sábado, 25 de diciembre de 2010

La comida como referente cultural

Uno de los libros que me regalaron en estas navidades, es "Por qué a los italianos les gusta hablar de comida" de Elena Kostioukovitch. Desde que vi la portada, no pude sentirme más identificado. Por un lado, la familia italiana que me precede. Por otro, porque siempre acabo hablando de comida y lo hago con pasión. Más que comida, de cocina. O de ambas.

Tal como prologa Umberto Eco y comenta la autora en la introducción, es llamativa esa necesidad de hablar acerca de alimentos y las mil formas de prepararlos, pero reconocen la base cultural, social, política y antropológica que hay en esta práctica tan habitual en el país de la bota (y en muchos otros sitios, aunque quizás sin tanta pasión). Curioso me resultó saber que en la cultura inglesa es mal mirado hablar de comida en las reuniones sociales, porque rebaja el nivel intelectual. ¡No saben lo que se pierden! Quizás por eso su cocina no es muy reconocida en el mundo gastronómico (o, simplemente, en el mundo).

Me gusta hablar de comida, leer sobre ella y, más que nada, prepararla, disfrutarla y compartirla. Muchos dicen que no merece la pena cocinar para uno. Para mí tiene el mismo efecto relajante y placentero, pero sí comprendo que falta ese momento de comunión con una o más personas en la que los sabores, los olores y las texturas se funden con los recuerdos y las percepciones particulares.

También me gustó el párrafo que dedica Kostioukovitch respecto a esas referencias culinarias a las que hacemos alusión en muchos momentos, citando a Andrea Tagliapietra, un filósofo dedicado a entender al pueblo italiano a través del imaginario colectivo desde la perspectiva de la cocina:

"Tenemos apetito de conocimiento, sed de saber y hambre de información, devoramos un libro, nos empachamos de datos... nunca nos hartamos de cuentos, nos comemos las palabras, rumiamos algún proyecto, digerimos a duras penas algunos conceptos mientras que asimilamos mejor unas ideas que otras. Nos bebemos las palabras de alguien que nos narra una historia sobre todo si emplea dulces palabras y evita hacer amargas consideraciones, comentarios ácidos o repulsivos o, peor aún, insípidos o desabridos. Por algo los cuentos más apetitosos son aquellos salpimentados de anécdotas graciosas, descripciones picantes y metáforas sabrosas".

Gran ejemplo, pero se refiere también un poco antes en el texto a expresiones tales como "hacer buenas migas", "bueno como el pan" o "no ser ni carne ni pescado". Visto lo visto, poco se puede separar la aventura culinaria de la vida cotidiana. Estoy condenado a seguir haciéndolo, sobre todo porque me gusta y porque es una conversación que poco conoce de diferencias: las sensaciones, los manjares y la imaginación eliminan muchas barreras. Y comulgo completamente con la idea que plantea Eco de conocer gran parte de la cultura de un lugar a través de sus platos: dice mucho no sólo del entorno, inmediato o ampliado, sino también de quien los sirve y quien los comparte con nosotros en la mesa.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Navidad / Natale / Christmas

¡Feliz Navidad!


El pavo está marinando en zumo de naranja natural, vino blanco, salsa de soja, miel, pimienta, aceite de oliva y salsa worcestershire. Esta tarde agrego romero y laurel. Relleno y conservo en frío. Mañana, al horno muy temprano para que estén listas a la hora de almuerzo.

Una nueva hornada de galletas ya se enfría a la espera de sus decoraciones y el resto de los preparativos están todos calculados fríamente para no perder detalle.

Mientras tanto, les mando un saludo de Navidad a todos quienes me acompañan asidua o esporádicamente en este blog. ¡Felices fiestas y gracias por venir en 2010!

¡Nos vemos también en 2011 en cualquier rincón del mundo!

jueves, 23 de diciembre de 2010

¡Tengo pechugas!

Ya las tengo: tres pechugas de pavo listas para rellenar. Listas también las manzanas, las espinacas, los piñones, las ciruelas, almendras y pistachos. Y casi, casi, todo preparado para la comida navideña. Buena forma de celebrar las fiestas, compartiendo y disfrutando.

Después de unas compras matutinas, hoy me dediqué a dejar todo preparado para el fin de semana, además de otras cosas para ir guardando: caldo para un risotto a la milanesa (o para dos), carne para un vitello tonnato, masa para más galletas y los ingredientes para ampliar el stock de "cola de mono". Más tarde, entrevista de más de dos horas con Sara para una investigación sobre jóvenes innovadores y emprendedores, tanto en Madrid como en el D.F. Luego, merienda-cena con los cacereños y a la cama, que hay que descansar. ¡Hasta mañana!

miércoles, 22 de diciembre de 2010

No necesito nada más

Gran comida la de hoy con los amigos y mejor tarde de conversaciones y risas. Estos eventos, junto con otras cosas, son de lo mejor que ocurre en las fiestas, sobre todo cuando la familia y los amigos de siempre están lejos. Tengo la suerte, al menos, de estar bien acompañado y bien arropado por buenas y grandes personas en estas tierras, que siempre hacen más llevaderas estas fechas.

Es verdad que cada vez me gusta menos el circo que se monta, especialmente en Año Nuevo, y las fiestas pierden mucho sentido para mí, siempre queda ese olor a nostalgia, a recordar cuando las pasábamos en casa con mi familia, en verano, con mucho calor... son cosas que nunca se pueden olvidar por miles de motivos. Así y todo, las disfruto aquí y el hecho de ser distintas en algunas cosas (el frío, la nieve que ha tocado otros años...) le dan otro matiz.

Siempre me encuentro, al igual que con los cumpleaños, con la paradójica sensación de querer celebrarlo en grande o de meterme en la cama y no saber del mundo hasta que haya pasado todo. Al final, siempre me quedo a medio camino: una celebración sobria y sencilla. No necesito nada más.

Días de vacaciones para algunos, de trabajo para otros. De momento, tengo que hacer algunas cosas laborales, pero también tengo unos cuantos encuentros interesantes estos días. Así que a disfrutar.

martes, 21 de diciembre de 2010

Fiestas y "cola de mono"


Cambio la cabecera, una vez más, por un ambiente más festivo. Se vienen encima todas las celebraciones (esta semana, además de las "establecidas" tengo dos y habrá más antes de Nochevieja) con amigos, compañeros y colegas.

Además, tengo que prepararme física y sicológicamente, además de aperarme con todo lo necesario para preparar la comida navideña del sábado. A pesar de todas las cosas malas, la crisis y lo que nos rodea, siempre hay que encontrar el espacio y los motivos para celebrar, para compartir, para disfrutar.

Por cierto, para la familia y los amigos chilenos, preparé el domingo mi primer "cola de mono" (mira lo que dice Wikipedia sobre su origen). Para los que no saben, es un licor navideño a base de café, aguardiente, especias y leche condensada, entre otras cosas. Debo decir que me quedó rico... Ahora está en proceso de asentarse y enfriarse para las fiestas.

Por lo demás, ahora me quedan un par de días de trabajo intenso para luego tomarme un brevísimo receso. Pero nos seguiremos viendo por aquí.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Lo siento, Yam Clock

Una de las cosas que siempre me ha provocado mucha risa y, a la vez, mucha rabia es la creatividad de algunos padres para ponerle nombre a sus hijos. De verdad que me parece lamentable en muchas ocasiones e, incluso, en algunos casos debería tener hasta un castigo. Hay casos y casos, y cada uno es libre de decidirlo, pero hay que pensar en el bien común y en el futuro de los demás al momento de marcarlos con un nombre que los acompañará, en principio, por el resto de su vida.

1. Por: seguido de la explicación, como "Por" Newman, "Por" McCartney... ¡¡ !!
2. Usnavy: gracias a los barcos americanos que llevan en sus costados U.S. Navy.
3. La cantidad de Topacios, Cristales, Esmeraldas y otros nombres de origen culebrónico.
4. La ¿leyenda urbana? de Kevin Costner de Jesús...
5. El de la foto (y prueba fehaciente), Yam Clock Alejandro Pizarro Rojas. De verdad, querido amigo, no haría este post si no tuviese la intención de defender a las generaciones futuras de este tipo de desaciertos. Entiendo que tu nombre era un homenaje a Jean-Claude Van Damme.

Lo que me intriga es si tus padres se equivocaron en la inscripción o el oficial de Registro Civil no era muy hábil. Sea como sea, alguien debería recibir una patada "voladora" como las del homenajeado en toda la boca.

De verdad que lo siento, no quería hacerlo, pero me sentí en la obligación de publicar este post. Todo sea por el bienestar de las generaciones venideras y por evitarle a alguien una tortura permanente. Esto también debería considerarse un crimen de lesa humanidad.

Terrorismo informativo (2010)

Como ya se acerca el final de año y tengo la agenda bastante cargada estos días, voy a comenzar con los post recopilatorios referentes a 2010.

Uno de los tópicos que se me viene a la cabeza nada más echar la vista atrás, es el de terrorismo informativo. Los medios de comunicación, como nunca, nos han acosado con las más escandalosas y preocupantes noticias. Pero no sólo se quedan en remarcar lo que "vende", sino que en aterrorizar a la población con muchas calamidades y catástrofes.

Miremos hacia Haití y Chile, por recordar los terremotos más sonados del año. Nos llenaron la pantalla de televisión con las imágenes más desgarradoras y con las informaciones más atroces que habíamos visto en mucho tiempo. Pero, no contentos con eso, los medios (y la misma población), al menos en Chile, se encargaron de anunciar nuevos y destructivos sismos durante largos meses.

Lo mismo con la Gripe A, la famosa pandemia que nunca llegó y que, nuevamente, tiene un intento por asomarse en las portadas informativas para justificar las medidas preventivas que se tomaron en su momento. O la crisis económica que, cada semana, tiene una nueva víctima. Los intentos por debilitar el euro frente al dólar, han hecho mella en los hogares y en la sociedad en general.

Y la lista es larga: inundaciones, incendios, riadas, huracanes, accidentes, debacles, crispación social, enriquecimiento de uranio, grupúsculos disidentes, presidentes bananeros, corrupción política, abusos, caos aéreo, etc. Todo es carne de oferta periodística, de divulgación masiva, de estrujar hasta la saciedad las miserias de la sociedad moderna y las diferencias sociales para conseguir mayores ventas o audiencias.

No obstante, no debemos olvidar que el Periodismo -sí, ese con mayúsculas- jamás debe ceder ante la amenaza terrorista. Jamás debe fomentar y divulgar este tipo de contenidos sin un filtro, un contexto, una perspectiva que le permita separar la verdadera información de los intereses particulares que las motivan. ¿Qué ha pasado entonces? ¿Han olvidado una de las bases de la ética profesional de quienes trabajamos en comunicación?

La respuesta, creo, es simple. Los intereses, sobre todo los económicos, pero también los ideológicos y políticos, han hecho mella en nuestra profesión. El miedo como ejercicio opresivo se está ejecutando a niveles insospechados, porque no hay nada más fácil de manipular que una sociedad mansa, asustada y dispersa. El miedo genera inseguridad y desconfianza. El miedo es un arma peligrosa para la llamada democracia en la que vivimos.

El mundo no se va a acabar mañana ni pasado y, mucho menos, está todo perdido. Todo camino equivocado es enmendable. Pero sembrar el terror no es la mejor solución. Se trata de generar confianza, de abrir instancias de diálogo transversales, de incluir y no de excluir. Ese es el paso necesario para salir de la crisis, para evitar el conflicto. Las diferencias se tornan irreconciliables si se extreman las posturas, si se radicalizan las tendencias. Por el contrario, si se establece el diálogo constructivo, si los distintos poderes del Estado (en el que incluyo a los medios de comunicación siguiendo la teoría del "cuarto poder") tomaran la responsabilidad que les corresponde debido al rol que desempeñan, probablemente, la sociedad estaría en otra etapa de desarrollo.

Para cerrar, me enferma cada día más la manipulación mediática, la sarta de mentiras a la que se nos somete a diario. Las portadas de los diarios han alcanzado un tinte de poética politizada que no se veía desde los folletines clandestinos y, peor aún, el vulgo se deja manipular de manera conciente y borreguil. Estimado señor, estimada señora, SU periódico o SU telediario no dice la verdad, sino que la interpreta. No cierren los ojos ante la posibilidad de cuestionar, de discutir, de debatir, de indagar, de averiguar. Lean, piensen, mediten y después, por favor sólo después, hablen y hagan valer su derecho a la libertad de expresión y de voto.

Mis primeras galletas

Nunca las había hecho solo. Mi única (o únicas) experiencias era ver como mi hermana las hacía. Pero este año quise hacer unas galletas de Navidad por mi cuenta y seguir venciendo mis traumas con la repostería. Las hice de canela, jengibre y nuez moscada, y no quedaron nada mal para ser la primera vez. Eso sí, la parte decorativa no es lo mío...
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