Por qué es importante publicar la foto con arcoíris

miércoles, 1 de julio de 2015

Esta semana celebramos que el Tribunal Supremo ha decidido establecer el matrimonio homosexual como un derecho garantizado por la Constitución para todos los ciudadanos estadounidenses. Marcas, personalidades y empresas llenaron sus páginas, y millones de personas alrededor del mundo celebramos el reconocimiento que millones de personas LGBT han recibido.
 
Facebook no fue menos. Puso a disposición de sus usuarios un "filtro de arcoíris" para adornar las fotos de perfil, un servicio que fue utilizado por 26 millones de personas, y cuya cifra ha seguido aumentando en los días posteriores.
 
Pero luego, uno se encuentra con textos de esta calaña, escrito por Ricardo Casas Tejeda:
 
"POR QUÉ NO VOY A PUBLICAR MI FOTO CON ARCOIRIS
 
Porque no corresponde que celebre la legislación de EE.UU.
Porque mis amig@s LGBT nunca me han pedido apoyo para su causa
todo se maneja en el plano de la suposición, muy a la chilena.
Porque el matrimonio me sigue resultando una institución
basada en la defensa del patrimonio económico material
mucho más que del patrimonio cultural inmaterial.
Porque no veo alegría en la forma que l@s chilen@s
vivimos el sexo
reprimidos
escondidos
hipernormativizados
hipócritamente
violentamente.
Bien por los súbditos del imperio.
Acá en las colonias
la historia sigue siendo otra
Uno de los mejores escritores chilenos
a la sazón mariquita linda
hablaba de niños que nacían "con una alita rota"
y soñaba con un cielo para que ellos también pudieran volar.
Bella imagen pero me pregunto ¿decir alita rota como si fueran lisiados?
Yo no pondré mi foto con los colores del arcoíris
porque acá
no ha salido el sol
y la lluvia no moja por igual
a todos y todas.
Y siento que no debo callarme
solo por quedar como un hetero buena onda
".
 
Lo primero que padece este señor es de ombliguismo, porque piensa en la chilenidad de un asunto que trasciende fronteras y que preocupa mucho más allá de la legislación nacional. Cuando todavía hay decenas de países que condenan y castigan la homosexualidad, incluso con la muerte, queda mucho por reivindicar, por celebrar y por publicar. Quedan muchos discursos que dar y que escuchar, muchas marchas por andar y muchas pancartas que portar. Pero como su discurso se basa en el egoísmo negativo del que se queja sin proponer mejoras, prefiere quedarse como está y no celebrar un avance del "imperio".
 
El argumento huele a naftalina y a sumisión, pese a su pose reivindicativa. Imperio, señor Casas, es el que nos oprime, nos reprime y nos suprime. Y no viene solo del norte, sino desde dentro; desde una heteronormatividad latente y también oculta, rancia, que dice "apoyar desde la buena onda", pero que no está dispuesta a dar un paso por la normalización.
 
Y la discusión del matrimonio no se reduce a una cuestión económica simplemente, sino a toda una serie de derechos que se niegan a una porción de la población, por el solo hecho de amar a quien la sociedad considera que no debe amar. El matrimonio tampoco es una cuestión cultural de fondo, pero sí que es una cuestión de derechos, de igualdad, de equidad, de respeto. De esos que usted por ser hetero buena onda tiene porque sí y que yo, por ser gay no tengo. Y apenas tengo que conformarme con un acuerdo. Pero al final igualmente celebro el paso de EEUU, como celebré el que se dio en Chile a principios de año. Así como celebro el avance allá donde sea y condeno la opresión del colectivo LGBT en cualquier lugar del mundo.
 
Porque aunque aquí no llueva igual para todos, eso no hace que mis brazos no estén listos y preparados para esta lucha o para otras. Precisamente es por esa desigualdad que todavía me remecen estas cosas, me mueven la conciencia, me encienden las entrañas y me emocionan hasta el infinito las muestras de apoyo y de celebración. Tal como dije en respuesta al post de este individuo, "Que me pongo el arcoíris porque Facebook me lo facilita, es una cuestión, pero tirar para abajo algo que a tantxs favorece, me parece típico de chileno chaquetero, criticón y poco dado a la solidaridad. Menos ombliguismo y más activismo. Porque todavía, para normalizar, hay que ser activista".
 
No espero que mis otros amigos LGBT me pidan que me una a su lucha, de la misma forma en que no espero que me pidan dinero, trabajo o esfuerzo para involucrarme en otras causas. Las hago porque me nacen del respeto, del dolor, de la injusticia, de la conciencia social, de amor por el otro, de la rabia, de la pena... El que espera que le pidan tiene un serio problema con el concepto de solidaridad, sobre todo en una sociedad civil que aspira a la igualdad y la equidad.
 
Y confundir el sexo con la expresión de la identidad sexual, me parece un error básico y pueril. Algo precisamente que surge de la falta de educación de la sexualidad y de la falta de respeto por la diversidad. No todas las experiencias son violentas, reprimidas, hipócritas o escondidas, y generalizarlo es esconderse en la inacción y en la ceguera.
 
Sí voy a publicar mi foto con arcoíris y seguiré escribiendo artículos, tweets y lo que haga falta, porque queda mucho camino por delante. Y lo recorreré actuando, porque la crítica que no va acompañada de acción, al final es una cuestión vacía de alma y llena de resentimiento.

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