jueves, 2 de junio de 2011

Celebración

Me voy a celebrar el día de Italia con un plato de pasta con calabacín, tomate cherry y cebolla... ¡qué gusto! Ya hablé con mamá para ver como estaba (su recuperación va viento en popa) y todo bien. El día ya está hecho y toca descansar lo que queda, que aunque mañana sea viernes, hay muchas cosas por cerrar todavía.

Hoy estuve haciendo un poco de fotosíntesis y disfrutando de un rato de relax -cosa que extrañaba-, pero ya toca centrarse otra vez en el multitrabajo...

miércoles, 1 de junio de 2011

iTunes decepciona...

Lo de iTunes en España es algo patético. Hace unos meses comenzaron con el servicio de alquiler y venta de películas, pero todas en versión doblada al español y sin opción de verlas en versión original (V.O.). Fui uno de los primeros en quejarme por ello e imagino que muchos más lo habrán hecho.

Ahora entro en la tienda y me encuentro con una sección en V.O. ¡Genial! Pero no, es la original pero sin subtítulos. Yo no sé si son estúpidos o es que tienen muy poco interés por desarrollar un servicio adecuado. Así como el DVD tiene la opción de verlo en idioma original, en español y con muchos subtítulos, ¿es muy difícil tener esa alternativa en iTunes?

Luego se preguntan las autoridades por qué la gente se descarga cosas en Internet. La respuesta es simple: mientras se sigan ofreciendo servicios de mierda, poco margen queda.

He dicho numerosas veces que soy el primero que está dispuesto a pagar por un buen servicio en Internet: series, películas, música, software... Pero así no dan ganas de apostar por nada. Todavía tengo que probar el servicio que ofrecen en Filmin. Ya lo comentaré en un futuro post. Espero que la sorpresa sea agradable.

Cómo ser Lorena Bobbit (pero en Bangladesh)

Mirando en Wikipedia, veo que la dichosa exseñora Bobbit tiene múltiples referencias en la cultura popular en diversos lugares del mundo. Y la saco a relucir porque en Bangladesh se ha dado un caso similar: una mujer le corta el pene a su vecino y lo lleva a la policía en una bolsa de plástico para denunciar un intento de violación.

No sé yo, pero creo que aquí se ha distorsionado la realidad. Lamento el intento de violación -en caso de que lo hubiese-, pero eso no da lugar a convertir a tu vecino en un reluciente eunuco sin ningún tipo de consecuencia. Por lo que leí en la noticia, están esperando a que el hombre salga del hospital donde se encuentra ingresado para iniciar el proceso surgido de la acusación. ¿Y la mujer anda por ahí suelta?

Por cierto, ¿qué hizo la policía con la bolsa? ¿Congelarla?

lunes, 30 de mayo de 2011

Hoy

Hoy no tengo ganas de indignarme ni nada por el estilo.

Hoy tengo ganas de empezar a cerrar el mes con el vaso medio lleno.

Hoy me han dado dos buenas noticias para septiembre.

Hoy me han llegado unas cosas que compré por Internet y todo OK (como casi siempre).

Hoy me han regalado unos libros.

Hoy he visto llover, he visto salir el sol, he visto llover, he visto más sol, he sentido calor, he sentido frío.

Hoy he editado, he escrito, he interactuado virtualmente y también en la vida real.

Hoy ha sido un buen día y es hora de empezar a pensar en el descanso.

Mañana más...

Sigo indignado...

Hace un momento recordé una cosa que comentó una amiga el viernes por la noche, durante un cumpleaños, en el que nos estábamos poniendo un poco al día de lo que está siendo este 2011 para ella y para mucha gente: un año bastante jodido. El trabajo escasea, las cosas se complican y el futuro es muy incierto.

Y precisamente fue hablando del futuro cuando ella planteaba que se hace la idea de que, dentro de unos cuantos años -hipotéticamente hablando, espero- tendría que plantearse dormir en una caja de cartón, porque no está claro si el sistema de la seguridad social es sostenible, si tendremos acceso a una jubilación digna, si no habrá quebrado por completo el mundo financiero hundiéndonos a todos, más de lo que ya nos tienen hundidos.

Me indigno solo de pensarlo. Me preocupa, me da rabia, me da impotencia saber que, en el fondo, no tenemos nada asegurado. Planificamos un estado de bienestar, pagamos una buena porción de impuestos -pobre de nosotros que no lo hagamos- y vivimos dentro del sistema. Pero este sistema no nos ofrece ninguna seguridad a cambio. Todo son suposiciones que, dado los tiempos que corren, ni siquiera sabemos si va a existir de aquí a unos años.

En el documental Inside Job, se hablaba de un grupo de jubilados -no recuerdo exactamente el nombre- de EE.UU. que habían puesto todos sus ahorros futuros en un banco que, producto de la especulación financiera, el apalancamiento desmedido y la avaricia, había perdido todo y ellos se habían quedado sin nada. ¿Es eso justo? ¿Quién se está haciendo responsable de eso?

Por eso no me extraña que haya gente llenando las plazas. Por eso no me extraña que muchas personas desconfíen de sus representantes -en suma, quienes nos han puesto en esta situación-, de los bancos, del sistema financiero, de la política... Por eso no me extraña que se exija un cambio y que la gente levante la voz. Por eso no me extraña el desencanto en las palabras de mi amiga y esa imagen borrosa de esperanza en el futuro. Por eso no me extraña que seamos muchos los indignados.

Pero sí me extraña que, cuando toca ejercer derechos o exigir cuentas, no pensemos más allá, no hagamos un análisis de la situación actual con altura de miras, con inteligencia, con criterio. Mi mea culpa particular es que nunca he ejercido mi derecho a votar y mis razones son muchas, pero no me detendré en ellas ahora.

Aquí en España solo puedo hacerlo en las autonómicas y no en las generales. Se me pasaron estas recientes elecciones, pero estoy considerando hacerlo en las próximas, porque si me indigno tengo que hacer algo, actuar. Y ya no me vale únicamente con escribir. Si ellos han sido capaces de organizarse, moverse, dormir en una plaza y expandirse hacia los barrios, bien puedo yo aportar mi grano de arena y exigir un cambio a través de mi voto y de una participación ciudadana, la misma que viene pidiendo Europa hace tiempo: reactivar la vida civil es la clave para sostener la unidad.

domingo, 29 de mayo de 2011

Talca, París, Londres y mucho más

Dos "eventos" ocurridos esta semana me han hecho caer en la cuenta o recordar por qué mi blog se llama Tomás en Europa. Además de ser el lugar en el que actualmente vivo, implica ese viaje permanente del que hablo, de los sueños por cumplir, de las ganas de conocer...

1. Una llamada de una buena amiga, compañera de colegio por 5 años, pero amiga hace más tiempo y con la que he compartido muchísimas cosas, me trajo a la memoria nuestros sueños en las horas perdidas de clase: viajar por Europa, quizás estudiar en Barcelona, conocer Italia... tantos planes que nunca se concretaron. Quizás las cosas cambien este 2011 y podamos hacer algo.

2. Esta tarde estuve en el cine disfrutando de las postales de la ciudad luz que la última película de Woody Allen, Midnight in Paris, aprovecha al máximo. Y me hizo pensar que, en gran parte, he cumplido muchos sueños que parecían inalcanzables para alguien que vivía, literalmente, en el culo del mundo, más allá de los mares y de los Andes. He estado en muchísimos sitios -pocos todavía para mis ganas de conocer-, pero nada despreciables: Madrid, Barcelona, Sevilla, Málaga, Palma de Mallorca, Cáceres, Lisboa, París, Toulousse, Pisa, Siena, Roma, Florencia, Arezzo, Milán, Berlín, Budapest, Nueva York, Londres, Manchester, Blackpool... y la lista -espero- seguirá creciendo.

El dicho que existe en mi tierra, "Talca, París y Londres" lo he cumplido con creces. Mis sueños, pese a haberse dado una buena cantidad de gustos y de haber disfrutado de muchos viajes, todavía están por cumplirse.
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