Noche de cine

martes, 24 de enero de 2012

Una de las resoluciones de este año es atender con mayor esmero mis apetitos cinematográficos, bastante relegados durante 2011 por la excesiva carga de trabajo. Por ello, el planteamiento para este 2012 es aprovechar cada momento disponible para disfrutar de una buena dosis de pantalla grande y experiencia colectiva que solo da el cine.

Ayer tuve una pantagruélica sesión doble: "Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres" (The Girl with the dragon tattoo) y "El Topo" (Tinker Tailor Soldier Spy). Curiosamente, la primera es una historia originalmente sueca (ya llevada al cine) dirigida por un americano, y la otra es una producción de Reino Unido, Francia y Alemania, dirigida por un sueco.

Cinco horas de consumo cinéfilo más tarde, el balance no estaba nada mal. La primera de ellas salió bien parada pese a tener el referente literario y la versión cinematográfica que se hizo en Suecia. David Fincher resulta eficaz dando vida al mundo creado por Stieg Larsson, así como los actores aportan credibilidad a los personajes.

Rooney Mara, en el difícil paso de sustituir en la mente a Noomi Rapace como Lisbeth Salander, construye una antiheroína fría, absolutamente incapaz en las habilidades sociales y en una fina línea entre la locura y la total cordura. Quizás menos brusca que su antecesora, Mara le aporta una personalidad propia al rol que le permite moverse con soltura por la película. Lo mismo pasa con Daniel Craig como el periodista Mikael Blomkvist, quien se pone mucho mejor los pantalones de seductor que su referente en la versión sueca.

Si bien había leído que habría sorpresas en el guión, no tengo conciencia de grandes cambios, salvo distintas formas de contar la misma historia, privilegiando u omitiendo ciertos pasajes tanto la una como la otra, pero que no restan a la calidad final del producto.

Y cambiando de registro, "El Topo" trae de vuelta a Gary Oldman, Colin Firth, Toby Jones y a un reparto muy interesante en una historia de espías, servicio secreto, Guerra Fría y muchas vueltas de tuerca, basada en una novela de John Le Carré.

Contención británica, tensión, suspenso y estupendas actuaciones. Es una de esas películas a las que tienes que darles unas cuantas vueltas en la cabeza porque, al menos en mí experiencia, todavía no soy capaz de dilucidar el tremendo juego de espejos al que fui sometido. Me gustan mucho las películas donde los buenos no son tan buenos y los malos, por muy malos que sean, pueden ser incluso peores o muchísimo mejores. Quizás esa sea una buena forma de resumir sin decir nada en particular.

1 comentario:

  1. Anónimo13:43

    Ya las veré en unos años mas pero me basta con lo que tu digas ja ja ja

    Mamá

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