¡Quiero ser!

miércoles, 6 de febrero de 2013

Permitirse el lujo de promover los estudios "eficientes" antes que los vocacionales, es un acto de mal gusto. Y es de mal gusto porque reduce a la persona a un pequeño engranaje dentro de todo un tinglado social y económico que necesita que cada individuo produzca, genere riquezas, consuma y gaste, ojalá sin mucho ruido, para que la máquina siga funcionando.

Es decir, quieren autómatas consumistas o consumidores automáticos, basándose en que es la única forma de que la crisis pase y la economía se recupere. El propio ministro Wert se refirió a este tema el lunes: "[Hay que] inculcar a los alumnos universitarios a que no piensen solo en estudiar lo que les apetece o a seguir las tradiciones familiares a la hora de escoger itinerario académico, sino a que piensen en términos de necesidades y de su posible empleabilidad".

Si realmente nos ponemos a pensar ahora mismo en términos de empleabilidad, lo mejor sería dejar de estudiar ya y dedicarnos a la política o al politiqueo, el único negocio rentable e impune. O a ser de la familia real (de cualquiera de ellas, para vivir del cuento -que no en un cuento-). O estrellita de telerrealidad, la nueva salida "profesional".

En la misma conversación, Wert se muestra sorprendido de que en la actualidad más de la mitad de las titulaciones sean en el ámbito de las Ciencias Sociales. Entiendo que su sorpresa viene a que es un sector improductivo y poco eficiente para el tejido empresarial. Pero ¿qué sería de nuestra sociedad sin los profesionales del ámbito de las Ciencias Sociales? Una sociedad más homogénea y manipulable, seguro; una sociedad con menos capacidad crítica y disonante, también.

Lo que más me llama la atención es que a nadie le preocupa la dimensión humana y personal del trabajo. Es decir, que da igual si somos infelices en un trabajo productivo mientras seamos capaces de alimentar y sostener la máquina de consumo. Entiendo que la idea de esto es que el propio consumo será nuestra vía para alcanzar la felicidad. ¡Qué equivocación!

Y como me gusta siempre provocar y llegar hasta el límite, entiendo que con esto echamos por tierra todas las vocaciones contemplativas y solidarias:

- Padres, he decidido seguir mi voz interior y ser sacerdote.
- Déjate de tonterías, improductivo, y estudia ingeniería o económicas. Si no, serás un muerto de hambre.

Sí, es un exceso, pero no dista mucho de quienes hemos tomado la decisión de ser periodistas, bailarines, actores, cantantes, filósofos, escritores, etc. La primera reacción de muchos es precisamente esa: "morirás de hambre", pero mi respuesta siempre ha sido: ¿a quién más le importa? Si paso hambre, es mi derecho y mi responsabilidad, asumida desde el momento en que tomé mi decisión. Pero prefiero pasarme la vida con el cinturón estrecho a trabajar en algo que no me gusta por el simple hecho de pensar en la empleabilidad como única referencia de futuro.

Así tenemos a muchos profesionales hoy, desmotivados y estresados, y a muchos jóvenes cuya única aspiración en la vida es a ser funcionarios públicos. Pero la respuesta no está en entrenarlos desde pequeños a ser emprendedores, consumidores y a plantearse su futuro en términos productivos, sino en dejar que las personas se desarrollen en los ámbitos en los cuales tienen talento, en los cuales puedan crecer como individuos y aspirar a una felicidad más filosófica que la felicidad otorgada por el dinero, esa misma que desde hace unos años demuestra ser tan efímera para la gran mayoría de la población.


Pedirle a una persona que deje de lado su vocación es casi tan peligroso como pedirle que deje de lado su esencia. ¿Podemos pedirle a alguien que deje de ser persona? No, es un caso perdido. De la misma forma en que espero que nadie vuelva a pedirme que deje de ser periodista. También es un caso perdido, porque es lo que soy. Y no desde la mera definición laboral, sino como persona. Nací para esto y es lo que más me gusta hacer en el mundo. Así de poderosa es la vocación, al menos la mía. Y no hay mayor valor que ese, que me motiva a diario para hacer muchas otras cosas que, tarde o temprano, me permitirán hacer lo que yo quiero. 
 
Eso es, para mí, ser productivo y eficiente: la coherencia con lo que soy, con lo que quiero y con lo que espero hacer en el futuro, la motivación que me mueve cada mañana a formar parte del mundo y de la sociedad. Pero no de una sociedad que me considera un ser productivo o improductivo, sino aquella que simplemente me considera un ser humano más y no espera de mí nada más que respeto, civismo y que sea feliz, con el efecto que eso pueda tener en mi entorno, como principal aportación.

De ahí que recupere una idea que leí hace unos meses y que me llegó hasta lo más produndo del corazón: ¿qué hacemos con nuestros estudiantes que entran al colegio queriendo ser astronautas y salen queriendo ser funcionarios públicos? Claramente hay algo que falla y, precisamente, la respuesta no viene dada por el ¡debes ser!, sino por el ¡soy! o el ¡quiero ser!

11 comentarios:

  1. Inspirado por http://lolaurbano.wordpress.com/2013/02/05/estudia-lo-que-te-salga-del-trigemino-ya-veremos-despues/. ¡Gracias!

    ResponderEliminar
  2. gracias Tomás por este post, comparto tu visión. La verdad que me alegro mucho de no vivir en España ahora, y siento mucho que les toque aguantar toda esta sarta de estupideces locales... Mi más tierno apoyo. :)

    ResponderEliminar
  3. Anónimo14:38

    Hijo cuando leía tu Blog me reía recordando que tu papá quería que fueras Abogado, no porque ganaras más plata sino porque el necesitaba uno que complementara su trabajo. Sabía que no ibas a hacer lo que te dijéramos porque no era eso lo que les habíamos enseñado y que seguirías tu vocación que indudablemente era el Periodismo y que junto con eso asumirías que tu futuro, cualquiera fuera tu elección estaba en TUS MANOS y que tendrías que trabajar para mantenerte haciendo lo que te hacía y hace feliz. No podrías haber sido otra cosa hijo,eres un EXCELENTE periodista pero sobre todo dejas en todos tus escrito, incluso en tu Libro de Cocina tu alma.No hay que enseñar a los niños a que el dinero es el Centro de su vida. Sirve, claro que sirve ,pero como decíamos si quieres vender manzanas en la Vega, se un buen vendedor de manzanas. La felicidad está en levantarse cada mañana para hacer lo que nos corresponda o lo que elegimos de la mejor manera.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Anónimo04:07

      es hermoso ver el apoyo de parte de la familia, no importa lo que diga el resto del mundo, si nosotros respetamos la esencia de cada individuo, aseguraremos la felicidad de nuestros hijos y una sociedad sana. Viva la diversidad!!, no puede ser que el único camino dentro de las ciencias sociales sea la abogacía.

      Eliminar
  4. Anónimo22:36

    Goldo, yo tb quiero "la paz mundial", el fin del hambre y la guerra. Pero un poco de estudio del mercado no te va quebrar el alma. No es que estudiar algo te haga una persona u otra, la verdad que la Universidad es mediocre, por decirlo menos. Te enseñan un par de cosas, nada que no se pueda aprender realmente trabajando todos los días en lo que realmente te gusta, pero cuando la gente va a la universidad pensando que con eso está solucionada la vida, se comete un gran error.
    Principalmente porque estás tomando una decisión unitaria para desempeñar una labor global. Pocas son las tareas que te permiten ganar dinero trabajando solo, sin interacción alguna, casi ninguna, excepto un par de físicos locos por ahí. Igual te está pagando alguien más que tuvo que ganar dinero para hacerlo.
    Al resto de los mortales que se les paga por trabajar en algo que es rentable para alguien, bueno, hay que tratar de mirar un poco para donde va la cosa y reinventarse más de una vez. Ya no se entra a una industria y se trabaja toda la vida ahí, la movilidad laboral (empleabilidad) es cada vez más fuerte y la capacidad de reinvención cada vez más necesaria.
    Es fácil imaginar que quiero ser con el estómago lleno y el futuro asegurado. De otra manera, tengo que preguntarme que puedo hacer para vivir como quiero y donde quiero.

    Por otro lado, una decisión individual, se transforma luego en un problema social, y finalmente, quien paga? La sra. Juaita, Moya? Todos. Vamos manteniendo a la tropa de seudointelectuales que hay que pagarles por pensar una que otra estupidez, la gran mayoría.
    Me quedo con la entrevista de Donoso, cuando le preguntaban por la participación de Chile en la feria del libro en México, con más de 300 "escritores" invitados y el caballero, cagado de risa dijo: "No sé como lo hizo el Presidente, porque 300 escritores buenos en Chile, NO HAY!"

    Todos son importantes, pero tiene que haber un balance entre los que propducen y los que consumen. No todos son llamados a ser reinas.

    Lo que te digo es muy impopular y políticamente incorrecto, pero esa así como funciona el mundo capitalista. Y hasta ahora no hay modelo de reemplazo.

    ResponderEliminar
  5. Anónimo23:25

    La verdad es que el recurso al paternalismo del anterior comentarista me parece voraz y aniquilador, precisamente como se pretende con la "nueva educación" - no pienses, no escuches, no sueñes que de eso ya me encargo yo.

    Precisamente si se ha llegado al desarrollo humano al que se ha llegado ha sido por soñar con poder vivir mejor. Si a eso lo quieren tildar de 'pseudointelectualidad', déjenme recordarles que los avances no son sólo científicos y económicos, también lo son filosóficos y sociales.

    Sin esos avances, no sólo viviríamos todavía en un sistema feudal (como el que permitimos todavía, con nuestra doble moral, en los países árabes por el simple hecho de que tienen petróleo); tampoco la educación estaría al alcance de una mayor proporción de la población y, por lo tanto, ni siquiera podríamos estar teniendo esta conversación.

    El desarrollo no supone sólo tener comodidades, sino tener una vida propia para disfrutarlas...y mientras se pretenda que la elección de cómo uno vive su vida (haciendo sus propias elecciones) vaya en función de la practicidad de otros, mal vamos...

    ResponderEliminar
  6. Lo primero, don't patronize me! No pido ni la paz mundial ni el fin del hambre, aunque son deseables. Solo pido que se considere el derecho de cada persona a elegir según su vocación.

    La estructura social en la que unos producen y otros consumen, esa que no tiene reemplazo, sí tiene uno: el capitalismo responsable o el capitalismo social.

    ¿Qué quiere decir? Que se puede ser eficiente y productivo, pero respetando no solo al entorno físico, sino también al entorno social. ¿Cómo se consigue? Poniendo límites a la avaricia, al consumismo desmedido, respetando los derechos básicos, sosteniendo un Estado de bienestar para una sociedad más equitativa.

    Y con esto voy a retomar la discusión del otro día: culpar a la sociedad (española en este caso) de la crisis, es coger la actualidad con pinzas. Evidentemente España vivió el cuento, pero no fueron las personas a pie de calle las que se beneficiaron de este asunto, simplemente porque o siguen en el mismo sitio donde estaban o están peor. Pero mientras se sigan rescatando bancos (que no han sido víctimas precisamente) y se dejen aumentar los niveles de pobreza de la sociedad, poco se podrá hacer para salir adelante. Los sacrificios deben ser generales, pero los derechos también.

    Coincido contigo en que es fácil saber qué quiero ser con el estómago lleno. Pero eso no tiene ninguna relación con la posibilidad de elegir mi camino de acuerdo a mis habilidades e intereses personales, y no porque pueda ser más productivo o ganar más dinero para consumir más. Si ese es el futuro que esperas, es mucho más desesperanzador que cualquier otro planteado.

    Probablemente sea mucho más productivo haciendo algo que me hace feliz o aquello en lo que soy bueno, que desangrándome en un trabajo infernal.

    ¿En qué momento la sociedad se convirtió en un lastre para ti y tú dejaste de ser un lastre para la sociedad? No son los demás quienes no te permiten vivir de la forma que te gustaría.

    Lamentablemente hay una visión egoísta de la sociedad en la que se ve que hay gente que tira para adelante y otra que es arrastrada por los demás. No obstante, no olvidemos que ante todo somos personas, en igualdad de derechos y deberes, independientemente de nuestro entorno social, económico y cultural. Pero mientras exista la visión de unos privilegiados y otros desgraciados, el crecimiento de unos sangrará a los demás. Y no hay nada menos ético o, para que nos entendamos bien, menos cristiano, que plantearse la sociedad de esa forma.

    Haciendo el símil con los sistemas educativos y lo que ocurre en el aula, hay estudios que han comprobado que la integración y la inclusión en el aula enriquecen mucho más el crecimiento intelectual y social de los alumnos, generando dinámicas de solidaridad y de aprendizaje en común, motivando la tolerancia, el respeto y el desarrollo de una serie de competencias sociales y culturales.

    Lo mismo puede ocurrir en el ámbito social: las sociedades más equitativas (es decir, aquellas que permiten la movilidad social, que fomentan la igualdad de oportunidades, etc.), resultan más eficaces en el largo plazo. Es tan simple como que el lugar de nacimiento o la situación socioeconómica no puede definir el futuro de nadie desde la base. De la misma forma en que el género o las preferencias de cada uno no deben hacerlo. Nuestra base debe ser que somos personas con derechos y responsabilidades ineludibles.

    Si ofrecemos oportunidades a todos por igual (y esto no es demagogia, sino un simple pensamiento de cómo debería funcionar una sociedad moderna), habrá más posibilidades de encontrar gente con vocación en los distintos ámbitos y ramas profesionales, técnicas, artísticas e intelectuales, que, ejerciendo el amor por lo que hacen, obtendrán mejores resultados con todos los beneficios que eso tiene para la sociedad en general. ¿Dónde está lo malo?

    ResponderEliminar
  7. Anónimo00:54

    en serio, capitalismo social? capitalismo responponsable? eso no existe, es como decir comunismo cristiano.

    ResponderEliminar
  8. Capitalismo social o como se le quiera llamar.

    Si no existe se inventa, se propone un modelo, una filosofía, una ideología; se cambia, que para eso estamos, para intentar cambiar las cosas y mejorarlas, aunque en el camino nos equivoquemos.

    De todas formas, el centro del debate sigue siendo la oportunidad de las personas para elegir su vocación y no únicamente a fines económicos. Todo el repaso a la situación política ha sido un agregado posterior de acuerdo a los comentarios.

    ResponderEliminar
  9. Anónimo14:03

    Me agotaron.Así de simple. Muchas palabras.Creo que lo más importante es que las personas busquen su felicidad de acuerdo a sus intereses y valores. Nadie debe presionarlos y TODOS DEBEMOS AYUDARNOS UNOS A OTROS. Si hubieran mas personas felices el mundo sería distinto. Para ser feliz hay que pensar para que estoy aquí, cual es mi Misión y cumplirla de la mejor manera. Todso somos necesarios y útiles.Ahora estudiar o trabajar en lo que no te gusta lo encuentro espantoso.Y poner el dinero o el bienestar como tu meta más todavía.

    ResponderEliminar
  10. Anónimo15:46

    Busca tus sueños, trabaja duro por ellos, siempre mirando adelante, levantandose despues de las caidas, con un temple de acero ... dejar las quejas a un lado, no pensar tanto y hacer mas.... esa es la idea..... darle pa' delante y no esperar a ver qque me dan ...... esa es LA CLAVE ......

    ResponderEliminar