡Nunca se sabe dónde serán!

¡Qué momento de gozo!

Una de las cosas que más disfruto es caminar por la playa y dejar que el mar me moje los pies. Es una especie de ritual de limpieza, de renovación. La verdad es que es una de las cosas que se extrañan en Madrid: el mar. Siempre le da a las ciudades una frescura, una sensación de amplitud, de apertura, de libertad. Es lo que tiene Barcelona, una ciudad en la que te da la sensación de que puedes respirar más, de que hay más aire sin necesariamente ver el mar directamente. Tengo ganas de ir a Barcelona. A ver si en mi agenda puedo poner una fecha para hacerlo. De todas formas, el mar de la foto es algo más grande: es el Atlántico, donde nunca había puesto mis pies directamente. Y la playa es cerca de Cascais. ¡Qué momento de gozo!

Hacia la Praça do Comercio


Foto sacada a traición, pero que me gusta porque refleja el espíritu de mi blog: que todos "vean" lo que yo veo.
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