El acto de sexar aves

jueves, 27 de septiembre de 2012

Vamos a hablar de educación nuevamente, pero de un tema que me preocupa enormemente en cuanto a la recuperación o revalidación de estereotipos que deberían erradicarse de una sociedad democrática y cívica. El hecho de que ideológicamente se quiera instaurar el concierto (mantenimiento con dinero público) de los colegios de "educación diferenciada" (separar a niños y niñas por sexo arguyendo estudios científicos que ponen a unas y a otros en distintos planos ya no solo de desarrollo o madurez, sino de habilidades y motivaciones), no es más que una muestra de la poca visión de futuro y de la escasa discusión adecuada de temas que ni de cerca son los más preocupantes de la educación, pero que inevitablemente afectarán el futuro, en este caso, de España.

La separación por sexos no hará otra cosa que fomentar y hacer patentes las diferencias separadoras entre chicos y chicas, entre hombre y mujeres del futuro, con todo lo que eso pueda significar: discriminación, ignorancia, falta de recursos sociales, etc. Pero me preocupa mucho más el renacer de sentimientos de rechazo, de odio, hacia los distintos. Pintar nuevamente la sociedad de azul y rosa no significa otra cosa que un retroceso en los avances producidos hacia una normalización de la homosexualidad y la transexualidad, porque se evitarán los filtros que un entorno social diverso e inclusivo puede generar, lo que servía muchas veces como "colchón" capaz de evitar la discriminación.

Si la educación diferenciada llega al punto de evitar que los alumnos y las alumnas tengan docentes de distinto género (solo hombres para ellos, solo mujeres para ellas), no quiero ni pensar en lo que podría ocurrir frente a situaciones que salgan de esa "normalidad". Se reduce así el concepto de educación a un acto de sexar aves, aumentando las brechas existentes entre hombres y mujeres y que, gracias al esfuerzo de muchos, se habían podido sortear con mayor o menor éxito en los últimos años.

Permitir que este tipo de educación diferenciada sea financiada por todos los ciudadanos es un despilfarro del dinero público en una cuestión meramente ideológica. Quien quiera adoctrinar (que no educar) a sus hijos en una sociedad pre-moderna, donde los hombres y las mujeres no comparten espacios, intereses, habilidades ni aprendizajes, deberían pagar de sus bolsillos su manutención y proceso de enseñanza.

Con esta medida se fomenta un retorno a la educación de hace 50 o más años, ignorando todos los estudios internacionales sobre los beneficios de la educación inclusiva, ya no solo basadas en una cuestión de género, sino basadas en una sociedad diversa cultural y socialmente hablando, donde los individuos tienen distintas habilidades, inteligencias y niveles de desarrollo, pero donde todos tienen cabida. Es una clara intención de "normalización social" según una ideología evidente, pero que no trae ningún beneficio a una sociedad moderna y que se reafirma continuamente como europea, sino que provocará más dispersión social, más desintegración y menos cohesión. 

Ya no solo cumplirán su objetivo de establecimientos de clases y categorías de individuos por criterios economicistas, sino que cerrarán las puertas a cualquier tipo de movilidad social y cultural, una de las bazas que llevó a España en los últimos 20 años a un buen lugar en cuanto a sociedad plural y abierta, referencia de muchos otros países en proceso de evolución social. La reforma educativa planteada por el ministro Wert es la sentencia de muerte de la cohesión social y de la equidad del sistema de enseñanza. Volvemos a dividir un mundo lleno de colores en dos tonalidades que, ni siquiera, son consideradas iguales. Y a eso le llaman progreso. A eso le llaman democracia.

Y no olvidemos que la regulación que la LOMCE pretende incluir en su articulado el concierto de los centros de educación diferenciada para que no se pueda cuestionar, lo que implica una desviación del poco dinero que queda para mantener la educación pública en medio de una oleada permanente de recortes. ¿Por qué mantener esa partida y eliminar la mayoría de las becas de libros de texto o de bibliotecas? ¿Realmente resulta más beneficioso crear aulas separadas por género que espacios que fomenten la lectura y, por tanto, una actitud crítica basada en el conocimiento?

2 comentarios:

  1. Anónimo20:35

    Quien te escribió que eliminaste el comentario?????????????mándamelo a mi correo, por favor, ya que si es algo que vaya contra tu escrito debe tener además la fuerza de mi ira.
    Tienesrazón hijo, es volver a los tiempos de mi educación que me pareció muy buena para esos años pero que no estaría a la altura de los avances de ahora. Creo que si hay cosas que cambiar en los colegios mixtos sería enseñar respeto, y educarlos en igualdad para el futuro. Ahora que las mujeres han llegado a ocupar cargos netamente de hombres, esta dvisión me parece Aterradora, porque los 2 géneros aportan lo bueno y malo de cada no de ellos y de eso se puede hacer un excelente medio.

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  2. No te preocupes que el comentario lo puse y lo eliminé yo... era el último párrafo del post.

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