Bullying homofóbico: El maricón del curso

viernes, 5 de diciembre de 2014


"Nadie puede guardar un secreto tan grande por tanto tiempo". Esta es una de las frases sacadas de la carta de Raimundo Hinzpeter y que ha tenido bastante revuelo en las redes sociales en los últimos días. El hijo del exministro es una cara más de una generación que está reivindicando su condición, diciendo basta a la vergüenza y a la homofobia.
Como Raimundo, como yo y como muchos otros, vivir dos vidas, ocultar sentimientos y no poder disfrutar de las distintas etapas con la libertad que deberíamos, nos ha dejado huella. En algunos, han sido tan profundas, que los han llevado a quitarse la vida debido a que no consiguieron hacerse un hueco en una sociedad que, de base, nos rechaza.
Ser judío y gay no es fácil, como fue su caso. En el mío, no fue fácil ser gay y gordo en un colegio católico de provincia. Pero como siempre digo, tuve la suerte de que, a pesar de todas las negaciones y limitaciones a cualquier manifestación pública de mis sentimientos, no fue un abismo insondable ni un lugar extremadamente oscuro. Tuve muchísimos momentos buenos y encontré la forma de llenar esos pequeños vacíos. También tuve episodios malos, complejos, pero nunca, por suerte, pensé que eran tan grandes para tomar otras decisiones. Simplemente fui postergando mi posibilidad de querer y ser querido, como hombre, como pareja.
"Muchos jóvenes creen que a través del abuso verbal, mágicamente, esta enfermedad se cura, como si después de cincuenta veces que te digan no seai maricón, te comenzarán a gustar las mujeres, como a la sociedad le gustaría, pero no". Esta frase de Hinzpeter es brutalmente cierta. La homosexualidad no se elige ni se cura, no se decide y, mucho menos, se "supera" a base de acoso. Es tanto el daño que se puede hacer a una persona, es tan grande el dolor que le podemos causar... 
Yo fui acosado (poco) y se sufre. Siempre fui el "maricón" del curso, pero tuve la suerte de que no fue nunca un padecimiento. Simplemente era un hecho que se constataba de vez en cuando, por parte de alguien que seguramente necesitaba ocultar sus inseguridades a base de resaltar los "defectos" de los demás. En este caso, de los míos. Que me llamaran gordo o maricón, al final, no me importaba demasiado. Hace daño, duele, sorprende... Sí, sorprende, porque no es mi estilo restregar en la cara de los demás sus carencias, sus imperfecciones, sus cualidades. Pero ahí estaban, para recordarme de vez en cuando que no era igual a los demás, en muchos sentidos.
Así y todo, y pese a saber lo mal que se pasaba, también tuve mis experiencias como acosador, pero era tan mal el rato que pasaba después pensando en que no tenía derecho a atacar, a acorralar, a dañar a otra persona, que no duré mucho tiempo. No podía hacerle a otro lo que a mí me dolía, lo que a mí no me gustaba que hicieran conmigo.
El acoso y los delitos contra las personas del colectivo LGTB no han disminuido pese a los avances en la ley y en ciertos entornos sociales. Por ejemplo, de los 1.172 delitos de odio denunciados el año pasado en España, 452 se debieron también a LGTBfobia (38,6%) por delante del origen étnico o racial (el 32,5%) y la discapacidad (el 24,7%), según la web De aquí al pans. En Madrid, hace pocos días echaron a una pareja gay por besarse en un Burger King mientras esperaban a ser atendidos, en un acto sorprendente porque no hay ninguna ley que lo prohíba. Es pura y simple homofobia.
Hay un vídeo de un experimento que hizo un chico "vistiendo" como gay y caminando por las calles de Nueva York, y aquí se puede ver un resumen de la experiencia, en una ciudad supuestamente cosmopolita, abierta y gay friendly.


Sigo preguntándome cuál es el problema con que dos personas del mismo sexo puedan ejercer libre y voluntariamente su derecho a enamorarse, su derecho a ser correspondidos, a tener una aventura, un noviazgo, un romance, un ligue, un lo que sea, como cualquier otra persona. Y por favor no vayamos al tema de lo antinatural que resulta el sexo entre ellos o entre ellas, porque no se trata solo de eso. No es solo sexo, no es pura carnalidad. Me atrevería a decir que la mayoría de las veces no es así. Los homosexuales también nos enamoramos, también sentimos mariposas en el estómago, también sufrimos por amor, también miramos y nos gusta que alguien nos mire, nos gusta ligar... en fin, las mismas cosas que a todos. Podemos tener pena, sentir celos, echar de menos.
Alguien me dijo en Twitter que yo era gay simplemente porque obtenía placer de ello. Tal como le respondí, yo soy gay desde mucho antes de que obtuviera placer por ello. Desde mucho antes de saber lo que realmente era el placer, el sexo y la vida en general. Decir eso o pensarlo es una peligrosa reducción del valor de una persona y de sus sentimientos, de su vida interior. Decir eso no es más que una muestra de ignorancia.
Pero volviendo a la carta de Raimundo, comparto su postura de "iniciar el proceso". Yo tardé mucho en hacerlo y no me arrepiento (casi todo el tiempo), pero siempre pienso "y si lo hubiera dicho antes". Sé que parece mucho, que hay personas que solo de planteárselo tiemblan... pero no hay nada más liberador que ser uno mismo, volver a tener una sola vida y no dos, poder hablar libremente del amor y del desamor con quienes quieres. Cada vez que puedo, lo recomiendo. Es sano y es bueno. Y si alguien no es capaz de bancarlo o de procesarlo, que allí se quede. Ya hemos sufrido y soportado muchas cosas durante mucho tiempo y es tiempo de decir ¡basta!
No permitas que el acoso te reste y no dejes que te destruya. Denuncia, defiéndete y busca los apoyos que necesites para salir adelante. Escribe, comparte, cuéntalo, sácalo de dentro y vive tu vida. Es cierto lo que dice la campaña de #todomejora. Pese a todo lo malo, pese a los episodios oscuros, incluso pese a ser el maricón del curso, aquí estoy hoy, escribiendo este blog de forma totalmente libre, transparente y sin miedo. Vivo con quien quiero, tengo una relación maravillosa que no cambiaría por nada y soy feliz. Y, aunque ahora soy el maricón del edificio (al menos uno de ellos), no hay nada que me pueda importar menos que su intolerancia y su ignorancia.

1 comentario:

  1. Anónimo23:01

    Lindo mi niño. Que pena no haber sabido estas cosas que te decían, pero como dices, las cosas tienen sus tiempos y el nuestro era AHORA. Ojalá puedas y podamos ayudara a tantas otras personas.No podmos quererte más

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