Nada más triste que una palabra vacía

martes, 25 de mayo de 2010

Lo que más me gusta de estos días es saber que tengo a mi alrededor un maravilloso grupo de gente. Y cuando digo alrededor, no hablo de distancias cortas, sino de muchos kilómetros a la redonda.

Son los que están siempre, los que tienen un gesto amable, los que tienden la mano cuando la necesito, los que me hacen reír y los que me hacen llorar. Mi vida no sería la misma sin todos ellos. Esa gente, la de verdad, es la que le da sentido a muchas cosas. Los otros son meros personajes en un escenario, relleno imperceptible -incluso molesto a veces- de mi historia, tan vacíos como las líneas que nunca o pocas veces dicen.

No, a ellos no los quiero. Quiero a los míos, a los que están, a los que se preocupan, a los que son consecuentes, a los que son sinceros de corazón y no tienen que repetir muchas veces las cosas para que resulten creibles. A los que dicen te quiero con una mirada o una sonrisa, incluso con una palabra distinta o con un gesto o una caricia. Aquellos que, pase lo que pase y a la distancia que estemos, siempre están. A ellos sí los quiero y mucho.

Lo digo poco, pero lo siento. Y creo que eso se nota. Al menos trato de que se note. No sé por qué me (y nos) resulta tan difícil decirle a alguien que le queremos, que es importante en nuestra vida. A muchos les cuesta incluso mandar un beso al final de un e-mail o de una llamada de teléfono. ¿Dónde quedaron las demostraciones espontáneas de cariño? ¿Dónde quedó la confianza y la entrega? ¿Dónde se fueron la autenticidad y la inocencia? Sí, no somos niños, hemos crecido. Pero eso no significa que no podamos dejarnos ser un poco como ellos, sin inhibiciones sociales, sin limitaciones absurdas.

Lo único que pido es que quien lo diga, que lo haga de corazón y no por llenar espacios. Que las sienta, que necesite decirlas. No hay nada más doloroso o triste que una palabra vacía.

2 comentarios:

  1. Yo tambien te quiero AMIGO!
    Muak!

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  2. Anónimo20:35

    Siempre he dicho y pensado que las cosas hay que decirlas, aqui y ahora porque después puede ser demasiado tarde.Y me encanta decir que los quiero, pero reconozco tambien que ese círculo al que le mando besos y le cuento que los quiero es muy pequeño porque no me gusta decir lo que no siento.

    Y por eso y como siempre miles de besos mi niño bonito te queemos mucho

    Mamá

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