sábado, 27 de junio de 2009

854 páginas después...

Ya me acabé la tercera parte de Millenium: "La reina en el palacio de las corrientes de aire". No puedo decir nada aún, porque hay muchos a mi alrededor que están leyéndolo. Sólo diré que me ha parecido muy logrado, entretenido y bien contado. Vamos, en la línea de Larsson.
Que Salander es mucha Salander y que, pese a ciertas obviedades, el texto no pierde fuerza prácticamente hasta la última frase.

¡Alguien que lo acabe ya!

La lectura de "El Invernadero"

Esta tarde, a eso de las 18:00 horas, celebraremos la lectura pública de lo que ha sido nuestra producción a lo largo del año en "El Invernadero", nuestro taller literario. Han sido largas semanas de preparación, calurosas tardes de ensayo y unas cuantas cenas de relax. Pero ha llegado el día y compartiremos nuestra creatividad con los amigos y los curiosos.

En el Café Galdós (C/Los Madrazo 10) durante dos horas navegaremos a través de una serie de cuentos y poemas seleccionados de la amplia producción. Hay injusticias, claro que sí. Nunca las comparaciones han sido justas. Pero debe haber un poco de todo.

Intentaré en breve publicar las fotos, y comentar las sensaciones y experiencias.

El Cine Europeo de la semana

Tenía una deuda conmigo mismo esta semana: hablar sobre las dos películas que, desde el domingo pasado, se sumaron a mi lista de estrenos de 2009. "Vacaciones de Ferragosto" (Pranzo di Ferragosto), de Gianni Di Gregorio; y "El primer día del resto de tu vida" (Le premier jour du reste de ta vie), de Rémi Bezançon, fueron las representantes de un cine europeo que, por lo visto, tiene mucho que decir.

La primera, tierna y dura historia italiana, transcurre en un piso de Roma, donde un hombre debe hacerce cargo de cuatro maravillosas mujeres, entre las que se cuenta su madre, durante el fin de semana del 15 de agosto (Ferragosto para los italianos). Con un guión estructuralmente simple, pero complejo en lo dramático y en su mensaje subyacente, "Vacaciones de Ferragosto" se convirtió de forma automática en una de las sorpresas más agradables de la temporada.

Conquista por su sencillez, su colorido, por ser un canto a la vida en medio de las miserias de la vejez y del abandono. Pone una chispa de felicidad en el corazón del espectador, a la vez que le da un duro golpe en las emociones y en la empatía que se crea hacia esas cuatro maravillosas actrices bien entradas en años. Todo un logro para el guionista de "Gomorra".

En cuanto a la segunda, el viaje nos lleva a la Francia de los últimos 25 ó 30 años, a través de los distintos personajes de una familia casi perfecta. Tan cómica como emotiva, "El primer día del resto de tu vida" nos enseña los errores de la comunicación dentro del núcleo familiar, nos habla de las relaciones de pareja, fraternales, paterno-filiales y de la forma en que enfrentamos la vida. Nos lleva a través de las debilidades más comunes: el rencor, la envidia, el enamoramiento, la falta de voluntad y la apatía.

Si bien su estructura es muy graciosa, también yace en ella un mensaje mucho más profundo, más denso, que es difícil digerir con facilidad. Además, tiene una de las escenas más potentes que he visto en el cine este año (la escena de la madre en el coche con el cojín hinchable).

Completamente recomendables estas dos películas de apariencia inocente, pero que permiten percibir la larga vida que el cine europeo tiene por delante, mientras siga contando estas pequeñas grandes historias.

Éxtasis - Sesión 33 y última

Éxtasis es sentir el olor de tu piel limpia y desnuda, libre de toda artificialidad. Es cruzar la mirada con un amigo y reconocer que estáis pensando lo mismo. Es viajar a la infancia con un sonido familiar. Es dejarte llevar por el amor, la pasión y el sentimiento.

Éxtasis es reír hasta las lágrimas, respirar el olor de una fruta madura, sentir la fuerza de la tierra en tus pies y refrescarte con la lluvia. Es cenar a la luz de las velas con esa persona, cantarle a tu bebé la nana que tu madre te cantaba. Es poner los pies en el suelo y saltar de vez en cuando. Es no decir nunca adiós y siempre hasta luego.

Éxtasis es confiar en una persona y volar a su lado. Es un trozo de chocolate que se derrite en tus labios, es la textura de un beso correspondido y sentir que se te erizan los pelos con un roce. Es mirar al mundo con curiosidad y dejarte sorprender por las cosas cotidianas. Es observar lo que no ves.

Éxtasis es llenar de palabras un folio en blanco, colorear un lienzo, transformar en magia un trozo de piedra. Es romper las ataduras y caer. Es caerte y saber levantarte. Es levantarte y volver a caer. Es llorar en un hombro amable, refugiarse en un abrazo enorme y protegerse en un regazo cálido.

Éxtasis es abrir la ventana y dejar entrar el aire frío de la mañana. Es ver el atardecer con un puñado de arena húmeda en las manos. Es meter los pies en el agua y jugar con las olas del mar. Es que te cojan la mano con tierna firmeza. Que te besen el cuello mientras su aliento deja huellas en tu piel. Es sentir el calor de un cuerpo junto al tuyo.

Éxtasis es una ducha fresca, un baño caliente y un masaje. Es hacer el amor sin prisas, con o sin pausas. Es jugar con tu niño interior. Es crecer, es envejecer, es vivir.

Éxtasis es compartir, es sentir, es querer, es amar. Éxtasis eres tú conmigo y yo contigo. Éxtasis somos todos juntos. Éxtasis es simplemente dejarse extasiar.

domingo, 21 de junio de 2009

La entrada 301 de este blog y la página 302

Se me había olvidado el detalle de celebrar el post número 300 de este blog, titulado "Ciudadanos de segunda", pero ha llegado el momento de este homenaje propio.

Durante trescientas entradas, he hablado de música, de cine, de literatura, de la vida diaria, de las noticias y de muchas otras cosas. Me ha servido como terapia y como forma de contacto. Ha sido un testigo fiel de los últimos 3 años. Nunca creí que una herramienta tan simple permitiera tantas cosas. Pero aquí estoy, escribiendo el post 301.

Y con la página 302, me refiero a "La reina en el palacio de las corrientes de aire", la tercera y ¿última? parte de Millenium. Como era de esperar, me enganché antes de acabar la página 1 y no puedo parar. Siempre reconoceré el placer de dejarse conquistar por un libro y disfrutaré cada página finalizada con ansiedad. Pese a mi inicial idea de disfrutarlo, me declaro culpable: no soy capaz de paladearlo con delicadeza y tranquilidad. Necesito llegar hasta el final y saber más de la historia. Ahora estoy en la página 302, pero apenas acabe de escribir esta entrada, me lanzaré a continuar con la 303, 304, 305...

Después de eso, llamaré a mis padres para celebrar su santo y el Día del Padre, para luego viajar a una agradable merienda y a una sesión de cine italiano: "Vacaciones de Ferragosto".
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