Vaya locura de semana. La verdad es que está siendo una temporada agitada, pero también muy entretenida e interesante.
De repente, cuando todo parecía parar y mientras la crisis ennegrece cada vez más el panorama por estos lados, las cosas siguen caminando y los proyectos surgen, unos mejor que otros, pero surgen. En medio de toda esta vorágine, me estoy metiendo en un proyecto muy bonito relacionado con los cuentos infantiles. Además, qué gusto trabajar con gente que sabe lo que quiere y pone todo su esfuerzo para sacarlo adelante. Lo estoy disfrutando mucho y eso que apenas empiezo...
Después, otro proyecto que me encanta y que está relacionado con el ámbito educativo (parece que definitivamente es uno de mis temas) está a punto de recibir la confirmación para sacarlo adelante o la condena para guardarlo en un cajón hasta otro momento. Seguro que la próxima semana sabremos algo al respecto.
Y tengo otras dos cosas más en el horno, pero todavía es muy pronto para empezar a hablar de ellas. Lo importante es que se están moviendo lentamente y espero, en poco tiempo, poder contar algo más. Algunas son cosas temporales, otras son algo más fijas. Pero lo importante es que son...
Lo que más me gusta es que las cosas ocurren, que la apuesta por la independencia está siendo satisfactoria a pesar de la inseguridad que aporta ser una empresa en mí mismo. El esfuerzo diario, los estudios y la dedicación están dando sus frutos. Y mientras, duermo poco y no tengo días libres, pero a la vez disfruto tanto con lo que hago que, pese al cansancio, sigo en pie haciendo cosas y me dejo los espacios para respirar.
Ahora solo me falta volver a la piscina... ¡tengo ganas de agua!
