Mientras preparaba esta pizza casera (simplemente con queso, anchoas, tomate y orégano, mi favorita), me acordé de las muchas veces que he preparado pizza para amigos en el pasado: en la época de colegio, soy incapaz de recordar la de veces que me tocó cocinar en la casa de alguno de mis compañer@s y para las familias presentes, porque no eran eventos pequeños; después en la universidad me lucí unas cuantas veces con mis elaboraciones; y, como no podía ser menos, en Madrid las he preparado en otras tantas ocasiones: inauguración de la casa, cenas, cumpleaños, encuentros y reuniones varias.
En esta ocasión es para un momento de cena y cine, charla y vinos (italiano y chileno, por cierto...). Pero quise compartirlo con todos aquellos que han estado conmigo en una de esas tantas ocasiones: brindo con pizza y con vino para que haya más en el futuro.
La receta aparecerá en mi libro de cocina, cuando me decida a terminarlo. En una de esas, es más pronto que tarde... ¡nunca se sabe!


