viernes, 15 de abril de 2011

Time-lapse desde un avión

Este vídeo es impresionante, aurora boreal incluida.

"Like we're peruvians!"

Esta semana me he enterado de la polémica que despertó uno de los mejores momentos cómicos -según mi criterio- de la serie "Modern Family". En un capítulo que habla en general de los tópicos, los prejuicios y las generalizaciones:

1. La desaparición del perro y la acusación contra Gloria (Sofía Vergara) de haberlo matado.

2. El vecino que piensa que ellos tienen un molesto loro en casa que no es otra que la propia Gloria llamando a su marido: "Jay... Jay".

3. La pareja gay se entera de que su condición sexual les permite ganar puntos en el proceso de admisión a un colegio elitista para su hija adoptada ("Gay adoptive parents with a minority baby? Sugars, you can get into any school you want"). Pero se encuentran con una pareja de lesbianas, una de ellas en silla de ruedas, con un hijo de color y Cameron suelta otra perla: "Disabled interracial lesbians with an african kicker. Did not see that coming". Y, poco después, lo vemos diciendo que es parte de una minoría ("While my white-man name is Tucker, I am 1/16 cherokee") para ganar puntos en la entrevista con el director.

4. Y la que provocó la ira de muchos peruanos, cuando Jay le dice a Gloria que quizás en Colombia las cosas son distintas, a lo que ella responde: "Ah, here we go! Because in Colombia we trip over goats and we kill people in the street. Do you know how offensive that is? Like we're peruvians!". De esta forma, y aquí está la genialidad, responde ante un tópico con otro tópico. Eso, señoras y señores, es humor del bueno. Es saber reírse de todo, de todos y, lo mejor, de uno mismo.



Todo el capítulo se refiere a eso: tópicos. Y se aprovechan de los "vicios" que generan las buenas intenciones de la sociedad actual. Hoy vivimos un proceso de integración multicultural, pero eso también ha provocado una serie de procesos sociales que, antes, se vivían desde lejos y desde el más absoluto desconocimiento: integración de costumbres y culturas, la normalización del colectivo gay, parejas interraciales, etc.

Lamentablemente, valores como la interculturalidad y la diversidad se han convertido en moneda de cambio para muchas personas que, ajenas a la relevancia de estos conceptos en la sociedad, los utilizan de manera arbitraria para promover un ideario político, para recibir apoyos o subvenciones o, incluso, para estar "a la moda". Y, precisamente, de eso trata el comentado capítulo: de lo absurdas que resultan estas prácticas y de la necesidad urgente de una educación en valores multiculturales, donde el otro no necesariamente tiene que ser igual, sino ser considerado un igual. Es el futuro al que debemos aspirar y qué mejor forma de hacerlo que poniendo el tema sobre la mesa y permitir la discusión.

Yo también soy latinoamericano y en ningún momento sentí que se ofendiese a nadie. Hay que tomar las cosas como lo que son y no darles matices que no tienen. De momento no he sabido que el colectivo de lesbianas, de discapacitados o los representantes de la minoría Cherokee hayan manifestado su descontento...

jueves, 14 de abril de 2011

La cocina... y mi libro

En medio de todos estos intensos días de trabajos, entre correcciones y "pedeefes", no sé cómo he sacado minutos para preparar algo en la cocina. Entre las recetas de la semana:

- Moldes de pescado con mayonesa y cebollino
- Patatas chips horneadas con romero
- Guiso de carne picada con verduras (zanahoria, judías verdes, brócoli y cebolla)
- Lasaña con pisto y bechamel
- Empanada de hojaldre rellena de 4 quesos y pimientos del piquillo

Lamentablemente, no tengo fotos de ninguno de mis platos (cosa que siempre suelo hacer). Así que, por esta vez, no tengo documentación gráfica de mi tiempo en la cocina.

¿A qué viene todo esto? A la simple y pura autopromoción: todas estas recetas estarán en mi libro (si todo sale bien, me gustaría tenerlo para finales de 2011), lleno de recetas fáciles, rápidas, ricas y para personas ocupadas. Nada a lo que haya que dedicarle mucho tiempo ni gran destreza. Es puro amor a la cocina, nada más.

miércoles, 13 de abril de 2011

Uno de los mejores capítulos de Mad About You

Para quien quiera disfrutar de buena televisión...


Una de las cosas más difíciles en una sitcom es mantener el tipo. Mad About You es, para mí, una de las grandes series, pero también tuvo temporadas bajas. En este tercer capítulo de la season 6 ("The conversation") demostraron por qué se convirtieron en uno de los hitos de la historia de las comedias hechas para televisión: emisión sin publicidad, en una sola toma, durante 20 minutos y con un argumento conmovedor, muy real y con sus típicos tintes de humor. Así es como se hace una serie y no como las porquerías que se estrenan en muchos canales, que parecen productos hechos para borregos no pensantes.

Blackberry fields

Otra de Alberto Montt...

Mamá ultramarina

Desde hoy, aparece en mi lista de "Bitácoras imperdibles" el blog de una querida amiga: "Mamá de ultramar", que ella define como "Elucubraciones, alegrías y tribulaciones de una nueva mamá en Paris y otros territorios". Y yo lo confirmo: cuenta historias no para educar, sino para servir como testimonio de su propio viaje, uno muy interesante y con una mirada que me parece interesante tener en cuenta.

Ayer hicimos una pequeña puesta a punto del blog, pero en futuro le ayudaré a integrar nuevos gadgets y a mejorar lo mejorable. Para eso estamos...

Y, como toda madre, es multitarea: recomienda lecturas, listas de canciones y, seguro que lo hará en el futuro, muchas cosas más que entran en su radio de acción: arte, políticas vigentes, dibujo, cocina, literatura y mil más. Ella es así.

Querida Sil, toda la suerte del mundo y mucho ánimo para este viaje que comienza. El blog es un buen punto de partida para muchas cosas. Ya iremos viendo qué ocurre...

martes, 12 de abril de 2011

(¿Breve?) Guía de Budapest para despertar los sentidos


Budapest es tres ciudades en una. No porque se me haya ocurrido a mí como recurso de estilo, sino porque es así: Óbuda, Buda y Pest conforman la actual capital de Hungría, una ciudad con una abismante cantidad de historia guardada entre sus piedras. Actualmente las tres se han convertido en barrios que conviven en perfecta armonía, que guardan notables diferencias.

Óbuda es, por decirlo de alguna manera, la hermana fea. Se llega fácilmente en el tranvía 17 desde la Margit Hid H. Es la parte más antigua de Buda (es lo que significa su nombre) y es un barrio más simple, residencial. Allí había algunas ruinas romanas –en los alrededores de Flórian Tér-, aunque vimos muy poco y resultaron ser escasamente llamativas. Y pendientes nos quedaron las del Anfiteatro para el próximo viaje. De todas formas, se puede disfrutar de un rato de tranquilidad en la plaza frente al ayuntamiento de Óbuda y disfrutar con las mujeres debajo del paraguas, unas esculturas de Imre Varga que se encuentran en uno de los extremos.

Buda, en cambio, es la niña bonita. Tranquila, comedida, sinuosa, interesante. Todo comienza con sus colinas y sus accesos: largas escaleras, un funicular desde el Puente de las Cadenas y algunos recorridos del transporte público. Las vistas de toda la ciudad, desde las alturas de Buda, son para quedarse sin aliento: desde el monumento a la libertad en la Citadella –única estatua representante de la época soviética que queda en la ciudad- se consigue una visión general de la capital, aunque desde el castillo y desde el Bastión de los Pescadores, se consiguen panorámicas inmejorables de Pest y del Danubio.

Y ya que hablamos de Pest, podríamos decir que es la hermana popular, la sensual, la díscola. Es el centro neurálgico de todo lo que ocurre entre uno y otro barrio: el Parlamento, la calle Andrassy, parques, la Ópera, los infinitos teatros y bares, restaurantes, tiendas, librerías, cafés, plazas, mercados y mercadillos, grandes edificios... Es donde bulle todo el ritmo de la ciudad y donde todo parece ir más rápido. Buda es un remanso de tranquilidad, Óbuda tiene movimiento; pero Pest, sin duda, es la que gana en vida, en panoramas y en variedad.

Globalmente, Budapest es una ciudad para disfrutar: es caminable y tiene un buen sistema de transporte público (cuando se aprende el truco de cómo funciona); es barata, al menos para el cambio monetario al euro, sobre todo, en comidas, bares y cocktails. El resto, quizás es un poco menor en precio al resto de ciudades europeas, aunque nada para volverse loco. Pero no sólo eso: tiene panoramas de muchos tipos (culturales, de compras, de copas, de restaurantes, de paseos, de parques, de museos) y con una amplia oferta en cada uno de ellos. Si bien han llegado un poco más tarde al reparto turístico, ha sabido ganarse bien un espacio entre los destinos apetecibles.

La gente, en general, es seca. Como decíamos nosotros, “muy soviética”: pocas sonrisas, palabras justas y una escasez de emociones en la cara. No obstante, había excepciones de amabilidad muy llamativas: la camarera del bar “Castrum”, cerca de Batthyány tér, era un encanto y nos conquistó en pocos segundos. Sitio muy recomendable, porque es pequeño, tranquilo y muy agradable para descansar después de una buena caminata por Buda.

Como dato para el turista, nos pareció una ciudad segura y tranquila, quizás demasiado tranquila en estas fechas. Pero, como en todas partes, hay que andar con cuidado y saber donde uno va. Por ejemplo, al bajar del avión y entrar en el aeropuerto, lo primero que nos encontramos es una serie de carteles que sugieren la preferencia por los taxis oficiales y no por los “ilegales”, para evitar problemas. ¿Pues qué hicimos? Coger uno ilegal, nada más poner un pie en la calle. Primer error que, menos mal, no implicó nada. El hombre fue muy amable, el servicio bueno, y el precio fue similar al del servicio normal, aunque dicen que si se piden los taxis "oficiales" con antelación, se consiguen buenos descuentos.

Para el idioma, se puede vivir con un inglés medio y con imaginación. El húngaro, la verdad, es que resulta bastante complicado para el turista. Las guías de viaje dicen que ellos agradecen los esfuerzos del visitante por decir algo en su idioma pero es mentira. Creo que a ellos les da más pudor y rápidamente cambian al inglés. Las pocas veces que agradecimos en la lengua de los magiares, apenas recibimos una respuesta. De entrada dirán que no hablan inglés, pero luego de un pequeño esfuerzo, todo se consigue y terminarán por crear una rara mezcla que permitirá el entendimiento.

Debo decir que me costó menos encontrarme en el mapa que en otras ciudades. Quizás será por la referencia del río o porque tiene una estructura bastante cuadriculada de sus calles, salvo algunas diagonales excepciones. También ayuda que estábamos en una de las arterias principales, cerca del Danubio y en camino directo a uno de los grandes puentes que unen Buda y Pest. Al menos, salvo algunas contadas pérdidas callejeras, en general era bastante fácil y comprensible mirar el callejero. Pero quien espere una clara señalización de monumentos, paradas de autobús, tiendas, supermercados o lo que haga falta, sufrirá una gran decepción.

Por lo demás, hay que reconocer que la belleza de Budapest la podemos encontrar de dos maneras: de forma evidente (por la grandeza de sus edificios, la amplitud de sus calles, la delicia de sus numerosos cafés, la monumentalidad histórica y política reflejada en cada rincón, la simpleza de un pueblo que ha sufrido…); y aquello que no se ve, pero se percibe: su tranquilidad, la paz que se puede encontrar en muchos rincones, las hermosas vistas del río (a pie de calle o desde las alturas), el magnetismo de sus patios interiores, y una constante vibración de una ciudad que es local y multicultural. Sin duda, un destino para no perderse.

¡Señor Presidente, por favor!



La "cleptomanía" no tiene colores políticos ni nacionalidades. Simplemente es un deseo irrefrenable de quedarse con algo que no es propio... ¡Señor Presidente, por favor!

Dicen que era un regalo y que no se apropió de nada que no le perteneciese, pero ¿por qué tiene cara de niño travieso y todo ocurre debajo de la mesa? ¿Por qué luego cierra la caja de la pluma y la "aleja" de sus manos? No sé, da para sospechar... y para reírse un rato.

lunes, 11 de abril de 2011

Téterosexual


Otra buenísima viñeta de Alberto Montt y sus "Dosis diarias"...

domingo, 10 de abril de 2011

Errores de supermercado

¡Llegó el verano!


¡Qué gusto tener un día libre! Ayer fue un día de relax: exposición en la Fundación Caja Madrid (Heroínas) y en la azotea del Círculo de Bellas Artes ("A pie de calle", fotografías), magnífico lugar para sentarse a ver como se va la tarde. Después, unas cañas, cena en un restaurante coreano en la calle Atocha -bueno e interesante, por cierto- y un recorrido por algunos bares de la zona de Lavapiés, concierto de jazz incluido. Y todo con buena conversación y mejor compañía.

Me hacía falta desconectar y salir a la calle. Además, con estas veraniegas temperaturas en pleno abril, la verdad es que se agradece disfrutar del aire y del sol. Pero Madrid está contaminado y se está volviendo desagradable. Las inmejorables vistas desde la terraza del CBA se "ensuciaban" con la mancha gris que cae sobre el horizonte de la ciudad.

Hoy será una mezcla de trabajo (leve) y más relax. Cine y terracita a partes iguales. Algo bueno que tenga la temprana llegada del calor...
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