Rosana - Si tú no estás

lunes, 29 de noviembre de 2010


Ayer cantó en Madrid. Y yo estuve ahí, una vez más. Y lo volví a disfrutar y a pasar bien. Dejo una pequeña muestra de lo que fue un concierto que duró cerca de 2:30 horas, con un público que iba desde los 6-8 años hasta bien pasados los 70. Pero no importó, porque hizo bailar a casi todo el mundo -como siempre-, contó chistes, anécdotas, recuerdos, se pegó un par de solos en guitarra, una magnífica "Tormenta de arena" y muchas otras cosas.

Rosana sabe lo que hace, tiene al público en el bolsillo y juega con ventaja. Y le da, además, tiempo de ser solidaria y colaborar con la campaña "Un juguete, una ilusión".

Risotto con calabaza y queso de cabra

sábado, 27 de noviembre de 2010


Fue un éxito. Y la cena estuvo muy agradable y entretenida. ¡Para repetir!

Antes de empezar, ojalá el día previo, preparar un caldo de pollo con verduras: dos presas de pollo, un pimiento, dos cebollas, 3 zanahorias, un puerro. Sal, pimienta y agua fresca. Hervir de dos a 3 horas y reservar. Colar el caldo, es decir, quitar verduras y pollo, y guardar.

Hornear 1 kilo de calabaza cortada en rodajas, salpimentadas, 3 dientes de ajo y salvia fresca, hasta que esté blanda. Retirar del horno. Con una mitad hacer puré y el resto, cortarlo en trozos de 1-2 centímetros. Reservar.

Calentar el caldo de pollo y verduras lentamente hasta que hierva.

En otra olla poner dos cucharadas de aceite de oliva en una olla y freír una cebolla cortada en cubitos hasta que quede transparente. Agregar dos tazas y media de arroz (ojalá arborio), sal y un vaso de vino blanco, cocinar a fuego medio por un par de minutos. Comenzar a agregar el caldo poco a poco, para ir cocinando el arroz. No dejar que el arroz se pegue o se seque, pero tampoco cubrirlo completamente de caldo. Revolver suavemente mientras se cocina para que quede cremoso.

Cuando esté listo el arroz (unos 20 minutos aprox.), se agrega el puré de calabaza y los trozos de calabaza, mezclando bien. Se retira del fuego, se pone en una fuente y se agrega una taza de queso de cabra fresco cortado en trozos, media taza de piñones tostados y un poco de cebollino para decorar. Espolvorear con pimienta recién molida y ¡directos a la mesa!

La insoportable levedad del ser (humano)

viernes, 26 de noviembre de 2010

Muchas veces he expresado mi inevitable tendencia a la vergüenza ajena y la molestia profunda que me provoca la estupidez, no en todas sus expresiones, porque todos somos un poco estúpidos, sino en la pretendida y vanidosa inteligencia estúpida. Sí, odio a los que van de listos o de super inteligentes mega cool.

Hoy, sentado en un restaurante chino de barrio, coincidí con una parejita así. Ella era la máxima representante de la estupidez. Entró hablando en un tono de voz muy alto, teniendo en cuenta el decoro y las buenas costumbres. Se sentó, tratando con algo de desprecio al camarero chino que los atendía y vino el gran momento.

Mirando el menú se le ocurrió preguntarle al camarero si tenían Wan-tun frito. La verdad es que nunca he sabido como es la palabra original porque lo he visto de mil maneras: Wantan, Wantun, Wan-tun, Won-tun, etc. Son las masas fritas con un mínimo relleno. Están ricas. Pero ese no es el punto. Ella, con todo su desparpajo, le pide al camarero el dichoso plato y él no le entiende (por lo cual imagino que se pronuncia de cualquier otra forma). Y ella, que no se corta, le dice con voz despectiva: Wan-tún. ¿No lo conoces? Wan-tún. Y lo comienza a deletrear: W - W - O - O...

Y comencé a reírme de su ligereza mental. Mira que, como decía antes, no sé cómo se escribe, pero ella tenía menos idea todavía o era insufriblemente tonta. Vaya par de huevos para hacer un papelón como ese y para enseñarle a un autóctono su "cultura". Menuda pieza.

A partir de ese momento, intenté desconectar. La vergüenza ajena se me había subido a la cara y preferí hacer la vista gorda, taparme los ojos (al menos para mirar a la mesa de al lado) y seguir con mi café y el cigarro que lo acompañaba.

Hoy perdí un amigo

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Hace 24 años conocí a uno de mis mejores amigos del colegio. Pasamos buena parte de la infancia corriendo y jugando. Inolvidables las tardes en su casa de las Brisas del Claro viendo "La historia sin fin" (La historia interminable) y bañándonos en la piscina. Inolvidable el mini blanco de la tía Patty en el que salíamos de paseo por Talca con sus hermanos.

Después de un tiempo la vida nos alejó. Nos convertimos en compañeros de curso, compartiendo menos cosas, pero siempre estuvimos ahí. Y luego, al salir del colegio, nos alejamos por culpa de la distancia geográfica y perdimos casi todo el contacto.

Hace pocos minutos me acabo de enterar que Gabriel ya no está. Luchó contra el cáncer durante largos meses, mantiendo siempre la energía vital y la fuerza que lo caracterizaban. Y los mensajes que sus amigos y cercanos le dedican en Facebook son muestra de ello. Tenía la capacidad de sobreponerse y enfrentar las cosas con ánimo, con buena cara.

Hoy perdí un amigo que, aunque ya lejano, fue un gran amigo en un momento de mi vida. Y eso es lo que cuenta. Desde aquí hago un pequeño y sincero homenaje para él, y le deseo a su familia -que por un tiempo también sentí como mía- mucha fuerza y entereza para aceptarlo.

Sin esperanza... (Aguirre)

Lo que me he podido reír. Hace 5 minutos colgué una de las llamadas más surrealistas de estudios de mercado y encuestas que me ha tocado atender.

Debo decir que la chica que llamaba era encantadora, aunque traspasó un par de veces el límite de seriedad que debe tener un teleoperador. Pero ese no es el tema. La encuesta era de la Comunidad de Madrid y trataba sobre la situación en el trabajo.

¿Ha sido usted víctima de abusos o insinuaciones sexuales? (...)
¿Tiene problemas para dormir? (Si me tomo 3 cafés, seguro que sí)
¿Sufre de ansiedad? (Sí, algunas veces, gracias)
¿Lo golpean habitualmente en su lugar de trabajo? (Pero, ¿dónde trabajan los españoles? ¿En un club de boxeo?)
¿Sufre vejaciones verbales en su entorno laboral? (Pobre del hijo de puta que se atreva a decirme algo...)
¿Tiene variaciones en el apetito? (Quise decirle que sí, pero no por temas laborales. Además, quise explicarle que sufro de anorexia severa: todos los días me miro al espejo y me encuentro cada vez más gordo...)
¿Sufre de estrés? (No siempre. Sólo cuando me hacen preguntas tontas)
¿Tiene miedo? (O algo así, vamos, que era una encuesta para reflejar el grado de felicidad de los madrileños)
¿Se le olvidan las cosas? (Sí, también me ocurre a veces, pero no es para preocuparme, ¿no?)
¿Rememora hechos pasados? (Tengo memoria, ¿sabe? Y me gusta recordar de vez en cuando...)

Algunas no son textuales, pero era algo así. Por más que trato de encontrarle un sentido a este estudio, no lo consigo. Si alguien lo sabe, que me lo explique... Cada vez tengo menos esperanzas en Esperanza. Ya lo decía un grafitti: "La esperanza no es Aguirre".

Todo lo demás sobra

Me gustan las frases políticamente incorrectas. También las meteduras de pata y los comentarios inapropiados. Me dan risa, dentro y fuera de contexto. Me provocan una contradicción que va de la carcajada a la retención de aire. No puedo evitarlo. Sin querer, muchas veces los hago. Algunas otras, con total cordura. Pero, la mayoría de las veces, debo reconocer que no me doy cuenta y se me escapan por la boca sin remedio. El cerebro va más rápido que la posibilidad de contención.

Ese momento de tensión cuando estás acabando de decirlo y te das cuenta, es el peor. El corazón se detiene, tus ojos se abren, entras en una alerta total que amplía tu campo visual y esperas las reacciones. Notas la incomodidad en el ambiente, te sientes incómodo contigo mismo y con los demás. Pero el daño está hecho y la sentencia se ha dicho.

No me jacto ni me enorgullezco, sobre todo cuando hacen daño a alguien. Pero no puedo evitar, en lo más interno, disfrutarlo posteriormente. Soltar una carcajada nerviosa por lo inoportuno, por la tensión, la ruptura del equilibrio, la situación absurda. ¿Humor negro? ¿Sarcasmo? Sí, son mis favoritos.

No hay nada mejor que una frase inteligente. Ya he dicho repetidas veces lo que me gustan las sentencias definitivas, las finales, las que no dan tregua a más discusiones ni respuestas. Así también me gustan las frases inteligentes. Más bien son mi debilidad. También me gustan las frases bestias, no las que hacen daño a alguien directamente en plan "Eres feo". Eso es juego de niños. No, prefiero la sutileza que da el intelecto. Prefiero pocas palabras, dichas con calma y totalmente certeras. Nada duele más que una palabra bien dada. Ni siquiera un golpe.

Durante mucho tiempo me hicieron daño ciertas palabras. Me dejé herir. Hoy no. Es cosa del pasado. Hoy prefiero reírme de mí mismo y de los demás, de la vida, de las buenas y de las malas noticias. Es un valor añadido que me hace valorar lo que tengo y disfrutar con quienes quiero. Todo lo demás sobra. Me sobran los amigos de mentira o los esporádicos o los situacionales. Para eso tengo buenos amigos a montones. Me sobran las palmadas y las puñaladas en la espalda. Me sobran los aplausos y los falsos triunfos.

Me basta con lo que tengo. Y no soy conformista. Más bien me considero un positivo ambicioso que busca siempre mejorar los distintos aspectos de su vida. Pero no necesito que nadie venga a adornarlo con guirnaldas ni pancartas. Me ha costado llegar hasta aquí, pero lo he hecho. Sé lo que soy, sé lo que tengo, sé lo que quiero y sé con quién puedo contar para vivirlo, celebrarlo o enfrentarlo. Todo lo demás sobra. Todo.

Ajuste de cuentas

martes, 23 de noviembre de 2010

La pequeñaja que está a mi lado es mi amiga Sara. Nos conocemos hace 6 años y un poco más. Pese a las distancias esporádicas y a las permanentes, hemos compartido muchas cosas juntos. Pero, sobre todo, compartimos confianza, muchas risas y una agradable complicidad.

Esta mañana nos sacamos esta foto antes de dejarla en el avión rumbo a Alicante. Habíamos pasado una tarde-noche de domingo repasando nuestras vidas del último año, poniéndonos al día y comentando los últimos acontecimientos. Pero siempre nos quedamos cortos de tiempo... Entre recuerdos, cromos y noticias, nos faltaron horas.

Pero prometió visita pronto. Y yo, que soy bueno para cobrar promesas, le pediré cuentas nada más comenzar el 2011.

¡Bienvenido!

lunes, 22 de noviembre de 2010

Casi, casi nos toca celebrar juntos. Pero no, mi nuevo "sobrino" nació en la madrugada del 17 de noviembre. Lo que sí celebraremos juntos es nuestra condición de escorpianos. Martín, que ha convertido en nuevos padres a Silvina y Leandro, ya es toda una estrella.

En el hospital llamaba la atención, además de lo guapo que es, por su calma, su docilidad y su sociabilidad. Toda una declaración de intenciones, literalmente, desde la cuna. En las fotos saluda, sonríe y mira. Sí, tiene madera de famoso.

Con la venia de la madre, hoy comparto la felicidad de su llegada al mundo, le doy la bienvenida y celebro todo lo bueno que trae. Además, le ofrezco mis servicios como tío postizo. Y espero poder, ojalá pronto, tomarlo en brazos y celebrar en grande su nacimiento.

Todas las bendiciones, felicitaciones y enhorabuenas a los padres, a las respectivas familias y a todos los que disfrutaremos de su presencia.


Me gusta mucho esta foto de los tres. ¡Felicidades!

Interior, exterior

domingo, 21 de noviembre de 2010

Así como en los últimos días estuve posteando tres canciones muy distintas: Lullaby (Sia), Game called life (Leftover cuties) y Le parapluie (Paloma Berganza), además de hablar de panoramas madrileños, los devenires de la RAE y sobre el libro "El grito de la gaviota", creo que hoy me apetece más escribir desde otro lugar, postear algo distinto. Siempre se habla de lo que ocurre, de los distintos acontecimientos, de las muchas cosas que vemos o que nos ocurren en el día a día. Pero, pocas veces hablamos de lo que está, de lo que se queda, de lo profundo. Pocas veces hablamos desde el corazón, desde la mente y desde nuestro yo interior.

Justamente ayer hablábamos con unos amigos sobre la publicación de un libro que recogía los espontáneos desnudos de miles de internautas que habían colgado sus fotos en lugares públicos (redes sociales, blogs, páginas web, páginas de contactos, etc.), sin el menor espacio para la intimidad. Sí, ellos se desnudan, pero lo hacen desde la protección del "anonimato", de la cámara y sólo desvisten su exterior, su capa primaria. Sí, cierto es que muchos estaban no solo sin ropa, sino que en situaciones más íntimas, pero eso no implica necesariamente que transmitan lo que ocurre más allá de la piel expuesta.

¿Por qué tenemos tanto miedo a exponernos, a abrirnos? Repetido es el consejo de "no te quedes con el culo al aire", utilizado en muchos contextos. Protégete, no dejes que puedan hacerte daño, cuidado con las heridas, teme, toma distancia, sé precavido. Las madres, incluso, repetidamente nos dicen "cuídate", como parte de la despedida habitual. "Besos y cuídate". ¿Tan peligroso es el mundo exterior? ¿Tanto miedo tenemos a los demás?

Pero son miedos ridículos, porque muchos de quienes se protegen en muchos aspectos, pierden todo tipo de precaución tras unas cuantas copas o alguna otra sustancia que provoca la pérdida de la inhibición o la timidez. Doble estándar, como en muchas otras cosas: protege tu corazón, tu interior, pero el cuerpo se expone a lo que venga. Rara paradoja. Bueno, no tan rara.

Dejamos ver lo que queremos mostrar o, al menos, eso pensamos. Nos asusta, a la vez que nos alucina, cuando alguien que no esperábamos traspasa ese umbral y nos dice un par de verdades sobre nosotros mismos, tan ciertas que no podemos evitarlas. Cuando alguien es capaz de leer nuestro discurso y su interlineado, nos ponemos en alerta, pero también despierta una morbosa necesidad de comprender cómo han traspasado la barrera protectora que habitualmente llevamos puesta.

Y a medida que crecemos, es incluso más evidente. Vamos haciendo callo, nos hacemos más duros, menos volubles. Perdemos la inocencia, la capacidad de asombro, la vergüenza y muchas otras cualidades que son inherentes al ser humano. La sociedad es así y nos lleva a eso, podría ser una excusa completamente respetable. No obstante, no resulta nada natural perder parte de nuestra propia esencia. Somos exterior e interior, somos carne y hueso, somos agua y aire, somos fuerza y fragilidad, somos el día y la noche, somos tan contradictorios en nuestra estructura. En suma, somos diferentes y no debemos temer a aquello que nos hace diferentes de los demás. Menos aún a aquello que nos asemeja.

Si perdemos esas contradicciones y sólo nos quedamos con la dureza, la fuerza y la desfachatez, estamos ignorando y dejando pasar tantas cosas a nuestro alrededor. No nos dejamos emocionar, no nos permitimos flaquear y mucho menos caernos. No hay nada mejor que levantarse, limpiarse las heridas y seguir andando. Es parte del viaje. Nos duelen los pies, las rodillas o las caderas; sufrimos de cansancio, calor o frío; sentimos asco, miedo, alegría, ira o furor. Somos multipolares, tenemos manías, ansiedades, filias, parafilias, fobias y tantas otras cosas, pero estamos vivos. Esa es la verdadera vida, la que vivimos como seres completos. Lo demás no es otra cosa que una mediocre actuación en un teatrillo que nos hemos montado para subsistir en un mundo que consideramos hostil, pero al que no le damos oportunidad de acogernos como realmente somos.

Leftover cuties - Game called life

viernes, 19 de noviembre de 2010



Muy buena canción...

¿Qué le pasa a la RAE?


Profesora Ferreira, usted que siempre inspira estos temás, ¿qué le está ocurriendo a la Real Academia de la Lengua Española?

Además de cambiarnos el guion y el truhan, han incorporado verdaderas aberraciones lingüísticas:

1. Almóndiga (que no es nada más que una albóndiga mal dicha)

2. Cederrón, para castellanizar el CD-ROM (Compact Disc - Read Only Memory). Dentro de poco, ¿nos encontraremos con "pendraiv"? Doble estándar, por cierto, porque unas cosas se castellanizan de mala manera, otras no. Lycra (léase licra) se escribe tal cual que en el inglés, pero nailon (del inglés nylon) cambió. Byte se mantiene tal cual, pero cederrón es una piltrafa, un insulto, un improperio, un atentado.

3. Asín, que al menos lo recoge como vulgarismo de "así".

4. También recoge como correcto "alverja", por arveja (guisante).

Y dicen en Facebook que falta poco para que acepten cocreta por croqueta. ¡ME NIEGO!

Ya está bien de hacer estupideces. Señores, justifiquen su presencia como letras en la RAE haciendo cosas que valgan la pena, que limpien, fijen y den esplendor. Porque para esplendores así, mejor dejar que las cosas se ensucien solas.

El color del silencio

"El silencio tiene, pues, un sentido que me pertenece sólo a mí: el de la ausencia de comunicación. Por otra parte no he vivido en un completo silencio. Tengo mis ruidos personales, inexplicables para una persona que oiga. Tengo mi imaginación, y ésta tiene sus ruidos en imágenes. Imagino sonidos en colores. Mi silencio, para mí, tiene colores, no está nunca en blanco y negro.

Los ruidos de los que oyen me aparecen también en forma de imágenes, de sensaciones. [...] El viento son mis cabellos que flotan al aire, el frescor o la dulzura sobre mi piel".

(Emmanuelle Laborit en "El grito de la gaviota")

Interesantísimo testimonio de una mujer sorda en un mundo hecho a la medida de los oyentes. Tantos mitos, tantas injusticias, tantas diferencias, tanta condescendencia, tanta ignorancia. Me está gustando mucho la experiencia de leerlo y adentrarme un poco, aunque sea de puntillas, a su mundo, a sus vivencias.

Creo que, definitivamente, voy a apuntarme a algún curso de lengua de signos el próximo año, aunque sea para probar con el módulo básico. Luego, ya veremos. Quiero entender ese mundo en imágenes.

De vinos, cañas y tapas por Madrid

Ayer, en una excursión por vinotecas y bares Madrid, con fines laborales y de divertimento, tuve un casual encuentro que me alegró el día. Me encontré con la gran Paloma Berganza, cantante que conocí hace unos 5-6 años en el Café Central, cuando se paseaba de muy buena manera por la canción francesa haciendo promoción de su disco "Avec le temps", premiado como Mejor Disco del año 2003 por la Academia de Música Española.


Resultó casualidad que ella era amiga de uno de los comensales y estuvimos hablando unos pocos minutos. Lo mejor es que cantará en la sala Clamores el próximo 12 de diciembre, una buena oportunidad para volver a verla en vivo y disfrutar de su talento.

Dentro del tour de la noche, pasamos por Casa Lucas en la Cava Baja 30. Un sitio bien atendido, con una buena selección de vinos y cosas para picar. Las croquetas, perfectas en aspecto y correctas "plus" en sabor, merecen la pena y superan con creces las que ponen en muchos sitios. La Alella, una tosta de pollo, cebolla y mousse de maíz, estaba deliciosa. Lo mismo dijeron los otros miembros de la cuadrilla del Hojaldre de Morcilla y cebolla (que no probé). El precio es medio-caro.

Estuvimos también en La Cruzada, un restaurante-vinoteca-taberna en la calle Amnistía, cerca de Ópera. La atención es deficiente y la gente detrás de la barra, al menos la mayoría, apenas distinguía un tinto de un blanco. Sus caras de pocos amigos y una total falta de empatía con los usuarios, le quitan los pocos puntos buenos. Sitio caro donde los haya y nada espectacular.

Y antes habíamos pasado por el Mercado de San Miguel, un sitio que me encanta como lugar, pero es tan snob el ambiente que me produce urticaria. Eso sí, hay para todos los gustos: vinos, productos regionales e internacionales, pan, frutas, quesos, pescados, mariscos, pastas, etc. Ahora, los precios, en su mayoría, son casi tan snob como el público presente. Para verlo, dar una vuelta, y buscar opciones más cómodas y baratas.

Agradecimientos

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Gracias a todos quienes compartieron de alguna forma mi cumpleaños. Sus llamadas, mensajes, posts, correos y toques me acompañaron durante todo el día.

A Ivor y a Pedro; a Sonia por su mensaje de medianoche; a Javier y al brazo incorrupto, a Mauro, a Miguel, a mi hermana Rosario; a mis queridos padres, Lucho y Nana; a Gabriel, Alan y Patricia; a Tomás, Bruno, Estefanía y Elizabeth; a Mónica, a Natalia, a Andrés, a Rodolfo, a Simona; a Kathe, Alicia, Patricia, Rocío, Vane y Nazhla; a mi hermano Andrés y mi cuñada, Judith, por su llamada matutina.

A María P. (no es que no quisiera celebrarlo con vosotros, simplemente lo postergamos para otro día); a Juan, Conchi, David, Pablo, Maca, Giacomo, Claudio e Isidora; a Cristián, a Pau, a Renato, a mi amiga Carola, a Claudio, a Carolina, a Marcello y a Mathieu; a mi Sara Soho, a Sergio, Andrea, Siris y a la Kuka; a Alessia, Anna, Valeria, a la Dani y a mi Andy, que llamó desde Santa Cruz. Y a Silvina, que me envió un mensaje desde un lugar muy especial.

Gracias también a Ivonne, Alejandra, Caco, Grace y Miriam; a la Juli, a la Thais, Sandra, Paula y Paulina, que también celebraba su cumpleaños. A Carla, Isabel, Carolina y María José; a Prado, Teresa, Alessandro y Cristián; a Raquel, Miriam, Michelle y Ruti; Álvaro, Andrea, Mónica y Mariana, mi paisana querida. A Miguel Ángel; a mi amiga del alma, Caterina, por celebrar conmigo tantos cumpleaños; a Ana María, Manena, Verónica, Paola y Maricarmen; a Gabriela, Rossana, Jenny y Carolina.

A Adriana, Paula, Gisselle, Claudia, Mari Jose y Maite; a Ana Rosa, Sandra, Mateo y Guisel; a Mario, a Marta, a Soledad, a María V., a Pinuccia y a mi primo Francisco. A mi amigo Pablo, a Eva, a Carmen Adriana, Charo y Karin P. A Soraya y Kike, que me volvieron a saludar pese a haberlo celebrado previamente; a la Dani, mi querido Gonza y Lissette; a Yasna, Cristián, Rosanna y Víctor; a Nacho y a Aulde; a Paola, Bernardita, Oliva y a la Tati, por acordarse. A Pilar por llamarme y escribirme antes de su locución, a mi French por su mensaje.

A Paula, Álvaro, a la Catita (lo seguirás siendo aunque crezcas, amiga mía) y a los Ramírez Ferrada, Cecilia y Yito (¿Cómo olvidarlos, tíos?); a Iván, Carla, Karinsh y María del Carmen; a Ana Pilar y a Mar, dos grandes hallazgos en tierras madrileñas; a Pía, María José y Valeria. A la Monsita, a mi querida Pacita, Carolina, Celine (desde tierras lejanas), Estefanía y Sonia Marisol. A Mayte, a Leslie, a la Keka por no fallar nunca (pese a la tecnología), a Paloma por su mail de cumpleaños.

Gracias, de verdad, por llenar mi cumpleaños de cariño, de afecto, de saludos, de bonitas palabras, de buenas intenciones, buenos deseos y mucho calorcito. Gracias a todos y a todas por celebrarlo conmigo de formas tan distintas, de cerca o a la distancia. Mis 34 no podrían haber empezado mejor.

Y comparto esta imagen que me regalaron con todos ustedes.

Si se me escapa alguien en esta lista, que reciba igualmente mis más sinceros agradecimientos y reverencias. La omisión no ha sido deliberada.

Sia - Lullaby





Gran manera de acabar con la primera temporada de "The Big C", uno de los mejores estrenos de este año y que ya tiene confirmada su segunda temporada para 2011. Laura Linney demuestra su talento de la mano de Cathy, una mujer que debe luchar contra un diagnóstico adverso, pero no lo hace desde la amargura, sino que desde las ganas de vivir a las que se aferra durante los 13 capítulos.

"The Big C" habla de cáncer, pero con una mirada llena de ironía, de ternura, de amor, de amistad, de valentía. Aprender a conocerse a sí mismo, a los demás y entender la vida de otra manera. Habla de perderse y de encontrarse, de querer y ser querido, de jugar, de tener fe y, sobre todo, de luchar con aquellas armas con las que nos sentimos más cómodos. No es algo que se pueda entender desde fuera, sino que es algo que se vive y se enfrenta desde el interior.

Interesante apuesta de la cadena Showtime que tuvo un magnífico arranque y un buen apoyo durante toda su emisión. La canción que aquí aparece es la que cierra la temporada: Sia nos deleita con Lullaby, un susurro lleno de potencia.

Ni potingues ni potajes

martes, 16 de noviembre de 2010

Voy a poner una queja a todas y cada una de las droguerías que han tomado una moda muy mala: cada vez que compro algo, me regalan una muestra de productos anti-edad.

Lo siento por el próximo o la próxima que lo haga, pero aviso desde esta tribuna que lo o la mandaré a la mismísima mierda. ¿Voy dando yo enciclopedias a la gente que encuentro estúpida? ¿Entrego muestras de desodorante a los que no se han duchado por la mañana? No, por una cuestión de decoro. Entonces, ¿por qué insinúan mis problemas con las arrugas?

No tengo traumas por la edad y si tengo arrugas, las tengo. No me voy a preocupar por ellas. Menos a mis 34. Quizás a los 70 cuando parezca un Shar Pei, pero no ahora (aunque seguro que a esas alturas me importa un carajo).

Como dijo mi querida Norah Walker: "Every baby I have ever had, every kiss I gave, every tear, every glass of wine is right here on my face. I own it...". Toda mi historia está y estará en mi cara, y no pretendo borrarla ni maquillarla con potingues ni potajes.

¡Feliz cumpleaños!


Eso me han dicho hoy muchas veces, bueno, desde la madrugada. Me siento muy acompañado, celebrado y feliz. Y, sobre todo, agradecido de tanto cariño.

Ahora disfruto de mi creación cumpleañera. Es un proyecto mejorable, pero ha quedado rica. Para ser la primera que hago solo en mi vida, no ha resultado mal. ¿Quién quiere?

Preparándome para los 34

domingo, 14 de noviembre de 2010


Me la he preparado yo mismo: bizcocho, mermelada de naranja amarga, mermelada de frambuesa, crema y todo glaseado con chocolate. Reposar un par de días en la nevera para que coja más sabor y ¡a celebrar!

Trabajando...

sábado, 13 de noviembre de 2010

Ya llevo tres propuestas para el mismo proyecto. ¡Y haría 10 más! Es que me gusta mucho lo que vamos a hacer. Además de hacer, lo mejor es que voy a aprender. Y, sobre todo, voy a practicar mi inglés porque todo el material es en ese idioma. Algún día mi trabajo se verá en muchos lugares del planeta. ¡Qué ilusión!

Y sigo esperando algunas confirmaciones respecto a las otras cosas en las que estoy trabajando: una nueva colaboración en una revista (estoy deseando que me encarguen el primer artículo); otro posible proyecto e-learning que puede surgir en las próximas semanas; el nacimiento de una nueva página web ligada a una revista. Todas cosas que están en marcha, pero a las que les falta el OK definitivo. Además, continúo con mis tareas habituales. Pero todavía tengo tiempo para más (o eso quiero creer).

De momento, eso sí, tengo un poco abandonados mis libros, un artículo en el que estaba trabajando y, sobre todo, abandonadísimo tengo a mi libro de cocina. Si bien le he dedicado un par de nuevas recetas y me queda apuntar alguna más, no le estoy dedidcando todo el tiempo que debería. Tengo nuevas ideas para plantearlo, para diversificarlo y para estructurarlo. Vamos a ver como se integran finalmente.

La cena sana (y el post Nº 600)

viernes, 12 de noviembre de 2010

Ventresca de atún, con ensalada de judías verdes (porotos verdes) y una "lasaña" de tomate y calabacín (zapallo italiano o zucchini) coronada por un poco de mermelada de pimientos. Lo que no se ve, es un poco de choclo (maíz) cocido y servido como ensalada también. Un plato colorido, sano y ligero para la cena de ayer.

Ya se me ocurrió la versión caliente de esta lasaña: queso mozzarella en medio, asarlo a la plancha o ligeramente en el horno y servirlo cubierto de una salsa de pesto, todo unido por una brocheta de madera para que no se desmonte. ¡Bon appetit!

Y mil gracias por hacerme llegar hasta el post Nº600. ¡Gracias!

PIXEL, corto de Patrick Jean



¿Una democracia bancaria ecológica hollywoodiense?

jueves, 11 de noviembre de 2010

El sistema no funciona. La economía no funciona. La sociedad está en crisis. ¿Es el comienzo del fin? ¿Tendremos que enfrentarnos, inevitablemente, a una revolución? ¿A varias?

Mucho se habló a lo largo del siglo XX sobre el fin. Dos guerras mundiales y una tercera gran guerra disfrazada de disuasión, con locales enfrentamientos lejos de las grandes concentraciones poblacionales europeas y estadounidenses (Vietnam, Corea, África, Oriente Medio...). No era de extrañar. La sombra de la muerte y la destrucción era larga y pesada. Hoy se ha difuminado en la conciencia, pero no en la realidad.

Vale que la amenazante destrucción mutua asegurada no es la parte protagonista en el sistema internacional, pero todavía está vigente pese a los numerosos programas de desarme, el cual nunca ha sido definitivo ni total. ¿Debemos tener miedo? ¿Debemos estar aterrados?

Ni en el siglo XX ni ahora tenemos ganas de destruirnos completamente. El miedo pasó de las superpotencias al terrorismo moderno. El enemigo común es el que piensa diferente, cree en algo distinto y vive su creencia de manera particular. El enemigo, en suma, somos nosotros mismos. Es nuestro prójimo, nuestro hermano, nuestro vecino, nuestro igual.

Hablamos de sistemas democráticos modernos. Pero nunca la democracia ha sido menos democrática que ahora. Tenemos derechos y leyes que los limitan o los suprimen. Tenemos libertad, pero estamos controlados no sólo por el marco legal, sino por organismos opresivos (policías locales, municipales y nacionales, ejércitos y sistemas de seguridad). Tenemos la posibilidad de expresarnos libremente, pero nos reprimen la misma sociedad que nos acoge, los intereses económicos y las convenciones humanas.

El sistema político representativo es una representación teatral de la democracia. ¿Acaso creíamos que lo "representativo" era porque el sistema es un fiel reflejo de lo que queremos? Hagamos un momento de reflexión y pensemos si las 5 medidas políticas más importantes del último año o del último lustro se han hecho exactamente de la forma en que queríamos. Si hemos sido capaces de aportar, proponer, discutir o evitar su promulgación. Si realmente es lo que creíamos que debería haberse hecho o había otras prioridades.

La sociedad de libre mercado es otra falacia. El mercado no es libre ni tampoco lo es la sociedad. Estamos restringidos por todas partes y, además, a merced de los intereses económicos de las grandes compañías, de los medios de comunicación que trabajan para ellas y de los intereses políticos asociados. No, no es un ataque de carmín en mi tinte político, sino una constatación de una sociedad enferma. ¿Devastador? No, pese a todo, todavía tengo fe en nosotros.

Hace tiempo que creo que tendrá que producirse un cambio, que algo nos hará enmendar el rumbo. ¿La religión? Tal como está ahora, no creo. ¿La política? No está dentro de sus planes. ¿La economía? Lo dudo todavía más. ¿Quién entonces? Pues no lo sé, porque si lo supiese, probablemente no estaría escribiendo este texto. Pero creo que las cosas cambiarán. No será ni hoy ni mañana, pero tendrá que ocurrir.

El sistema, cíclico o lineal, tendrá un punto de quiebre y será el momento de vivir de otra forma, de volver a empezar. ¿Mejor o peor? Tampoco lo sabemos. Ya nos gustaría. Pero la historia nos ha demostrado que, de una u otra forma, las sociedades se han reinventado, han superado crisis, revoluciones, caídas y masacres. Desaparecen unos y aparecen otros. No deberíamos ser tan soberbios de pensar que estaremos aquí para siempre. Puede ser como puede no serlo. Sólo digo, y estoy convencido de ello, que las cosas cambiarán.

De momento, la tarea más inmediata es mejorar lo mejorable, trabajar con lo que tenemos a mano para que las falaces representaciones de una sociedad ideal se dejen de lado y se busquen mejores opciones. Comprobado está que los extremos, ninguno de ellos, son la solución. La respuesta, quizás, está en los modelos intermedios. ¿En un moderado capitalismo social o en un socialismo capitalista? ¿En una democracia representativamente directa o directamente representativa? ¿En una monarquía popular? ¿En un sistema religioso de libertad y tolerancia multicredo? ¿Quizás una democracia bancaria ecológica hollywoodiense? No lo sé. No tengo la solución. ¿Alguien la tiene? Se aceptan propuestas.

¿No se nota que estoy entusiasmado?

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Interesante reunión la de hoy. Estuvo bien ver que, pese a no conocernos como equipo, estábamos en concordancia en las ideas base del proyecto. Ahora queda la puesta a punto y la dirección de las líneas fundamentales de trabajo y acción.

Estuvo bien hablar de la estrategia SEO como uno de los pilares, configurar parte de lo que queremos conseguir y establecer algunas posibles vías de acción. Me gustan los proyectos al nacer: está todo por hacer y tantas cosas por considerar. Ese pensamiento frontal y lateral es el que más me motiva a implicarme activamente. Se aprende y se deja huella a la vez. Todo un feed-back vital para el crecimiento profesional y, hay que decirlo, personal.

Suelo ser enemigo de las reuniones largas, pero valió la pena estar dos horas trazando esta primera etapa. Nos queda mucho trabajo por delante y cosas muy interesantes por descubrir, proponer y ejecutar. ¿No se nota que estoy entusiasmado?

Funeral blues (W. H. Auden)

lunes, 8 de noviembre de 2010

Stop all the clocks, cut off the telephone,
Prevent the dog from barking with a juicy bone,
Silence the pianos and with muffled drum
Bring out the coffin, let the mourners come.

Let aeroplanes circle moaning overhead
Scribbling on the sky the message He Is Dead,
Put crepe bows round the white necks of the public doves,
Let the traffic policemen wear black cotton gloves.

He was my North, my South, my East and West,
My working week and my Sunday rest,
My noon, my midnight, my talk, my song;
I thought that love would last for ever: I was wrong.

The stars are not wanted now: put out every one;
Pack up the moon and dismantle the sun;
Pour away the ocean and sweep up the wood.
For nothing now can ever come to any good.

La chica "y griega y griega"

Ahora que la "y griega" se llamará "ye", el mundo me parece más aburrido. Ya no podremos hacer distinciones entre la "i latina" y la "y griega" cuando tengamos que deletrear una palabra. ¿Comenzará a haber problemas al escribir "jet lag" o "jet set"? ¿Dudarán las nuevas generaciones si se escriben con "ye"?

Propongo una reivindicación: que la chica "ye ye" sea, a partir de ahora, la chica "y griega y griega", para que no olvidemos a una compañera de andanzas. Sí, es extremo. No la olvidaremos, porque seguirá estando ahí; pero habrá perdido, sin duda, gran parte de su carácter.

¿Y (griega) qué me dicen de la latina? Siempre con la tendencia eurocéntrica del mundo que nos ha hecho olvidar a la "i". Menuda insignificante, escasamente utilizada en solitario y con menos personalidad que casi todas las vocales: a es una preposición; la e, la o y la u son conjunciones. ¿Y (griega) la "i"? ¿Nadie se ha acordado de ella? Ahora sí que pasará desapercibida, porque ha perdido de golpe cualquier atisbo de sabor, de caderas, de personalidad y de sangre caliente. Se le ha rebajado a un mero fonema sin sustancia.

¡Ay! Real Academia Española. ¡Qué poco respeto y cariño sientes por las letras! Sin mencionar lo de la tildación, que da sus primeros pasos hacia una desaparición definitiva. No quiero ser alarmista, pero de aquí a 100 o (antes ó) 200 años, no habrá tildes que recordar o que olvidar. Se las habrán cargado irremediablemente. Así, además de llamarle truhan (antes conocida como truhán), podremos decirles a todos que son unos absolutos imbeciles.

Será que "Telefonica", alguna vez conocida en su logo como "Telefónica", tiene algo que ver con esto. ¿Hay alguna agenda lingüística oculta por aquí? Y mi sólo, que se quedará solo, solamente porque unos ineptos así lo disponen. Nunca solo se sentirá tan solo. ¡Qué ganas de ver todas las sorpresas de la nueva gramática! Solo (Sólo Q.E.P.D.) espero que Anita Ferreira no se sofoque con estos cambios. ¿Qué opinará la profesora entre profesoras?

Días de mucho ajetreo

domingo, 7 de noviembre de 2010

Acabo de terminar de escribir mi propuesta de artículo para la edición de enero de "Versión Original" que trata sobre los jefes. En un acto de profunda imaginación, me quedé con "El jefe de todo esto", película de Lars Von Trier. De publicarse, creo que sería mi colaboración número 13 en la revista, un número que siempre me ha gustado.

También ha sido un día muy interesante: reservé mis vacaciones de marzo. Sí, decidí que a finales del primer trimestre de 2011 me tomaría un merecido descanso. Y me voy a Budapest, con todo debidamente reservado y en excelente compañía. ¡Qué ganas!

Además, preparo una reunión, otra propuesta de artículos y pienso en las muchas cosas que tengo que hacer estos días: escribir las dos páginas de periódico que me faltan, corregir 3 artículos, acabar con un largo proceso de planillas de notas, entre otras tareas. Además de ver las series, claro.

Por cierto, el capítulo de Private Practice de la semana pasada con la figura de Charlotte King como eje central me ha parecido magnífico. Duro, crudo, intenso, cuidado, respetuoso y sutil. Una muestra de como se debe hacer televisión que deberían seguir unos cuantos. Se pone entre los puntos altos de lo que llevamos de la temporada 2010-2011.

Me subo a un byte y me voy

jueves, 4 de noviembre de 2010

Hace algunos meses, ya no sé si lo escribí aquí o en Facebook o en cualquier otro entorno, reconocía no entender la lógica de Twitter. Hoy, todo lo contrario, estoy enganchado absolutamente. Me gusta su inmediatez, su brevedad, su agilidad, la inteligencia de muchos de sus contenidos, la diversidad y el fácil acceso a tanta, tantísima información.

Soy un adicto a las tecnologías, eso estaba claro, pero cada día me convenzo más de que mi futuro es on-line. No sé si ahora, después de probarlo, sería capaz de hacer una versión unplugged de mí mismo. La verdad es que no sé siquiera si me gustaría intentarlo.

A la mierda con los contrarios a las nuevas tecnologías. Yo me subo a un byte y me voy de viaje por ahí. Eso no significa una desconexión de la realidad, sino el aprovechamiento de ella y todas sus posibilidades para una existencia on-line.

Me voy de series ahora: "Better with you" (que without you).

El prepucio de los lamentos

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Estoy leyendo un libro (entre otros tantos que comienzo, retomo, abandono, vuelvo a coger y dejo otra vez) que no es un clásico ni será la octava maravilla de la literatura, pero está escrito con gracia, con mucha cabeza y dice unas cuantas cosas de lógica aplastante. Es "Lamentaciones de un prepucio", un hombre criado en la religión judía en la que ya no cree, pero de la cual, inevitablemente, surgen sus culpas, sus miedos, sus angustias.

Interesante lectura para estos días. Lo estoy disfrutando con calma, con pausa, sin prisas. Hace tiempo que no leía así, riéndome a carcajadas en el autobús o mientras espero sentado en un banco o tranquilamente en la cama, sin la desesperación de acabarlo. Lo estoy pasando tan bien que quiero que dure mucho tiempo.

Escrito por Shalom Auslander, el libro está plagado de referencias no sólo a la religión, sino a muchos aspectos de lo cotidiano, de la sociedad y a lugares oscuros de nosotros mismos que, habitualmente, ignoramos.

Hay más información y una pequeña muestra para descargar en esta página.

Le moustache!

La tarde está sonriendo

martes, 2 de noviembre de 2010

Un atardecer agradable, trabajando, pero con mucho ánimo encima. Ya estamos en noviembre, en dos semanas me asomo a los 34 y me han anunciado el primero de mis regalos de cumpleaños para final de mes, así que contento estoy.

También he recibido noticias desde el exterior, he contado un sueño que tuve el fin de semana, tuve una mañana productiva y una tarde que va por el mismo camino; y, pese a todo, me dio tiempo a preparar la comida y ver las series de ayer. Bueno, casi todas.

Además, el fin de semana estuvo muy bien. Empezó con una buena cena, dos gratas comidas, una tarde de reencuentros y un lunes de relax. Debo decir que mi biorritmo está en un proceso ascendente estos días y me alegro por eso. Me gusta disfrutar de mi oscuridad, pero reconozco que me cansa más que los buenos tiempos.

Lo único malo del fin de semana es el cambio de hora, que hace los días más cortos y las noches más largas. Nos quita luz y hacemos menos fotosíntesis. Pero no se puede tener todo en la vida. Algo hay que perder para ganar otras cosas.

Sigo intentando decidir si afeitarme el bigote o no. Todavía lo mantengo y creo que lo haré por unos días más, hasta que vea si me lo dejo o me lo quito. Sé que a mucha gente no le gusta, pero hay que cambiar de vez en cuando ¿no? Si no, la vida sería muy aburrida.

Más cosas a mi CV

Ya tengo en mi haber el diseño de dos cocinas. No debería decirlo, pero lo digo: el resultado en ambas ha sido bueno.

Ayer tuve la oportunidad de ver en vivo y en directo el segundo de mis diseños. Y me gustó mucho la distribución, el aprovechamiento del espacio, la simpleza. Todo calculado al milímetro. La dueña de casa eligió los colores, una mezcla de verde pistacho y blanco (marfil más bien), que quedó de lujo.

No saqué fotos porque no tenía la cámara, pero tengo que guardar estos logros para cuando el periodismo deje de ser una respuesta (si es que alguna vez deja de serlo) y necesite buscar nuevos caminos. Al menos puedo ir engrosando mi CV.

Stormy Weather (II)

lunes, 1 de noviembre de 2010

Y como no podía dejar pasar la oportunidad, dejo aquí una gran canción, "Stormy Weather", en la voz de la magnífica Etta James.

Stormy weather (I)

En estos días tan ligados a los miedos, a la oscuridad y a los disfraces, se me ocurre compartir dos fotos que aparecieron en la prensa en el último mes. Dos fotos distintas, pero que reflejan la fuerza de la naturaleza en formato electricidad. Y es que es la propia naturaleza la que se encarga de ponernos en el sitio que corresponde, pese a todos nuestros intentos por dominarla.

Hace pocos días leía también que, si bien la lluvia se puede predecir como fenómeno atmosférico, no se puede llegar a determinar exactamente cuando lloverá, la cantidad de agua que caerá ni la forma en que precipitará. El hombre todavía no es capaz de entender el fenómeno de las nubes ni su perfecta ejecución, en la medida en que todavía no puede predecir con exactitud si tendrá un final líquido o no. Y teorías hay muchas, pero ninguna que pueda resolver el misterio.

Lo mismo ocurre con terremotos, tsunamis y otros fenómenos naturales. Son tan impredecibles como el tiempo. Nadie sabe ni puede asegurar su aparición.

Pero esto no va de ciencia de a pie de calle ni de teorías fantásticas sobre la naturaleza. Este post va de dos impresionantes fotografías de tormentas eléctricas: la de Nueva York es una foto "al natural" y la del Estadio Olímpico de Sydney es un montaje de varias imágenes tomadas con cámara fija durante 3 horas por Chris Kotsiopoulos.