Mi pack Pencilory

miércoles, 20 de marzo de 2013

Hoy recibí mi primer pack Pencilory, un regalo de mi amiga Sil que me pilló por sorpresa y que me alegró el día: una postal, un set de cubiertos de madera pintados a mano y un Pencilorian. Ya tenía mi taza personalizada, así que sigo aumentado la familia.

No dejen de visitar su web, su tienda en Etsy y su blog, siempre llenos de tantas tentaciones e historias, todo hecho a mano.

Ahora se lo agradeceré de forma privada, pero quería compartir en mi blog este regalo tan bonito. ¡Gracias Sil!

¡Feliz miércoles!

Experiencias de atención al cliente

jueves, 14 de marzo de 2013

Me he pasado más de una semana con diversas experiencias de atención al cliente y, como no podía ser de otra forma, el balance es absolutamente negativo.

Decidí portar mi línea de teléfono a otro operador, cansado de las tarifas abusivas de Movistar. Con el nuevo operador, todo funcionó perfectamente: en 24 horas confirmaron la portabilidad, en 72 horas recibí el teléfono y la nueva SIM, y 3 días más tarde, ya estaba con mi línea en funcionamiento. Con Movistar la cosa no fue tan fácil: primero, tuve que llamar para cambiar unos datos de titularidad que había intentado cambiar en su web innumerables veces. Lo conseguí. Después volví a llamar para otra consulta y, al igual que en la primera llamada, 6-7 minutos de agresividad comercial de un operador de atención al cliente para instalar TV, ADSL, móviles y no se qué otras cosas, pese a todas mis negativas desde el primer segundo.


Una vez solicitada la portabilidad, llegó el momento de contraoferta, quizás la peor experiencia. Además de mentirme deliberadamente de cara a la tarificación de mi nuevo operador y decirme que la información que ellos daban era falsa, me mejoraban la oferta: mismo terminal, mismas condiciones de tarifa, aunque algo más baratas. Lo único, tenía que buscarme la vida de cara a encontrar el teléfono (BlackBerry Z10) en una tienda, asegurándome que "será fácil, porque BlackBerry quiere vender teléfonos y estarán en todas partes", mientras recordaba las largas listas de espera de 600 personas esperando anteriores versiones del iPhone.

Dije que lo pensaría. Me volvieron a llamar 3 veces para saber si aceptaba sus condiciones, a todas dije que no y presenté las razones por las cuales no me quedaba con ellos. Finalmente, ante su falta de resolución y empatía, me mantuve en mi postura de cambiar de operador e irme después de 9 años como cliente. ¿Por qué me ofrecen lo que quiero cuando decido portar mi número a otra compañía en vez de haberme ofrecido algo decente hace un par de años cuando ni siquiera me querían dejar renovar un teléfono averiado porque había una permanencia vigente? Esa política de empresa que premia la "traición" sobre la "lealtad" no tiene ningún sentido para mí.

Ahora, vamos con el teléfono y la siguiente experiencia, esta vez en el ámbito online. Recibí la BB Z10 el viernes pasado, un móvil que funciona perfectamente y que tiene mucho potencial. La experiencia con él, hasta ahora, ha sido excelente (además, por fin tengo WhatsApp disponible, después de unos cuantos días de espera y rumores al respecto). El problema ha sido a la hora de sincronizar mi BB anterior con la nueva. Los manuales y tutoriales resultan sencillos y muy prácticos, pero la realidad es otra: he probado en dos ordenadores y no hay manera. Finalmente, tuve que pasar la información a mano, contacto por contacto.

Escribí a BlackBerry por Twitter porque el software BlackBerry Link no reconoce mi nuevo teléfono;  después de 3 mensajes con "obviedades" y posibles soluciones como las que se podían encontrar en cualquier foro, me han remitido a que hable con mi nuevo operador para que sean ellos los que escalen a BlackBerry la incidencia. ¡¿Qué?! Les he contestado que me parecía ridículo y que esperaba una respuesta decente.

Situaciones como esta me hacen perder la paciencia. Ya no solo falla el servicio de atención al cliente por teléfono, bastante desprestigiado, sino que una empresa de la talla de BlackBerry (problemas internos de lado), no se puede permitir este tipo de burocracias absurdas a la hora de asumir su "relanzamiento" en el mercado de la telefonía móvil. Dado que hay un buen número de usuarios que están teniendo este problema, lo suyo es que intentasen dar una respuesta formal de cara al público que los ha vuelto a elegir como proveedores, y ofrecer una información clara, precisa y que solucione el problema, no que lo haga más grande.

Me preocupa la poca atención que se presta al cliente. Hace dos días, estuve llamando a un teléfono 902 (tarificación especial) del servicio de atención al cliente de La Vida es Bella, para una consulta sobre un pack Gourmet que me habían regalado. Ocho llamadas en dos días y fue imposible: siempre estaban ocupados, pero esa información me la daban un par de minutos después de haber comenzado a tarificar la llamada. Decidía escribirles un e-mail ayer por la mañana con carácter de urgente, porque mi reserva para canjear el regalo era ayer por la noche. Más de 24 horas después, nadie se ha puesto en contacto conmigo. Lo más gracioso, es que en su web dice que han sido elegidos como el Mejor Servicio de Atención al Cliente de 2013. ¡¿Cómo será el resto?!

Y menos mal que tenemos una ley que nos protege como consumidores. Si no, ¿qué sería de nosotros?

¿No es sordomudo?

miércoles, 6 de marzo de 2013

Me llama la atención que todavía haya gente que se sorprenda cuando dice "sordomudo" y le corriges: "es sordo". El cortocircuito que se produce en su cabeza queda en evidencia en su cara de desconcierto. "¿Cómo que sordo y no sordomudo? Si no habla", piensan. Pero una cosa es que no quiera hablar y otra muy distinta es que no pueda. Acaso un alemán que no hable español, ¿es mudo? No, simplemente no se comunica de la misma forma que nosotros. En el caso de los sordos, todavía hay que llevarlo un paso más allá, porque no es una cuestión únicamente de lenguaje, sino de canal de comunicación: oral para unos, visual para otros.


El blog de Asorpe lo define: "Las personas sordas son aquellas que tienen una pérdida auditiva (mayor o menor) y encuentran en su vida cotidiana barreras de acceso a la comunicación y la información. Sordomudo es un término trasnochado e incorrecto que resulta molesto para este colectivo. Y es que tradicionalmente se pensaba que una persona sorda "aparentemente" era incapaz de comunicarse con los demás. No es así ya que pueden comunicarse a través de la lengua de signos y también de la lengua oral (en su modalidad escrita, hablada y cada cual en función de sus habilidades)".

La razón por la que muchos sordos no hablan depende no solo del grado de afección que tengan en el aparato fonador, sino porque muchos de ellos carecen de una educación adaptada que les permita fonar. No obstante, hay una obsesión en el mundo hablante por hacer que los sordos hablen, cuando la lengua de signos, que además en España es cooficial, funciona a la perfección. Lo hemos visto en películas como Hijos de un dios menor (en Chile se llamó Te amaré en silencio), donde la actitud paternalista del profesor que quiere a toda costa que la chica hable, pasa totalmente desapercibida para el gran público en medio de una historia "romántica".

Pero es cierto que el uso del concepto de "sordomudo" tiene una connotación peyorativa y lastimera. ¿Es discapacitado un sordo? Según la RAE, discapacitado se define: "Dicho de una persona: Que tiene impedida o entorpecida alguna de las actividades cotidianas consideradas normales, por alteración de sus funciones intelectuales o físicas". Con esta definición, me queda claro que si voy a un pueblo perdido en el interior de China, seré un discapacitado: no podré realizar una actividad cotidiana tan normal como comunicarme en la forma en que ellos lo hacen. ¿Me hace eso realmente discapacitado? ¿Y aquellos que no pueden expresar emociones o no sienten empatía, actividades del todo normales y cotidianas, son también discapacitados?

Un sordo tiene una limitación en la manifestación oral del lenguaje. Por lo demás, tienen todas sus capacidades y pueden hacer uso de ellas correctamente, sobre todo si han recibido una educación adaptada y adecuada. No hace mucho tiempo, en las escuelas se les ataba las manos a las personas sordas para que superasen la pereza y comenzasen a hablar, o se les prohibía signar como si eso fuese obra de algún demonio. Y tampoco es difícil encontrar que, ante los recortes en Educación (y también antes de ellos), en muchas clases en las que había un sordo, a este se le ponía a dibujar o a pintar mientras el resto de los "normales" seguían con el currículo.

Esa no es la forma de educar ni de inclusión a la que aspiramos. Un sordo tiene necesidades educativas especiales, simplemente porque requiere aprender a través de un canal distinto y exige un trabajo extra por parte de la gran mayoría de los profesores. En una oleada de bi, multi y plurilingüismo, me extraña que se deje totalmente fuera a una de las lenguas cooficiales del Estado español, y pocos hayan reparado en la necesidad de recuperar los refuerzos educativos en el aula para la comunidad sorda y con la posibilidad de contar con intérpretes en aquellos organismos de la Administración, en el ámbito local o estatal.

Hay unas cuantas tareas pendientes en torno a este tema, pero mientras sigamos empeñados en abordar únicamente la "normalidad" y dejar fuera las "eventualidades", en un afán homogeneizador de la población educativa y de la sociedad, pocos avances se conseguirán. Hay que atender a las individualidades y se hace absolutamente necesaria la atención por parte de las autoridades y de la misma sociedad respecto a este asunto.

Películas de (post) Oscar

sábado, 2 de marzo de 2013

Este año tuve poco tiempo de ponerme al día con las candidatas a los Oscar y fue poco lo que pude ver antes de la ceremonia (que tampoco he visto). No es falta de interés, sino de que realmente lo ponen difícil para verla aquí: horario y dinero. Sí, los Oscar se emiten en canales de pago y a las 3 de la mañana.

Dejando eso de lado, quiero hablar brevemente de tres de las películas nominadas este año: Argo, El lado bueno de las cosas (Silver Linings Playbook) y Django desencadenado (Django Unchained).


Argo es una película absolutamente oscarizable. La Academia no iba a dejar pasar tanta gloria al sistema y a la inteligencia americana. Pese a la ridiculez de estrategia que centra el argumento, la jugada dio buenos resultados y la hacía merecedora de todos los honores. Esto no quita que la película tenga muy buen ritmo y sea un buen ejercicio cinematográfico por parte de Ben Affleck, que apunta buenas maneras como director, pero que todavía tiene ciertas limitaciones como actor. No le vamos a restar el mérito que tiene ni vamos a discutir la reacción política del hecho. Simplemente es un divertimento a la antigua usanza, que bebe de las mejores películas de espías de la Guerra Fría, y que consigue sacar un buen latido a los espectadores.
 

El lado bueno de las cosas, es una comedia romántica (bien) disfrazada de algo más, pero no puede evitar caer en el tópico. Eso sí, los protagonistas son totalmente atípicos: "anormales" (con todo lo que aborrezco el concepto de "normal/anormal"), desequilibrados y siempre en el límite de sí mismos, lo que curiosamente aporta textura y color a una película que, de otra forma, hubiese pasado desapercibida. Jennifer Lawrence y Bradley Cooper tiene buena química, y ella está especialmente bien en su papel. El guión camina correctamente, aunque para mí se tropieza en el tramo final que me parece demasiado tópico/típico, para coronar lo que había dicho al comienzo del párrafo: su espíritu de comedia romántica queda en total evidencia.


Django desencadenado es puro exceso, a nivel Tarantino: grueso, basto y áspero, pero hilarante y ligero. Un Kill Bill o unos Malditos Bastardos en el medio oeste, con personajes que siempre llevan la justicia en las manos, y un buen reparto que permite la sólida construcción de la historia. El director se deja llevar una vez más por sus filias, pero se lo agradecemos, porque caen bien y están bien pensadas para llenar la pantalla. Ni siquiera el metraje se hace excesivo, aunque bien nos podría haber evitado un par de escenas. Pero la historia de venganza y justicia a partes iguales tiene su qué: funciona muy bien y no resulta facilona, pese a todas las licencias que se pueda conceder. La música, como siempre, es un plus perfecto para no tomarse demasiado en serio a sí mismo y funciona como un reloj en cada momento del film. Tarantino sigue teniendo mi voto de confianza.