Para el sábado 12 a las 12 hay convocada en Madrid una manifestación, organizada por los sindicatos, bajo el lema "Que no se aprovechen de la crisis", aludiendo a las iniciativas de muchas empresas que están renovando plantillas, prescindiendo de trabajadores o, simplemente, utilizando contratos-basura con la excusa de que es la única forma de solventar la actual situación económica.
No soy entendido en el funcionamiento económico de la sociedad, pero una de las cosas que siempre hemos escuchado por parte de los expertos es que, para superar una crisis, se debe incentivar el consumo y fomentar la inversión. Si no hay un respaldo contractual en el trabajo, poco se está haciendo en ese sentido. Se habla de "abaratar los despidos", de ampliar las jornadas laborales, de buscar una situación intermedia de empleo/desempleo, donde las arcas fiscales pasarían a asumir parte de los ingresos de los trabajadores. La verdad es que no entiendo hacia dónde van esas iniciativas.
Si se abaratan los despidos, con lo que por consecuencia eufemística habría mayor movilidad laboral, lo que se provocará será un aumento progresivo del desempleo y la sobrecarga de trabajo para aquellos que mantengan sus contratos ante el "temor" de quedarse en la calle. Esto no es una idea paranoica, sino que una realidad salida de un estudio de la Facultad de Economía de la Universidad de Valencia, que dice que más del 55% de los empleados, trabajan bajo presión y temor a ser despedidos. ¿Funciona el sistema entonces? Pues no, hay algo que no está bien.
Cada día más me sorprende la precariedad de los contratos y, tal como escribí en un reportaje el año pasado, la poca importancia que se da hoy a la retención del talento y a la necesidad de potenciarlo. Hablamos de conciliación de la vida familiar y laboral, pero eso no es más que un mito político para llenarse la boca en temas de igualdad, familia y progreso. Hoy en día la única forma de conciliar ambas, sobre todo en esta situación de crisis, es ceder a las presiones de las empresas y aceptar las condiciones que pongan para mantener el empleo. Eso no es ético y menos debería ser legal.
Pero luego escuchas que todos los empresarios son personas buenas que intentan sacar el máximo partido a sus recursos. Todo estaría bien si "máximo partido" no significase explotación. Si no que alguien me explique por qué razón hay personas capaces de ofrecer un contrato temporal (dos semanas) para trabajar 8-9 horas diarias, pagando 300 euros brutos (a los que hay que restar un 15% de retención de impuestos, quedando 255 euros líquidos), es decir, alrededor de 3€ la hora laborable. ¿Eso es trabajo digno? Y luego nos horrorizamos por las fábricas en el sudeste asiático donde la gente puede cobrar (por decir algo) 30 dólares al mes. Obviamente las situaciones no son comparables y es una burrada lo que acabo de escribir, pero simplemente quería llegar a decir que las tendencias "esclavistas" no están tan lejos como se cree. Están a la vuelta de la esquina. Dentro de nuestras propias casas.
Alguien tiene que hacer algo. De momento, los trabajadores y los parados se manifestarán contra los empresarios. Pero debería entenderse también como un llamado de atención a las autoridades gubernamentales, a quienes se les está escapando entre los dedos su idea del Estado del Bienestar.
