Cerrando el año... el último post de 2009

jueves, 31 de diciembre de 2009

Una vez hecho el recuento del año 2009, en cuanto a música, libros o cine, no me queda más que recordar cosas que he hecho este año (inspirado en la lista que Pradito colgó en su flog):

1. Publiqué mi primer artículo en una revista en España (julio/agosto).
2. Publiqué mi primer artículo en una revista de cine (septiembre).
3. Participé en un taller literario.
4. Leí algunos de mis cuentos en público, olvidando pudores y miedos.
5. Comencé mi primer libro de cocina, que no veo las horas de acabar.
6. Volví a la universidad, aunque a la distancia.
7. Conocí Nueva York, aunque parecíamos viejos amigos.
8. Me encontré con más gente maravillosa en mi camino. Suma y sigue...
9. Aprendí importantes lecciones.
10. Superé los exámenes de selectividad por segunda vez en mi vida.
11. Descubrí grandes amig@s y mantuve a l@s que ya tenía.
12. Tuve miedo, me sentí valiente, me equivoqué, me reí, lloré, me emocioné, me enojé y me reconcilié. Acepté unas cosas, dejé otras pendientes. Dije la verdad y también mentí. Perdoné y fui perdonado.

En suma, un año redondo. ¿Cómo será el 2010?

Y como última cosa, sólo quiero agradecer a todos los y las protagonistas de mis 33 años, de este último, de 2010 y de todos los que vengan por delante.

Besos a tod@s.

Cerrando el año: Cine

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Este quizás sea el apartado más difícil de todos para mí. Elegir las "mejores" películas del año es un acto de subjetividad pura y de una prepotencia desmedida. Por ello, no quiero seleccionar "las mejores", sino que mencionaré las "memorables", aquellas que en su propio estilo me han dejado una huella. Y es esto, lo que al final, realmente me importa del cine. Entender el Séptimo Arte de otra forma, la verdad es que no está en mis planes.

1. "Up", una maravilla para los sentidos. Emotiva, tierna, llena de aventuras y con mucha comedia. Pixar sube unos cuantos puntos con esta película.

2. "Frozen river", no es de lo mejor que ha llegado, pero merece la pena por su protagonista y por una historia de desolación en toda regla.

3. "500 días juntos". Tufillo "indie" para una comedia romántica atípica y de fácil identificación. La excusa perfecta que confirma que una buena historia no requiere de artificios.

4. "Gran Torino" y un Clint Eastwood en plena forma. Sorprendente.

5. "A ciegas", o el Ensayo sobre la ceguera llevado a la gran pantalla. Punto para Meirelles por su calculado y eficaz trabajo con las emociones, sin caer en sensiblerías.

6. "Vals con Bashir" y la descarnada visión de una guerra desde dentro.

7. "The visitor", una gran película sobre la condición humana y las injusticias de un sistema de seguridad nacional.

8. "Frost/Nixon", otra gran muestra de que para hacer cine no es necesario el abuso de músculos. La testosterona también está en la cabeza y en saber utilizarla.

9. "Slumdog Millionaire", con su frescura y con un montaje inteligente, conquistó al público y la crítica.

10. Este lugar me lo reservo para aquellas que, inevitablemente, tendría que dejar fuera, porque no tengo más espacio disponible: "Doubt", "El primer día del resto de tu vida", "Rachel getting married", "Revolutionary Road", "Un lugar donde quedarse" y "Milk". Mención especial para "Si la cosa funciona", de Woody Allen.

Cerrando el año: Televisión

Si bien ha sido un año de poca televisión al uso, debo decir que sí ha sido productivo en cuanto a series en general, y uno que otro programa suelto.

Me quedo con "The Big Bang Theory" en el apartado de comedia; "In treatment", como drama. En rarezas, la inglesa "The misfits"; en vergonzosamente entrañables: "The middle" y "Modern family" a partes iguales.

En producción local, me quedo con la novedad y la valentía de "21 días" (Cuatro). Sin ser fanático ni asiduo, me gusta la idea de "Españoles por el mundo". Me apena la incomprensión de un formato como "Saturday Night Live" en su versión ibérica y lamento profundamente el regreso en gloria y majestad de los programas del corazón, descarnados e irrespetuosos.

Por lo demás, todo me deja bastante indiferente. "Aída" no es lo mismo sin la Machi, y las series españolas me parecen aburridas y de escasa credibilidad. Lo peor es cuando se lo toman en serio, porque se notan aún más sus carencias. Y cada día veo menos TV y más Youtube, ¿la televisión del futuro?

Cerrando el año: Libros

La verdad es que 2009 ha sido un año fructífero en libros, en gran parte debido a las tertulias literarias y, en otras, a buenas recomendaciones. El listado es diverso, distinto y, probablemente, muy poco académico.

1. Melania Mazzuco: "Un día perfecto". Inquietante, cruda y conmovedora historia en la Roma actual.
2. Stieg Larsson: la trilogía Millenium en toda su extensión.
3. "La soledad de los números primos" de Paolo Giordano: simple, pero con una fuerza arrolladora en gran parte del libro.
4. "Invisible", de Paul Auster. Todavía no lo acabo, pero se está colando en la lista de mis libros más apreciados del año.
5. Helene Hanff me llevó al "84, Charing Cross Road", una delicia de libro epistolar.

Me gustaron también "Firmin", "Cartas a un joven poeta", "La joven de las naranjas", "León de ojos verdes" y muchos otros. Es imposible resumirlos y acordarme de todos ellos. Y menos me acordaré de los que no me dijeron nada. Para ellos, ni una sola letra más.

Cerrando el año: dejo una canción (II)

Simplemente conmovedora. "If you want me", de la banda sonora de "Once".


Cerrando el año: dejo una canción (I)


Una canción que he escuchado unas cuantas veces en las últimas 3 semanas y que me ha ido conquistando poco a poco. No es fácilmente digerible, pero tiene algunos elementos que la hacen interesante. "Busco-me" de Bebe (Y., 2009).

Llegó el invierno a Madrid

martes, 22 de diciembre de 2009

Hace mucho frío por estos lados... y el invierno recién comienza. Es la primera nevada "gorda", porque la semana pasada cuajó muy poco y apenas se pusieron blancos algunos techos en la capital. ¿Cuántas más tendremos? De momento, nos quedamos con la lluvia por unos cuantos días y las bajas temperaturas, algo más altas... Nieve y hielo para el comienzo de la semana... el invierno no podía estrenarse de una forma más discreta.


Pero como no todo va de clima, quiero dar la bienvenida a los nuevos seguidores de este blog: Marycarmen, Miguel y Alfonso (again). Gracias por estar aquí y compartir con nosotros. Espero que podamos interactuar con más asiduidad cuando pasen las fiestas, cenas, despedidas de año y todas las excusas que nos buscamos para seguir celebrando.



Infix Pro y la ayuda para la edición de PDF

lunes, 21 de diciembre de 2009

Buscando en Internet descubrí una magnífica herramienta para la edición de documentos en PDF, muy útil para lo que estoy haciendo ahora: cambiar detalles de redacción en documentos ya antiguos y que con las herramientas de Adobe no era capaz de conseguir.
Por suerte, Infix Pro se me cruzó en el camino, porque ahora puedo hacer y guardar todos los cambios que necesito con una herramienta llena de utilidades y muy sencilla, apta para todos los usuarios.

Como cambian las cosas en segundos

sábado, 19 de diciembre de 2009

Hace menos de 3 horas decía que no tenía muchas cosas que escribir ni se me ocurría por dónde comenzar. Las cosas cambiaron: me senté a ver "21 días: A ciegas", el programa de Samanta Villar en Cuatro que, por suerte, me encontré colgado en YouTube, porque anoche salí de cena y me lo perdí.
A mí, digan lo que digan, me parece un programa interesante. No será del todo real, habrá mucho trabajo de producción, pero el que una periodista se plantee "vivir en carne propia" el tema del reportaje, me resulta valiente y muy inteligente. Tal como ella dice, no es lo mismo contarlo que vivirlo.
Así la hemos visto 21 días sin comer, 21 días viviendo de lujo, 21 días durmiendo en la calle, 21 días fumando porros, etc. Por lo menos, dentro de toda la mentira que puede haber detrás de un programa de TV, hay algo de realidad y de sentir aunque sea sólo por momentos lo que siente la otra persona. Es una exageración de la empatía, de ponerse en el lugar del otro y sentir lo que siente.
En esta ocasión ha estado 21 días con los ojos tapados para comprender lo que era no ver y desenvolverse en el mundo de los videntes. Además, entrevistó a personas con distintos grados de visión, que han sido ciegas toda la vida o que la han perdido recientemente. Quizás estos últimos han sido los casos más llamativos.
No sé cuánto de verdad hay detrás del programa, pero como dije, al menos tiene un áura de honestidad y un planteamiento valiente: para saberlo, hay que vivirlo... no basta simplemente con contarlo. A ver cuántos de nosotros tendríamos el valor de hacer lo mismo. Desde ya tengo claro que no me pasaría 21 días viviendo en la calle o en una chabola, menos en una mina de estaño en Bolivia. Incluso no sé si disfrutaría los 21 días de lujo (en la foto tenemos a Samanta Villar -izquierda- con Carmen Lomana, la nueva reina de las páginas sociales españolas, en una de las escenas) y todo lo que rodea al "mundo de los ricos". Una cosa es que me gusten las comodidades y otra muy distinta es vivir en un universo paralelo.

Toda la semana

Me he dado cuenta de que llevo toda la semana sin escribir en mi blog. Por más que he intentado pensar en algunos momentos en el tema de la actualización, estos días no he sido capaz de encontrarlo. ¿Política? No tengo ganas. ¿Economía? Ni pensarlo, ya me basta con el día a día como para pensar en algo más. ¿Cine? No, porque para eso he creado otro blog (http://soyunespectador.blogspot.com). ¿El tiempo? Además del frío intenso que tenemos en Madrid en los últimos días, no hay mucho que aportar y se convertiría en algo así como una incómoda conversación de ascensor, cuando no hay nada más que decir que las variaciones de la temperatura.
Tenía ganas de publicar algún cuento, pero es tal la oscuridad de lo último que escribí, que creo me lo reservaré para otro momento. A veces me impresiono de las cosas que son capaces de salir de mi cabeza. Además, ni siquiera es tan bueno como para exponerlo. Creo que se quedará guardado en la carpeta genérica hasta que sepa cómo darle una vuelta o cuando encuentre el momento adecuado para enseñarlo.
No hay música nueva que me inspire demasiado ni libros que despierten mi ánimo: ahora estoy empezando con Paul Auster y su "Invisible", y tengo en espera "Al pie de la escalera", un libro recomendadísimo por dos compañeras de tertulia, no tanto por el resultado, sino por la atractiva expresión literaria de la autora. Junto a ellos se me acumulan obras de Iris Murdoch, Isabel Allende, Federico Moccia, Edgard Allan Poe y los libros que tengo que estudiar para los exámenes de finales de enero.

Tantas cosas y tan pocas: mi libro de cocina, mis estudios, mis cuentos, mis proyectos, y una oferta de trabajo interesantísima que, espero, prospere pronto.

¿Hasta dónde podremos resistir?

viernes, 11 de diciembre de 2009

Para el sábado 12 a las 12 hay convocada en Madrid una manifestación, organizada por los sindicatos, bajo el lema "Que no se aprovechen de la crisis", aludiendo a las iniciativas de muchas empresas que están renovando plantillas, prescindiendo de trabajadores o, simplemente, utilizando contratos-basura con la excusa de que es la única forma de solventar la actual situación económica.
No soy entendido en el funcionamiento económico de la sociedad, pero una de las cosas que siempre hemos escuchado por parte de los expertos es que, para superar una crisis, se debe incentivar el consumo y fomentar la inversión. Si no hay un respaldo contractual en el trabajo, poco se está haciendo en ese sentido. Se habla de "abaratar los despidos", de ampliar las jornadas laborales, de buscar una situación intermedia de empleo/desempleo, donde las arcas fiscales pasarían a asumir parte de los ingresos de los trabajadores. La verdad es que no entiendo hacia dónde van esas iniciativas.
Si se abaratan los despidos, con lo que por consecuencia eufemística habría mayor movilidad laboral, lo que se provocará será un aumento progresivo del desempleo y la sobrecarga de trabajo para aquellos que mantengan sus contratos ante el "temor" de quedarse en la calle. Esto no es una idea paranoica, sino que una realidad salida de un estudio de la Facultad de Economía de la Universidad de Valencia, que dice que más del 55% de los empleados, trabajan bajo presión y temor a ser despedidos. ¿Funciona el sistema entonces? Pues no, hay algo que no está bien.
Cada día más me sorprende la precariedad de los contratos y, tal como escribí en un reportaje el año pasado, la poca importancia que se da hoy a la retención del talento y a la necesidad de potenciarlo. Hablamos de conciliación de la vida familiar y laboral, pero eso no es más que un mito político para llenarse la boca en temas de igualdad, familia y progreso. Hoy en día la única forma de conciliar ambas, sobre todo en esta situación de crisis, es ceder a las presiones de las empresas y aceptar las condiciones que pongan para mantener el empleo. Eso no es ético y menos debería ser legal.
Pero luego escuchas que todos los empresarios son personas buenas que intentan sacar el máximo partido a sus recursos. Todo estaría bien si "máximo partido" no significase explotación. Si no que alguien me explique por qué razón hay personas capaces de ofrecer un contrato temporal (dos semanas) para trabajar 8-9 horas diarias, pagando 300 euros brutos (a los que hay que restar un 15% de retención de impuestos, quedando 255 euros líquidos), es decir, alrededor de 3€ la hora laborable. ¿Eso es trabajo digno? Y luego nos horrorizamos por las fábricas en el sudeste asiático donde la gente puede cobrar (por decir algo) 30 dólares al mes. Obviamente las situaciones no son comparables y es una burrada lo que acabo de escribir, pero simplemente quería llegar a decir que las tendencias "esclavistas" no están tan lejos como se cree. Están a la vuelta de la esquina. Dentro de nuestras propias casas.
Alguien tiene que hacer algo. De momento, los trabajadores y los parados se manifestarán contra los empresarios. Pero debería entenderse también como un llamado de atención a las autoridades gubernamentales, a quienes se les está escapando entre los dedos su idea del Estado del Bienestar.

Chicago, el musical

Con el único antecedente de la película de Rob Marshall (2002) y una idea de la historia, me senté el miércoles en lo más alto (literalmente) del Teatro Coliseum de la Gran Vía madrileña a ver el musical "Chicago". Nada más comenzar, All that jazz, una canción que ha pasado a la historia de la mano de grandes voces como Ute Lemper, y una Natalia Millán (en la foto) impresionante en su rol de Velma Kelly, una cantante de cabaret que se convierte en asesina por traición y en heroína por defecto. Al poco andar, Roxy Hart (Marcela Paoli) se come el escenario y brilla con intensidad en un sobrio diseño que incorporaba a la orquesta como parte del espectáculo, pero que daba la impresión de ser demasiado estrecho y sencillo.
Geniales en sus papeles: Fedor de Pablos (Amos), Linda Mirabal (Mama) y G. Rauch (Mary Sunshine), tres grandiosos artistas con mucho talento. Flaquea Manuel Bandera como el abogado defensor sin escrúpulos, incluso desafinando una larga nota en la sesión en la que estuve, más aún cuando quienes te rodean son muy buenos en lo suyo. De todas formas, la suma sigue dando un resultado positivo.
Una historia entretenida, con momentos muy graciosos y que no se hace nada larga. Cerca de 2 horas y media de duración con un intermedio de 10 minutos, es más breve que otros musicales que he visto y está perfectamente estructurado para que el interés del público no decaiga.
Dicen por ahí que no tiene nada que envidiarle a las producciones de otras ciudades. Creo que todavía sí, algo de envidia puede tener Madrid hacia, por ejemplo, Nueva York (en Londres todavía no he visto musicales), pero como dije hace un tiempo, va por el buen camino. Quizás falta evitar "los nombres sonoros" y dejar que sea el talento desbordante de muchos "desconocidos" el que ocupe el sitio que le corresponde sobre las tablas.

Un mini-cuento: "Página 75"

miércoles, 9 de diciembre de 2009

“Las acciones del cuerpo son las explicaciones del alma”. Por al menos 4 segundos no fui capaz de soltar el aliento. Me atraganté con mi propia saliva, se me cayó el libro que tenía sujeto sólo con mi mano derecha, mientras la izquierda se apoyaba sobre mi muslo de forma casual. Era una postura que siempre me había parecido elegante, con cierto aire intelectual.

Intenté agacharme a recogerlo, pero no fue más que un vano intento: mi espalda presionaba con firmeza, recordándome que no habían pasado dos días desde que apagué las 46 velas en la tarta aquella que me obligué a comprar, simplemente para que no me repitieran lo amargado que me había vuelto. Una cara feliz en coloridas cremas y un gusto amargo que llegaba hasta la boca de mi estómago. Odiaba las tartas, los cumpleaños y las caras felices.

Traté otra vez de recogerlo y esta vez mi musculatura cedió a las presiones. Le quité el polvo acumulado en la mugrienta moqueta, un par de pelusillas rebeldes que rápidamente se pegaron a mis pantalones de lana, y me dispuse a continuar la lectura. No podía. Mis ojos no se despegaban de aquella frase: “Las acciones del cuerpo son las explicaciones del alma”. Malditos libros de sicología y autoayuda. Jamás había encontrado nada en ellos y ahora me daban en toda la cara, con un golpe seco, doloroso.

No, no quiero pensar que lo que hice tuvo sentido o que significa que sentí algo. No, lo hice por hacerlo, porque no estaba en mi centro, porque fui obligado. No, seducido. Eso es, me sedujo y caí. Había bebido de más, me había fumado un porro de marihuana y mi cabeza iba a una velocidad distinta. Siempre me ocurría lo mismo. Incluso vomité a los dos minutos de echar a andar, porque mis pasos y los suyos iban descompensados, provocándome un inexplicable mareo. El libro se me volvió a caer de las manos. La mujer sentada a mi lado miró de reojo, haciendo un gesto desagradable y cruzando la pierna hacia el lado contrario de mi asiento, dejando claro que no quería hablarme. Al menos en algo coincidíamos. Recogí el libro, otra vez en medio de una punzada aguda de dolor, pero algo más acostumbrado al movimiento.

Maldita página 75. Cogí el libro en la misma página. Al menos si accidentalmente se hubiese pasado, quizás hubiese continuado como si nada. Quizás hubiese sido capaz de engañarme sin más. ¿A quién engaño? La puta frase no se irá de mi memoria. “Las acciones del cuerpo son las explicaciones del alma”. Pero, ¿qué tengo que explicar? Mi pregunta resuena en mi cabeza, se agranda, la inunda.

Respiraba agitadamente, con bocanadas entrecortadas de aire caliente. Notaba como subía la temperatura de mis brazos, de mi cuello, mientras un frío antártico se me colaba por medio de las vértebras. Solté un gemido. Nada. Nadie. Sólo el culo de la mujer de al lado que cada vez parecía más grande.

Me solté un poco la corbata, miré hacia arriba como hacía siempre que quería encontrar una respuesta, claro que esta vez no tuve éxito. Sólo tenía al libro, una imprudente cita y una pregunta que me acosaba sin descanso. Me levanté sin hacer demasiado ruido y con mis cosas recogidas de antemano, para no dar posibilidad a nadie de reaccionar. Salí a la calle, tiré el libro a la basura, dejé mi abrigo en el respaldo de un viejo banco de madera y nunca volví.

Revolución en Internet

domingo, 6 de diciembre de 2009

Llevamos mucho tiempo escuchando cosas sobre las redes P2P y el intercambio de archivos en Internet, que violan la propiedad intelectual y los derechos de sus creadores. Ahora, la idea que se baraja oficialmente en algunos países europeos sobre restringir o cortar el acceso a la Web no sólo de los responsables de ofrecer los archivos, sino de quienes hagan uso de ellos, comienza a echar su sombra sobre España y ha provocado una crisis muy profunda en el propio Gobierno, además que ha levantado una nube de polvo entre los usuarios que no pasará en un buen tiempo.

No estoy muy puesto en el tema ni me he informado mucho (no he tenido el tiempo necesario) y la verdad es que es un asunto que me crispa tanto el ánimo que prefiero evitarlo. Por un lado me parece una bestial forma de censura el que se piense cerrar o restringir el acceso a un blog, el mismo que puede tener el "secuestro" de una publicación o el corte de un programa de televisión. Por otro, un esfuerzo inútil en una lucha contra una aventajada tecnología que siempre ofrecerá alternativas a la legalidad.
La solución al problema no es otra que dejar de engañar a la gente, a los usuarios que mantenemos con esfuerzo a toda la bien llamada industria del entretenimiento y que se lucra excesivamente de nosotros. La cultura y lo que la rodea (seamos honestos, no todo es CULTURA) es cara, tiene una carga impositiva absurda y unos precios que, en ocasiones, llegan a las nubes. No pueden pretender que una persona que cobra mil euros al mes pueda gastarse 100 o 200 euros mensuales en música, cine, DVD o espectáculos en vivo.
Actualmente, el precio medio de un CD ronda los 15-16 euros. Si calculamos que cada semana salen más de veinte o treinta, ya los resultados no cuadran. Lo mismo con el cine, que ronda los 7 euros por sesión, cuando muchas de las veces las películas son un bodrio. Y para qué decir de algunos conciertos que superan los 40, los 80 y los 100 euros con facilidad, por no mencionar el precio de los musicales, del teatro y de la ópera. ¿Cómo es posible que se mantenga una "industria" así en tiempos de crisis? Yo lo veo difícil. Pero en vez de rebajar precios y pensar en el consumidor, lo que han decidido es ir en su contra, joderlo todavía más.
Absurdas resultan las medidas de la SGAE (la sangrante sociedad general de autores) de cobrar "extras" en bodas, fiestas, bares y restaurantes por tener la radio puesta o por usar música por la cual ya ha pagado el consumidor. Diabólicas me parecen las sanciones a algunos usuarios que han puesto archivos en las redes P2P para compartir, que superan los miles de euros. Nefastas me parecen las intenciones de restringir o cortar el acceso a Internet.
Lamentablemente, estamos ante un grupo cada vez mayor de incapaces corporativistas, que sólo buscan el lucro personal y no piensan en la manoseada cultura de una forma distinta al negocio. Reprochable es la gestión del Gobierno en esta materia, porque supuestamente se han retractado de sus intentonas de censura, pero de una forma tan poco clara, que espero no sorprenda a nadie en los próximos meses, cuando calmadas las aguas, vuelva a la carga con sus propuestas, tras la presión económica y política de los interesados.

Actualización de blog de cine

3 nuevas películas llegan al blog "Soy un espectador": "Jennifer's body", "Mi vida en ruinas" y "Un lugar donde quedarse", la última cinta de Sam Mendes. ¡Vaya día más productivo!

Días de locos

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Llevo unos días de no parar, pero así es la vida. Y tengo la cabeza en mil partes, pero en ninguna a la vez. 
Han operado a mi padre de un cálculo renal (todo bien), tengo mucho que estudiar, que leer, que escribir y el tiempo parece que juega en mi contra. Necesito dedicarle minutos a mi libro de cocina, poder hacer las cosas de la casa, preocuparme de solucionar algunas cosas.
Pero no importa, porque organizaré mi agenda como sea y conseguiré las horas necesarias para sacar todo adelante. Si lo he logrado antes, ¿por qué no ahora?

In treatment (2008-2009)

Por fin he visto las dos temporadas de esta serie. Si bien es cierto que me gustó más la primera, la segunda no está falta de sorpresas y de potentes personajes que pondrán en jaque a su terapeuta y a sí mismos.

Lo que más me gusta de ella son sus diálogos poderosos y los tics tan reconocibles que tenemos todos para eludir aquellos temas que nos resultan molestos o incómodos. Y, además, quizás lo que me llama más la atención, es la naturalidad de la relación terapeuta-paciente, la complicidad y tensión que existe en ellos al mismo tiempo.

Supe que estaban preparando una tercera temporada con vistas a 2010. Sólo espero que sepan mantener el listón alto y que no destruyan una maravillosa idea originada en Israel (BeTipul). Y que Gabriel Byrne siga siendo tan grande como lo ha sido hasta ahora.