La próxima aventura

martes, 13 de enero de 2015

Se me hace difícil la vida offline. Las razones son varias, además de mi vicio absoluto por Internet (blogs, redes sociales, juegos, noticias, webs, etc.), es porque mi trabajo se nutre de la Red y sin ella no puedo acceder al 95% de mi trabajo (que es casi todo online).

Como todo, ventajas y desventajas. Entre las primeras, que hoy en día puedo trabajar desde cualquier lugar del mundo donde haya una conexión a Internet. Esta es para mí una grandísima y magnífica ventaja. Ahora mismo escribo este post mirando un bosque de pinos y eucaliptos en Nazaré (Portugal), un pueblo tranquilo a orillas del Océano Atlántico, con mucho encanto y paz, dos cosas que necesito cada cierto tiempo después del bullicio y ajetreo de Madrid. No oigo ruido de coches, casi no hay gente alrededor y, pese a que es el primer día nublado de los 10 que llevo aquí, ¡hace un día estupendo!

He disfrutado estos últimos días conociendo faros, cabos y playas de arena blanca, oyendo el devenir de las olas a lo lejos, disfrutando maravillosos y coloridos atardeceres desde los lugares más despampanantes y privilegiados, notando como baja la temperatura con los últimos rayos del sol, mientras se esconde en el horizonte. Para mí, todo eso es impagable.


Ayer, para mí, fue un día tenso. La razón, que entra dentro de las absurdas "preocupaciones del hombre blanco" se debía a que la conexión a Internet estuvo (y sigue estando) algo inestable. Sí, tiene que ver con mi vicio de hiperconexión y realmente no es nada grave, pero también se relaciona con el hecho de que no podía hacer lo que tenía que hacer y eso me afecta a mi trastorno obsesivo compulsivo (autodiagnosticado) de "hacer", y a mi superyoica necesidad de ser eficiente y de trabajar (también autodiagnosticada, todavía no soy caso de estudio psicológico, aunque quizás debería). Pese a todo, no me puedo quejar, porque estoy en un lugar maravilloso, en estupenda compañía, disfrutando de la zona y pensando ya en la siguiente "aventura".

Además, llevamos unos días con Ivor trabajando en un nuevo proyecto que se nos ocurrió la semana pasada, y del que pronto podremos comentar más cosas. Por ahora, sigue estando muy en pañales. Si resulta medianamente bien (y yo creo que sí, porque tiene mucho potencial), mi espíritu viajero y la posibilidad de estar en cualquier punto del globo conectado a la Red se conjugarían en una actividad muy entretenida, que reúne todo (o casi todo) lo que me gusta hacer en la vida.

¡Seguiremos informando!

1 comentario:

  1. Anónimo16:01

    Que bueno, hijo, ya sabremos mas de los nuevos proyectos. Por ahora terminen de cargar pilas y pongan a Chile en el itinerario

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