¡Gracias por venir!

jueves, 11 de septiembre de 2014


Los últimos 8 días han sido un viaje con muchas emociones, una suerte de montaña rusa con los pies colgando a la que jamás había pensado subirme. Pero las cosas se hacen cuando se tienen que hacer y por las razones que sean que las motiven.

Si bien es cierto que mi salida del armario (clóset) había ocurrido hace más de 4 años, la semana pasada fue por la puerta grande: en mi blog y en mis redes sociales, con una repercusión infinitamente mayor de la que se pudiera esperar. La carta que en su momento escribí a mi familia ha sido leída más de 1.000 veces, mientras que los post que vinieron después, superan las 500 visitas. Y qué decir de Facebook: muchísimos mensajes de apoyo y de cariño a lo largo de esta última semana me han reconfortado y me han sorprendido a partes iguales.

Si bien es cierto que ya expliqué las razones que motivaron la carta en el primer post del miércoles 3, y seguí hablando de cómo fue el proceso, hoy me gustaría dedicar este post a dar las gracias por tanto cariño, por tanto apoyo, por tantos mensajes y comentarios, por tantos "Me gusta", abrazos y besos recibidos. Sobre todo, me gustaría agradecer públicamente a mis padres por su valentía y su amor infinitos, porque para ellos también ha sido un proceso de varios años y un viaje esta última semana. 

Ellos han tenido que enfrentarse a sus propias convicciones y creencias, a su conciencia, a su educación; pero creo que no lo han dudado ni por un momento: el amor que sentían por mí, su hijo, era superior a cualquier cosa. Y por eso me quito el sombrero, me pongo de pie, los aplaudo y los abrazo a la distancia, sin dejar nunca de agradecer todo lo que han hecho por mí y por mis hermanos. Ellos -él y ella- jamás dudaron tampoco en brindarme su apoyo y su amor.

Desde ahí en adelante, familiares, amigos, amigas, conocidos y conocidas han sido un gran apoyo y unos excelentes compañeros y compañeras en este viaje. No puedo cerrar este post sin darles las gracias por hacer de mi mundo, en particular, y del mundo entero, un lugar en el que vale la pena vivir y donde cabemos todos, sin complejos, sin miedos. Espero que este mundo que hoy me rodea seamos capaces de replicarlo en otros espacios, alrededor de aquellos y aquellas que no han tenido mi suerte y que están sufriendo o se sienten abandonados por su entorno. Si somos capaces de llevarles una pequeña parte de este cariño, habremos triunfado en muchos aspectos.

¡Gracias a tod@s! Besos y abrazos.

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