"La grandes personas hablan de ideas; las personas medias hablan de cosas; las pequeñas personas hablan de otras personas".
Una cosa así me encontré en Internet hace un rato (en esa vasta fuente de información que puede ser Twitter) y me pareció interesante recordar cuántas veces en la vida he sido parte de esas pequeñas personas. Curioso resulta, además, cuando una de las cosas que siempre he intentado hacer es que los demás no se metan en mi vida y ocultar una buena parte de ella. ¿Mecanismo de autodefensa o simple estupidez?
Si hay algo que refleja lo que he madurado en los últimos años es en lo poco interesante que me resulta hablar de los demás, y con "los demás" digo aquella gente que no me importa ni lo más mínimo. Si voy a utilizar mi tiempo, lo voy a hacer por gente que me importa y en cosas que me interesan. Si no, ¿para qué? Además -no sé si debo todavía preocuparme o no- he perdido notoriamente la capacidad de guardar en mi cabeza información inútil (bueno, también se me borran cosas útiles o cercanas, pero no se puede tener todo en la vida). Por eso, si en algún momento llego a escuchar alguna historia de alguien, tengo la total certeza que dos días después lo habré olvidado por completo.
Quizás lo mejor sea hablar de cosas y de ideas, alejarse un poco de la mediocridad, que para hablar de las personas, mejor hablo directamente con las que me interesan. Todos los demás sobran...
