En la vida, así como podemos ver el vaso medio lleno o medio vacío, también se puede plantear otro tipo de filosofía: la cuenta adelante o la cuenta atrás.
Generalmente cuento hacia adelante: planifico, proyecto, sueño, imagino, ejecuto, hago, emprendo. Pero siempre hay que saber cuándo contar hacia atrás. Y este es uno de esos momentos.
No hablo de mirar atrás, de dejar de avanzar, de emprender, sino de contar los días que quedan para mis ansiadas vacaciones. En dos semanas estaré al otro lado del mundo, disfrutando del verano del hemisferio sur, compartiendo con la familia y con los amigos, aprovechando cada momento.
Son días complicados, intensos y largos. Pero nada me quita de la cabeza que es el esfuerzo final antes del descanso. Es lo que me mantiene en pie y me ayuda a llenar el vaso cuando empieza a vaciarse.
Hay cosas que, aunque no las lea por primera vez, la verdad es que resultan inaceptables. Condenar con una generalización así a una porción de la sociedad -de la misma forma que se hace con otras minorías o colectivos-, no debería ser aceptado, aun menos en el ámbito político. Sin caer en excesos, el Gobierno (del color que sea), representa a TODOS los ciudadanos y ciudadanas del territorio, y no únicamente a una parecela de la sociedad (la que le eligió).
Recupero el texto que apareció en el diario El País en 2005, después de la intervención de Aquilino Polaino en el Senado español:
Para Polaino, las causas de la homosexualidad son "un padre hostil,
violento, alcohólico o distante; una madre sobreprotectora -más con los
niños que con las niñas-, fría, necesitada de afecto; emocionalmente
vacía para sus hijas lesbianas". El resultado son niños que "rehúsan los
juegos violentos, con ausencia de identificación con sus iguales,
ausencia de destrezas motoras para los deportes violentos e incapacidad
de defenderse".
También tienen "fobia social" y, por "lo visto"
por este terapeuta, "alrededor de un 30% ha sufrido abusos sexuales".
Además, es frecuente la coexistencia con otras enfermedades, aunque ello
no implique una relación de causa-efecto, como "depresión grave,
trastorno obsesivo compulsivo, suicidio, crisis de ansiedad, elevado
consumo de drogas, trastornos de conducta, esquizofrenia y narcisismo
patológico", afirmó Polaino. Esta suma de factores tiene su efecto en
sus relaciones: "Mayor promiscuidad, inestabilidad y sentimientos
crónicos de no ser masculinos", afirmó.
De verdad que lo leo y no lo creo. Vaya cúmulo de prejuicios infundados y absurdos. No sé cuándo se comprenderá que la homosexualidad no es una enfermedad ni una elección, así como la heterosexualidad tampoco lo es.
6 años después de que se aprobase el matrimonio homosexual en España (y que en años sucesivos se convirtió en una tendencia en otros países o territorios), y mientras en EE.UU. Hollywood celebra una asamblea de famosos a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo, el Senado de Nigeria propone 14 años de castigo para los gays que se casen. ¿Hasta cuándo estas abismales diferencias?
Aprovecho de cerrar con una campaña realizada en Australia para luchar por la igualdad de derechos.