Estereotipos latinos

miércoles, 23 de enero de 2013

Por coincidencias de la vida, me ha tocado ver capítulos de series made in USA en los que aparecen personajes "latinos" y en los que se puede comprobar el altísimo nivel de prejuicios y estereotipos erróneos que todavía permanecen en la mente de los estadounidenses.

Por un lado, creo que se confunde ampliamente el contexto de hispano y español. Probablemente, haya muchos que todavía crean que España es un país al sur de EEUU, donde solo se pueden destacar las corridas de toros y Picasso. Sin ir muy lejos, vi a Ricky Martin en un capítulo de Glee hablando del "duende" como algo asociado a la sensualidad latina, al poderío en el escenario y a una cualidad única, cuando realmente es un término ligado al flamenco que si bien significa "un encanto misterioso", poco tiene que ver con la sensualidad del movimiento de caderas a ritmo de la música latina.

Y aquí hay otro estereotipo recurrente: no toda la música latina es reggaeton, no todas utilizan la guitarra flamenca como instrumento, y no todas nos obligan a vestir trajes de torero o vestidos de lunares a ritmo de zapateo y palmas.

Lo mismo ocurre con la asociación inmediata, sobre todo, de la mujer latina al servicio doméstico. Es cierto que todavía persiste, pero parece enquistarse en la sociedad el concepto de que por el hecho de ser inmigrante, debes estar al servicio de los ciudadanos estadounidenses. Quizás en este punto estoy en el límite del absurdo, pero es necesario cambiar un concepto tan brutal, cuando se espera que en los próximos años la comunidad hispana en EEUU supere ampliamente el 20% (algunos incluso dicen que el español será lengua mayoritaria en algunas zonas del país).

Tampoco tenemos como únicas referencias cinematográficas a "La Bamba", no todos comemos frijoles o fajitas como alimento diario, mucho menos somos flojos o vagos, delincuentes, capos de la droga y las bandas latinas. Y, sobre todo, no todos utilizamos "Papi", "Mija" o "Ay Dios" al final de cada frase.


Lo que me impresiona es que la comunidad latina permita y fomente el uso y difusión de estos estereotipos. Soy el primero dispuesto a reírse de ellos, pero no cuando se convierten en una permanencia constante en los medios, pues acaban por convertirse en "realidades" cotidianas.

Yo no sé a vosotros, pero a mí me da una profunda vergüenza ajena cuando un actor o actriz, cantantes, modelos, etc., intentan ser "latinos" por un momento. En una serie, un supuesto profesor de español decía "Más bueno" cuando quería decir "muy bueno" o Jennifer Lopez, que explota su lado latino y que apenas sabe articular 2 palabras en español. Sin ir más lejos, en un programa de 2012, Lopez intentaba hablar en español con artistas callejeros de Brasil para hacerse la cercana... No digo más.

Basta ya de estereotipos absurdos y de fomentar una imagen caricaturesca de lo latino. Y eso es algo que tiene que venir desde la educación, pero también desde los medios. No sacamos nada con hacer esfuerzos si en un par de horas de televisión han borrado cualquier avance.

Ericeira y alrededores

martes, 22 de enero de 2013


Esta foto fue un pequeño oasis en la tormenta de viento y lluvia que tuvimos el fin de semana pasado en la costa portuguesa, una joya bien guardada y que nos dejó con ganas de más.


Ericeira es un pequeño pueblo, eminentemente pescador, que se ha convertido en un centro mundial de surf gracias al oleaje del Atlántico y a los innumerables espacios para practicarlo. Y pese a ser un punto de encuentro turístico y comercial que explota esta cualidad, no ha perdido su espíritu local, su tranquilidad y su valor como destino para descansar.

La experiencia portuguesa estuvo bien: Lisboa, Mafra, Ericeira y alrededores, fueron un buen cambio de escenario para comenzar un 2013 con nuevos aires. La verdad es que se hacía necesario un quiebre con lo que había sido 2012 y, sin grandilocuencias, lo fue: descanso, trabajo, buen sueño y disfrutar de los placeres de la comida cotidiana: el pan, el café, los dulces, el queso, y todo con las mejores vistas del océano en primerísima línea costera, sobre un acantilado tan bonito como tranquilo.


Me quedé con ganas de más, pero si vuelvo lo haré en otra estación más amigable. Supongo que el otoño y la primavera son estupendos para disfrutar de la zona al máximo, sin demasiado viento ni la densa niebla.


¡Felices 41!

martes, 8 de enero de 2013


Hoy celebran su 41º aniversario. El año pasado lo celebramos juntos, pero este año no pudo ser. A pesar de eso, siempre los tengo cerca. Y esta foto me encanta... ¡Felicidades!

El Nombre (Le Prénom)

viernes, 4 de enero de 2013


Ayer por fin fui a ver El nombre (Le Prénom), una película francesa que originalmente es una obra de teatro, y que me hizo recordar otra gran experiencia cinematográfica-teatral: Un dios salvaje (Carnage), de Roman Polanski.

Si bien la esencia es la misma -adultos que se reúnen en un espacio físico y que acaban sobrepasando los límites de ese espacio y de sí mismos-, hay muchas diferencias entre una y otra, aunque ambas hacen gala de un humor descarnado, a ratos incómodo, a ratos hilarante, a ratos sublime.

Con un notable trabajo actoral, El nombre habla de relaciones, de personas, de amor, del pasado, el presente y del futuro. Nos muestra lo que hay detrás de una aparente normalidad, aquellos pequeños detalles que se pueden entrever entre las representaciones sociales de nosotros mismos. Sobre todo, de aquellas grietas por las que se escapa, sin querer, nuestro verdadero ser. Pero también nos enseña el valor y el poder de las palabras, del texto y del subtexto, como agentes capaces de desencadenar pequeñas y grandes tempestades.

Con un ritmo que no cesa y con una sorpresa a la vuelta de cada escena, esta película ha sido una estupenda forma de comenzar el año. Definitivamente es una muestra del cine que quiero ver, que me provoca muchas sensaciones, más allá del mero entretenimiento y que, sin duda, sigue dando vueltas en mi cabeza unos cuantos días después, descubriendo matices e intenciones en un guión que no tiene desperdicio.

Totalmente recomendable para quienes todavía puedan verla en el cine (por supuesto en versión original) o para quienes quieran invertir y agregar un buen título a su propia colección de cine.