sábado, 13 de noviembre de 2010

Trabajando...

Ya llevo tres propuestas para el mismo proyecto. ¡Y haría 10 más! Es que me gusta mucho lo que vamos a hacer. Además de hacer, lo mejor es que voy a aprender. Y, sobre todo, voy a practicar mi inglés porque todo el material es en ese idioma. Algún día mi trabajo se verá en muchos lugares del planeta. ¡Qué ilusión!

Y sigo esperando algunas confirmaciones respecto a las otras cosas en las que estoy trabajando: una nueva colaboración en una revista (estoy deseando que me encarguen el primer artículo); otro posible proyecto e-learning que puede surgir en las próximas semanas; el nacimiento de una nueva página web ligada a una revista. Todas cosas que están en marcha, pero a las que les falta el OK definitivo. Además, continúo con mis tareas habituales. Pero todavía tengo tiempo para más (o eso quiero creer).

De momento, eso sí, tengo un poco abandonados mis libros, un artículo en el que estaba trabajando y, sobre todo, abandonadísimo tengo a mi libro de cocina. Si bien le he dedicado un par de nuevas recetas y me queda apuntar alguna más, no le estoy dedidcando todo el tiempo que debería. Tengo nuevas ideas para plantearlo, para diversificarlo y para estructurarlo. Vamos a ver como se integran finalmente.

viernes, 12 de noviembre de 2010

La cena sana (y el post Nº 600)

Ventresca de atún, con ensalada de judías verdes (porotos verdes) y una "lasaña" de tomate y calabacín (zapallo italiano o zucchini) coronada por un poco de mermelada de pimientos. Lo que no se ve, es un poco de choclo (maíz) cocido y servido como ensalada también. Un plato colorido, sano y ligero para la cena de ayer.

Ya se me ocurrió la versión caliente de esta lasaña: queso mozzarella en medio, asarlo a la plancha o ligeramente en el horno y servirlo cubierto de una salsa de pesto, todo unido por una brocheta de madera para que no se desmonte. ¡Bon appetit!

Y mil gracias por hacerme llegar hasta el post Nº600. ¡Gracias!

PIXEL, corto de Patrick Jean



jueves, 11 de noviembre de 2010

¿Una democracia bancaria ecológica hollywoodiense?

El sistema no funciona. La economía no funciona. La sociedad está en crisis. ¿Es el comienzo del fin? ¿Tendremos que enfrentarnos, inevitablemente, a una revolución? ¿A varias?

Mucho se habló a lo largo del siglo XX sobre el fin. Dos guerras mundiales y una tercera gran guerra disfrazada de disuasión, con locales enfrentamientos lejos de las grandes concentraciones poblacionales europeas y estadounidenses (Vietnam, Corea, África, Oriente Medio...). No era de extrañar. La sombra de la muerte y la destrucción era larga y pesada. Hoy se ha difuminado en la conciencia, pero no en la realidad.

Vale que la amenazante destrucción mutua asegurada no es la parte protagonista en el sistema internacional, pero todavía está vigente pese a los numerosos programas de desarme, el cual nunca ha sido definitivo ni total. ¿Debemos tener miedo? ¿Debemos estar aterrados?

Ni en el siglo XX ni ahora tenemos ganas de destruirnos completamente. El miedo pasó de las superpotencias al terrorismo moderno. El enemigo común es el que piensa diferente, cree en algo distinto y vive su creencia de manera particular. El enemigo, en suma, somos nosotros mismos. Es nuestro prójimo, nuestro hermano, nuestro vecino, nuestro igual.

Hablamos de sistemas democráticos modernos. Pero nunca la democracia ha sido menos democrática que ahora. Tenemos derechos y leyes que los limitan o los suprimen. Tenemos libertad, pero estamos controlados no sólo por el marco legal, sino por organismos opresivos (policías locales, municipales y nacionales, ejércitos y sistemas de seguridad). Tenemos la posibilidad de expresarnos libremente, pero nos reprimen la misma sociedad que nos acoge, los intereses económicos y las convenciones humanas.

El sistema político representativo es una representación teatral de la democracia. ¿Acaso creíamos que lo "representativo" era porque el sistema es un fiel reflejo de lo que queremos? Hagamos un momento de reflexión y pensemos si las 5 medidas políticas más importantes del último año o del último lustro se han hecho exactamente de la forma en que queríamos. Si hemos sido capaces de aportar, proponer, discutir o evitar su promulgación. Si realmente es lo que creíamos que debería haberse hecho o había otras prioridades.

La sociedad de libre mercado es otra falacia. El mercado no es libre ni tampoco lo es la sociedad. Estamos restringidos por todas partes y, además, a merced de los intereses económicos de las grandes compañías, de los medios de comunicación que trabajan para ellas y de los intereses políticos asociados. No, no es un ataque de carmín en mi tinte político, sino una constatación de una sociedad enferma. ¿Devastador? No, pese a todo, todavía tengo fe en nosotros.

Hace tiempo que creo que tendrá que producirse un cambio, que algo nos hará enmendar el rumbo. ¿La religión? Tal como está ahora, no creo. ¿La política? No está dentro de sus planes. ¿La economía? Lo dudo todavía más. ¿Quién entonces? Pues no lo sé, porque si lo supiese, probablemente no estaría escribiendo este texto. Pero creo que las cosas cambiarán. No será ni hoy ni mañana, pero tendrá que ocurrir.

El sistema, cíclico o lineal, tendrá un punto de quiebre y será el momento de vivir de otra forma, de volver a empezar. ¿Mejor o peor? Tampoco lo sabemos. Ya nos gustaría. Pero la historia nos ha demostrado que, de una u otra forma, las sociedades se han reinventado, han superado crisis, revoluciones, caídas y masacres. Desaparecen unos y aparecen otros. No deberíamos ser tan soberbios de pensar que estaremos aquí para siempre. Puede ser como puede no serlo. Sólo digo, y estoy convencido de ello, que las cosas cambiarán.

De momento, la tarea más inmediata es mejorar lo mejorable, trabajar con lo que tenemos a mano para que las falaces representaciones de una sociedad ideal se dejen de lado y se busquen mejores opciones. Comprobado está que los extremos, ninguno de ellos, son la solución. La respuesta, quizás, está en los modelos intermedios. ¿En un moderado capitalismo social o en un socialismo capitalista? ¿En una democracia representativamente directa o directamente representativa? ¿En una monarquía popular? ¿En un sistema religioso de libertad y tolerancia multicredo? ¿Quizás una democracia bancaria ecológica hollywoodiense? No lo sé. No tengo la solución. ¿Alguien la tiene? Se aceptan propuestas.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

¿No se nota que estoy entusiasmado?

Interesante reunión la de hoy. Estuvo bien ver que, pese a no conocernos como equipo, estábamos en concordancia en las ideas base del proyecto. Ahora queda la puesta a punto y la dirección de las líneas fundamentales de trabajo y acción.

Estuvo bien hablar de la estrategia SEO como uno de los pilares, configurar parte de lo que queremos conseguir y establecer algunas posibles vías de acción. Me gustan los proyectos al nacer: está todo por hacer y tantas cosas por considerar. Ese pensamiento frontal y lateral es el que más me motiva a implicarme activamente. Se aprende y se deja huella a la vez. Todo un feed-back vital para el crecimiento profesional y, hay que decirlo, personal.

Suelo ser enemigo de las reuniones largas, pero valió la pena estar dos horas trazando esta primera etapa. Nos queda mucho trabajo por delante y cosas muy interesantes por descubrir, proponer y ejecutar. ¿No se nota que estoy entusiasmado?

lunes, 8 de noviembre de 2010

Funeral blues (W. H. Auden)

Stop all the clocks, cut off the telephone,
Prevent the dog from barking with a juicy bone,
Silence the pianos and with muffled drum
Bring out the coffin, let the mourners come.

Let aeroplanes circle moaning overhead
Scribbling on the sky the message He Is Dead,
Put crepe bows round the white necks of the public doves,
Let the traffic policemen wear black cotton gloves.

He was my North, my South, my East and West,
My working week and my Sunday rest,
My noon, my midnight, my talk, my song;
I thought that love would last for ever: I was wrong.

The stars are not wanted now: put out every one;
Pack up the moon and dismantle the sun;
Pour away the ocean and sweep up the wood.
For nothing now can ever come to any good.

La chica "y griega y griega"

Ahora que la "y griega" se llamará "ye", el mundo me parece más aburrido. Ya no podremos hacer distinciones entre la "i latina" y la "y griega" cuando tengamos que deletrear una palabra. ¿Comenzará a haber problemas al escribir "jet lag" o "jet set"? ¿Dudarán las nuevas generaciones si se escriben con "ye"?

Propongo una reivindicación: que la chica "ye ye" sea, a partir de ahora, la chica "y griega y griega", para que no olvidemos a una compañera de andanzas. Sí, es extremo. No la olvidaremos, porque seguirá estando ahí; pero habrá perdido, sin duda, gran parte de su carácter.

¿Y (griega) qué me dicen de la latina? Siempre con la tendencia eurocéntrica del mundo que nos ha hecho olvidar a la "i". Menuda insignificante, escasamente utilizada en solitario y con menos personalidad que casi todas las vocales: a es una preposición; la e, la o y la u son conjunciones. ¿Y (griega) la "i"? ¿Nadie se ha acordado de ella? Ahora sí que pasará desapercibida, porque ha perdido de golpe cualquier atisbo de sabor, de caderas, de personalidad y de sangre caliente. Se le ha rebajado a un mero fonema sin sustancia.

¡Ay! Real Academia Española. ¡Qué poco respeto y cariño sientes por las letras! Sin mencionar lo de la tildación, que da sus primeros pasos hacia una desaparición definitiva. No quiero ser alarmista, pero de aquí a 100 o (antes ó) 200 años, no habrá tildes que recordar o que olvidar. Se las habrán cargado irremediablemente. Así, además de llamarle truhan (antes conocida como truhán), podremos decirles a todos que son unos absolutos imbeciles.

Será que "Telefonica", alguna vez conocida en su logo como "Telefónica", tiene algo que ver con esto. ¿Hay alguna agenda lingüística oculta por aquí? Y mi sólo, que se quedará solo, solamente porque unos ineptos así lo disponen. Nunca solo se sentirá tan solo. ¡Qué ganas de ver todas las sorpresas de la nueva gramática! Solo (Sólo Q.E.P.D.) espero que Anita Ferreira no se sofoque con estos cambios. ¿Qué opinará la profesora entre profesoras?

domingo, 7 de noviembre de 2010

Días de mucho ajetreo

Acabo de terminar de escribir mi propuesta de artículo para la edición de enero de "Versión Original" que trata sobre los jefes. En un acto de profunda imaginación, me quedé con "El jefe de todo esto", película de Lars Von Trier. De publicarse, creo que sería mi colaboración número 13 en la revista, un número que siempre me ha gustado.

También ha sido un día muy interesante: reservé mis vacaciones de marzo. Sí, decidí que a finales del primer trimestre de 2011 me tomaría un merecido descanso. Y me voy a Budapest, con todo debidamente reservado y en excelente compañía. ¡Qué ganas!

Además, preparo una reunión, otra propuesta de artículos y pienso en las muchas cosas que tengo que hacer estos días: escribir las dos páginas de periódico que me faltan, corregir 3 artículos, acabar con un largo proceso de planillas de notas, entre otras tareas. Además de ver las series, claro.

Por cierto, el capítulo de Private Practice de la semana pasada con la figura de Charlotte King como eje central me ha parecido magnífico. Duro, crudo, intenso, cuidado, respetuoso y sutil. Una muestra de como se debe hacer televisión que deberían seguir unos cuantos. Se pone entre los puntos altos de lo que llevamos de la temporada 2010-2011.
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