Una dedicatoria a mi nonno

miércoles, 13 de octubre de 2010

Desde Talca me enviaron este recorte digitalizado del desaparecido diario "La Mañana", que fue el único referente periodístico durante muchos años en mi tierra. ¡Gracias Pablo por el envío! Reproduzco el texto que contiene la dedicatoria.

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Diario "La Mañana" - Miércoles 17 de abril de 1963

DE R. L. S.

Héctor Barberis Cavalli

Con la muerte de Héctor Barberis Cavalli, se ha tronchado la vida de otro auténtico talquino, que amó a su tierra natal, con un amor entrañable y, que hoy día lo ha de acoger, dándole la paz infinita de su silencio.

Nació en nuestra ciudad, en un hogar que formaron sus padres venidos desde la bella y luminosa Italia, para echar aquí entre nosotros las raíces de una de las más prestigiosas familias de la comunidad. Hizo sus estudios humanísticos en el Liceo de Hombres de Talca y los de educación superior en la Universidad de Chile, donde obtuvo su título de Químico-Farmacéutico, con altas y merecidas calificaciones.

Vinculado a las actividades ciudadanas, se dedicó al comercio en el ramo de Farmacia y se incorporó de lleno a instituciones de orden cultural, social, benéficas y deportivas. En ellas, el correspondió destacada y meritoria labor.

Fue un hombre de inteligencia privilegiada; de convicciones propias y definidas; de acrisolada rectitud de procedimientos públicos y privados; de hondo afecto hacia sus amigos; de una recta línea de trabajo y de superación; de bondad y de cariño inmenso, como esposo, como padre y, como hermano.

Después de su hogar, al cual dedicara lo más delicado de su alma, formado, con la distinguida dama señora Luisa Bernasconi y en el que nacieran sus hijos Héctor y María Luisa, tuvo Héctor Barberis en el servicio de entrega a la sociedad, dos pasiones, que significaron sus más sentidos y caros desvelos.

Se prodigó en renunciamientos, en abnegación y en esfuerzos en el resurgimiento de las instituciones italianas fundadas en Talca; pues, deseaba que en el ambiente talquino, tremolara siempre encendida la llama de luz y de cultura de la tierra de sus mayores.

Desde niño tuvo una admiración y adhesión sin límites, por el Club de Deportes Rangers y, en los últimos tiempos, cuando su salud ya estaba resentida, vivió más de cerca y más junto a la institución deportiva, que llevaba prendida en el corazón. Momentos antes de su deceso, concurrió a la última sesión del Directorio de su Club; sin pensar, que hoy los colores granate-negros, como un abanico enlutado cubrirán su tumba.

Una de las últimas conversaciones, con Héctor Barberis, fue una charla de añoranzas. Recordamos a su hermano Víctor, aquel insigne y gran Profesor de Francés y de Filosofía; aquel gran poeta y soñador de las bellas imágenes, que viven encantadas y mueren cuando las roza y las triza un rayo de luna; aquel hombre culto y talentoso; aquel que dio nuevos conceptos de vida y de espiritualidad, a los que tuvimos el honor de ser sus alumnos. Le expresamos en esa oportunidad, que los ex-alumnos del Liceo de Hombres, teníamos una deuda que cumplir, con su hermano, que la saldaríamos rindiéndole a su memoria una velada fúnebre al maestro, al poeta y al amigo desaparecido.

Con ese tono triste nos respondió: "Espero estar con Uds. en ese homenaje; espero estar, con Víctor ese día".

¡El destino no lo ha querido y Héctor ya se ha reunido, son su hermano...!

En estas sencillas líneas, deseamos rendir un homenaje al gran talquino que se ha ido, Héctor Barberis; cuya muerte es un duelo, que ha llenado de honda tristeza a un pueblo que lo vio nacer, vivir y morir.

RAUL LARA SEPULVEDA

1 comentario:

  1. Anónimo16:15

    Que emoción hijo, se que estaban estos artículos pero no sabía quien se había quedado con ellos (los nuestros)y si es verdad todo lo que dicen, no es porque era mi papá, sino porque él era así. Se que a pesar de que no lo conocieron siempre estuvo con nosotros porque les contábamos de su vida y de sus historias. Gracias a Pablo por este momento emocionante pero muy grato. El era terriblemente guaguatero y se cuanto los habría regaloneado, no digo querido porque sé que desde donde está ha velado siempre por nosotros.
    Mamá

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