Después de una semana de vaivenes e incertidumbres, en menos de 24 horas recibí tres grandes noticias: la confirmación de que todo estaba bien para alguien a quien quiero mucho; un trabajo para el desarrollo on-line de una iniciativa muy bonita, y la participación en un proyecto que, de cuajar finalmente, sería muy interesante y me sería de gran ayuda para casi salvar el 2012 de buena forma (espantando un poco la sombra de la crisis en casa).
Además, ayer fue día de teatro: fuimos a ver The Hole, una mezcla muy ecléctica de estilos y formatos, pero que funciona bien. Tiene momentos muy altos y otros más bien flojos, pero es lo que tienen los espectáculos de variedades (aunque tanta variedad dentro de lo mismo puede resultarle cansino al público).
Curiosamente me llamó la atención que mucha gente pensaba que era un musical. ¿Será que la publicidad no es del todo clara y confunde? Pero mi voto de confianza va para la Terremoto de Alcorcón, que se roba el espectáculo como maestra de ceremonias y anfitriona de una fiesta curiosa, pícara y, a la vez, un poco forzada. ¡Cómo me gustaría tener la posibilidad de participar en la producción de un programa así! Tengo tantas ideas para incorporar al show...
La verdad es que fue un buen viernes. ¡Voto para que haya más días así! Sobre todo cuando el Gobierno central y el de la Comunidad nos dan tan pocas alegrías: todo son recortes, encarecimiento de los servicios (con subidas de hasta un 50%), con contratos cada vez más precarios, trabajos mal remunerados y sueldos que no suben ni con el IPC. Está claro que las alegrías tienen que venir de otro lado...