Final feliz, fallos y desafíos

jueves, 14 de octubre de 2010

Se terminó el circo y con balance positivo, que es lo mejor. Positivo en cuanto a los mineros rescatados, sus familias y a un país que supo enfrentar de buena forma el desafío técnico para llegar a buen puerto.

¿Los fallos? A mí gusto, muchos. Sobre todo a nivel comunicacional y humano. Me ha parecido de pésimo gusto convertir un rescate en un reality, dejar que el morbo dominase al buen periodismo y que el Gobierno no haya sido capaz de frenar la debacle en ese sentido, dejando que el exitismo populista primara sobre todo lo demás. Una cosa es mostrar que estás haciendo bien las cosas, pero otra muy distinta es perder el sentido del deber y dejar que los pies se nos separen de la tierra.

¿Y los desafíos? Principalmente uno: tratar de que esto no vuelva a ocurrir. Esto implica cambios no sólo para los mineros y la empresa involucrada, sino para todo un sistema laboral que debe mejorar la situación de los trabajadores, y protegerlos. Debe también obligar a las empresas a cumplir con requisitos mínimos de seguridad, a establecer parámetros legales de prevención de riesgos y a promover una reforma en la relación empresa-empleado que evite, en el futuro, este y otros muchos problemas relacionados.

Quizás como segundo desafío, además de mejorar urgentemente la estrategia comunicacional, propondría dedicar el mismo nivel de esfuerzo y compromiso con la reconstrucción del país, bastante desacelerada. Hay que gestionar recursos, crear empleo, subvencionar proyectos y muchas otras cosas que, hasta el momento, no se han realizado de forma contundente.

1 comentario:

  1. Anónimo14:53

    Tomás hay que estar aquí para ver como han cambiado las cosas en estos meses con todo lo que han tenido en contra, además del terremoto y los mineros, una oposición con mayoría y con una constante negativa a todo. El desgaste de querer aprobar leyes sería menor si todos se unieran para sacar el país adelante igual que lo hicieron con los mineros.Pero para eso falta altura de miras y un bien común en Chile y no en sus puestos.
    Pero hacía años (20) que no me sentía tan chilena como ahora y parte de algo.
    Mamá

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