Tomás en la Cocina: ¡Ya a la venta!

sábado, 24 de noviembre de 2012

El jueves, en una sobredosis de trabajo, terminé de darle formato y pasar las últimas correcciones a mi primer libro de recetas: Tomás en la Cocina. Recetas y secretos para principiantes. Fue todo tan rápido y vertiginoso, que a poco de empezar el viernes, cuando en Madrid era pasada la medianoche, me llegó la confirmación desde Amazon diciéndome que el libro estaba ya a la venta.

La verdad es que los nervios del primer libro no tardaron en llegar: me pasé la mitad de la noche despierto pensando en lo que podría haber agregado, en el formato, etc. Pero bueno, trajo sus frutos. El libro se está empezando a vender en las tiendas de Amazon. (.com, .es, .fr, .it, .de, .co.jp, .co.uk) y estoy encantado con esta nueva aventura, sobre todo, con el apoyo de todos: familia y amigos.

Gracias por acompañarme, por arroparme y por caminar conmigo en este pedazo de aventura. Ahora solo me queda por empezar a escribir el segundo libro. ¿Será para 2013?


De paseo por Bruselas y Brujas

lunes, 19 de noviembre de 2012

Quien diga que Brujas es una ciudad que se puede ver en dos horas, miente descaradamente. Bueno, no miente, porque efectivamente se puede dar una vuelta rápida en poco tiempo; pero, no hay duda, de que es una ciudad para paladear, reposar y disfrutar en un buen puñado de días.

El viaje en tren desde Bruselas es cómodo y rápido. El billete cuesta unos 15 euros ida y vuelta los fines de semana, lo que no está nada mal. Buena recomendación la que me dieron de partir desde la Bruxelles-Midi, también conocida como Brussels South, porque evita el paso por las otras estaciones de la capital belga. De ahí, parada en Gante y directos a la ciudada mágica.

Y digo ciudad mágica, porque es encantadora y abrumadora. Tuvimos la suerte de disfrutarla un día de sol, después de la lluvia otoñal: el resultado, hojas secas, colores amarillos, rojos, marrones y dorados por todas partes, un frío importante, pero la suficiente cuota de luz para resplandecer ante los ojos y el objetivo de mi cámara que, incansable, sacó unas 200 fotos.

Efectivamente es una ciudad para guardar en la memoria (virtual y emocional): tantos rincones, tantas cosas por mirar. Cientos de calles y callejuelas dignas de recorrer, pero el poco tiempo que le pude dedicar me impidió aprovechar al máximo la experiencia. Se me quedaron en la agenda mil espacios guardados para una próxima y más prolongada visita.


Nada más entrar en Brujas, uno se sumerge en un mundo irreal: calles de empedrado antiguo e irregular; carrozas tiradas por caballos orgullosos y plagadas de turistas cubiertos de mantas; miles de tiendas de chocolate artesanal e industrial, cafés, bares, restaurantes, souvenirs, etc., todo en el marco de una ciudad que parece detenida en otra época, pero con las comodidades de la modernidad.

Calles, callejones, patios interiores, terrazas, torres, ventanas, puertas y jardines, todo puesto para el goce y disfrute de los turistas, convierten a Brujas en un notable contraste con Bruselas, la capital. Menos gris de lo esperado, Bruselas se convirtió en una experiencia interesante: la capital de Europa por excelencia es, dentro de lo que cabe, bastante más tranquila de lo que se puede esperar de ella y bastante provinciana en comparación con ciudades como Paris, Londres, Roma o Madrid.


Si bien es cierto que no hubo tampoco tiempo material de hacernos una idea panorámica de lo que es Bruxelles, una ciudad siempre a medio camino entre el francés y el flamenco, con tintes de inglés y de turismo internacional, la sensación es que su bullicio se desarrolla más en el interior de los edificios que en la calle. Llegamos un viernes al mediodía y, cuando bajamos en el corazón del poder europeo viniendo desde el aeropuerto, la verdad es que parecía un decorado a la espera de que alguien gritase: ¡Acción!

Y la vida que llevamos estos días, teniendo como punto neurálgico la Place de Flagey, fue un disfrute pausado, tranquilo, pudiendo descubrir partes de la ciudad muy llamativas: tiendas de antigüedades, barrios llenos de restaurantes y casas para soñar, con vistas a estanques con patos tan idílicos como mundanos; algunos mercados y tiendas de segunda mano, librerías para dejarse el crédito disponible (aunque no compramos nada, finalmente) y una cafetería en las alturas con unas estupendas vistas de la ciudad, que huele a frituras, chocolate y gofres por partes iguales.


 Lo mejor del viaje fue la compañía, el reposo y el turisteo, con la tranquilidad de que volveremos en otras estaciones, en otros momentos y que, en cada uno de ellos, podremos vivir nuevas experiencias y disfrutar de los contrastes que ofrece el primer país del trinomio Benelux, un lugar que rezuma vida, historia y distintos encantos, para absolutamente todos los gustos.

Fotos de la semana

martes, 13 de noviembre de 2012




Sigue el jubileo...

Estos días estuvimos en Cáceres, disfrutando de la buena compañía y la buena mesa. Definitivamente es una ciudad que me gusta mucho y uno de mis destinos favoritos para vivir si algún día tuviese que elegir otro destino dentro de España que no fuese Madrid.

Hizo un frío notable, sobre todo el domingo, pero como fueron días de tan agradable relax, la verdad es que las bajas temperaturas apenas importaban. Ahora estoy preparando mi siguiente viaje: Bruselas. Será el destino en el que celebraré mi cumpleaños, para continuar la costumbre que elegí el año pasado: cambiar mi calendario personal en alguna ciudad distinta (siempre que el tiempo, el trabajo y el bolsillo lo permitan).

Como algunas de las condiciones se cumplen, decidí que era un buen momento para darme un homenaje y conocer la zona: Bruselas, Gante y Brujas en pocos días, pero de la mejor forma: celebrando los dos añitos de Martín (cómo pasa el tiempo) junto a la Mamá de Ultramar y al padre de la criaturita. Fin de semana de festejos, dulces y mucho tiempo para conversar y ponernos al día de las últimas novedades.

La verdad es que se agradecen estos tiempos de "parar" y dejar de hacer mil cosas: a los habituales TLB Comunicaciones y Tomás en la Cocina, mis marcas online, tengo que dedicarle tiempo y esfuerzo a la piscina, la casa, el trabajo y el día a día, cosas nada desdeñables, si a eso le sumamos la vida de a dos, las series de televisión y los vicios habituales.

Pero es lo que toca y lo que he elegido (y no puedo estar más contento). A mis 36, estoy en un buen equilibrio y me gustaría poder seguir así. Si bien no le temo nada a los cambios (y por etapas ya me va tocando uno de los míos), puedo decir que estoy en un buen punto, disfrutando de lo que hay y de lo que vendrá, dejándome querer y queriendo, disfrutando y trabajando, nadando y haciendo nada (a ratos). Planes hay muchos, pero por ahora me toca viajar y dedicarme a celebrar mis 36. En pocos días apagaré las velas reales o virtuales de mi cumpleaños en excelente compañía. La próxima semana también, porque todavía queda mes de jubileo. ¡Hasta pronto!

Caprichos

viernes, 2 de noviembre de 2012

Siento haber abandonado el blog por unos días, pero es que estaba ocupado trabajando y consumiendo. Sí, consumiendo... no pude evitar pensar que según comenzaba mi mes de jubileo (si lo tiene la Reina de Inglaterra, yo también lo quiero), era tiempo de regalarme algo. Sobre todo en mi cumpleaños número 36, el que marca el comienzo de mi segunda mitad de treintena.

Si bien todo fue producto de un capricho, no pudo haber llegado en mejor momento: mi iPod touch decidió fenecer a los pocos días. No sé si de envidia o por solidaridad, pero dijo basta. Yo, mientras, disfrutaba con las ventajas de mi nuevo juguete: un iPad mini. ¡Simplemente irresistible y receptor de todo tipo de envidias! Pero nos hemos acomodado bien y, de momento, estamos encantados el uno con el otro.

Es una buena forma de plantarle cara a la crisis o de que la crisis me de un tabletazo en la cara. No sé qué resultará. Pero, por ahora, estoy encantado. ¡Feliz jubileo y feliz cumpleaños para mí(ni)!