Me confunden con personas que dejé de ser hace tiempo

miércoles, 14 de octubre de 2015





"Me confunden con personas que dejé de ser hace tiempo"...

Esta mañana leí esta frase en Facebook y no he podido parar de darle vueltas en mi cabeza, de masticar todas las cosas que se disparan en mi mente cuando la recuerdo, cuando entiendo el poder de sus palabras o el sentido que yo le veo.

Sí, hace tiempo que dejé de ser yo para seguir siendo yo. Hace tiempo que soy otro sin dejar de ser el mismo. Hace tiempo que dejé de ser otro, ese que todos querían, para ser otro yo, el que yo no quería que se viera, el que estaba siempre ahí. Ahora soy ese.

Siempre fui otro, aunque igualmente fuera yo... pero solo en parte. Porque había otra mitad que estuvo escondida por mucho tiempo, una mitad que fue encontrada por casualidad y que me trajo aquí. Pero ese otro ya no está y se fue, me fui; ahora el otro está con otro que también dejó de ser esa persona hace tiempo y que hoy es quien está conmigo. Mañana estaremos juntos y seremos otros...

Somos otros, somos otros juntos. Somos otros construyendo otros, en vía de dejar de ser quienes somos desde hace tiempo para comenzar a ser otros, otros que vendrán y que también se irán, otros que no sabemos por dónde van a ir, aunque la idea es que vayan juntos, que sean otros juntos también.

A mi familia le pasó cuando estuvimos juntos este año. Yo era yo, pero era otro. Y ellos seguían confundiéndome con personas que dejé de ser hace tiempo, porque hace muchas experiencias, hace muchas filosofías, hace mucha vida que ya no vivimos juntos. Y eso no me hace peor ni mejor, no me hace más ni me hace menos; me hace ser yo, pero otro.

Cuando yo me fui de Chile hace muchos años, era una persona, aunque realmente ya no era la persona que creía ser. Algo había cambiado. Me costó entender que no era el mismo, aceptarlo y estar en paz conmigo. Pero lo conseguí, mucho más tarde que temprano. Sobre todo, comenzó a ocurrir cuando comprendí que huir de mis fantasmas era más bien absurdo. Y aprendí a convivir con ellos, primero, y a dejarlos de lado poco a poco, después. Y así me convertí en mí, en una versión previa del que seré después de escribir este texto... Y así sucesivamente.

Y toda esta parrafada solo para dejar claro que a pesar de ser el mismo, no lo soy. Encajar todo esto resulta complejo, pero debemos aprender a conocernos y re-conocernos. La vida da vueltas y nos da vueltas con ella, es un permanente juego de espejos entre quienes somos y quienes quieren que seamos o sigamos siendo. No obstante, hoy somos unos y mañana seremos otros; los mismos, aunque distintos. Y no hay nada que podamos hacer para evitarlo...

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