Niños enfrentados a la homosexualidad

jueves, 23 de octubre de 2014


Estoy muy impactado con las reacciones sobre la publicación del cuento "Nicolás tiene dos papás" en Chile: por un lado, me sorprende el "paso adelante"; por otro, la polémica generada, tan parecida a la discusión que hubo en España hace pocos años por la asignatura de Educación para la ciudadanía, una materia que se da en prácticamente todo el ámbito europeo, menos aquí que la han eliminado acusándola de "adoctrinamiento" para volver a poner Religión y Valores Éticos... Sin comentarios.

No es que el Estado "decida" exponer a los niños y a las niñas a la homosexualidad -además de que eso suena casi como lanzarlos a la arena del circo romano a ser devorados por leones afeminados-, como dicen algunos. Argumentan que a los niños se les "impone este cuento" antes de que los papás eduquen a sus hijos. Sí, entiendo la postura, pero no hay nada que "educar", porque simplemente es algo que está en la sociedad, que está cerca, que convive (y así debería ser siempre) de forma natural.

Los niños y las niñas muchas veces me han sorprendido a lo largo de mis últimos años. La sobrina de mi pareja preguntó, a sus 5-6 años y sin ningún tipo de pensamiento retorcido, solo movida por la más inocente curiosidad, en qué lado de la cama dormía cada uno, mientras seguía dibujando en un papel, absorta en sus ideas. A esa misma que su abuelo trataba de "proteger" años después con lo de Educación para la ciudadanía, argumentando que "no quería que sus nietos supieran que existían otros tipos de familia", cuando en realidad para ella era un tema superado y lo veía de forma habitual. Incongruencias que tiene la vida.

Poco tiempo después, y ya no sé si me repito con esta historia, mi amiga Sonia nos invita a su casa a cenar. Les cuenta a sus hijos que vendrá su amigo Tomás con su novio. Ellos la miran y le dicen: "Mamá, será con su novia", y ella les explica que no, que es novio, que hay hombres a quienes les gustan los hombres y mujeres a las que les gustan las mujeres. Ellos asintieron y siguieron a lo suyo, sin prejuicios ni con ideas heredadas, enturbiadas por mentes demasiado retorcidas.

Hace casi 10 años, la hija de unos amigos nuestros nos vio por primera vez, a sus 4-5 años. Su única "preocupación", que más bien era una constatación, fue decirle a su mamá: "¡Ellos se quieren mucho!".

Esas son tres pequeñas muestras de lo que los niños "sufren" cuando se exponen a la homosexualidad. En realidad, a ellos no les provoca ningún tipo de rechazo o de problema psíquico o trauma alguno, cuando nadie les ha metido en la cabeza que es algo antinatural, degenerado, enfermo, retorcido, diabólico, perverso, etc. Así como nadie se convierte en homosexual, las personas nacen siendo abiertas y, gracias a una educación retrógrada y cerrada, llena de prejuicios, se vuelven homófobas.

Es bien cierta la frase que dice la homosexualidad no es una enfermedad, la homofobia sí. Quizás el cuento de "Nicolás tiene dos papás" simplemente sirve como un granito de arena en la construcción de una sociedad menos enferma, y se abre a una sociedad civil que ha cambiado y seguirá cambiando en el futuro.

Porque esa es la sociedad en la que estamos inmersos, la civil, la de los ciudadanos iguales, con derechos y deberes, en la que todos tenemos cabida. Incluso los homosexuales, a quienes tanto se nos acusa de lobby y de querer "imponer" una forma de vida. Es muy sencillo: yo he sufrido muchísimo porque me querían imponer una forma de vida que no era la que yo quería ni la que mi corazón sentía como válida. Pero no he visto a nadie levantando la voz por eso ni defendiéndome de todos esos años que me perdí intentando ser "igual". Y eso duele... 

Daría lo que fuera porque nadie tuviera que pasar por eso, porque quien no lo ha vivido, no sabe lo que significa. Por eso, voy a seguir peleando para que Nicolás tenga dos papás y para que María tenga dos mamás; o para que Pedro o Rosaura tengan un papá o una mamá. O para las combinaciones que sean, siempre que entreguen amor y respeto, dos valores que muchos están perdiendo de vista.

4 comentarios:

  1. Pedro Capriles03:29

    (sigue)
    Tengo dos niños chicos así que no soy inmune a que uno de ellos tenga una inclinación sexual diferente a su género pero ni así dejarán de ser mis hijos queridos… Eso no es un problema… El problema es que viva una vida confusa y/o infeliz sin necesidad… Incluso si esa vida es que no sabe si ser barrendero o Bill Gates, para mí sería triste porque no es lo que espero… Aún siendo banal lo que espero, es lo que espero. Seguro en el camino encontraré otras banalidades y se irán otras, etc…
    El cuento de Nicolás no termina ahí. Sería ilógico pensar que con leerles un cuentecito a los 4 años, incluso a los 6, ellos lo vayan a recordar de adultos y entonces serán mejores personas… No lo recordarán a menos que se una a actos traumáticos… Pero quién sabe cuándo suceden los actos traumáticos? Si lo supiéramos no serían un problema… Entonces, la lógica, el saber cómo funciona un propósito, nos dice que después de esto vendrá un bombardeo constante del tema… Para la adolescencia el cuento no estará en el olvido sino que será materia constante… (Recuerda que no hablamos de la tolerancia sino de tener dos papás o dos mamás o que tu esposa sea tu tía) … Para un joven al que se le ha presentado esto como una opción a lo largo de su vida, lo más seguro es que decida experimentar y ahí es cuando digo que se presenta el problema. Si conoce al amor de su vida no, eso no es un problema. El problema es que sólo haya sido curiosidad de probar la opción que le mostraron… Luego tal vez disfrutó el momento y el desorden propio en las hormonas le hacen sentir que es dueño del mundo y ahí es cuando mete la pata… Años más tarde en control total de sus hormonas, es probable que se arrepienta… Todos cambiamos, queramos o no. Eso igualmente puede pasar con querer ser barrendero o Bill Gates, pero ese es el camino de su vida, eso iba a venir fuese hombre, mujer, blanco, negro, hétero o no… Incluso puede pasar una desilusión con una persona del sexo opuesto pero eso igual iba a ser su vida… Entonces, a dónde queremos ir? Por qué con los niños pequeños? La tolerancia si bien se puede cultivar a esa edad, no es porque estés expuesto a ello a cada rato… Acá en Santiago hay cualquier cantidad de mendigos y eso no ha mejorado la vida de los mendigos… La tolerancia se crea en casa. La fomentan o truncan los padres pero no gracias a su sexualidad sino gracias a su experiencia y deseos en la vida y eso ningún libro lo ha podido cambiar. Ni si quiera la biblia que es muy a pesar de algunos, obligatoria en cada colegio :s

    Necesitaste tú un cuento de estos? Algún cuento para tolerar a los mendigos? Para dar limosna? Sería bueno sí que la gente esté más informada pero, les importa como para informase? Tenemos que informarlos a la fuerza? No creo. Yo no lo necesité. Yo tuve mi madre que me enseño lo bueno y mi padre lo malo pero fui yo quien decidió por lo bueno.

    Yo espero que la comunidad gay encuentre una situación mejor a la actual. Por lo que veo, no parece ser tan buena; parece que algunas cosas no les son permitidas y no es correcto porque no todos somos iguales y no nos pueden meter en el mismo saco. Pero que tengan que conseguirlo a cuenta de los pequeños, a cuenta de mis hijos, no. Es más fácil hablar de los temas cuando son los hijos de otros los que pagan… Ingéniensela, busquen opciones pero ese no es el camino correcto.

    Nuevamente, espero sepas comprenderme.

    Pedro Capriles.

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  2. Pedro Capriles03:31

    Hola nuevamente Tomás. Yo otra vez…

    Ahora entiendo tu punto y comparto tu sentimiento como el de cualquier otra persona pero espero me dejes explicarte el mío. La tolerancia en el ser humano no debe tener un norte. No es que debamos tolerar algo en específico. Debemos tolerar todo y a todos porque todos merecen respeto, siempre y cuando devuelve ese mismo respeto.

    Veo que hablas de las experiencias con niños en primera persona pero, los traumas no suceden como en las películas ni se ve en los ojos como los de Condorito cuando se vuelve loco... Muchos de ellos necesitan otro factor que los active. Me desvío un poco del tema y no para una comparación sino para explicar algo que bien vale la pena saber: un asesino en serie necesita de algunas condiciones para serlo y vaya si somos poco tolerantes con los asesinos en serie pero aún así, tienen un por qué. Convertirse en ello, se podría decir que es una serie de sucesos bien específicos y cronometrados. Primero debe tener un gen, considerado como el gen de la violencia (que por cierto viene de su madre ya que reside en el cromosoma X). Luego en su infancia, debe sufrir uno o más actos violentos, pero no violentos como cuando tu papá te da nalgadas o con el cinturón o si incluso te tira un zapato; debe estar sumergido en violencia en 3D y experimentarla en primera persona sabiendo que no hay posibilidad alguna de que pueda escapar de eso… Algunos daños cerebrales físicos son también típicos en ellos (esto ignoro si son antes, durante o después ya que los que han sido estudiados, han sido después de muertos). Y también, debe tener un motivo para llevar a cabo el acto y es entonces cuando se vuelve cada uno más fácil de repetir y ahí, puede ser considerado un asesino en serie.

    Ninguno de los padres de estas personas estudiadas, tuvo chance de darse cuenta hacia dónde iban sus hijos y muchos de ellos vivían en la misma casa o cerca… Entonces decir que todo está bien con niños expuestos a situaciones a las que no están acostumbrados, basados en que ellos siguen sumergidos en sus pensamientos, no es del todo correcto.

    En mi edificio vive un chico que perdió una pierna y camina con dos muletas. La primera vez que mis hijos lo vieron tuve que explicarles con mucho cuidado y uno me dijo que él incluso podría prestarle una pierna cuando no la usa; mientras duerme… imagínate cómo me sentí.
    Tener un hijo en esa situación no debe ser fácil, pero como seres humanos sabemos que no podemos abatirnos. Tenemos que ser fuertes y seguir adelante porque la vida va hacia adelante. Ahora, esta es una situación que muchas veces escapa de nuestras manos pero es muy poco probable que suceda a alguien cercano. Si bien puede generar traumas en niños el verlos, no desencadenaría el deseo de cortarse una pierna a menos que tenga problemas mentales graves… Lo que sí puede suceder, es que si llegara a estar en esa situación, seguro podría tomar como ejemplo a aquel chico que con sus dos muletas salía a trabajar cada mañana muy contento… Eso es un ejemplo… Y ahí está mi punto: el ejemplo, la opción!
    (continua)

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  3. Pedro: Ya lo he dicho en otros espacios, pero lo voy a repetir para que no tengas que buscarlo... Es evidente que el cuento en cuestión no obrará por arte de magia y nos liberará de la homofobia, el acoso escolar y todos los efectos que puedan ocurrir por el hecho no solo de ser homosexuales, sino de tener padres del mismo sexo (padres o madres). Pero es un granito de arena que se debe poner.
    De verdad creo que entre los 4-6 años es una buena edad para empezar a introducir el tema de forma natural. Si el cuento no existiese y tú vas por la calle con tus hijos, y te encuentras a una pareja homosexual dándose un beso y ellos te preguntan algo, ¿qué vas a responder? ¿Cómo vas a reaccionar? ¿Qué actitud tendrás ante el beso y ante la pregunta? Si ellos lo incorporan en su mundo, no lo van a preguntar (te lo digo por experiencia propia) ni lo van a cuestionar más allá, porque en sus cabecitas todavía no hay ninguna distorsión al respecto. Esas ya les vendrán heredadas por lo que vean en sus casas y en sus colegios, y en los adultos que les rodean.
    Sigo sin entender la comparación entre los "asesinos en serie" y los "homosexuales". Lo siento por esa tolerancia que hablas, pero no me parece que entren en la misma categoría de ninguna forma, ni siquiera en lo que a "experiencias" de los niños se refiere. Como he dicho antes también, a ser gay no se aprende. Efectivamente hay una edad en que la gente "experimenta" o "tiene curiosidad", pero eso no las hace convertirse en algo que no son. Y conozco casos de "experimentadores" que nunca han estado expuestos a parejas homosexuales, a comportamientos gays o a cualquier estímulo proveniente de ese mundo. ¿Cómo ha nacido entonces su idea de experimentar? Yo siempre tuve el modelo heterosexual en casa, y nunca tuve la curiosidad de probarlo, por una simple razón: no lo sentía. ¿Por qué en el caso contrario iba a ser distinto?
    De todas formas, entiendo tu punto de vista y el miedo, pudor o simplemente "defensa de los intereses de tus hijos" (llámale como quieras), pero creo que no se funda en nada más que en el prejuicio. Esto no quiere decir que yo tenga la razón o que el Movilh sea infalible. Simplemente creo que el rechazo ante un cuento que de verdad es bastante inofensivo para cualquier edad, se está saliendo de madre en todo sentido.
    De la misma forma en que la existencia de una Ley de Divorcio no fomenta el hecho de que la gente se divorcie, la existencia de una igualación de derechos para ciudadanos como tú, como yo, como todos en todo sentido (porque si somos ciudadanos, somos iguales para todo) no va a fomentar la experimentación, la homsexualización o la perversión de nada. Simplemente, dará legalidad a una realidad ineludible.
    Un saludo y feliz semana.

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  4. Pedro Capriles15:27

    Sólo para evitar malas interpretaciones: "Me desvío un poco del tema y no para una comparación sino para explicar algo que bien vale la pena saber"

    Esa fue la introducción al hablar de asesinos en serie. Al leer el texto se nota que en ninguna parte digo o sugiero que están con los gays dentro de la misma categoría y eso, es para refutar la teoría que todos usan sobre cómo funcionan los traumas... Traumas que "aseguran" no habrá en los niños, como si se tratara de un sólo evento aislado sin conexión alguna con nada más por el resto de sus vidas... Obviando también, deliberadamente, que el cuento en cuestión no será una lectura única en una mañana cualquiera que todos olvidaremos sino, el primer paso de un bombardeo constante con un único fin y propósito bien definido, sin medir consecuencias.

    Saludos igualmente.



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