Educación para la ciudadanía y la doble moral

miércoles, 30 de mayo de 2012

Hace unos años, cuando Zapatero gobernaba España, se desató una polémica profunda sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía (EpC) por sus contenidos (cultura de paz, inclusión, democracia, información, lucha contra la homofobia, la xenofobia, igualdad de género, nuevos modelos de familia civil, etc.). Pero también fue criticada por la intención que tenía el Gobierno de imponer sus criterios, traspasando los deberes del Estado, llegando a decir que era una suerte de adoctrinamiento.

Primero, hay que entender que esos contenidos son promovidos desde Europa, pero como dijo alguien en Twitter hace poco, España tiende a seguir a Europa en todas sus directrices, menos en el ámbito educativo. ¿Curioso, no?

Bueno, pues el actual Gobierno de Rajoy se ha sacado de la manga una reforma unilateral de los contenidos de la asignatura, cayendo en una profunda incongruencia: la imposición de sus criterios y el adoctrinamiento de las nuevas generaciones en unos valores que son propios de su partido, sumando además contenidos empresariales como la cultura del emprendimiento.

¿No hubiese sido lógico eliminar la asignatura en vez de reformarla? Con eso, se habrían evitado la incongruencia y hubiese sido más consistente su crítica de que era una asignatura vacía de contenido y que restaba muchas horas por semana a otras materias troncales. Curioso resulta también que se le dedicaban una o dos horas por semana, menos incluso que las que se dedican a religión en un Estado que, constitucionalmente, se considera laico.

Doble moral y poca credibilidad. Cada día me convenzo más de los pocos papeles que tiene la clase política para gobernar con coherencia y sabiduría. La alternancia del poder debería ser una continuidad sobre un plan de Estado para superar la crisis, mejorar las cifras de fracaso y abandono escolar, disminuir la pobreza, el desempleo y la violencia, entre otras muchas cosas. Pero si cada cuatro años toca volver a empezar y deshacer lo hecho, el futuro que nos espera no es más que una madeja de hilos decolorados.

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