sábado, 9 de julio de 2011

"El Cuaderno de Maya" y "El Bolígrafo de Gel Verde"

Esta semana me leí dos libros: "El Cuaderno de Maya" (Isabel Allende) y "El bolígrafo de gel verde" (Eloy Moreno). ¡Qué gusto!

La Allende me ha impresionado, otra vez. Me gusta la gracia que tiene para escribir, la soltura de sus imágenes, la realidad de sus palabras. Es un libro duro, poco dado a sensiblerías. Es más bien descarnado sin ser gore, sin necesidad de enseñar nada más de lo que hace, pero con la medida justa para tocar al lector, para presionar ciertos botones.

Maya es una joven que ha ido y ha vuelto varias veces. Nosotros la acompañamos y la conocemos, incluso aprendemos a quererla. Desde Berkeley al archipiélago chilote, la autora nos sumerge en una aventura con mucho de realidad y con mucha magia, algunos personajes magníficos y pasajes de una belleza impecable. No me ha costado nada leerlo...

En la otra esquina, "El bolígrafo de gel verde" era una tarea pendiente. Lo compré hace varios meses, justo antes de que se me viniera encima toda una enorme carga de trabajo. Y lo dejé abandonado en la página 64 durante mucho tiempo. El jueves por la noche lo volví a empezar desde el principio y ayer viernes cerré la última página.

Es un libro que me tocó de muchas maneras distintas: me llegó la desesperación del personaje ante el vacío, ante la inopia, ante su incapacidad frente a muchas cosas; me llegó también ese dolor por el amor perdido, esa pérdida interior por el amor que duele; cada paso en su cuaderno de escape, cada paso en su permanente huída... Tiene tantas cosas y tan buenos momentos...

Cuando tenga tiempo recuperaré un trozo de texto que me pareció magnífico, con permiso del autor, para compartirlo con todos. Me alegro de su éxito, del esfuerzo de Eloy por salir adelante, por confiar en su historia y por ser un luchador. Sin esa lucha, hoy no habríamos podido, quizás, leer sobre un hombre que siente como su vida se derrumba. ¡Qué buen estreno!

Dos grandes lecturas, dos buenos libros. Y sigo dándome cuenta de que pocas actividades en la vida me llenan tanto como sumergirme en las páginas de un buen libro. Gracias a los dos autores por regalarme esas páginas.

Sábado de sol

Hoy, con las fuerzas a medio recuperar, me lanzo a la calle nuevamente para hacer una excursión. Día de sol y calor, ropa adecuada, zapatos cómodos, cámara de fotos, gafas de sol, protección contral el sol (ya me quemé la calva en Pampaneira la semana pasada) y un buen grupo con el que salir a caminar, a disfrutar y a pasar un buen día.

Estos pequeños viajes me mantienen ocupado hasta el próximo gran viaje... ¡parece tan lejos todavía! Así, al menos, tengo tiempo para preparar y pensar la mejor forma de aprovechar el tiempo. Es lo que tiene el tiempo libre, que nos invita a soñar (al menos a mí).

viernes, 8 de julio de 2011

Mamá sin retocar...


Podría tener una madre joven y retocada como la de la izquierda, pero me quedo con la de verdad que está a la derecha. No me importan ninguna de sus arrugas y sus marcas; en todas y cada una de ellas hay sabiduría, penas, aprendizajes, dolores, pero sobre todo, muchas risas. Esas que nos echamos cada vez que nos juntamos o cada vez que hablamos, las que le provocan sus nietos, mis hermanos o su Lucho, mi papá, su amor eterno.

Hoy está de cumpleaños y, según lo que hablamos hace un rato por teléfono, creo que estoy autorizado para decir que llega al final de los 60's. Pero lo hace con mucha vitalidad, mucha energía y mucha mamá, como siempre ha sido. ¡Ah! Y con cadera nueva... ¡Feliz cumpleaños mamá!

jueves, 7 de julio de 2011

Virus y vacas...

¡Vaya semana! No sé de dónde llegó un virus que me dejó tumbado entre la cama y el baño... recién hoy, después de dos largos días de malestar, puedo decir que me estoy recuperando. Entre unas cosas y otras, me perdí la celebración de un cumpleaños y una comida con una amiga. Y, en los mensajes de ánimo que recibí, me preguntaban si ya tenía pensado qué haría en mis vacaciones de verano. En ese momento quise volver a tener el virus y no tener que pensar que quedan unos cuantos meses para que yo piense en descanso.

Así que las únicas "vacas" que tendré este verano serán estas...

domingo, 3 de julio de 2011

Volviendo de La Alpujarra

¡Qué buen fin de semana! Disfrutando de las bondades de La Alpujarra (no Alpujarras) en Sierra Nevada. Mucha tranquilidad, excelente compañía, impresionantes paisajes y muchas ganas de volver a descansar.

Pampaneira, en la Alpujarra Alta, fue el centro de las excursiones hacia Capileira, Granada, Playa Cabría (entre Almuñécar y Salobreña), Pórtugos y Órgiva, todas visitas rápidas pero lo suficientemente apetitosas como para volver más adelante.

Pampaneira tiene entre 300 y 400 habitantes, sus casas son blancas y de arquitectura rústica, siguiendo el modelo constructivo de la zona. Al estar en plena ladera, las cuestas arriba son parte de su (des)encanto. Pero con paciencia y calma se llega a todas partes. Su gente es muy amable con el turista y el pueblo está preparado para ellos: bares, restaurantes, tiendas, productos típicos, senderismo, casas rurales, hoteles, comida típica, río, montaña, deportes, etc. Los precios son prudentes y se puede disfrutar de todo sin excesivos gastos.

Me quedé con ganas de ver un poco más de Granada, pero el tiempo y el calor apremiaban. Eso sí, vi la ciudad desde distintos ángulos: desde el mirador de San Nicolás hasta la carrera del Darro, también subiendo y bajando cuestas. Un breve paso por la Gran Vía de la ciudad (a pie y en coche) para luego ir hacia la Sierra.

Días calurosos y noches frescas, hicieron muy agradable la estancia. Además, el hecho de conocer a pampanurrios y pampanurrias nos permitió ver el pueblo desde dentro, de la gente local y de los extranjeros afincados. No puedo más que agradecer todas las atenciones que nuestros anfitriones tuvieron durante todo el fin de semana.

Pero ya de vuelta a la capital, calurosa y con una brisa algo más fresca que otros días, me preparo para comenzar mañana una intensa semana de actividades: el trabajo habitual, reuniones, encuentros y un esfuerzo extra para sacar un par de cosas adelante. Ahora, voy a pensar en recoger, ordenar y disponer todo para meterme a la cama y dormir.

(La foto la he sacado de Wikipedia... ojalá mi cámara hiciese fotografías así).
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