Trailer de "Ay-la-lay"

miércoles, 31 de marzo de 2010



Ricky Martin: ¿estrategia o sentimiento?

Hace un par de días, la prensa hacía eco de las declaraciones de Ricky Martin en las que asumía su homosexualidad después de mucho tiempo. Como era de esperar, la información se coló en las redes sociales, en los foros, en los periódicos y en las calles. Todos tenían algo que decir y poco que callar. Los chistes, las bromas, las reprimendas, el apoyo y el cariño, todo a partes iguales. Ni siquiera las distintas iglesias de Puerto Rico pudieron contener su afan de protagonismo, donde algunas hablan de valentía y otras de engaño a los fans del artista.

A mí me parece bien que él haya dicho lo que ha dicho. Si sentía que era el momento y la forma, es su decisión incuestionable. Ahora, lo que me sigue molestando es el hecho de que haya tenido que decirlo. Siempre me pregunto por qué se espera de un homosexual que diga con quién se acuesta, cuándo y las razones para hacerlo. Por alguna razón (para mí desconocida) se da por hecho el que una persona gay deba asumir públicamente sus preferencias o su condición, como carta de presentación, cuando yo en mi vida he oído a alguien decir: Hola, soy José y soy heterosexual.

Me da la impresión de que es más por morbo que por otra cosa, por la necesidad casi enfermiza que tienen muchos de vivir la vida de los demás. ¿Qué más da con quien se acuesta Ricky Martin? ¿Cambia en algo eso su forma de cantar o el hecho de que haya sido un artista con ventas multimillonarias hace 10 años? No, creo que no. Separar el mundo privado del profesional es una tarea pendiente y necesaria. Se habla del plan Concilia en España para que la gente coordine armónicamente su vida en el trabajo y su tiempo personal. Pues no debería ser sólo una cuestión de tiempo u horas dedicadas a sus labores, sino que a una total separación entre ambas esferas, la pública y la privada. Todos tenemos ese derecho y debemos luchar por él.

Lo lamentable, de todas formas, vendrá en el futuro: las mujeres que estuvieron con Ricky Martin, sus amigos, compañeros de trabajo, algún ex amante y todo aquel que esté sufriendo los efectos de la crisis o haya dejado atrás sus 15 minutos de fama, aparecerá en portadas, programas y en toda la prensa rosa gritando a los cuatro vientos las habilidades e intimidades de la estrella. Y, quizás peor, que habrá miles y millones de personas dispuestas a leerlos o escucharlos. Es la carnicería informativa a la que nos hemos venido acostumbrando en los últimos años, alimentada entre otros, por el engendro de Perez Hilton, quien ha hecho un llamado a otras estrellas a salir del armario y reconocer su homosexualidad. Como si no hubiese cosas más importantes en el mundo de las que preocuparse, más allá de con quien se acuesta o se levanta el personaje X.

Pero no quería terminar este post sin comentar la noticia que leía esta mañana en La Tercera (www.tercera.com): "Para dos de los publicistas que manejan la carrera de Ricky Martin, las consecuencias de la reciente carta en que reveló su homosexualidad irán en una sola dirección: fortalecerán su carrera y harán que el artista salga favorecido". ¿Estrategia comunicacional en un año en que se espera nuevo disco del cantante y la publicación de sus memorias? Tampoco me extrañaría nada, pero sería muy triste ponerle un precio a los sentimientos y a la vida privada. Sería una muestra más de que la batalla por la intimididad es una batalla perdida.

En tierra hostil

lunes, 29 de marzo de 2010

Llevo un tiempo escuchando distintos testimonios que hacen referencia a lo que me he propuesto llamar "la politización del mundo", no porque la sociedad esté más interesada en el ejercicio de la política ni la participación haya aumentando notoriamente en los últimos años. No, esta politización de la que hablo es la de atribuir una intención a todo, la de rebuscar entre lo más ínfimo para encontrar interpretaciones que nos acomoden. ¿Dónde quedaron los actos involuntarios o la tan mal vista acción sin sentido?

Debo reconocer que, si bien habitualmente pienso las cosas antes de hacerlas, no hago el ejercicio de ponerme en todos los escenarios posibles, de pensar en todas las consecuencias, de analizar con detalle la ejecución de cada uno de los movimientos. Y todo por razones muy simples: me da pereza y no tengo tiempo suficiente para eso. Hay momentos en que, simplemente, actúo.

De igual manera, confío en que la gente haga lo mismo: que medite ciertas iniciativas, pero que, en otras, se deje llevar por los impulsos, por el instinto o por reflejo. Me cuesta creer que todo el mundo tenga una agenda escondida tras cada paso, cada palabra, cada acto. Uno, porque eso sería atribuirle a toda la sociedad una elevada capacidad de inteligencia, previsión y cálculo que, realmente, no tiene. Y dos, porque espero que nuestra vida no esté tan milimétricamente prevista y dibujada como para no dejar nada al azar, a la aventura, a la suerte, a la fe.

La tendencia, sin duda, es a creer en la existencia de subtextos en todas partes. Ya lo comentaba hace algunos posts que se daba mucho en la comunicación; pero, también lo buscamos en el arte, en la literatura, en la música, en la expresión corporal, en las miradas, en la forma de reír, en los besos, en los abrazos y en los apretones de manos. Y para qué hablar de las relaciones laborales, en los juegos de poder dentro de las empresas, en las cadenas de mando. Todo esto, producto de la excesiva intención de explicarlo todo a través de la ciencia, de lo empírico y restando toda posibilidad a lo lúdico, a lo absurdo, a la desestructura, partes inseparables del ser humano.

Ser humano -retomo las palabras- para decir que, de seguir así, dentro de poco nos quedaremos des-humanizados, no tendremos espacio para jugar, para la libre expresión, para el niño que llevamos dentro. Cuando todo se calcula, se cuantifica y se mide, se hace más aburrido, más monótono, menos llamativo e interesante. ¿Hay algo interesante en un kilo de tomates que compramos en el supermercado? No, pero sí lo hay en una mata de tomates que nos encontramos en medio del campo, con ese olor tan característico y un color tan rojo que es difícil de olvidar. Ahí esta la verdadera chispa de la vida (no en la Coca-Cola), en la sorpresa, en dejarse sentir -valga la redundancia- con todos los sentidos bien abiertos, en disfrutar de las pequeñas y de las grandes cosas.

Por qué entonces tenemos la tendencia a buscar explicaciones, segundas lecturas o intencionalidad en todas partes. No lo sé. Pero sí puedo decir que nos estamos perdiendo un mundo inmenso ahí fuera, lleno de sorpresas, de juegos sin intención, de palabras que brotan de las entrañas y no de la razón. Ese es el mundo que quiero conocer y que quiero disfrutar. El otro, me aburre, me cansa y me resulta bastante hostil.

Un acto criminal

jueves, 25 de marzo de 2010

Los Gobiernos rescatan a los bancos y a las fracturadas economías europeas, mientras muchas grandes compañías desaparecen del mapa financiero. A los usuarios de la calle no nos ayudan, más bien nos condenan a pagar hasta por el más ínfimo de los servicios, nos suben los impuestos, la vida se encarece y los sueldos son cada vez más escuálidos -para el que recibe un sueldo a fin de mes-. Vivimos preocupados de los vaivenes de la economía, del petróleo, del dólar y del euro. Nos asombran también los desastres naturales: terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas, tornados y todo lo que la naturaleza esté dispuesta a hacer para mostrar que no se ha dado por vencida. Pero ¿realmente nos preocupamos de las cosas importantes?

Acabo de ver una foto que me ha provocado dolor, rabia y una sensación de impotencia enorme. Por un momento me olvidé de los bancos, los terremotos y la miseria económica, pensando en una miseria aún peor: el maltrato físico y psicológico, el desprecio, el terror más profundo; sentir que, pase lo que pase, tu vida no tiene una salida. La situación de maltrato y violencia hacia las mujeres en Irán y, como aquella de la foto, en Pakistán, me supera, me escandaliza, me impresiona y -nunca mejor dicho- me golpea muy duro.

¿Hasta dónde llega la crueldad? Se les rocía el rostro con ácido para que no "provoquen" a los hombres o para castigarlas, perdiendo no sólo sus rasgos femeninos, sino también la vista en muchos casos. Muchas de ellas se han atrevido a dar la cara en una serie de retratos hechos por el fotógrafo español Emilio Morenatti. Comparto una de ellas para denunciar esta injusta realidad, para hacer que esos rostros no sean sólo una infame anécdota y se conviertan en el principio del fin de la violencia de género, del maltrato y de una situación que va mucho más allá de la religión o de las creencias, convirtiéndose en un acto criminal en toda regla.

Sobrepasado

martes, 23 de marzo de 2010

Me gusta la diversidad de cosas con la que me encuentro día tras día, semana tras semana. Así paso desde una buena obra de teatro ("12 sin piedad") a un agradable momento de conversación con los amigos; de ahí, a las colaboraciones y a la cocina (un bizcocho de chocolate y clavos de olor, un pastel de carne con calabacín y mi mezcla de arroz salvaje con basmati). Pero no se queda todo en eso, porque así como veo "Millenium 3", me engancho a la serie "Glee", una magnífica mezcla de película ochentera "teen" con un High School Musical de los condenados. Y me termino el libro de Murakami para la tertulia del martes, mientras comienzo las primeras páginas de "Push", la novela en la que se basa la película "Precious". A la vez, recibo noticias desde Chile, leo los periódicos, veo el último vídeo de Lady Gaga y Beyoncé (tarantiniano y bastante raro), corrijo textos, preparo artículos, como en un hindú, paso el tiempo con los amigos, estudio Teoría del Estado, juego en Facebook, contesto correos y mensajes, publico en mi fotolog, preparo la agenda de los próximos días y hago la compra de la casa.

No sé en qué momento mi vida se llenó de tantas cosas, pero las agradezco. Sí, a veces me cansa el hecho de no tener un momento de desconexión total y la sensación de que los días se me escurren entre los dedos. No obstante, todavía disfruto cada momento, cada palabra, cada mensaje, cada encuentro, cada minuto. Cuando realmente no sea así, tendré que ir abandonando cosas. Por ahora, me quedo como estoy, sobrepasado, pero con una sonrisa.

¡Viven!

miércoles, 17 de marzo de 2010


Cuando me las regalaron, me dijeron que, lo más seguro, era que no vivirían mucho tiempo, que se caerían las flores y que tardaría en volver a florecer. Pues no. Gracias a unos intensos cuidados (regarla con poca agua dos veces por semana), no sólo han sobrevivido las orquídeas, sino que se han multiplicado notablemente.

Los tejados de Cáceres


La mañana del soleado domingo último, me regaló una foto de Cáceres no a pie de calle, sino desde las alturas. Sin duda, no es una gran foto, pero es agradable ver como una ciudad te ofrece una mezcla de lo antiguo y lo nuevo, mientras disfrutas de un cálido sol ¡en pleno marzo!

Un gran regalo

Llevo tanto tiempo escribiendo entre líneas en el blog que, ahora, me cuesta evitarlas y sacar adelante las ideas, los textos, los subtextos. No, tampoco es que siempre escribiese entre líneas, así que los apasionados por los mensajes ocultos, pueden estar tranquilos, que no hay mapas del tesoro ni milenarias revelaciones.

En este blog hay lo que se ve: reflexiones cotidianas, ideas sueltas -a veces profundas, a veces superficiales-, hay mucho cariño y una imperiosa necesidad de escribir lo que se me venga a la cabeza. He compartido cuentos, poemas, canciones, comentarios de cine; he colgado fotos, crónicas de viajes; he agradecido, me he emocionado y, lo más importante, he recibido el apoyo y el cariño de mucha gente a través de comentarios y correos electrónicos.

También me he escondido y he renacido. Me he sentido solo y he tenido buena compañía. Ahora puedo decir que lo disfruto plenamente, sin complejos y en libertad. Las personas se construyen de cosas buenas y malas, de fortalezas y debilidades, de miedos y de bravura, de amor y recelo. No hay más. No podemos aspirar a la perfección, sino convivir con nuestras imperfecciones y las de los demás. Aprender a querer y querernos por lo que somos y no por como somos.

Cada día me aburren más los rumores, las malas intenciones, las ganas de vivir la propia vida a través de los demás. Hay quienes disfrutan con el dolor ajeno, con su vulnerabilidad, con esas imperfecciones de las que hablaba. Quizás hace unos años yo era así, simplemente para no enfrentarme a mis propios fantasmas. Hoy me encuentro más sereno, más maduro o, como decía algunos post atrás, me siento cómodo conmigo y con mi mundo. La sabiduría y la seguridad que nos van dando los años son un gran regalo si sabemos usarlos.

Después del Festival de Cine de Cáceres

lunes, 15 de marzo de 2010

Después de un fin de semana de casi no parar: los preparativos, el viaje, la cena de bienvenida, las copas de después; el desayuno, la presentación del libro, la comida, la siesta, la gala, el cóctel y casi, otra vez, las copas; y el desayuno del último día, que se extendió toda la mañana hasta que, como no, nos fuimos a comer. El último café, las últimas impresiones y el regreso a casa. No obstante, ha sido un fin de semana muy entretenido, interesante y con muchas cosas para recordar.

El reencuentro con los compañeros de revista y, algunos, de asociación. La puesta al día, la discusión o la puesta en común de distintas ideas, donde todos tenemos espacio para argumentar y defender. Conocer caras nuevas y ponerle un rostro a los nombres con los que, mes a mes, compartimos páginas. Simplemente fue de lo mejorcito que tuvo el fin de semana, además de no haber pagado prácticamente nada. ¡Gracias a quienes nos invitaron!

La gala, a la que entramos por una larga y concurrida alfombra roja, podría ser mejorable pero para mí tenía el encanto de la primera vez. Fue presentada por la gran Rosa María Sardá, una actriz como deberían ser muchas. Israel puso la vara alta en el agradecimiento de su premio a mejor colaborador de la revista y, de ahí en adelante, todos los premiados intentaron ser graciosos. Creo que pocos lo lograron.

Personalmente, puedo decir que tuve mi momento de complicidad con la Sardá por culpa del frío, pero duró poco. Con el resto de "estrellas" poco contacto, aunque compartíamos zona VIP, nos encontrábamos en todos los saraos y éramos víctimas del mismo recelo de los cacereños ante tanta exclusividad. No tardamos ni 10 minutos en salir del redil y hacer una vida "normal". Balance positivo.

Ha sido toda una experiencia conocer el Festival, disfrutar nuevamente de Cáceres, y compartir estos días con grandes y buenas personas. La foto no es la mejor en calidad, pero en calidez y buena compañía, es de las mejores. Esta fue la comida del domingo, post-festival y después de un largo desayuno al sol (lo que se evidencia en la mancha roja que cubre mi frente y parte de mi calva).

Cambios

viernes, 12 de marzo de 2010

Tenemos nuevo Presidente en Chile, país que se volvió a remecer no con uno, sino con varios temblores fuertes (espero que, al menos, uno de ellos haya sido el remezón fuerte tan anunciado) y, entre todas las noticias -porque el mundo sigue girando pese a los momentos en que parecía haberse detenido-, he comenzado una nueva etapa dominada por la paz interior, la priorización de las cosas realmente importantes y la eliminación de todas aquellas situaciones tóxicas que me rodean.

Lo primero ha sido volver a las raíces, descubrir que ellas están mucho mejor arraigadas al suelo, al calor, al amor, al cariño y a la comprensión de lo que muchas veces creí. Me equivoqué, pero he comenzado a enmendar el error. No hay nada como las propias raíces, como la tierra, el agua y el sol que nos han formado. Y eso es lo mejor, aprender de las caídas y disfrutar con cada vez que nos levantamos, más aún si nos encontramos tan bien arropados.

Lo segundo vendrá pronto. He decidido que no voy a desgastarme en situaciones incómodas, inútiles y, en verdad, nada enriquecedoras. Lo que comenzó como un interesante proyecto se ha transformado en una especie de tortura sin razón ni fundamentos. ¿Y para qué? Realmente, para nada. Porque ese tiempo perdido lo redirigiré hacia otros lugares más productivos, hacia nuevos trabajos, hacia cosas que valgan la pena.

Por último, sólo quiero agradecer todo, tanto. La vida me ha dado una importante lección esta semana y, cuando digo vida, quiero decir las personas que forman parte de mi vida. Me han enseñado que el amor es infinito y que nada ni nadie puede interponerse entre nosotros. Gracias a todos ellos.

Enlaces post-sísmicos

martes, 9 de marzo de 2010

Mi amiga Amelie me envió un enlace esta tarde de un periódico argentino que estuvo en el Talca del post-terremoto.

Resulta bastante esclarecedor y crudo su testimonio, pero imagino también que no llega a representar el drama para muchas personas que se han visto afectadas por los efectos de las fuerzas de la naturaleza.

Dejo aquí el enlace para quien quiera leerlo: Página 12, porque siempre es bueno ver las cosas a través de los ojos de los demás.

¡Terremoto en Chile! (VIII): Solidaridad

lunes, 8 de marzo de 2010

Emocionado me levanté ayer viendo el resultado de la Teletón "Chile ayuda a Chile" que se hizo en Santiago de la mano de Don Francisco y decenas de profesionales de la televisión, el teatro, la radio, el cine y la música. Éxito total: más de 30 mil millones de pesos, duplicando la meta que se habían puesto.

Probablemente, todo estaba calculado para duplicar, pero es lo que el país necesita: pequeños empujones, mucho ánimo y, una vez más, sacar la fuerza de lo más mínimo para emprender la reconstrucción. Utilizo el término emprender, porque de eso se tratará ahora: no podemos rendirnos y bajar los brazos, hay que emprender nuevos proyectos, viajes, aventuras y arriesgar para levantar a todos los chilenos.

Pero la solidaridad no se queda sólo en casa y han sido muchas las ayudas que han llegado o que llegarán desde el extranjero. Ayer se publicaba un largo artículo en un periódico español sobre las bondades de la tierra y de la gente de Chile. Y es que, aunque no lo creamos, se nos quiere, se nos admira. Somos un país que ha sabido salir de la adversidad y enfrentar los nuevos tiempos con éxito. Tenemos cosas malas, como todos, pero al final el balance es muy positivo.

Esta madrugada recibí un correo testimonial muy crudo sobre Talca y lo que había pasado. Pero demostraba, a la vez, la fortaleza de nuestra gente. No se dejarán vencer por la adversidad y ya están reconstruyendo o arreglando de la mejor forma posible lo que tienen, para sentirse cómodos, para sonreír, para empezar de nuevo. Ese es el espíritu que me llega a lo más profundo del corazón.

Nota: cuelgo las últimas dos fotos, de momento. Si llega alguna más que sea interesante poner, la subiré al blog. Agradezco a todos los autores de las imágenes que han circulado por la red, porque gracias a ellos, hemos podido ver la magnitud del terremoto.

¡Terremoto en Chile! (VII): y + fotos...

viernes, 5 de marzo de 2010


Una talquina, María José Fuenzalida, ha recorrido parte del centro de Talca para publicar en imágenes los efectos del devastador terremoto del pasado sábado 27 de febrero. Me he apropiado de algunos de sus testimonios gráficos para compartirlos a través de mi blog y permitir que se dimensionen las consecuencias de un movimiento telúrico de esta magnitud.

Da igual si ha sido 8,8º u 8,2º o si ha afectado más a Concepción que a Talca, o a Linares más que Rancagua. Eso no debe ser importante. Como tampoco lo es quien tuvo la culpa en cuanto a la ineficacia en el aviso del tsunami posterior al terremoto. Ahora la discusión es otra: dirigir las ayudas, gestionar los recursos, evitar el vandalismo y el pillaje, restablecer los servicios básicos, fomentar la seguridad y comenzar con la revisión de los inmuebles afectados para su demolición o reparación.

Para comenzar otra vez hay que cerrar los ojos, aprender de las experiencias y construir. ¿Cómo se construye de nuevo una ciudad? O mejor, ¿cómo se construye un país de nuevo? Claramente, no se hace a través de acusaciones, de delincuencia, de inseguridad. Se hace a través de un trabajo conjunto de las fuerzas políticas. Esta es una labor de país y no de Gobierno. Es una obra que no conoce color ni tendencias. Es trabajo de todos los chilenos. Ya habrá tiempo para medir políticamente los efectos y las consecuencias de las acciones, pero sin duda este no es el momento adecuado para intentar perjudicar a quien piensa distinto.

El futuro de Chile está en juego. Se habla de que, para reconstruir el país, se necesitarán al menos 30 billones (sí, BILLONES) de dólares y, como mínimo, 3 o 4 años de nuestra historia. Pero dependerá de cómo se haga y bajo qué conceptos, si esta historia tendrá un final feliz o acabará en una mala tragicomedia del absurdo.


¡Gracias María José por traernos estas fotos a quienes no podemos ver de cerca lo que ha ocurrido!

¡Terremoto en Chile! (VI): + fotos

jueves, 4 de marzo de 2010

Ya que las informaciones que llegan por estos lados no dejan de centrarse en Concepción y Santiago, y las imágenes son las mismas, una y otra vez, he hecho un barrido en la red para poder ver algunas fotografías de Talca y de lo que ha ocurrido. No sé si es morbo o nostalgia o, simplemente, la necesidad de dimensionar gráficamente la tragedia y unirla a los testimonios de mi familia y de mis amigos. Sea lo que sea, es algo que necesito ver, aunque sea por Internet.

Hay otras imágenes impresionantes de lo que ha ocurrido en la costa: Constitución, Pelluhue, Curanipe o Iloca han sido arrasadas, de la misma forma que Talcahuano y otras localidades, donde las imágenes son desoladoras. Pero son noticias que aparecen poco, de las que casi no se habla. Es una impotencia enorme ver la ineficacia de las autoridades a la hora de distribuir las ayudas y la poca relevancia que tienen las ciudades "menores" en los medios de comunicación, cuando, con seguridad, las historias humanas serán mucho más intensas e interesantes, porque sus habitantes han debido aprender rápidamente a ayudarse entre ellos y no esperar nada de nadie. Ellos crean redes eficientes de solidaridad directa y sacan todos los recursos posibles para salir adelante.

Espero equivocarme en esta percepción, pero según lo que leo y lo que me han contado muchas fuentes directas, la sensación de abandono y la de inseguridad están a pie de calle. No obstante, como ya dije en un post anterior, lo que más me gusta de Chile es su capacidad de luchar, de salir adelante, de reconstruirse así mismo las veces que haga falta. Somos un país luchador y con pocas intenciones de rendirnos. Esta no será la ocasión en la que fallemos.

Siguen las réplicas, siguen los toques de queda, algunos saqueos y las fuerzas militares y policiales no son capaces de hacer frente a esta ola de delincuencia y pillaje. Ya no se trata de conseguir alimentos porque no los haya (los supermercados han abierto en muchas ciudades, hay organizaciones que ofrecen alimentación básica y las ayudas comienzan a llegar, poco a poco); se ha convertido en una situación de descontrol y de aprovecharse de las circunstancias. Tal como dijo alguien en Facebook: ¡Los televisores, las lavadoras y los refrigeradores no son alimentos!

Y de nada ayudan las fugas masivas de reos que ha habido en Chillán, Concepción y en otras localidades. Sólo permiten aumentar la sensación de inseguridad en la ciudadanía. Sé que eso no es por mala gestión policial o de Gendarmería, pero es una situación que se está volviendo insostenible. ¿Para cuándo las soluciones más eficaces? ¿O será mejor dejárselo al nuevo Gobierno? Creo que es mejor salir por la puerta grande con una eficiente gestión post-catástrofe, que hacer un papelón como el de la última semana. Pero como los cálculos políticos no los hago yo, allá ellos.

¡Terremoto en Chile! (V)

martes, 2 de marzo de 2010

Pese a la mala imagen que puede haber dado mi post anterior y a muchas noticias que leemos en la prensa, creo que no todo está perdido. Hay mucha gente dispuesta a ayudar, a desplazarse, a mojarse y a hacer lo que haga falta para demostrar esa solidaridad de la que tanto nos enorgullecemos los chilenos.

Aunque no son oficiales, hay muchas iniciativas confiables y positivas que están tomando forma para acercarse con ayudas a las zonas costeras con más problemas y que, hasta ahora, siguen incomunicadas. Para todos ellos, mi más sincera reverencia y agradecimiento. Ese es el país que queremos ser.

Mucho éxito a todos en sus proyectos solidarios. Y este viernes Don Francisco moverá a todo el país con la Teletón "Chile ayuda a Chile", donde espera alcanzar los 15 mil millones de pesos para ayudar a todos quienes lo necesitan. Espero que la meta se supere con creces.

Alucinando: ¡Terremoto en Chile! (IV)

Leo noticias y me subo por las paredes al saber que ocurren cosas así:

Médicos que ayudaron en Haití acusan ser excluidos de labores de rescate en Chile

Gobierno: "Han fallado todos los sistemas"

¿Qué está pasando con las ayudas y las medidas del Gobierno para llegar a todas las zonas afectadas? ¿No les bastó con el papelón del tsunami y con el de los primeros datos del terremoto?

Además, escuché en la televisión chilena que hay grupos organizados de estafas, dando cuentas bancarias falsas para que la gente haga ingresos, supuestamente, con el fin de ayudar a las víctimas. Y también, que hay personas pidiendo alimentos, puerta a puerta, diciendo que es una iniciativa de organismos internacionales y asociaciones de caridad, cuando esto ha sido desmentido por dichas entidades. De verdad que no me lo puedo creer.

¡Terremoto en Chile! (III)


Las noticias me siguen impactando. Ya no es sólo el terremoto y sus efectos "físicos" -por decirlo de alguna forma-, sino todo lo que ha implicado: la carencia, la desesperación, el vandalismo, los saqueos, la sensación de inseguridad y, quizás por encima de todo, la idea de que el Gobierno no está actuando de la mejor manera ante una situación de esta magnitud.

Se dice que las ayudas escasean, que los contingentes militares y policiales no dan abasto para restablecer el orden. Hay robos, incendios, motines y la desesperación se toma las calles. Me contaba una amiga que no sólo están saqueando las tiendas, sino que muchas casas han sido robadas. Entiendo la sensación angustiosa que debe ser el haberse quedado sin nada, pero creo que eso no justifica las imágenes de delincuencia que hemos visto estos días por televisión.

Los testimonios son sobrecogedores. Por suerte, ya he localizado a muchas de las personas de las cuales no había tenido noticias desde el sábado. Confío que, en las próximas horas, pueda comunicarme con las que me faltan, que no son pocas.

Espero que el país pueda comenzar cuanto antes su reconstrucción. Será un proceso largo y complicado, pero confío en que Chile saldrá adelante, como tantas veces lo ha hecho. Al menos, muchos conocidos y amigos están trabajando, de forma particular o a través de asociaciones, en la recolección de ayudas (alimentos, dinero, voluntariado, etc.) para comenzar una red de apoyo a las víctimas.

FOTO: El antes y el después del puente sobre el río Claro.

Cumpliendo un sueño...

Me siento bien conmigo

Me ha gustado lo que responde la bailarina española, Tamara Rojo, ante la pregunta del periodista.

¿Relativizas el mundo cuando lo recorres tan a menudo?

"Se relativizan los patriotismos y los orgullos mal colocados. Uno se hace más comprensible con la humanidad en general".


Me han parecido unas palabras llenas de sentido y que explican muchas de las cosas que me planteo actualmente en cuanto a los cambios que, como persona, he sentido en los últimos años. Siempre hablé de las ventajas que tenía el estudiar fuera de casa de los padres, en cuanto a la madurez que te da y las cosas que nos enseña. Y, una vez que me fui de Chile, aprendí lo que significa ser extranjero de verdad, con todo lo que eso implica. Eso sí que fue un proceso de crecimiento, de evolución. Conocer otros pensamientos, gente distinta, tantas nacionalidades, culturas, puntos de vista. Todo eso me ha convertido en mí, en quien soy ahora mismo, mientras escribo estas líneas.

Siento que mi visión es más amplia, menos sesgada, distinta en muchas cosas y más profundamente enraizada en otras. Creo, siento, quiero y extraño igual que antes, pero con más años, con más serenidad. Cambian las prioridades y las motivaciones. Cambia la responsabilidad, el dolor y la alegría. Juzgo menos y, si lo hago, intento encontrar razones claras y justificadas. Sigo siendo impulsivo, pero con más experiencias en el cuerpo. No sé, no me siento más especial que nadie; sino, simplemente, me siento bien conmigo y con los demás que, a la larga, es lo que importa.

¡Terremoto en Chile! (II)

lunes, 1 de marzo de 2010

No puedo dejar de impactarme con las imágenes que llegan desde Chile, específicamente de Talca, Concepción o Santiago, ciudades que conozco por haber vivido en ellas y tener tantos recuerdos ligados a distintos momentos de mi vida.

Hace escasos minutos volví a hablar con mi madre y poniéndome al día de las últimas noticias confirmadas: la casa de mis "nonnos" está casi destruida, así como el local que antes albergaba la antigua Farmacia Barberis, parte de la historia de Talca. La estación de trenes, muchos locales comerciales, los nuevos restaurantes de la Diagonal, la Intendencia (en la que trabajé 6 meses), la Iglesia de San Agustín y tantos otros que hoy son, prácticamente, escombros.

Lo mismo ocurre con las zonas costeras, Constitución, Pelluhue o Iloca, devastadas por las inmensas olas que, en un principio, fueron negadas por las autoridades, evitando así una evacuación pertinente y eficaz.

La sensación que tenemos quienes estamos fuera es de impotencia, de rabia, de nostalgia y mucha pena. Al menos, puedo decir que toda mi familia y casi todos mis amigos ya han enviado noticias y están bien. Asustados y devastados, pero vivos que es, al final, lo más importante. Lamento la muerte de nuestro queridísimo profesor de Química, Raúl Naritelli, que murió aplastado por una viga en un restaurante. Tal como dicen en Facebook sus alumnos, extrañaremos a un maestro y amigo.

Gracias a que las comunicaciones se van restableciendo, ya tengo algunas fotos. Sé que tienen derechos de autor, pero me permitiré la licencia que me otorga la distancia y la nostalgia para publicarlas. A sus autores les agradezco el publicarlas, porque me hacía falta ver lo que ha pasado en mi Talca.

Fotos:

Arriba a la izquierda, la Intendencia Regional, donde trabajé el año 2003.

Abajo a la izquierda, una de las construcciones que se ha venido abajo en las calles que rodean la casa de mis padres.

Y arriba a la derecha, la fachada de lo que antiguamente era la Farmacia Barberis.