La homosexualidad privilegiada

jueves, 29 de octubre de 2015


El estreno de Happy Together, programa emitido por TVN en Chile, marca un hito (para mí) en la historia de la televisión en ese país: una pareja gay protagoniza en horario prime una especie de docureality sobre su vida en pareja, como una forma de normalizar, de educar, de mostrar que dos hombres (o dos mujeres) se enfrentan a problemas similares que las heterosexuales: sentimientos encontrados, (des)organización, familia, trabajo, lo cotidiano, e incluso, la paternidad.

Para mí esa es su vital relevancia y, visto en este contexto, el programa me parece un triunfo. Pero entiendo de donde nacen las críticas que se han dejado ver en los comentarios en redes sociales: la representación de lo que se me ha ocurrido llamar "la homosexualidad privilegiada". Dos hombres guapos, exitosos, empresarios, en un entorno social más abierto, con una familia presente, sin problemas económicos evidentes, etc. Y es que se tiende a pensar, gracias a los estereotipos, que todas las parejas homosexuales son así.

Pero el abanico de posibilidades en el mundo gay (no voy a entrar en todas las letras) es tan variado como la bandera del arcoíris y todos los matices que pueda haber entre sus colores. 

¿Por qué no se sigue la vida de una pareja más "normal", en el sentido de que quizás todavía no pueden vivir juntos por falta de dinero (que las hay), que se desplazan en transporte público, que no pueden viajar, que no tienen una red de apoyo...? Y eso por no pedir que muestren la marginalidad de la vida homosexual: una pareja que no puede estar junta, que sufre acoso, que apenas tiene dinero para vivir, una cuyo entorno sociocultural resulte hostil o que no piensa en comprarse productos de cosmética masculina para utilizar después de la ducha. O, si me pusiera todavía más superficial, a una pareja de gordos, de hombres mayores, a personas con rasgos raciales menos "blancos", etc. ¿Dónde están? ¿No caben en pantalla? ¿No existen?

La normalización es un trabajo arduo y duro, a largo plazo, que requiere precisamente la mayor cantidad de información para conseguir su objetivo. Necesita diversidad, representación de distintas formas, necesita más colorido y menos estandarización. Estos dos hombres (que pobres, no tengo nada en contra de ellos y me han parecido un encanto, además de guapos) podrían ser una pareja gay en muchos otros lugares del mundo (EEUU, España, Argentina, Portugal, Brasil, Italia, etc.), pero representan a una porción de la sociedad chilena muy determinada y marcada. 

Supongo (y espero) que no se ha hecho con ninguna intención y que es una mera coincidencia, pero sería interesante ver otros "tipos" de homosexualidad en pantalla. Esa que ocurre a veces en las que no llegamos a fin de mes, en la que no nos gusta saltar en parapente o en la que no tenemos coche para desplazarnos por la ciudad. Esa en la que no hay espacio en la casa para hacer una fiesta o en la que los hermanos no quieren que te acerques a sus hijos para no "contagiarles" nada. Esa en la que todo es más real y menos televisivo, en la que todo parece o es más difícil que una conversación con una copa de vino blanco bien fresco en el sofá de un piso en la zona oriente de Santiago.

Me parece un gran paso la existencia de Happy Together, pero creo que la siguiente etapa es precisamente la de normalizar más, pero desde la diferencia, desde la diversidad, desde la realidad, sin caer en caricaturas, sino siendo lo más honestos que sea posible. Es esa la forma de conseguir que estas aventuras tengan el éxito esperado, no de público, sino de sensibilización.

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