Nunca las buenas causas tuvieron mejor cara y más valentía. Ya las hemos visto en televisión, en el cine y en muchas publicaciones, pero cuando un grupo de mujeres de una localidad inglesa decidieron desnudarse para formar parte de un calendario benéfico, lo que menos tuvieron fue el apoyo de la gente, de la comunidad y de sus propias familias. Hoy, convertidas en celebridades, siguen generando expectación y noticia ante cada anuncio de sus calendarios o a cada foto de la "chica del mes" que aparezca en la prensa.Sólo quería destacar su fortaleza y su capacidad para dejar de lado los pudores y las ataduras más cotidianas, para echar a volar su imaginación y ser capaces de enfrentarse a todos los obstáculos con el fin de ayudar a los demás. Ojalá todos fuéramos un poco menos cómodos, menos pudorosos, menos conservadores y menos integristas, no sólo para fomentar la caridad o los actos benéficos, sino para hacer una sociedad más justa, más libre y menos rígida, donde las personas valiesen por su interior y no por una apariencia impuesta. Y, por sobre todo, donde pudiésemos pensar, sentir y ser sin ataduras.
Hace pocos días, en una discusión, me dividían el mundo en comunismo y capitalismo... a 20 años del fin de la Guerra Fría y casi dos décadas después de la caída de la URSS. Creo que, al menos, mi mundo tiene muchos más matices. Y así como creo en una multiplicidad de colores, también creo que la polarización o los pares contrapuestos en los que basamos gran parte de nuestros juicios y nuestras creencias, son la causa de todo lo que vivimos actualmente. Es lamentable para muchos, pero ya no creo en las verdades absolutas. Prefiero una realidad en la que todos cabemos y en la que se puede participar voluntariamente. Prefiero una sociedad en la que aún queda gente con buenas ideas, buenos sentimientos y con ganas de hacer que el mundo siga girando.