Importante

sábado, 25 de octubre de 2008

No sé si ya habéis visto que en la parte superior derecha del blog, justo debajo del título, hay un apartado que se llama "Compañeros de viaje". Pues ahora me imagino que se os despierta la curiosidad. Simplemente es para que pinchéis en el enlace y os convirtáis en mis compañeros de aventuras y desventuras. La invitación queda hecha.
Gracias por estar aquí conmigo siempre.

¡Noticias adelantadas!

En El Invernadero nos adelantamos a las noticias. Justo uno de los temas sobre los cuales comentamos el último jueves, fue la falta de demostraciones de cariño y la necesidad de reivindicarlas. Hablamos sobre la incomodidad y rechazo que siente la gente en general si alguien el el Metro expresa alguna emoción (llorar, por ejemplo).
Hoy, el periódico 20 minutos, en su edición online publicó una noticia al respecto que reproduzco.

Los españoles nos besamos y toqueteamos menos que antes (EFE/Carlos Mínguez)

Ni tan adustos como aparenta Angela Merkel, ni tan cariñosos como se muestra en público Nicolás Sarkozy. Los españoles nos besamos, achuchamos y toqueteamos sin apenas conocernos, pero parece que empezamos a poner distancia en nuestro trato social, aunque lejos todavía de la frialdad de anglosajones y asiáticos.

"Cada vez somos más Merkel y menos Sarkozy. Dentro de poco, todos alemanes. Tendemos a reprimir nuestras emociones y sentimientos", asegura Luis Muiño, psicoterapeuta, en declaraciones a EFE. Juan Luis Chulilla, antropólogo, advierte también de ese cambio. "La globalización reduce las distancias", de ahí que la forma de comportarse socialmente unos y otros, europeos del sur y europeos del norte, se parezca cada vez más.

Cada día nos tocamos menos, se lamenta un sexólogo
La afectividad, la comunicación no verbal y las distancias corporales, destaca este antropólogo, se expresan de forma diferente según los entornos culturales. Por eso a un europeo le extraña que dos hombres árabes vayan de la mano por la calle, o ellos rechazan que ese gesto lo protagonicen un hombre y una mujer.

"Cada día nos tocamos menos", se lamenta Carlos San Martín, sexólogo y presidente de la Asociación para la Promoción Integral de la Salud Sexual. "Somos más individualistas, estamos más a la defensiva. La cercanía de otra persona nos tensa.

Luis Muiño, psicoterapeuta, habla de la velocidad a la que se transforma la tan cacareada efusividad latina. "Estamos pasando -dijo a EFE- de una sociedad en la que prima la colectividad, y en la que por tanto se toca más, se es más expresivo y espontáneo, a otra más individualista, como es la anglosajona o la centroeuropea, donde se reprimen las emociones. El mundo en general tiende hacia esto último".


"Incómodos con el cariño"


"Perdemos en amor, en seguridad, en sentirnos queridos. Estamos más solos, pero ganamos en libertad", argumenta Muiño. "Cada vez -continúa- nos sentimos más incómodos con el cariño, somos menos cariñosos. No es ni bueno ni malo, es diferente".

Sólo hay que ver la incomodidad que vivimos cuando entramos en un ascensor que va lleno, o en el Metro. Cada vez ponemos más límites. Y eso, creo, no es bueno".

Para San Martín, el lenguaje de los gestos, tanto si suponen contacto físico como si no, es tan importante como el verbal a la hora de establecer lazos de confianza, de comunicación entre las personas, y asegura que esa actitud cada día más hostil e individualista en la que nos movemos "sin duda alguna se traslada a nuestras relaciones sexuales".

"In treatment"

viernes, 24 de octubre de 2008

No todo lo que viene de Estados Unidos es malo. Si bien es un país criticado y criticable, cada cierto tiempo nos encanta con alguna manifestación artístico-cultural que tiene mucho que decir. La última que ha llegado por estos lados, "In treatment", una serie tan simple y tan profunda a la vez, tan compleja, tan completa.

Su estructura es sencilla: diversas sesiones de terapia cuyo factor común es el terapeuta, un magnífico Gabriel Byrne. Los pacientes, semana a semana, nos van desgranando sus vidas, mientras la propia del médico se tambalea con sus problemas cotidianos que intenta resolver acudiendo a su propia terapia, con la genial Dianne Wiest, tan agresiva y comedida como sólo ella puede hacerlo.

Dirigida y escrita en gran parte por Rodrigo García, el hijo de García Márquez, la serie se extiende por 43 capítulos (sólo he visto los 10 primeros) y promete mucho. Otra de las grandes apuestas de HBO por una televisión distinta: el escenario es prácticamente estático, sólo apoyado en la progresión actoral y en unos diálogos milimétricos para no desvelar más de lo que se quiere, pero hechos para encantar al espectador.

Otra más que se suma a la lista de las imprescindibles de la antigua caja tonta. Cada día menos tonta. Para ejemplos: Desperate Housewives, 30 Rock, The Big Bang Theory, Grey's Anatomy, Mad Men, Brothers & Sisters, Private Practice, entre otras muchas.

He muerto mil veces (3ª Sesión de Taller)

Esta semana, el tema que teníamos era la Ausencia. Para ella son estas letras.


He muerto mil veces.

Las primeras 100, cuando no eras capaz de mirarme a los ojos.

Las siguientes 100, las veces que no cogiste mi mano bajo las estrellas.

Las otras 100, cuando me dijiste te amo sólo para llenar el silencio.

Las próximas 100, cuando te olvidaste de acariciarme en las noches de frío.

Las 100 que siguen, cuando no susurraste mi nombre al viento.

100 más, las veces que apuñalaste mi corazón con ironías y sarcasmos.

Las 100 siguientes, cuando hacíamos el amor y no estabas ahí.

Otras 100, cuando no me dejabas nadar en tus sentimientos.

Y 100 veces más, cuando te decía te quiero y no recibía respuesta.

Las últimas 100, cuando te fuiste sin decir adiós.


Tomás Loyola

Octubre 2008

Un fin de semana dedicado a la lectura

domingo, 19 de octubre de 2008

La verdad es que estos días estoy aprovechando al máximo cada minuto que tengo para dedicarme a la lectura. Entre el viernes y hoy, he podido terminar con "El Africano", del último premio Nobel de Literatura, J.M. G. Le Clézio, un retrato muy interesante de su infancia, de sus padres, de la vida en África y de la situación que les tocó vivir en los años previos a la Segunda Guerra Mundial.

Debo profundizar más en su literatura. No es que este no me haya gustado, pero creo que no demuestra toda la sustancia que han llevado al autor a ser considerado uno de los literatos vivos más importantes en Francia. Veré si puedo conseguir algo más de su obra.

Para dar un cambio importante, me puse con "El curioso incidente del perro a medianoche", un libro de fácil lectura y entretenimiento asegurado. Muy simple en su estructura y muy gracioso en su postura, provoca algunas carcajadas, pero puede resultar molesto y repetitivo en algunos pasajes.

Terminé el fin de semana con "Una palabra tuya", de Elvira Lindo, un crudo y triste relato de dos mujeres que deben enfrentarse a diario con la vida. La diferencia, es que una la vive de la mejor forma posible y la otra, padece lo que la vida le otorga, sin enfrentarse a ella. Una amistad duradera, con altos y bajos, que conmueve profundamente. Recomendable.

Una experiencia cinematográfica

Ver actuar a Bette Davis es, casi siempre, toda una experiencia. Una suerte de tobogán por el que sus emociones viajan a una velocidad trepidante, arrastrando a su entorno y al espectador hacia los límites de las sensaciones.

Hoy fue el turno de "Amarga victoria" (1939), el mismo año de "Lo que el viento se llevó" y "El mago de Oz". Eso, inmediatamente explica que fuera eclipsada en cuanto a premios, pero el público estaba con ella después de la magnífica "Jezebel" (1938). Quizás más dulce y menos caricaturesca que en sus próximos proyectos, Davis encarna a una rica heredera, liberal y fuerte, pero que conoce el amor en una de las más duras situaciones.

Logra grandes momentos y conmueve hasta el último minuto del film. Nada que hacer. Tal como dice una de sus tantas autobiografías, no habrá nunca otra Bette Davis en el firmamento de Hollywood. Ella supo como crear un personaje inmortal.

En los próximos días, veré otras dos. Ya les dedicaré algunas letras... o no.

Y este es el tema de la semana...

En "El Invernadero" estamos "ausentes". Esta es la semilla de la semana: la ausencia. En toda la amplitud del concepto.

Llevo un par de días buscando la inspiración y no termino de encontrarla. Quizás sea la ausencia de trabajo lo que me tiene en "stand by". No lo sé.

Seguro que antes del jueves sale algo.

Carta de amor (Félix Grande)

Toda ausencia es inexorable

Soy la fiera y el círculo y la jaula
Soy el cadáver y sus perplejos
Soy el desesperado y su ironía
Soy el eclipse de mi rabia
Y soy la rabia de mi desconsuelo

Soy el ahorcado que no tiene soga
Soy el guerrillero sin armas
Y soy el predicador mudo

Soy el odio sin su puñal
Soy el terremoto sujeto
Y soy el cataclismo inútil

Soy este lado de la distancia
En medio la nada y el mundo
El universo y el vacío

Toda ausencia es inexorable

El tren a Barcelona (primer relato del taller)

viernes, 10 de octubre de 2008

Arrastro mi maleta por el andén lleno de gente. Esquivo a dos viejos lentos, acabados, que hablan de política y de sus protagonistas como si fuesen conocidos. Salto como puedo sobre una muñeca que la niña llorona deja mientras vuelve su mirada húmeda hacia su madre, haciendo malabares con mi equipaje para no atropellarla. Hace calor, pero un viento helado sopla en mi cuello.

Encuentro el vagón que me llevará a mi destino. El 4, asiento 16 pegado a la ventana. Me siento, luego de luchar con mi cazadora para subir la maleta al portaequipajes. Cojo mi MP3 y me conecto a él, desconectándome del mundo real. Si bien miro por la ventana la estación de Atocha, siento que ese no es mi lugar y que debo salir de ahí. De momento, nadie ocupa el sitio a mi lado. ¡Qué gusto! Soy de los que no hablan en el tren. Detesto que intenten llamar mi atención con diálogos que no me interesan en lo más mínimo. No me abro a desconocidos o amigos fortuitos.

Anuncian la salida del tren y todo va bien. Sigo solo en mi asiento. Atocha se va alejando y mi sonrisa se vuelve más grande. Por fin podré relajarme durante el viaje.

¡Joder! Noto su presencia a mi lado. Si es que tengo la mala suerte de mi parte. En el cine se me sienta siempre delante el jugador de baloncesto o la señora del peinado que desafía la gravedad. Y en el tren, el armario empotrado. En menos de 3 segundos, ocupa su asiento y al menos un tercio del mío. Me aprieta contra la ventana y me agobio. Su codo se hunde en mis costillas y sus piernas medio abiertas utilizan un trozo de mi espacio vital.

Más que notar su presencia, en verdad, creo que trata de anular la mía. Es un pasajero pesado, que respira y tose por sobre la música de mi MP3 llenando el ambiente con su fisonomía. Pero me niego a mirar. No quiero establecer contacto visual que pueda derivar en una conversación, entrecortada al principio, hasta que tenga que quitarme mis cascos y poner cara de interés. Sigo mirando por la ventana de forma descarada y deliberada.

Pero ¡qué pretende! ¿No le basta con extenderse por todo el asiento? Quiere llamar mi atención y me hago el loco. Su codo se va incrustando en mi espalda, una vez que tuerzo mi anatomía para utilizar toda la comunicación no verbal que tengo disponible. Insiste. Tose con más fuerza. ¿No le duelen los pulmones? Sigue. Subo la música. Intento cantar mentalmente para evadirme. ¡Ay! El puto codo otra vez. No lo resisto más.

Me giro para intentar fulminarlo con la mirada y, si es necesario, con alguna palabra hiriente. Me quedo mudo. Miro hacia mi izquierda y no me sale ni siquiera un hilo de voz. Me veo a mi lado, pero en un tono más oscuro. Me miro y me digo: si querías huir de tu fantasma, este no es el viaje adecuado.

Vuelvo a mirar por la ventana. Y sigo así hasta que llego a Barcelona. Yo me bajo con mi maleta, mi cazadora y mi fantasma.

2ª Tertulia: "En picado", de Nick Hornby

jueves, 9 de octubre de 2008

Ayer tuvimos la segunda sesión de nuestras tertulias. La verdad es que, a traición, terminamos siendo 5 asistentes (en vez de los 6 confirmados), pero igualmente comentamos los aspectos del libro y de la vida que consideramos pertinentes, extrañando a los ausentes, pero celebrando con los presentes.

El camino sigue siendo agradable y constructivo. Además, estuvimos en un sitio muy agradable, una especie de chill-out muy moderno, demasiado blanco y "mosaicoso", con una música que definimos como tecno andina, pero con una grata compañía y, lo mejor, una conversación interesante.

Ya hemos definido la próxima estación de este camino: "El Africano", del reciente ganador del Nobel de Literatura, Le Clézio.

Vientos de cambio

viernes, 3 de octubre de 2008

Estos días traerán muchas cosas consigo. Es un momento de decisiones, de incertidumbre, de dudas y respuestas. Las opciones no son pocas, por lo tanto, hay que tener la cabeza despejada y abierta a todas las posibilidades.
Finalmente seguiré, seguramente, el camino que creo que es el correcto y no otro. Si hasta ahora lo he hecho, ¿por qué no habría de hacerlo ahora? Hay que decidir sin miedo, sin presiones y, en caso de equivocarme, rectificar el rumbo y empezar otra vez.

El Invernadero

Y comenzó la aventura. Ayer tuvimos la primera sesión del taller literario "El Invernadero", un lugar donde dicen, germinarán las semillas de la creatividad.

Cada semana nos reuniremos a leer, compartir y aprender. Sin reglas, imposiciones lingüísticas o con estilos definidos. La idea, es dejar fluir la inspiración y sacar de dentro a los escritores en potencia que guardamos bajo siete llaves.

Fue una muy grata experiencia y un grupo de gente con muchas cosas que compartir. El camino ha comenzado, pero estoy seguro de que encontraremos grandes experiencias. Vamos a ver que resulta de esta siembra.

Ítaca - Konstantínos Kaváfis

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.