sábado, 19 de diciembre de 2009

Como cambian las cosas en segundos

Hace menos de 3 horas decía que no tenía muchas cosas que escribir ni se me ocurría por dónde comenzar. Las cosas cambiaron: me senté a ver "21 días: A ciegas", el programa de Samanta Villar en Cuatro que, por suerte, me encontré colgado en YouTube, porque anoche salí de cena y me lo perdí.
A mí, digan lo que digan, me parece un programa interesante. No será del todo real, habrá mucho trabajo de producción, pero el que una periodista se plantee "vivir en carne propia" el tema del reportaje, me resulta valiente y muy inteligente. Tal como ella dice, no es lo mismo contarlo que vivirlo.
Así la hemos visto 21 días sin comer, 21 días viviendo de lujo, 21 días durmiendo en la calle, 21 días fumando porros, etc. Por lo menos, dentro de toda la mentira que puede haber detrás de un programa de TV, hay algo de realidad y de sentir aunque sea sólo por momentos lo que siente la otra persona. Es una exageración de la empatía, de ponerse en el lugar del otro y sentir lo que siente.
En esta ocasión ha estado 21 días con los ojos tapados para comprender lo que era no ver y desenvolverse en el mundo de los videntes. Además, entrevistó a personas con distintos grados de visión, que han sido ciegas toda la vida o que la han perdido recientemente. Quizás estos últimos han sido los casos más llamativos.
No sé cuánto de verdad hay detrás del programa, pero como dije, al menos tiene un áura de honestidad y un planteamiento valiente: para saberlo, hay que vivirlo... no basta simplemente con contarlo. A ver cuántos de nosotros tendríamos el valor de hacer lo mismo. Desde ya tengo claro que no me pasaría 21 días viviendo en la calle o en una chabola, menos en una mina de estaño en Bolivia. Incluso no sé si disfrutaría los 21 días de lujo (en la foto tenemos a Samanta Villar -izquierda- con Carmen Lomana, la nueva reina de las páginas sociales españolas, en una de las escenas) y todo lo que rodea al "mundo de los ricos". Una cosa es que me gusten las comodidades y otra muy distinta es vivir en un universo paralelo.

Toda la semana

Me he dado cuenta de que llevo toda la semana sin escribir en mi blog. Por más que he intentado pensar en algunos momentos en el tema de la actualización, estos días no he sido capaz de encontrarlo. ¿Política? No tengo ganas. ¿Economía? Ni pensarlo, ya me basta con el día a día como para pensar en algo más. ¿Cine? No, porque para eso he creado otro blog (http://soyunespectador.blogspot.com). ¿El tiempo? Además del frío intenso que tenemos en Madrid en los últimos días, no hay mucho que aportar y se convertiría en algo así como una incómoda conversación de ascensor, cuando no hay nada más que decir que las variaciones de la temperatura.
Tenía ganas de publicar algún cuento, pero es tal la oscuridad de lo último que escribí, que creo me lo reservaré para otro momento. A veces me impresiono de las cosas que son capaces de salir de mi cabeza. Además, ni siquiera es tan bueno como para exponerlo. Creo que se quedará guardado en la carpeta genérica hasta que sepa cómo darle una vuelta o cuando encuentre el momento adecuado para enseñarlo.
No hay música nueva que me inspire demasiado ni libros que despierten mi ánimo: ahora estoy empezando con Paul Auster y su "Invisible", y tengo en espera "Al pie de la escalera", un libro recomendadísimo por dos compañeras de tertulia, no tanto por el resultado, sino por la atractiva expresión literaria de la autora. Junto a ellos se me acumulan obras de Iris Murdoch, Isabel Allende, Federico Moccia, Edgard Allan Poe y los libros que tengo que estudiar para los exámenes de finales de enero.

Tantas cosas y tan pocas: mi libro de cocina, mis estudios, mis cuentos, mis proyectos, y una oferta de trabajo interesantísima que, espero, prospere pronto.
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