viernes, 19 de noviembre de 2010

Leftover cuties - Game called life



Muy buena canción...

¿Qué le pasa a la RAE?


Profesora Ferreira, usted que siempre inspira estos temás, ¿qué le está ocurriendo a la Real Academia de la Lengua Española?

Además de cambiarnos el guion y el truhan, han incorporado verdaderas aberraciones lingüísticas:

1. Almóndiga (que no es nada más que una albóndiga mal dicha)

2. Cederrón, para castellanizar el CD-ROM (Compact Disc - Read Only Memory). Dentro de poco, ¿nos encontraremos con "pendraiv"? Doble estándar, por cierto, porque unas cosas se castellanizan de mala manera, otras no. Lycra (léase licra) se escribe tal cual que en el inglés, pero nailon (del inglés nylon) cambió. Byte se mantiene tal cual, pero cederrón es una piltrafa, un insulto, un improperio, un atentado.

3. Asín, que al menos lo recoge como vulgarismo de "así".

4. También recoge como correcto "alverja", por arveja (guisante).

Y dicen en Facebook que falta poco para que acepten cocreta por croqueta. ¡ME NIEGO!

Ya está bien de hacer estupideces. Señores, justifiquen su presencia como letras en la RAE haciendo cosas que valgan la pena, que limpien, fijen y den esplendor. Porque para esplendores así, mejor dejar que las cosas se ensucien solas.

El color del silencio

"El silencio tiene, pues, un sentido que me pertenece sólo a mí: el de la ausencia de comunicación. Por otra parte no he vivido en un completo silencio. Tengo mis ruidos personales, inexplicables para una persona que oiga. Tengo mi imaginación, y ésta tiene sus ruidos en imágenes. Imagino sonidos en colores. Mi silencio, para mí, tiene colores, no está nunca en blanco y negro.

Los ruidos de los que oyen me aparecen también en forma de imágenes, de sensaciones. [...] El viento son mis cabellos que flotan al aire, el frescor o la dulzura sobre mi piel".

(Emmanuelle Laborit en "El grito de la gaviota")

Interesantísimo testimonio de una mujer sorda en un mundo hecho a la medida de los oyentes. Tantos mitos, tantas injusticias, tantas diferencias, tanta condescendencia, tanta ignorancia. Me está gustando mucho la experiencia de leerlo y adentrarme un poco, aunque sea de puntillas, a su mundo, a sus vivencias.

Creo que, definitivamente, voy a apuntarme a algún curso de lengua de signos el próximo año, aunque sea para probar con el módulo básico. Luego, ya veremos. Quiero entender ese mundo en imágenes.

De vinos, cañas y tapas por Madrid

Ayer, en una excursión por vinotecas y bares Madrid, con fines laborales y de divertimento, tuve un casual encuentro que me alegró el día. Me encontré con la gran Paloma Berganza, cantante que conocí hace unos 5-6 años en el Café Central, cuando se paseaba de muy buena manera por la canción francesa haciendo promoción de su disco "Avec le temps", premiado como Mejor Disco del año 2003 por la Academia de Música Española.


Resultó casualidad que ella era amiga de uno de los comensales y estuvimos hablando unos pocos minutos. Lo mejor es que cantará en la sala Clamores el próximo 12 de diciembre, una buena oportunidad para volver a verla en vivo y disfrutar de su talento.

Dentro del tour de la noche, pasamos por Casa Lucas en la Cava Baja 30. Un sitio bien atendido, con una buena selección de vinos y cosas para picar. Las croquetas, perfectas en aspecto y correctas "plus" en sabor, merecen la pena y superan con creces las que ponen en muchos sitios. La Alella, una tosta de pollo, cebolla y mousse de maíz, estaba deliciosa. Lo mismo dijeron los otros miembros de la cuadrilla del Hojaldre de Morcilla y cebolla (que no probé). El precio es medio-caro.

Estuvimos también en La Cruzada, un restaurante-vinoteca-taberna en la calle Amnistía, cerca de Ópera. La atención es deficiente y la gente detrás de la barra, al menos la mayoría, apenas distinguía un tinto de un blanco. Sus caras de pocos amigos y una total falta de empatía con los usuarios, le quitan los pocos puntos buenos. Sitio caro donde los haya y nada espectacular.

Y antes habíamos pasado por el Mercado de San Miguel, un sitio que me encanta como lugar, pero es tan snob el ambiente que me produce urticaria. Eso sí, hay para todos los gustos: vinos, productos regionales e internacionales, pan, frutas, quesos, pescados, mariscos, pastas, etc. Ahora, los precios, en su mayoría, son casi tan snob como el público presente. Para verlo, dar una vuelta, y buscar opciones más cómodas y baratas.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Agradecimientos

Gracias a todos quienes compartieron de alguna forma mi cumpleaños. Sus llamadas, mensajes, posts, correos y toques me acompañaron durante todo el día.

A Ivor y a Pedro; a Sonia por su mensaje de medianoche; a Javier y al brazo incorrupto, a Mauro, a Miguel, a mi hermana Rosario; a mis queridos padres, Lucho y Nana; a Gabriel, Alan y Patricia; a Tomás, Bruno, Estefanía y Elizabeth; a Mónica, a Natalia, a Andrés, a Rodolfo, a Simona; a Kathe, Alicia, Patricia, Rocío, Vane y Nazhla; a mi hermano Andrés y mi cuñada, Judith, por su llamada matutina.

A María P. (no es que no quisiera celebrarlo con vosotros, simplemente lo postergamos para otro día); a Juan, Conchi, David, Pablo, Maca, Giacomo, Claudio e Isidora; a Cristián, a Pau, a Renato, a mi amiga Carola, a Claudio, a Carolina, a Marcello y a Mathieu; a mi Sara Soho, a Sergio, Andrea, Siris y a la Kuka; a Alessia, Anna, Valeria, a la Dani y a mi Andy, que llamó desde Santa Cruz. Y a Silvina, que me envió un mensaje desde un lugar muy especial.

Gracias también a Ivonne, Alejandra, Caco, Grace y Miriam; a la Juli, a la Thais, Sandra, Paula y Paulina, que también celebraba su cumpleaños. A Carla, Isabel, Carolina y María José; a Prado, Teresa, Alessandro y Cristián; a Raquel, Miriam, Michelle y Ruti; Álvaro, Andrea, Mónica y Mariana, mi paisana querida. A Miguel Ángel; a mi amiga del alma, Caterina, por celebrar conmigo tantos cumpleaños; a Ana María, Manena, Verónica, Paola y Maricarmen; a Gabriela, Rossana, Jenny y Carolina.

A Adriana, Paula, Gisselle, Claudia, Mari Jose y Maite; a Ana Rosa, Sandra, Mateo y Guisel; a Mario, a Marta, a Soledad, a María V., a Pinuccia y a mi primo Francisco. A mi amigo Pablo, a Eva, a Carmen Adriana, Charo y Karin P. A Soraya y Kike, que me volvieron a saludar pese a haberlo celebrado previamente; a la Dani, mi querido Gonza y Lissette; a Yasna, Cristián, Rosanna y Víctor; a Nacho y a Aulde; a Paola, Bernardita, Oliva y a la Tati, por acordarse. A Pilar por llamarme y escribirme antes de su locución, a mi French por su mensaje.

A Paula, Álvaro, a la Catita (lo seguirás siendo aunque crezcas, amiga mía) y a los Ramírez Ferrada, Cecilia y Yito (¿Cómo olvidarlos, tíos?); a Iván, Carla, Karinsh y María del Carmen; a Ana Pilar y a Mar, dos grandes hallazgos en tierras madrileñas; a Pía, María José y Valeria. A la Monsita, a mi querida Pacita, Carolina, Celine (desde tierras lejanas), Estefanía y Sonia Marisol. A Mayte, a Leslie, a la Keka por no fallar nunca (pese a la tecnología), a Paloma por su mail de cumpleaños.

Gracias, de verdad, por llenar mi cumpleaños de cariño, de afecto, de saludos, de bonitas palabras, de buenas intenciones, buenos deseos y mucho calorcito. Gracias a todos y a todas por celebrarlo conmigo de formas tan distintas, de cerca o a la distancia. Mis 34 no podrían haber empezado mejor.

Y comparto esta imagen que me regalaron con todos ustedes.

Si se me escapa alguien en esta lista, que reciba igualmente mis más sinceros agradecimientos y reverencias. La omisión no ha sido deliberada.

Sia - Lullaby





Gran manera de acabar con la primera temporada de "The Big C", uno de los mejores estrenos de este año y que ya tiene confirmada su segunda temporada para 2011. Laura Linney demuestra su talento de la mano de Cathy, una mujer que debe luchar contra un diagnóstico adverso, pero no lo hace desde la amargura, sino que desde las ganas de vivir a las que se aferra durante los 13 capítulos.

"The Big C" habla de cáncer, pero con una mirada llena de ironía, de ternura, de amor, de amistad, de valentía. Aprender a conocerse a sí mismo, a los demás y entender la vida de otra manera. Habla de perderse y de encontrarse, de querer y ser querido, de jugar, de tener fe y, sobre todo, de luchar con aquellas armas con las que nos sentimos más cómodos. No es algo que se pueda entender desde fuera, sino que es algo que se vive y se enfrenta desde el interior.

Interesante apuesta de la cadena Showtime que tuvo un magnífico arranque y un buen apoyo durante toda su emisión. La canción que aquí aparece es la que cierra la temporada: Sia nos deleita con Lullaby, un susurro lleno de potencia.

martes, 16 de noviembre de 2010

Ni potingues ni potajes

Voy a poner una queja a todas y cada una de las droguerías que han tomado una moda muy mala: cada vez que compro algo, me regalan una muestra de productos anti-edad.

Lo siento por el próximo o la próxima que lo haga, pero aviso desde esta tribuna que lo o la mandaré a la mismísima mierda. ¿Voy dando yo enciclopedias a la gente que encuentro estúpida? ¿Entrego muestras de desodorante a los que no se han duchado por la mañana? No, por una cuestión de decoro. Entonces, ¿por qué insinúan mis problemas con las arrugas?

No tengo traumas por la edad y si tengo arrugas, las tengo. No me voy a preocupar por ellas. Menos a mis 34. Quizás a los 70 cuando parezca un Shar Pei, pero no ahora (aunque seguro que a esas alturas me importa un carajo).

Como dijo mi querida Norah Walker: "Every baby I have ever had, every kiss I gave, every tear, every glass of wine is right here on my face. I own it...". Toda mi historia está y estará en mi cara, y no pretendo borrarla ni maquillarla con potingues ni potajes.

¡Feliz cumpleaños!


Eso me han dicho hoy muchas veces, bueno, desde la madrugada. Me siento muy acompañado, celebrado y feliz. Y, sobre todo, agradecido de tanto cariño.

Ahora disfruto de mi creación cumpleañera. Es un proyecto mejorable, pero ha quedado rica. Para ser la primera que hago solo en mi vida, no ha resultado mal. ¿Quién quiere?

domingo, 14 de noviembre de 2010

Preparándome para los 34


Me la he preparado yo mismo: bizcocho, mermelada de naranja amarga, mermelada de frambuesa, crema y todo glaseado con chocolate. Reposar un par de días en la nevera para que coja más sabor y ¡a celebrar!
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