Más escarmientos fotográficos

lunes, 28 de febrero de 2011


"Buscando en el baúl de los recuerdos, uh uh uh, cualquier tiempo pasado nos parece mejor..." ¡Qué equivocada estás, Karina! Sigo buscando fotos antiguas y, a medida que las voy encontrando, pienso que el presente está bastante mejor en muchos aspectos. ¿De dónde saqué esas gafas de sol? ¡Una facturita más y al próximo que pase lo mato de un botonazo!

A veces pienso: menos mal que no hay fotos de finales de los 80's...

Siempre quiero volver...


Me quedo con un comentario que mi mamá me hizo el sábado sobre mis crónicas de viaje: les falta la chispa que tenían algunos posts anteriores. La verdad es que, repasándolos y siendo plenamente consciente de lo que había escrito, mi madre tiene toda la razón. Se convirtieron en una narración sucesiva de datos, lugares, teñidos por algunos escasos comentarios personales. Mi única explicación razonable es la falta de tiempo para dedicarme a relatar sensaciones, eligiendo el camino fácil de la información.

Esto no significa que Roma no me haya conmovido. Como ciudad es alucinante: tiene toda la historia imaginable en sus calles, en sus piedras, en sus rincones. Si bien es una gran urbe, hay muchos espacios que parecen sacados de algún pequeño pueblo; no obstante, lo que prima en su geografía es el lugar para el turista. Todo está hecho a la medida del visitante y eso, siempre, resta algunos puntos.

Magia tiene, sin duda. Pero el primer contacto sí tuvo algo de aséptico. Nunca dejé de sentirme turista y eso me duele, porque no tuve tiempo para perder esa frialdad de la guía, aunque la llevaba únicamente para mirar el mapa en caso de necesidad. No suelo ser carne de libros de viaje porque, al final, siempre me aburren. Siento que en este viaje corrí más, tenía más sed de conocer que de disfrutar, aunque supimos darnos pequeños tiempos para hacerlo. Quizás por eso todo parece más una narración consecutiva que una verdadera vivencia. Pero Roma es una ciudad para descubrir, para aventurarse, para perderse.

A pesar de todo, al ver las fotos y procesar con más calma ciertos momentos, hay cosas que recuerdo con distintas emociones: el café, la carga histórica, algunas calles o paseos, ver muchas "postales" o fotogramas en primera persona, estar en el mismo lugar donde han ocurrido tantas cosas, la comida, el idioma. Incluso, formas físicas que resultan tan familiares: muchas veces me giré para mirar a algunas personas que podrían, perfectamente, haber sido parientes. Su perfil, sus ojos, sus cuerpos, el pelo, la postura, me parecían conocidos. Siempre hay algo que huele a casa en Italia...

Y si me preguntan si me gustó y quiero volver, la respuesta es, con total seguridad, sí. Para eso tiré la moneda en la Fontana di Trevi...

Yo aposté y ahora compruebo mis resultados

Mucho peor que años anteriores... de 11 apuestas, acerté 6 y me equivoqué en 5 de ellas. Voy a tener que aplicarme más en la próxima edición y tratar de llegar con los deberes hechos. No puede ser que a estas alturas no haya visto muchas de las películas nominadas: 127 horas, La red social, The Fighter, por mencionar solamente algunas. La lista de ganadores, puedes consultarla aquí.

¡Hace que no fallaba yo en las categorías actorales! Tendré que ponerme al día y procurar no incurrir en este error nuevamente.

En fin, que lo importante son los premios: repartidos, algunos predecibles y otros que pillaron por sorpresa a más de alguno. No he visto la gala porque a esas horas de la madrugada no estoy yo en condiciones de ver televisión, pero trataré de pillar algún resumen o ver si en Internet se puede ver algo. Pero eso será después de hacer la larga lista de cosas que tengo pendientes sobre mi mesa...

Yo apuesto

domingo, 27 de febrero de 2011


Por aventurarse no se pierde nada. Todavía me faltan muchas películas por ver, pero creo que algunas candidaturas están cantadas y, como ya es costumbre, haré mis quinielas siguiendo un criterio poco riguroso, aleatorio, emotivo y muy mío. Mañana sabré cómo me fue. Este año no las tengo todas conmigo y estoy bastante perdido en muchas categorías. Pero eso no me va a dejar callado. Para eso se necesita algo más...

Película:

* - 'Black Swan'
* - 'The Fighter'
* - 'Origen'
* - 'Los chicos están bien'
* - 'El discurso del rey'
* - '127 horas'
* - 'La red social'
* - 'Toy Story 3'
* - 'Valor de ley'
* - 'Winter's Bone'

Dirección:

* - Darren Aronofsky por Black Swan
* - David O. Russell por The Fighter
* - Tom Hooper por El discurso del rey
* - David Fincher por La red social
* - Joel y Ethan Coen por Valor de ley

Actor:

* - Javier Bardem por Biutiful
* - Jeff Bridges por Valor de ley
* - Jesse Eisenberg por La red social
* - James Franco por 127 horas
* - Colin Firth por El discurso del rey

Actriz:

* - Annette Benning por Los chicos están bien
* - Natalie Portman por Black Swan
* - Jennifer Lawrence por Winter's Bone
* - Michelle Williams por Blue Valentine
* - Nicole Kidman por Rabbit Hole

Actor secundario:

* - Christian Bale por The Fighter
* - John Hawkes por Winter's Bone
* - Jeremy Renner por The Town
* - Mark Ruffalo por Los chicos están bien
* - Geoffrey Rush por El discurso del rey

Actriz secundaria:

* - Amy Adams por The Fighter
* - Helena Bonham Carter por El discurso del rey
* - Melissa Leo por The Fighter
* - Hailee Steinfeld por Valor de ley
* - Jacki Weaver por Animal Kingdom

Guión original:

* - Mike Leigh por Another Year
* - Scott Silver, Paul Tamasy y Eric Johnson por The Fighter
* - Christopher Nolan por Origen
* - Lisa Cholodenko & Stuart Blumberg por The Kids Are All Right
* - David Seidler por El discurso del rey

Guión adaptado:

* - Danny Boyle & Simon Beaufoy por 127 Hours
* - Aaron Sorkin por La red social
* - Michael Arndt, John Lasseter, Andrew Stanton y Lee Unkrich por Toy Story 3
* - Joel Coen & Ethan Coen por Valor de ley
* - Debra Granik & Anne Rosellini por Winter's Bone

Banda sonora original:

* - How to Train Your Dragon de John Powell
* - Origen de Hans Zimmer
* - El discurso del rey de Alexandre Desplat
* - La red social de Trent Reznor y Atticus Ross

Canción original:

* - Coming Home, de Country Strongde Tom Douglas, Troy Verges y Hillary Lindsey
* - I See the Light, de Enredados de Alan Menken. Cantada por Glenn Slater
* - If I Rise, de 127 hours de A.R. Rahman . Cantada por Dido y Rollo Armstrong
* - We Belong Together, de Toy Story 3 de Randy Newman

Película de animación:

* - How to Train Your Dragon de Chris Sanders y Dean DeBlois
* - The Illusionist de Sylvain Chomet
* - Toy Story 3 de Lee Unkrich

Menos planes, más resultados

Hace un año que ocurrió. El terremoto del 27-F me despertó al otro del mundo con la angustia de no saber mucho y de no poder comunicarme con mi gente. Me pasé el día pegado al teléfono con el dedo en la rellamada y al televisor, para ver si salía nueva información que aclarase algo sobre lo ocurrido.

Imagino lo complicado que debió ser vivirlo. Sufrir un terremoto de esa magnitud es algo que mucha gente jamás podrá comprender. Después vi los efectos y conocí decenas de testimonios, pero nada como contarlo en primera persona.

Hace un año estaba aquí, en mi blog, colgando las primeras fotos y las noticias que surgían. En Chile, hoy, viven una jornada complicada de recuerdos, de muchas emociones, pero también de una clara certeza: queda mucho por reconstruir y los esfuerzos, hasta ahora, no han sido suficientes. En las fotos se puede ver cómo estaba Talca 6 meses después, ¡6 meses! Menos política y más acción, menos planes y más resultados. Es momento de que los pasos dados se conviertan en saltos importantes, en mejoras y en recursos. Todo lo demás sobra.

¿Imposible o improbable?

sábado, 26 de febrero de 2011

Las charlas con mi amiga Mar son siempre interesantes y educativas. Ayer, entre una de las tantas cosas que comentamos, soltó una frase en la que tuve que detenerla un momento. Ante un suceso ocurrido en su trabajo, un técnico dijo algo como "eso es imposible", a lo que ella acotó: "es improbable, pero no imposible; sino, no hubiese ocurrido".

Pensándolo un poco más y dándole vueltas hoy, la verdad es que es una sentencia llena de sabiduría y muy acertada. Hay muchas cosas improbables en el mundo, pero muchas de ellas no son imposibles. Mira el Titanic. Era imposible de hundir y todos sabemos donde está. Y cuántas veces hemos oído decir a alguien: "es imposible que fulanito diga/haga eso" y ¡zas!, lo ha hecho.

Creo que tiene mucho que ver con la necesidad que tiene la gente de tener certezas, de sentirse en control. Recuerdo que, años atrás, una superior le pedía a mi jefa que le jurase que NUNCA volvería a cometerse un error en particular. Ella, sabiamente, le decía: Yo puedo jurarte que haremos todo lo posible porque no vuelva a ocurrir, pero no puedo prometer que no pasará nuevamente.

La mujer pedía un imposible y mi jefa le respondía con un improbable. Era improbable que se repitiese el error, pero existía una probabilidad estadística de que pudiese pasar. Lo peor es que, pensándolo bien, nuestra vida se basa en muchas promesas "imposibles": no matarás, no robarás, no pisar el cesped, no conducir a 200 k/h, no beberás más de la cuenta, no usarás drogas, no fallarás en tus estudios, te amaré por siempre, nunca te dejaré... En realidad, todas ellas son más improbables que imposibles.

El ser humano es imperfecto y falla. Todos lo hacemos. Nos tropezamos, caemos, nos equivocamos continuamente. No se nos pueden pedir imposibles, pero sí enseñarnos y darnos las herramientas para que esos improbables mantengan su condición y no se conviertan en hechos consumados. Eso es mucho más sensato. Desde esta premisa, saltamos a la educación dentro de las familias y una de las preguntas que, seguramente, muchos padres se hacen respecto a sus hijos: ¿libertad responsable o control total?

Con una sociedad como la nuestra, con las múltiples amenazas -reales o imaginarias- que vienen de Internet, de la televisión, de la calle o del lugar que sea, muchos optan por el absoluto control. Yo -que no soy padre- creo que optaría más por la libertad responsable, por enseñarle la diversidad del mundo, porque conociese lo que hay más allá de la burbuja, por darle las armas necesarias para que sea capaz de desenvolverse en un mundo complejo. No se trata de exponerlos a peligros ni quitarles la niñez, no hay que extremar posiciones; no obstante, creo que no se hace ningún daño con enseñarles, a medida que van creciendo, las distintas realidades existentes.

Así en vez de cercenar su percepción del mundo a base de "imposibles", les enseñamos a actuar de acuerdo con la educación que se les ha dado y a evitar los "improbables" o, en caso de que se conviertan en realidad, ayudarles a asumir y enfrentar las consecuencias de sus actos.

¡El post 200 en 2011!

Y para celebrarlo vamos a cambiar la cabecera del blog por una nueva, que ya toca algún cambio.

Escarmiento...

viernes, 25 de febrero de 2011

Hace días publicaba una foto de ciertas estrellas del cine y la televisión que, seguramente, pagarían por borrar. Hoy hago lo mismo, pero con una foto de 2004 en la que salgo en una calle de Alcudia. No es que me arrepienta de los hechos ni hoy tenga el ego más alto. Simplemente es un ejercicio que valida el hecho de seguir publicando fotos penosas de los demás, porque nadie podrá decir que critico gratuitamente a otros sin exponerme al escarmiento público.

11 y contando...

Desvaríos de jueves

jueves, 24 de febrero de 2011

Mirando hace un momento mi correo electrónico y la agenda para las próximas semanas, la verdad, es que ambos "registros" parecen pertenecer a una persona muy cool: cata de vinos, cata de aceites, viaje a Budapest, reuniones con proveedores, entrega de material, conciertos, festivales de cine, entre otras actividades.

Pero, lo gracioso -o lo triste- viene cuando explico las actividades:

- Las catas de vino y aceite son por trabajo, para "estudiar" al público asistente.
- El viaje a Budapest es por vacaciones y sí, es mi lujo "marzista" (porque es en marzo)
- Las reuniones con proveedores son, también, por trabajo, así como la entrega de material.
- Los conciertos también son por lujo y goce personal, pero no es nada de renombre ni asombrosamente famoso.
- Al Festival de Cine no podré ir este año, con todo el dolor de mi corazón. Tenía ganas, pero las cosas no han cuajado para que resultase. A ver si en 2012...

Al final, salvo el viaje y los conciertos, todo es por cosas laborales, con poco disfrute -aunque me encargaré de pasarlo bien en todas y cada una de ellas. Marzo se viene con fuerza y con una buena carga de trabajo, pero eso es lo que necesito ahora mismo.

Repaso el texto y me acuerdo de una conversación telefónica con una amiga en la que nos reíamos, sin ánimo de ofender a nadie, de la firma de alguien en la que ponía: cazador de tendencias. ¡Y vivía en una ciudad en la que casi no ocurría nada! Lo imagino sentado en la puerta de su casa viendo pasar el polvo y las "bolas" de paja típicas de películas del oeste, pensando: "Ala, que vuelve la moda cowboy". ¡Anda ya!

En fin, que estoy un poco disperso después de mi paseo aprovechando la primaveral tarde madrileña -y londinense, como bien me informó Pi via Twitter-, de caminata por la Gran Vía con amago de incendio, de atasco en Cibeles y del viaje en autobús de vuelta a casa, pero sin viejas, que a esas horas ya no andan por la calle. Eso sí, a mitad de trayecto, nos tuvimos que cambiar de máquina por una desconocida razón. En Madrid todo puede pasar.

Impresionante fotografía


Pocos segundos después del terremoto, esta era la imagen de Nueva Zelanda... (Fuente: Daily Mail)

Señoras en el autobús

Manifiesto mi odio más profundo por las viejas de la parada de autobús. Odio que se sientan con derechos adquiridos por sus arrugas y que piensen que sus años pesan más que el civismo, la educación y las buenas costumbres. Odio que se sientan con privilegios en la vía pública, pero muchas de ellas luego sean machistas bajo su propio techo.

Odio cuando se acercan con cara de perdidas y, poco a poco, van ganando lugares en la cola del autobús. Odio cuando ven que se acerca el transporte y saltan con las fuerzas que dicen no tener para ponerse en frente de la puerta. Odio que aparezcan de la nada y que se queden agazapadas en algún estratégico lugar para conseguir su objetivo: un asiento.

Odio que, una vez arriba del autobús, si alguien les ofrece el asiento dicen con voz de mártir: "No, gracias, si sólo son unas pocas paradas", para que les insistan en la oferta. Odio también a las que aceptan el asiento al primer momento, para bajarse en la siguiente parada.

Odio a las que se hacen las débiles y luego salen casi corriendo cuando llegan a la parada de "El Corte Inglés" para ganar el turno en las rebajas. Odio a las señoras que se ponen a gritar por el móvil las cosas más íntimas de su familia.

¡Las odio tanto!

Lo siento, tenía que desahogarme...

Buscando la foto, me encontré con una serie de páginas donde hay más gente que comparte este odio, sus experiencias y muchas anécdotas. Y un buen puñado de grupos en Facebook dedicados a estas mujeres como, por ejemplo, "Señoras que cogen el autobús en hora punta porque no tienen nada más que hacer".

Una escena borrada de "Kissing Jessica Stein"

miércoles, 23 de febrero de 2011

En la piazza Navona

Oprimidos y opresores

Uno debe ponerse del lado de los oprimidos en cualquier circunstancia, incluso cuando están equivocados, sin perder de vista, no obstante, que están hechos del mismo barro que sus opresores”.

Emil Cioran, Del inconveniente de haber nacido (1973).

Contundente cita. Da para hablar mucho de ella. ¿Víctimas o victimarios? Depende del punto de vista de quien lo mire. Todos tenemos justificaciones para lo que hacemos o dejamos de hacer. Ahora, que sean válidas para la mayoría, eso ya es otra cosa. Aceptados o no, los pilares que fundamentan las acciones de todos los seres humanos son tan diversos como las verdades -tema que ya he tocado hasta la saciedad-, las culturas, las religiones o la educación.

Evidentemente, el sentido común y los derechos humanos nos dirán que algunas de esas justificaciones son erróneas (por ejemplo, los atentados terroristas), pero no olvidemos que incluso esas acciones son explicadas o fundamentadas en principios tan válidos como cualquier otro para quienes los secundan.

Y, es imposible pasar por alto, que está absolutamente claro que toda víctima que esté en posición o tenga la oportunidad de cambiar el equilibro y convertirse en victimario, no dudará en hacerlo. Por ejemplo, lo que ocurre en el texto del chileno Ariel Dorfman, "La muerte y la doncella". Por eso, imagino, Cioran dice que están hechos del mismo barro. En el fondo somos todos seres humanos imperfectos en una lucha por sobrevivir. Esa lucha ya es distinta según se la entienda filosóficamente: una competencia desleal, un contrato social, un lugar de paz. Pero eso es harina de otro costal...

Todo lo que puede decir una puerta, además de "Tire" o "Empuje"

En algún lugar de Roma...

El viaje continúa

martes, 22 de febrero de 2011

Menos mal que sufro de diógenes digital y guardo todos los archivos, correos y cosas del PC que me interesan. Hace unos minutos estuve haciendo un ejercicio de nostalgia y recordando, a través de los e-mail, mis primeras aventuras en España. Es impresionante que, en unas cuantas semanas, se van a cumplir 7 años desde que llegué a estas tierras. Y, más admirable todavía, es ver cómo ha cambiado mi vida, mi historia y mi forma de escribir. Sí, lo asumo, me he españolizado...

No sé en qué momento ocurrió, pero mirando algunas cosas escritas en 2004, debo decir que me cuesta reconocerme en comparación a la manera en que escribo ahora. Y me hace gracia, porque en uno de los correos comentaba que no tenía intención de perder mi chilenidad para expresarme. Bueno, tampoco es que la haya perdido del todo, pero sin quererlo, se me pegaron las expresiones, los ritmos y los tonos locales. Siempre culpo de ello a mi época de teleoperador y el hecho de estar 8 horas al día escuchando y hablando. No sé si será eso o no, pero tiene cierta lógica.

Pero eso no era lo importante. Lo mejor ha sido recordar ciertas cosas que había olvidado por completo de ese comienzo y traer a la memoria a tantas personas que me acompañaron desde muchas partes del mundo, especialmente a quienes me abrieron las puertas en Madrid y a quienes me enseñaron la ciudad. Sólo puedo agradecerles, porque mucho de lo que he conseguido hoy es por su buena voluntad, por su cariño y por su apoyo. Así que ¡gracias a todos! El viaje continúa...

(En la foto estamos con Héctor en el Palacio Real, mientras Andrea nos fotografiaba... ¡qué bien lo pasamos!)

En un rincón de Roma...

2 noticias, 2 errores

Esto es bastante perturbador. ¿Nicole Kidman está casada con su hija? Para entenderlo, leer el segundo párrafo y el quinto -o penúltimo-.


Y esto es más "inocente", pero no menos grave. Nuevamente el sumario o bajada es protagonista de un error.


Estos señores de 20 minutos pensarán que los persigo, pero no. Como voy leyendo las actualizaciones de noticiasdurante el día, me voy encontrando con estos detalles que, aunque sean calificados de pequeños, resultan graves y dan una imagen nefasta del medio que los reproduce.

A punto de tirar la moneda en la Fontana di Trevi

lunes, 21 de febrero de 2011

Rolling in the deep - Adele



Me gusta mucho esta canción y la voz de Adele es espectacular. Me acabo de enterar que toca en Madrid el 4 de abril y ya están las entradas agotadísimas... Por el momento, me conformaré con escuchar su segundo disco, "21".

En los Museos Vaticanos...

Cine de fin de semana: "Primos" y "Winter's Bone"

Hace tiempo que no tenía un fin de semana de cine y, mucho menos, con cosas tan variadas desde el lugar que se miren.

El sábado iba a ver "Biutiful" pero, como la sala estaba a tope y sólo quedaban asientos en primera fila, tuvimos que cambiar de opinión y optamos por "Primos" de Daniel Sánchez Arévalo. Sin ninguna expectativa, me conquistó por su ternura y ñoñería. Es imposible pasar por alto las grietas del guión y el estiramiento argumental, pero su edulcorado desarrollo y empalagoso final son sinceros y tan tontos como la vida misma. No tontos en el sentido de falta de inteligencia, sino tan cotidianos, tan borrachos de enamoramiento que me conquistaron y me hicieron pasar un buen rato.

Te hace reír, te emociona y, en algún momento, te deja un poco indiferente, pero es capaz de transmitir buen rollo, de querer vivir, de lanzarse a la aventura de la vida. Es un poco lo que hacen los tres primos, cada uno por un camino diferente, pero con una evolución.

El reparto está muy bien escogido. Se salen Antonio de la Torre y su obsesión por lanzarse al agua; Adrián Lastra y su fragilidad enfermiza e hipocondriaca; y, de otra forma, Quim Gutiérrez, el primo protagonista, enamoradizo y dependiente. El resto, ocupan el lugar que les corresponde, lo que demuestra el talento del director para conseguir un justo trabajo actoral, como ya ha demostrado en sus anteriores películas.

Después de esta sobredosis de endorfinas, el domingo fuimos al cine a ver "Winter's bone", la sorpresa indie de la temporada de premios. Protagonizada de manera impecable por una casi desconocida Jennifer Lawrence, quien a sus todavía 20 años ha dejado con la boca abierta a más de alguno por la veracidad que le imprime al papel de Ree.

La película es de una dureza que ya habíamos visto en cintas como "Frozen River": el medio hostil sostiene a un pueblo que tiene mucho que ocultar, mucho que perder y pocos escrúpulos para dejar que las cosas no cambien. La miseria, la vida al límite y la América profunda, gélida y compleja son también protagonistas de la historia de una joven que debe hacerse cargo de sus hermanos pequeños y de su madre enferma, ante la inminente desaparición de su padre.

Intensa como pocas, incómoda y molesta, "Winter's bone" es una fábula de supervivencia, de garra y de esfuerzo. Todo con la inocencia de una actriz que podría ser un cruce entre Renée Zellweger y la cantante Jewel, pero que es capaz de sobreponerse a todo con talento y talante. Gran triunfo para la directora Debra Granik quien, con su segundo largometraje, está acaparando mucha atención de la crítica, del público y de premios en diversos festivales.

Cambios en www.tomaseneuropa.com

Acabo de hacer unos pequeños cambios en mi página web).

Le quité el negro de fondo y le puse un poco de color. Así se ve sobria también, pero algo más agradable al ojo.

Es bueno hacer cambios de vez en cuando. Ya me están picando las manos para modificar el blog, pero me estoy conteniendo...

¿Del Goya al Grammy?

Ese pedazo de actor que es Luis Tosar, estrenará disco con el grupo "Di Elas" a finales de marzo. No contento con el éxito acumulado en sus años de experiencia en el cine, retoma el camino de la música -lo hizo antes con "Los Huana"- de la mano de lo que ellos llaman "power rock". Hoy tenemos en el blog el adelanto de lo que será ese álbum, con la canción titulada "Volver".

Cuando los grandes artistas tienen malas fotos... (1)

domingo, 20 de febrero de 2011

Años atrás había un programa en televisión que se llamó algo así como "Cuando los grandes artistas hacen malos videoclips...". Un ejemplo del que me acuerdo era el video que Madonna hizo para la canción "Nothing really matters" del disco "Ray of light", después de los estupendos "Frozen" o el single que dio nombre al álbum. Y no hablamos sólo de producción, sino de concepto, estética, mensaje, etc. Todavía tratamos de entender qué quisieron decir con estas imágenes.

En fin. Que el otro día me encontré con un archivo fotográfico en la red de las cuales, seguramente, las estrellas se arrepienten. Voy a ir colgando, poco a poco, algunas pequeñas muestras. En esta ocasión, Brooke Shields y Robert Downey Jr., ambos con un look indescifrable, al menos, según algún código que no sea el mal gusto o el desastre.

En el Coliseo...

Roma (Crónica de viaje - día 6)


El último día en Roma comenzó temprano porque teníamos que desocupar el piso cerca de las 9:30 - 10:00 de la mañana. Ducha, desayuno y recoger lo que quedaba por ahí suelto. Llegó la mujer, otra distinta a la que nos recibió, revisó todo, nos devolvió la fianza y emprendimos el camino hacia la estación de Termini. Como tiempo hasta la hora del vuelo nos sobraba, fuimos caminando tranquilamente, rodeando la piazza Vittorio Emanuele y mirando en todas las tiendas que había por la zona.

Encontramos un mercado típico, pero como íbamos con maletas y mochilas decidimos que no era el mejor momento para entrar y guardamos el dato para el siguiente viaje. Una vez en Termini, fue muy fácil llegar hasta el tren que nos llevaría a Fiumicino. Esta vez sí validamos el billete y, menos mal, porque al poco de empezar a moverse el tren vino el revisor. Es curioso lo que ocurre en todo el transporte público en la "superficie": nadie controla si validas el billete o pagas. En toda la semana yo lo hice una vez y vi a otra persona hacerlo una única vez. Claro que dicen que si te pilla un revisor, la multa no es menor...

Ya en Fiumicino, no nos quedó más que hacer tiempo recorriendo las tiendas, las cafeterías y saliendo y entrando del aeropuerto para echar los últimos cigarros del viaje en suelo italiano. El vuelo de vuelta salió a tiempo, fue tranquilo -pequeñas turbulencias mediante- y aterrizamos en Madrid a la hora prevista.

De regreso a casa, sólo quedaba ponerse a descargar las fotos, a guardar el queso y comenzar con la depresión post vacacional. La vuelta a la realidad siempre es muy dura. Una vez hecho este proceso, lo mejor es sentarse a escribir porque permite recordar muchas cosas del viaje, revivir los buenos momentos y disfrutar -al menos el que escribe- con las historias vividas y los lugares visitados.

Hasta el próximo viaje. Destino: Budapest.

Roma (Crónica de viaje - día 5)

El lunes fuimos directamente a El Vaticano en metro, aprovechando que estábamos en la misma línea. Nada más llegar, nos encaminamos hacia los Museos Vaticanos para hacer efectiva nuestra reserva. La cola de los que no habían reservado ya era importante a las 9 de la mañana. Como todavía teníamos una hora (habíamos dicho a las 10), nos tomamos un café antes de entrar y probamos suerte para ver si nos dejaban pasar antes. Sin problemas, cruzamos las varias y confusas etapas de seguridad y control, para luego comenzar el recorrido por el interior de este gigantesco lugar.

Ya saben que no soy carne de museos y que me aburren rápidamente. Aquí me pareció que habia estancias impresionantes y otras, bastante penosas. Algunas las encontré excesivamente oscuras, otras un poco perdidas. No obstante, había interesantes cosas para mirar y admirar.

Notorio era el objetivo de los turistas: la Capilla Sixtina. Casi todo el mundo optó por el recorrido corto, pero nosotros, sin pensarlo, fuimos pasando por todas las etapas previas, con mayor o menor rapidez, dependiendo del interés que nos despertase. Después de unos cuantos pasillos, habitaciones y escaleras -entre las que me gustó el museo Cartográfico y las dedicadas a Rafael, llegamos a la dichosa Capilla. Es impresionante y, a la vez, decepcionante.

En mi cabeza, la Sixtina era otra cosa, mucho más grande, luminosa y espectacular. El lugar estaba lleno de turistas, llenísimo. Pero todo se ve en pequeño, los techos están muy altos, la luz no era la mejor y había muy poca paz para disfrutar el momento. Saqué alegremente un par de fotos hasta que vino un guardia y me gritó en italiano que guardase la cámara. El cartel de "NO FOTOS" era enorme, pero no había procesado la información y me sentí como todas las personas que pisan el cesped al lado del cartel de prohibición o las que arrojan basura en la calle. El típico cavernícola con actitud contraria al civismo. Pero bueno, ya estaba hecho.

Nos encaminamos hacia la salida y, al llegar a la calle para ir con dirección a San Pedro, nos dimos cuenta de que la cola para entrar se había multiplicado por 5 o más y que los tiempos de espera superaban la hora y media. Sinceramente, recomiendo reservar todo lo que se pueda con anterioridad. No estoy dispuesto a pasar mis vacaciones esperando...

En San Pedro, como no, había una cola inmensa para los arcos de seguridad, pero se movía rápidamente. Justo delante de nosotros, dos mujeres -una joven y otra de mediana edad- insistían en pasar con sus respectivos bolsos, sin dejarlos en la cinta del escáner. Me preguntaba yo: ¿nunca han pasado por seguridad? ¿llegaron a Roma en patera o a pie? En fin, que tardamos un poco más gracias a ellas...

Dentro de la catedral hay una cantidad de tesoros artísticos impresionantes. El lugar es bonito, llamativo y completamente turístico. La verdad es que la devoción y el recogimiento no habían ido ese día. Todo está preparado y previsto para los visitantes. Vimos la famosa Pietà, que era más pequeña de lo que yo imaginaba, y otras muchas cosas: frescos, esculturas, detalles arquitectónicos, etc. Después de una larga vuelta, decidimos subir a la cúpula.

Subimos el primer tramo en ascensor, pero nos quedaban unos 370 escalones hasta arriba. Debo decir que este particular paseo no es apto para todo el mundo: es cansador, hay momentos en que es imposible parar a descansar o dejar pasar al resto; y, otros, en que alguien con un poco de claustrofobia lo puede pasar mal. Pero, al llegar arriba, las vistas de Roma son alucinantes si es que el gran número de turistas te permite asomarte.


La bajada no es mucho mejor que la subida, porque ya tienes las piernas lacias del esfuerzo y cuesta mantenerlas firmes. Pero, al menos, es de bajada. Al llegar a "tierra", descansamos un rato y decidimos dejar El Vaticano. Cogimos dos autobuses que nos llevaron bordeando el Tevere hasta la via Marmorata para comprar en la tienda aquella de quesos, dulces y pasta que habíamos visto días antes.

Casi 4 kilos de queso después y 1/2 kilo de pasta fresca, salimos por la puerta y entramos a una trattoria romana que estaba al lado. Un sito absolutamente típico nos recibió con una comida deliciosa típica: la pasta, perfectamente preparada, de primero; y un segundo que, en mi caso, fueron unos calabacines enteros rellenos de carne y tomate, que estaban deliciosos. De postre, zuppa inglese, que no decepcionaba nada y un espresso.

Volvimos a casa sobre las 16:00 a dejar las compras, descansar un rato y volver a la calle para aprovechar las últimas horas en la ciudad. Otro café, paseo tranquilo por los alrededores del departamento y entramos a Santa Maria Maggiore, ya que sólo la habíamos visto por fuera. Como todas las iglesias en Roma, era una obra de arte en sí misma. Como ya se acercaba la hora del cierre, al poco de entrar apagaron las luces del impresionante techo y del altar, dejando sólo algunas luces de las naves laterales.

Salimos a la calle, otra vez después de un buen rato disfrutando del lugar, y entramos en una multitienda italiana a mirar. No había muchas cosas interesantes, pero salí con un libro de expresiones típicas del idioma, su uso y significado, que me costó baratísimo. Habíamos pasado al Panella a comprar pizza al corte y nos fuimos a cenar a casa, a terminar de hacer maletas y preparar todo para el regreso a Madrid.

Más de escritura...

sábado, 19 de febrero de 2011

La capacidad que tiene esta chica para expresarse con propiedad, creatividad y arte, me deja anonadado.

"hola guapo!!!q tal todo??? no se nada de tu vida eh??? bueno guapo haber si ablamos. un besito".

Y este es el futuro...

Los dulces romanos...

(esta es la tarta de chocolate y pera que disfruté en Campo de Fiori... ¡buenísima!)

La receta -en italiano- se puede encontrar aquí.

Roma (Crónica de viaje - día 4)

viernes, 18 de febrero de 2011

El cuarto día en Roma comenzó en el autobús con dirección a la Piazza Navona. Aprovechando que era pronto y que todavía no llegaban las olas de turistas, disfrutamos de un café a orillas de la plaza y pudimos sacar unas cuantas fotos sin mucho público invadiendo la imagen.

De ahí, teníamos planeado callejear hasta llegar al Tevere, por la parte que bordea a El Vaticano, cruzar hasta el Castel Sant'Angelo, volver a pasar sobre el río y comenzar a bajar recorriendo las calles del centro de Roma. Cosas por ver había muchas, muchísimas, pero optamos por lo mismo de siempre: perderse caminando, elegir las calles por instinto y dar las vueltas que sea necesario para conocer a fondo la ciudad. Así nos movimos entre plazas, edificios, callejones y callejuelas.

Llegamos a Campo de Fiori, donde re-desayunamos: café y una tarta artesanal de pera y chocolate que estaba espectacular. Menos mal que todavía quedaba mucho día para caminar, porque tanto dulce había que bajarlo de alguna manera.

Seguimos andando para pasar por el Panteón, impresionante por dentro y por fuera; por Santa Maria sopra Minerva, la Piazza del Parlamento y volvimos a subir hacia el río para encontrar por fortuna un restaurante llamado "La Campana" donde decidimos entrar a comer (queda cerca de la via della Scrofa). Magnífica elección porque la comida estaba espectacular: la lasagna, casi tan perfecta como la de mi madre; unos ravioles con mantequilla y salvia para relamerse de gusto. Falló en el tiramisú que, pese a ser casero, estaba demasiado suave de mascarpone y con un exceso de chocolate amargo que disfrazaba todo lo demás. Pero una tarta de ricotta con frutas estaba buenísima.

Paseo después de comer para ayudar a la digestión, ahora con planes de ir hacia la otra orilla del río, la que separa el barrio judío del Ghetto del Trastevere. Agradable caminata y bonito panorama. El Ghetto, así como toda la ciudad, guarda rincones maravillosos para descansar, para disfrutar la vista y ver de cerca la vida cotidiana de la ciudad. Hay ahí, también, una mezcla de lo antiguo con lo nuevo, de tradición con vanguardia, de belleza y de fealdad que le dan una característica única.

Estuvimos en un sitio de cervezas artesanales que era una atracción por su diseño y por la oferta de bebidas que tenían. Lo curioso es que el público era tan variopinto como la variedad de "birre". Yo, que no soy fan de la cerveza, probé una de menta piperita y, si bien el sabor era curioso, no terminó de convencerme. Pero bueno, hay que probar algo distinto de vez en cuando.

Una vez que salimos de ahí, los pasos nos llevaron hacia el Trastevere, otra vez. Aprovechamos de pasear de nuevo por el barrio y cenar en el restaurante Ivo, que me había recomendado Pablo. La pizza no estaba nada mal, pero la masa fina y yo no somos grandes amigos. Creo que sólo nos toleramos. Así y todo, cuando me trajeron la copa de tiramisú de postre olvidé por completo la pizza y el mundo mejoró por un momento. ¡Vaya copón! Y estaba riquísimo. Lo recomiendo a ojos cerrados y a boca salivando... ¡cómo perro de Pavlov!

De ahí, otro breve paseo por el Trastevere y a casa, que nos esperaba un lunes madrugador para llegar a nuestra cita con los Museos Vaticanos. Y ya habíamos sumado otros 10 kilómetros a nuestros paseos romanos.

Algunas cosas que leo en el periódico


Veo cosas en la prensa que no me alegran el día.

Primero, un estúpido de Badajoz que no sólo maltrata a un perro pequeño, sino que se filma y disfruta haciéndolo. Puto y maldito asqueroso, espero que no pasen muchos días hasta que la policía te encuentre. Y no me gusta desearle mal a nadie, pero si te dan una paliza tampoco me importaría demasiado.

Segundo, veo un pequeño trozo de dos nuevas producciones en el mundo de la ópera: en Londres se estrena una basada en la vida de la exconejita de Playboy, Anna Nicole Smith, no recomendada para menores de 16 años; y, en Madrid, Pilar Jurado estrena en el Teatro Real otro montaje de su autoría, convirtiéndose en la primera mujer en hacerlo. Siento decirlo, pero lo que he podido ver de ambas -menos de un minuto de cada una- ha sido espantoso.

En tercer lugar, veo que siguen trabajando arduamente para combatir la alopecia. La verdad es que no lo entiendo. Hace años que me estoy quedando calvo y no hay nada que me importe menos. Es cómodo, barato y fácil de mantener. No necesito productos especiales ni cuidados. ¡Qé vivan los calvos! Yo reivindico mi escasez de pelo. Además, hay que tener en cuenta que en todas las predicciones que se hace sobre cómo será el ser humano del futuro, aparece completamente lampiño. El pelo, hoy en día, sirve para poco más que la estética.

Otro error periodístico...

Esto ocurrió cuando estaba en Roma, porque era la noticia de los telediarios. Pero este error ocurrió en El País digital y me lo envió mi amigo Nacho para que no me lo perdiese. ¡Gracias!

Hay que fijarse en la incongruencia entre el titular y el pie de foto.

La pelea del azafrán

Pensando en una de las delicatessen que trajimos de Italia, un queso con azafrán, me acordé de una anécdota de 2010. Por esas cosas del trabajo, me tocó compartir oficina con una mujer bastante desagradable que lo sabía todo y tenía que tener siempre la última palabra.

Cierto día, le comentaba a otra compañera las cualidades beneficiosas de la cúrcuma para los problemas del tracto gastrointestinal o digestivo, esta mujer que tenía por costumbre invadir los espacios personales y las conversaciones de los demás, comenzó a decir que la cúrcuma es azafrán molido, y se utilizaba para cocinar curry y paellas. No recuerdo exactamente sus palabras, pero fue algo así, asegurando e imponiendo su profunda sabiduría.

Yo que llevo ya unos años leyendo sobre especias y, aunque no me considero para nada muy conocedor del tema, sí hay cosas que he aprendido. Una de ellas es que el azafrán proviene de los estigmas secos de una flor en particular y que la cúrcuma se obtiene de la raíz de la planta. Intenté explicarle la diferencia, sobre todo teniendo en cuenta de que el azafrán es la especia más cara del mundo y no se va a utilizar para "hacer" un condimento "menor". Pero, como era de esperar, no hubo manera. Elevó la voz y siguió repitiendo la misma idea hasta que el resto nos callamos.

Menos mal que ya no tengo que verla ni compartir el mismo techo con ella, porque es muy desagradable ver como la ignorancia, la mala educación y la desfachatez se concentran en un sólo sitio y, para peor, con un puesto de trabajo intocable. ¡Así va el mundo!

"Cisne negro" (2010)

En el ballet no sólo los cuerpos son sometidos al dolor y al esfuerzo. La mente tiene un durísimo trabajo también en cuanto a la concentración, la templanza y la dosificación de las emociones. Natalie Portman, excelente protagonista de "Cisne negro" (Black Swan, 2010), hizo suyos al personaje y a su particular mundo, precisamente con una intensidad emotiva completamente controlada, hasta el punto de que no somos capaces en gran parte del metraje de distinguir la realidad de la trastocada y perversa imaginación de Nina.

El juego de espejos que plantea Darren Aronofsky está calculado al milímetro. Así como en el Cascanueces conviven los cisnes negros y blancos, en la vida se enfrentan el bien y el mal, la realidad y la fantasía. Nina Sayers (Portman) asume la tarea de desempeñar las dos caras de la moneda, llevando al límite su frágil cordura, su cuerpo y, al final, su vida. El director no escatima en esfuerzos para perder al espectador en la mente de la protagonista y en un juego que ha perdido las reglas completamente.

"Cisne negro" funciona como drama, como thriller psicológico, como testimonio de vida y, a ratos, como una épica historia en punta de pies. La verdad es que lo realmente importante es que funciona. El reparto que rodea a Portman está bien equilibrado y muy conseguido: Mila Kunis, una suerte de alter ego/adversaria sobre las tablas; el profesor, Vincent Cassel, mostrando un juego peligroso; y, como no, la madre castradora, exigente, controladora y dedicada, interpretada por una operadísima Barbara Hershey.

Interesante estreno, bien logrado y eficaz en la historia. Natalie Portman, como ya he dicho en posts anteriores, está sublime, y Aronofsky demuestra que lo suyo son las historias truculentas, con recovecos, porque sabe manejarlos muy bien y logra desmoralizar al espectador en el momento preciso para que no baje la intensidad ni la intención.

Escribiendo en mi "blog" de papel...

jueves, 17 de febrero de 2011

Roma (Crónica de viaje - día 3)


El tercer día comenzó con la visita a las Termas de Caracalla, unos antiguos baños romanos, muy cercanos al Circo Massimo. En medio de la ciudad, un remanso de tranquilidad, poquísima gente y un paseo en el que, a pesar del sol matutino, hacía bastante fresco.

Este lugar es impresionante, porque fueron unos de los baños más importantes -los más grandes fueron los de Diocleciano- y las reproducciones que se han hecho sobre cómo podían haber sido son alucinantes: enormes piscinas, zonas de descanso, espacios para compartir y aguas de distintas temperaturas para las diferentes estancias. Impresionantes son los pocos restos de mosaicos que quedan porque el tiempo, un terremoto, los saqueos y las guerras han mermado casi toda la espectacularidad del conjunto. A pesar de eso, sigue siendo un interesante referente de la grandeza romana en su tiempo.

Pero el paseo no acababa ahí. Subimos por el lado del Circo Massimo, nos sentamos a mirar un momento el paisaje desde un mirador (belvedere, que si no me aventuro mucho podría ser el equivalente italiano a "bellavista") y decidimos encaminarnos hacia el Aventino, un barrio residencial muy bonito y claramente más caro. Las casas y departamentos eran enormes, había muchas embajadas -entre ellas la de Egipto, que estaba custodiada por un camión de policía-, iglesias y pequeñas plazas.

Cerro arriba, cerro abajo, nos dirigimos a la Pirámide de Cestia, monumento que data del año 12 a. C. y que es la tumba de Cayo Cestio Epulone, ubicada frente a la estación romana de Ostiense. No sabía de su existencia y prácticamente no aparece en las guías turísticas, pero nos llamó la atención y allí fuimos.

Decidimos bajar por la via Marmorata hacia el río, para bordear el Tevere (Tíber) y llegar a la Piazza de la Bocca della Verità. Por allí nos encontramos con un mercado en la Piazza Testaccio, nos tomamos un delicioso helado un poco más allá, vimos una tienda a la que volveríamos el lunes y nos sentamos un momento en la piazza di Santa Maria Liberatrice. Volvimos a la via Marmorata y llegamos al lugar previsto.

La Bocca della Verità es una máscara de mármol que está en la iglesia de Santa Maria in Cosmedin. Su leyenda no está clara, pero se dice que si un mentiroso mete la mano en su boca, ésta se cerrará y la atrapará. Cosa difícil si pensamos que es un trozo de mármol, pero bueno, las leyendas son así y no falta quien las cree.

De ahí cruzamos el río hacia la Isola Tiberina, una pequeña isla en medio del Tíber, para pasar luego al Trastevere, donde comimos bien (sin grandes resultados) en el primer sitio donde pudimos sentarnos, porque el cansancio ya se notaba. Después de la comida y una buena dosis de café italiano, a caminar por el barrio, quizás una mezcla de Chueca, Lavapiés y Malasaña para compararlos con Madrid. Pequeñas tiendas, la convivencia de la gente más antigua con los nuevos allegados al barrio, tranquilidad -no había demasiados turistas a esa hora- y muchísimos restaurantes y cafés.

Me dediqué a sacar fotos de puertas, porque eran todo un espectáculo. Impresionantes también los telefonillos para llamar a la puerta: bronce, madera, metal y mucho diseño antiguo. Podrían ser parte de un tour temático, porque toda la ciudad está llena de interesantes portales.

Por allí estuvimos dando vueltas un buen par de horas, hasta que decidimos coger el tranvía hacia la zona de Casaletto, para conocer otra cara de la ciudad, una completamente alejada del turismo. Nos metimos en un barrio muy normal, como el de cualquier ciudad: departamentos, casas, tiendas, supermercados, etc. Nos bajamos del tranvía y nos subimos al que nos llevaría de regreso al Trastevere.

Desde ahí, sólo quedaba coger el autobús que nos llevaría hacia casa, hacer un par de compras en el camino, cenar y descansar. Había sido otro día de mucho andar y de madrugar. Calculando, calculando, fueron otros 13-15 kilómetros de paseo por Roma. ¡Todo sea por Roma!

Roma (Crónica de viaje - día 2)

miércoles, 16 de febrero de 2011

El recorrido por Roma durante el segundo día fue una locura. La verdad es que no lo buscamos; simplemente nos echamos a andar y se nos fue el día en eso. El recorrido es un aproximación, porque callejeamos mucho más que lo que me acuerdo, pero según Google Maps hicimos unos 13 kilómetros que, si redondeamos y agregamos todos los pasos del día, seguro que llegan a 15. Y luego me preguntaba yo que por qué me dolía el tobillo.

De todas formas, esto demuestra que Roma es una ciudad muy caminable y que es cuestión de echarse a la calle y empezar a patear. Lo que más me gusta de caminar a mi antojo es que voy decidiendo el camino según me guste una calle u otra. Tanto así que lo más parecido a planning del día no contemplaba la Fontana di Trevi y, menos, la Piazza Spagna. Y allí acabamos, metiéndonos por callejuelas y dando vueltas en plazas, girando en las esquinas...

Para qué hablar de Villa Borghese o la Piazza del Popolo (donde hubo una manifestación el domingo por los derechos de la mujer), o bajar por Via Veneto y disfrutar de un magnífico café en el Cafe de Paris. O ver la fontana del Tritone o la via delle Quatre Fontane. Y comer en la Via del Babuino al lado de la via dei Greci, sentados en la terraza del Canova Tadolini un flan de ricotta con espinacas, pasta o risotto, postre y café. ¡Impagable!

Y todo eso después de haber paseado por el Coliseo, el Palatino y el Foro Romano, uno de los dos destinos asegurados desde Madrid y con reserva. Recomiendo totalmente hacerlo, porque no tardamos más de un minuto en recoger las entradas y pasar, dejando atrás a un buen número de personas. Fue un día largo, pero descubrimos pequeños rincones que no aparecen en las guías. No hay nada mejor que mirar lo que dicen otros y buscar las alternativas a esos típicos panoramas, para que la experiencia personal esté limpia de juicios y prejuicios.

Como soy turista, tiré la moneda en la Fontana di Trevi para volver a Roma. Es impresionante verla, pero también cansa que esté rodeada por cientos de personas haciendo lo mismo. Pero bueno, vamos todos a eso, ¿no? La Piazza de Spagna me pareció muy normal. Es una típica postal, pero bastante menor en comparación a otros lugares de la ciudad.

Lo más impresionante de Roma es que, vayas donde vayas y mires donde mires, hay un trozo de historia. Pero no de la historia de "ayer", sino de hace cientos, miles de años. Al menos a mí me abruma pensar en la cantidad de cosas que han ocurrido ahí y estar, como decía Mafalda, siendo calentado por el mismo sol que calentó a muchos antes que a mí. Si las paredes hablaran...

Una cosa que ocurrió durante todo el viaje fue que me di cuenta de que me resulta menos agobiante y vergonzoso tener que hablar en italiano que en inglés. Curioso fue que, en algunos momentos, soltaba frases completas para pedir, preguntar o comprar, sin tener que pensar antes. Simplemente salían. En alguna parte de mi cabeza algo se ha guardado después de tantos años, de escuchar el italiano en mi casa y de estudiarlo durante tres años.

Roma (Crónica de viaje - día 1)


Hace 24 horas que llegué de vuelta a Madrid y recién ahora tengo un momento para sentarme y escribir en mi blog sobre el viaje. Debo decir que, globalmente, fue un viaje soñado: Roma, buen tiempo, tranquilidad y muchas cosas por descubrir. No tuvimos malas experiencias en los vuelos, ni con el departamento, ni con el transporte ni con la comida. Tampoco había demasiados turistas como para no poder disfrutar de las cosas, salvo en dos puntos específicos, o como para sentirnos solos en la ciudad.

El jueves 10 comenzó temprano y con normalidad. Las maletas habían quedado preparadas la noche anterior, así que nada más que recoger un par de cosas más y a Barajas, después de un buen desayuno. El vuelo salió a la hora, el embarque fue rápido y el avión iba medio vacío, por lo cual uno se podía explayar un poco más de lo habitual.

Hasta ese momento, todavía tenía algo de "resaca" de las náuseas y males estomacales del fin de semana, pero decidí matarlas con un sándwich del menú. Menos mal que no me cayó mal, pero si superaba eso, el resto de la semana estaría bien. La llegada a Fiumicino fue testigo de la primera anécdota: nos echamos a andar para recoger las maletas y en un despiste (o una pésima señalización dentro del aeropuerto), acabamos en Policía a punto de salir de Roma otra vez. El hombre nos hizo deshacer nuestros pasos y bajar por la escalera que no habíamos visto antes.

Equipaje en la mano a los pocos minutos, cigarro de vicio y a coger el tren que nos llevaría hasta Termini, cerca del departamento que habíamos arrendado. 30 minutos de trayecto y ya estábamos en esa estación infernal e inmensa. Unos cuantos pasillos después, muchos para ser honestos, llegamos hasta el metro que, por la construcción de la línea C, estará en obras hasta el primer trimestre de 2012. Días después nos daríamos cuenta que, caminando, hubiéramos tardado la mitad en llegar al piso.

En fin, que una parada de metro después y poco andar, ya estábamos en el portal del edificio esperando a Marta (la dueña) que resultó ser Antonella, que nunca supimos quien era, pero nos dio las llaves y nos explicó el funcionamiento de la casa. Minutos después íbamos al supermercado a comprar las cosas para el desayuno que, obviamente, fueron acompañadas por una serie de "extras" innecesarios, pero deliciosos.

Dejamos las compras en casa y salimos a dar una vuelta por el barrio. A todo esto, ya eran las 7 de la tarde y el día se estaba haciendo pesado: madrugón, aeropuerto, vuelo, tren, metro y compras, era demasiado para tan poco tiempo. Aprovechamos un happy hour en Panella, sitio maravilloso donde los haya, donde disfrutamos de una copa de vina blanco y unos buenos platos de comida del buffet, todo por 10 euros. Caso aparte la lasaña con berenjenas, que era para coger la fuente y sentarse a comer...

Vuelta a casa y a descansar, que el resto de los días ya habría tiempo para más, pero sin antes completar la vuelta alrededor de la casa para saber qué teníamos cerca.

Como no tengo fotos de estos instantes cotidianos, acompaño con una imagen general de Roma tomada desde la cúpula de San Pedro (que merece capítulo aparte), para abrir apetito sobre lo que vendrá en las próximas entregas.

Ay, la tecnología

martes, 15 de febrero de 2011

Mensaje para todos quienes pensaron que me pasé el viaje a Roma conectado al blog:

Dejé las entradas programadas para los días que iba a estar fuera. Durante los 6 días del viaje no tuve correo ni internet. Fue una desconexión total y estuve desenchufado sin ningún tipo de problema. ¡Todo sea por Roma!

Pero la tecnología nos supera y nos permite hacer cosas que no pensábamos hace pocos años. Mientras yo escribía en mi cuaderno de viaje, disfrutando del papel y la tinta, "Tomás en Europa" -gracias a Blogger- iba subiendo cosas de forma automática para preparar mi regreso al mundo virtual. Toda una lección de tecnología.