Una vida ni temeraria ni temerosa

miércoles, 20 de abril de 2011

"En cierto momento, nadie sabía lo que sucedería en el futuro".
(H. Murakami, 1Q84)

Me cansan las predicciones fatalistas, las grandes conspiraciones, la sociedad del miedo. Tuve tanto miedo durante tanto tiempo que me agoté. Nadie sabe lo que ocurrirá el próximo minuto: las predicciones del tiempo, las de Nostradamus, el Y2K, las idas y las venidas... todas han fallado. Nadie supo prever el desastre del Katrina o el de Fukushima. Nadie pudo augurar el fin de la Guerra Fría o el comienzo de la revolución en Oriente. ¿Por qué insistimos en condenarnos al miedo perpetuo de que las cosas se acaban, de que vendrá un gran cambio, una nueva era? ¿Por qué parece que necesitamos temerle a alguien?

Lo que tenga que venir, vendrá. Pero desde que nací he sido testigo de muchos "finales": el botón rojo, la crisis del petróleo, la guerra de las galaxias, la tercera guerra mundial, la guerrilla terrorista, el 11-S, los 11-M's, el 17-J, la caída de las dictaduras, el regreso del comunismo, la crisis del comunismo, la segunda venida de Cristo (que siempre está a la vuelta de la esquina), los elegidos, el calentamiento global, las guerras religiosas, invasión alienígena, Saddam, Fidel Castro, el año 2000, el 2001 y ahora, el 2012 es la próxima meta, de la mano del calendario maya.

No digo que haya que vivir una vida temeraria, pero tampoco temerosa. Se trata de vivir una vida libre, basada en el respeto y en el civismo, en los derechos del ser humano, en el amor, en paz y de la mejor forma posible, con los demás y con nuestro entorno. ¿Utopía? No, más o menos lo que hacemos a diario, pero quitando todas esas cosas que nos hacen temer o que, a muchos, les motiva a seguir, como un gran juego de la oca: de fin a fin y tiro porque me toca, avanzando de una posible catástrofe o un final anunciado a otro.

Es cierto que una sociedad basada en el miedo es más fácil de controlar. Pero, ¿quién tiene interés en controlarnos y por qué? Que comiencen las teorías de conspiración... Yo, de momento, sigo leyendo a Murakami y con mi vida habitual. Total, cuando el fin -el que sea- llegue, no me quedará más remedio que apagar e irme.

1 comentario:

  1. Anónimo21:06

    El Padre Marcos siempre dice que "el miedo es la escopeta del Demonio", una persona con miedo está lista para que cualquiera la conveza de cosas que sin miedo ni siquiera habría sospechado que existieran. Ese es el porqué de las adivinas, predicciones etc. Es verdad que a cada rato nos amenazan con términos de mundo, catástrofes etc. pero estas últimas las estamos viviendo a diario, en todas partes del mundo y ahí seguimos. Para mi lo mejor (y a pesar de que me atacan varios miedos)es aferrarme a Dios y pensar que nada me va a pasar hasta que sea mi hora.
    Le tenía horror a un terremoto y lo pasé, lo superé y ahora no arranco cuando tiembla.
    Me da miedo pensar en mi operación pero me pongo en las Mejores Masnos, Me entrego a Su Voluntad y sigo adelante.
    Como se dice en el Evagelio, Solo el Padre sabe el día y la hora.

    Mamá

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