Sin ti no sería lo que soy

jueves, 5 de marzo de 2015

Supongo que en Chile ocurre algo parecido, pero el fenómeno de la pérdida de autoridad por parte de profesores y profesoras es uno de los problemas más recurrentes en el sistema educativo y que se convierte a la vez en fuente de otros: falta de respeto, descrédito profesional, desgana, violencia, situaciones disruptivas en el aula, etc. Cuando yo era pequeño, y pasada la época en que la "lección con sangre entraba", el docente era la extensión de los padres. Es decir, merecían el más absoluto respeto (aunque algunos se esforzaban en que lo perdiéramos).

Pero la realidad actual es otra, y el descrédito de la profesión docente no viene solo porque los chicos y las chicas, ni sus madres o padres, otorguen valor al profesorado, sino porque las autoridades, al menos las de aquí (insisto), hacen campaña continuada para reducir su labor a lo asistencial, para quitarles beneficios y privilegios, para recortarles derechos, caminando en contra de lo que los sistemas de éxito educativo como Finlandia o Shanghái hacen: poner al profesor como centro absoluto de la educación y convertir su trabajo en uno de los más admirados, deseados y difíciles de conseguir. No por nada son los que tienen el poder de forjar las mentes de las futuras generaciones...

Y cuento todo esto porque hay una iniciativa en Cataluña para recordar a aquellos maestros, maestras, profesores y profesoras que marcaron nuestra infancia, nuestra adolescencia y nuestra vida adulta no solo con los contenidos del currículo, sino con los valores, las actitudes o los sentimientos que nos traspasaron y que nos convirtieron en quiénes somos ahora. Por eso, hago aquí un pequeño homenaje a quienes, para mí, han  sido importantes en mi formación por distintas razones.

1. Silvia Riquelme, porque siempre estuvo conmigo en los momentos difíciles que implicó para mí, con apenas 7 años, empezar de nuevo en un colegio distinto, conocer a mis compañeros, hacer amigos y aprender muchas cosas. A ella siempre la recuerdo con mucho cariño a pesar de los años, décadas, que han pasado desde la última vez.

2. Verónica Letelier, porque fue una de las pocas personas que en su momento sentí que tenía confianza en que iba a llegar a alguna parte, que tenía cabeza para conseguir muchas cosas. Y porque todavía recuerdo lo que aprendimos con ella, lo que nos enseñó y lo que nos motivó a hacer. Sus clases de Educación Cívica y sobre todo las de Geopolítica, me prepararon para lo que vendría en la Universidad.

3. Carlos Godoy Roca, don Carlitos. Un gran profesor que nos llenaba de confianza y energía para convertirnos en periodistas. Aunque después nos enteramos de que a todos nos decía lo mismo, su apoyo fue indispensable en los primeros pasos que dimos en la carrera. Todavía resuenan en mi cabeza muchas de sus frases cuando me siento a escribir una noticia...

Recuerdo también con especial cariño a Rosa Urbina, Mitzi Moraga, José Marín, Aurelia Baeza, Enrique Meneses, Anita Ferreira, Jorge Meneses, Víctor Hugo García, Adriana Velozo (y sus ojos en la espalda) y a Luz Valderrama


Estoy seguro que se me escapa gente muy valiosa, que me ayudó a llegar hasta aquí. No obstante, también recuerdo a quienes deberían habernos ahorrado la experiencia de ser sus alumnos: ellas y ellos deberían haberse hecho un examen de conciencia para saber que su vocación o su talento realmente estaba en otra parte.

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