Las tres vidas

domingo, 27 de septiembre de 2009

"Todos tenemos tres vidas: la pública, la privada y la secreta".

(Gabriel García Márquez)

Así le respondió el escritor colombiano al autor de su biografía, como marcando los límites sobre lo que aceptaría contestar y lo que no. Grandes palabras, una enorme verdad.

El pre-viaje 2

Ya queda menos de una semana y se están ultimando los detalles. Alojamiento para los primeros días al norte del estado de Nueva York, la visita al parque natural de los Catskills, la mini-van para movernos esos días fuera de Manhattan y algunos panoramas para la Gran Manzana (que prefiero no adelantar para que resulten y sean una buena sorpresa para el regreso).

Ahora hay que organizar temas de bolsos/maletas/mochilas o lo que decida llevar; los dólares necesarios, los miles de papeles rellenados y por rellenar, etc. Y mi cuaderno de viajes, mi bitácora personal, comprada especialmente para la ocasión. Y mi cámara de fotos con una tarjeta donde me caben 2.500 fotos...

En 5 días, a esta hora, ya habremos aterrizado en el aeropuerto de JFK e iremos comenzando nuestro viaje hacia Walton. ¡Qué ganas! Y el martes 6, a New York de regreso: ese día tengo planeado paseo por el Upper West (tarde), atardecer en el Riverside Park y luego paseo por Times Square cuando estén todas las luces encendidas. Vamos a ver si las cosas resultan según el plan. Si no es así, bienvenida la improvisación.

A las buenas y a las malas

sábado, 26 de septiembre de 2009

Acabo de llegar a casa después del concierto de Rosana. Como siempre, efectiva y genial. Magnífica. En un Palacio de Deportes que no estaba a plena capacidad -pese a la iniciativa de invitar a 500 "parados" al evento, se pudo constatar el alma que pone en sus actuaciones y en su inmensa capacidad para llenar de energía a todo un enorme grupo de gente.

Hizo cantar y bailar al público como solamente pocos pueden hacerlo. Es más, nunca había visto una "coreografía" tan grande. Y el hecho de contar con espacio disponible, ayudó. Incluso, hubo ciertos grupos de personas que no pararon de bailar, saltar y moverse por todo el recinto mientras la canaria animaba desde el escenario.

Repasó más de la mitad de los temas de su último disco y retomó algunos de sus clásicos como Bebes de mí, Contigo, Pa' ti no estoy, Si tú no estás, El talismán, Sonríe, Hoy, A fuego lento, Soñaré, Aquel corazón, entre otros. Dos horas de un concierto imparable, lleno de energía y buenas vibraciones.

No puedo ser muy objetivo con ella, pero sinceramente ha sido un momento de disfrutar, cantar y bailar como pocos. Quienes no la han visto actuar en vivo, no saben lo que es. Siempre se dice que un artista verdadero se crece en el escenario, y Rosana supera con holgura cualquier medida. Ella sí sabe lo que es espectáculo, fiesta y hacer disfrutar a sus seguidores como pocos.

(Gracias por el regalo adelantado de cumpleaños querida Amelie).

Wild Horses

Ya he escuchado esta canción de los "Rolling Stones" en varias versiones -quizás demasiadas-, pero la de Susan Boyle debo decir que me gusta por su simpleza y la limpieza con la que está producida.

Este es el primer adelanto del disco de la inglesa que revolucionó Internet, que conquistó a Inglaterra con su voz, que quedó segunda en el concurso, que se derrumbó ante un mundo que le era desconocido y hostil, y al que ha vuelto reconvertida y mucho más tranquila. Se la disputan a ambos lados del Atlántico y ella se deja querer. Nada mal para una mujer que comenzó a ser estrella a los 47 años, una edad poco usual para las figuras del panorama musical de hoy.

Aquí dejo un vídeo (más bien una foto), pero con la música de fondo. Su éxito es imparable: en 12 días, bordea el millón de reproducciones en You Tube. Insisto, nada mal.


El pre-viaje

lunes, 21 de septiembre de 2009

Hoy comienza el otoño por estos lados (la primavera en las tierras sureñas) y el ambiente más frío nos viene acompañando desde hace una semana al menos. De momento, el verano se niega a volver en todo su esplendor y nos han abandonado los más de 35 grados que tuvimos casi todo agosto.

Ya empezaron los colegios, el trabajo está a toda máquina y yo, todavía sin poder cerrar algunas cosas que me quedan pendientes antes de emprender el vuelo a la que bien llamó Marina ayer, "capital del mundo". Nueva York tiene eso: es una ciudad que a todos nos suena, que todos "conocemos". La hemos visto tantas veces en fotos, en el cine, en televisión, en las noticias... a mí, especialmente, me resulta familiar. Nunca he sabido porqué. Son esas cosas inexplicables.

Sólo quedan 11 días para el viaje. Todavía no me lo creo. Todavía tengo cosas que preparar y cosas que organizar. Entre cosa y cosa, pienso en ello.

Mientras todo marcha a toda máquina, parte de mí ya está de vacaciones. Parte de mí no está aquí. Parte de mí está en la Gran Manzana. Y lo digo sin ánimo de generar envidia, sino de empatizar a los lectores con el viaje de mis sueños.

Colores

jueves, 17 de septiembre de 2009

Una de las cosas que más recuerdo de los comienzos del taller literario el año pasado -sólo ha pasado un año y ya parece toda una intensa vida- era que cada uno tenía su color y que había que respetarlo.

Cada vez estoy más de acuerdo con eso: somos diferentes, distintos, desiguales, individuales, únicos. Nuestro color va más allá de una limitada gama cromática. Más bien somos una paleta llena de ellos: unos días azules, otros naranjas, otros negros, otros blancos, otros rojos.

Y como tampoco me gustan las etiquetas, no podría individualizar a nadie en un único color. Sería restar posibilidades a una vida que tiene tantos matices, tantos tonos distintos. Prefiero pintar mi mundo con todos ellos para evitar una vida gris y aburrida; una vida blanca y sosa; una vida negra y agobiante; una vida naranja y excesiva; una vida azul y nostálgica; una vida roja y abrumadora.

No sé porqué se me viene a la mente una cita de una película: - "¿Crees que no tengo sentimientos? Soy una actriz, los tengo todos". Quizás la relaciono con la gama de colores que llevamos puesta. Muchas veces tratan o tratamos de identificarnos con una sola cosa, con un color, con una idea. Pero somos un manojo de contradicciones, de paradojas, de incoherencias. Quizás deberíamos decir: "Somos personas, seres humanos. ¡Tenemos todos los colores!"

Al menos yo, creo que cada vez me siento más cómodo con el arcoiris que llevo conmigo.

Distancias

sábado, 12 de septiembre de 2009

Ayer, mientras cerraba los ojos, iba pensando en la forma que daría a este post sobre las distancias, en cómo reflejaría las muchas distancias que siento o que he sentido.

Lo primero, será especificar qué entendemos por distancias.

1. Tenemos distancias físicas o geográficas: muy obvias, medidas en centímetros, metros o kilómetros. No hace falta ahondar en ellas, de momento.

2. Hay distancias intelectuales: pensamientos distintos, ideas contrapuestas, generaciones diferentes, idearios políticos particulares, religiones, entre muchas otras cosas.

3. Hay distancias emocionales: amores no correspondidos, desamores, amistades que se acercan o se alejan, pasiones que se desatan, nostalgias incomprendidas...

En mi viaje he sufrido en carne viva las distancias: me alejé de mi país, de mi familia, de mi gente, de mis amigos, de mi historia y de mis raíces. Me alejé de pensamientos, ideas y creencias. Me alejé de muchas cosas, no porque quisiese romper con el pasado, sino porque creí que mi futuro iba hacia otra parte, hacia otros lugares.

El pasado es pasado y presente, es algo que no se olvida ni se guarda. Simplemente está, como forma de tener un cable a tierra, que te diga de dónde vienes, para no perder el rumbo ni las proporciones. Pero también puede convertirse en una cadena...

La distancia geográfica, hoy en día, no es más que un mito numérico: las distancias no existen realmente. En 13 horas estás al otro lado del mundo en paralelos y meridianos. Internet y las herramientas de comunicación son casi infalibles. Quizás eso ha hecho que mi tierra me resulte cada vez más ajena. No soy de aquí ni soy de allá, cantaba Facundo Cabral. Lo comprendo perfectamente. Quizás cada vez me siento más de aquí y menos de allá. Y no es que me desprenda de mi familia o de mis amigos -a quienes llevo conmigo a todas partes- sino que se transforman las sensaciones, las nostalgias.

Las distancias intelectual y emocional son naturales. Las personas cambian, evolucionan, se transforman, crecen. Ya he dicho muchas veces antes que no creo en fundamentalismos, menos en los heredados. Cada uno debe caminar con lo que tiene y buscar su propio sendero. No podemos pretender que nuestros hijos sigan nuestros pasos: es una actitud egoísta propia del ego humano. Simplemente debemos otorgarles las herramientas necesarias para que sigan su propio camino, para que tomen sus decisiones, para que se construyan como personas y seres humanos.

Las relaciones cambian, las personas cambian. Siguiendo las citas musicales, lo cantaban -entre otros y otras- Mercedes Sosa o Cecilia Echenique:

"Cambia lo superficial,
cambia también lo profundo,
cambia el modo de pensar,
cambia todo en este mundo (...
)
y así como todo cambia,
que yo cambie no es extraño..."

(Julio Numhauser)

Y así como todo cambia, que yo cambie no es extraño.

La masa alternativa

jueves, 10 de septiembre de 2009

Durante años he sido testigo de una de las peores pandemias sociales. Ni la gripe aviar ni la del cerdo, y hasta me aventuro a decir que la peste bubónica, fueron tan nefastas para la población como lo son los "alternativos".

Este espécimen es una persona común y corriente, que hace lo mismo que todos los demás hacemos (sí, incluso caca), y lo mejor/peor es que lo hacen de igual forma que el resto de los mortales. Pero no, ellos van de alternativos, de originales, de enajenados sociales. No siguen las modas -cuando no hay nada que esté más de moda que no seguir la moda, ¿paradójico, no?-; no van a los mismos sitios que los demás -aunque siempre los encontramos en lugares llenos de gente-; no escuchan la misma música ni leen los mismos libros ni ven las mismas películas ni van a los mismos conciertos que los demás -pero nunca he oído hablar de un concierto con una sola persona en el público-.

Cómo puede ser asocial un ser eminentemente social. No hay forma. Incluso los más fanáticos anacoretas han socializado con otros como ellos. Además, los caminos llamados nuevos, ya han sido recorridos infinitas veces por muchos más. Vamos, que no hay alternativa posible: somos seres sociales, vivimos en sociedad y estamos en ella nos guste o no.

Hoy, en todo caso, me centraré en el tema de las tendencias. Hay muchos que se llenan la boca porque no siguen las modas, por ejemplo, literarias. Odian las listas de "los más vendidos", puesto que no puede salir nada bueno de una estrategia de marketing. ¿Es tan así? ¿Todo producto "vendedor" debe por obligación ser malo? Pues yo creo que no. Ya lo dijo Vargas Llosa el domingo al hablar de la trilogía Millenium, un poco riéndose de los pseudo-intelectuales que se niegan a ceder ante un superventas.

De igual forma, las redes sociales han sido víctimas de los más disparatados comentarios: que si expones tu vida, que si tienes más de un cierto número de amigos (¿quién decide eso?) hay algo que no funciona, que la privacidad, la seguridad, la integridad y un largo bla, bla, bla. Y ahora se alejan de todos los malos presagios y se suman al fenómeno de la Web 2.0 como cualquier otro, lejos de las vías alternativas de comunicación y lejos de las amistades verdaderas. Incluso, miden su éxito en el número de amigos conseguidos, en el número de comentarios o en el número de visitas a sus Webs, como si eso fuera un reflejo de algo trascendente.

¿Por qué, además, hoy se le da un valor a lo alternativo porque sí? Ropa alternativa y te cobran el doble que por la misma ropa en otra tienda. ¡Viajes alternativos!, ¡Música alternativa!, ¡Cine alternativo!... Es simplemente una estrategia de marketing para aprovecharse de la idiotez de quienes aún tienen la esperanza de ser distintos a la vecina del 4º o al frutero de la esquina. Malas noticias camaradas, pero somos iguales. Altos, bajos, gordos, flacos, morenos, rubios, buenos, malos, sordos, cojos, ciegos o mudos, cortados todos por la misma tijera. Y si todavía confiáis en que una prenda de ropa os hará distintos, peor vamos.

¡Ay, alternativos! No hay nada peor que pretender ser distinto, cuando no sois más que una mínima parte de toda una masa "alternativa" que no consigue ser más que eso, una simple masa. Como todos. Igual que todos. Es mejor ser un digno elemento de un todo, que un triste todo que se queda en nada.

Lisbeth Salander debe vivir (Leído en El País)

domingo, 6 de septiembre de 2009

Reproduzco parte del texto que ha escrito Mario Vargas Llosa sobre la trilogía Millenium en el periódico "El País". El resto, lo podrán encontrar en: El País - Lisbeth Salander

"A que acabo de pasar unas semanas, con todas mis defensas críticas de lector arrasadas por la fuerza ciclónica de una historia, leyendo los tres voluminosos tomos de "Millennium, unas 2.100 páginas, la trilogía de Stieg Larsson, con la felicidad y la excitación febril con que de niño y adolescente leí la serie de Dumas sobre los mosqueteros o las novelas de Dickens y de Victor Hugo, preguntándome a cada vuelta de página "¿Y ahora qué, qué va a pasar?" y demorando la lectura por la angustia premonitoria de saber que aquella historia se iba a terminar pronto sumiéndome en la orfandad".

"...sólo deploro que su autor, ese infortunado escribidor sueco, Stieg Larsson, se muriera antes de saber la fantástica hazaña narrativa que había realizado".

"Repito, sin ninguna vergüenza: fantástica. La novela no está bien escrita (o acaso en la traducción el abuso de jerga madrileña en boca de los personajes suecos suena algo falsa) y su estructura es con frecuencia defectuosa, pero no importa nada, porque el vigor persuasivo de su argumento es tan poderoso y sus personajes tan nítidos, inesperados y hechiceros que el lector pasa por alto las deficiencias técnicas...".


Y hay mucho más. A quien le interese, que lea el artículo de Vargas Llosa. Y a quien no, pues se está perdiendo la trilogía más entretenida, cautivadora e interesante de los últimos años.

Actuar en consecuencia

viernes, 4 de septiembre de 2009

Muchas veces en la vida nos llenamos la boca con verdades absolutas, con prejuicios injustificados, con sentencias irreprochables o con delirios de individualidad. Pero como la vida es muy sabia y circular, muchas de esas veces -sino todas- nos da una patada por detrás y nos dice que no somos ni tan únicos ni tan irrepetibles y nos echa por suelo todos los ideales que alguna vez se hincharon entre nuestros dientes.

Pero, sin saber porqué, siempre tendemos a demonizar lo desconocido, a pretender que lo "nuestro" es lo más válido, lo más acertado, lo mejor. A tomar posiciones en la vida que no hacen más que llevar nuestro ridículo fundamentalismo a una postura insostenible. ¿No sería mejor probar o conocer antes de demonizar?

Esto ya lo he dicho antes, pero una cosa es que alguien diga que cierta actitud no le gusta o que determinado programa no le parece adecuado o que un personaje no le resulta de su agrado. En toda su libertad está de decir lo que piensa como persona individual, como ser humano. Pero no tiene ningún derecho a comentar las fatalidades de algo que, en primer lugar, son producto de los miedos de ciertos grupos de presión y que muchas veces carecen una base sostenible, y que no sabe ni cómo funciona ni qué alcance tiene. Y menos aún, tienen derecho a demonizar a las personas que lo siguen, que lo utilizan o que lo ven. Sobre todo, cuando al poco andar se dan cuenta de que su fundamentalismo ha cedido y se ha convertido en un fanatismo en toda regla.

Las estúpidas convenciones

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Lo primero es decir que el inspirador de este post ha sido mi papá, que por fin se ha aventurado en los mundos del blog y me ha dejado un comentario en la entrada que publiqué ayer sobre las palabras.

En un momento de su comentario, se refería a su preferencia a hablar con sentimientos, "verter el interior", pero que actualmente eso representaba dificultades porque podían tildarte de blando, de "merengue", de marica. Sólo puedo decir, papá, que ¿qué importa? Siempre habrá gente dispuesta a tildarnos de lo que sea, de ponernos etiquetas innecesarias, de darnos apelativos ridículos para conformar su triste realidad.

Prefiero que me pongan los carteles que quieran, pero llenar el silencio con palabras que merezcan la pena. Si hay que llevar etiquetas, prefiero que sean esas a las de una existencia plana, sin más motivaciones que vivir la vida de los demás para no enfrentarse a la propia, sin sentimientos, sin colores.

Si nos dejamos de las estúpidas convenciones sociales, marcadas por quien sabe quién, y que han provocado más heridas que muchas guerras, el mundo sería mejor. Quiero un mundo en que los hombres puedan llorar libremente, en el que las mujeres puedan ser fuertes, en el que las rubias no sean tontas y en el que todos tengamos la posibilidad de ser quien deseemos ser.

Gracias papá por haber venido y por haber participado. Y gracias mamá por enseñarle a participar en el blog (tengo la idea de que ha sido así).

Lo que queda por decir

Quienes me conocen, saben que tengo debilidad por los concursos de cantantes. Y pese a lo que digan, después de ver este vídeo creo que todavía tienen mucho que proponer.

Gracias al "X Factor" inglés, la española Ruth Lorenzo ha logrado un millonario contrato y sacará disco a comienzos de 2010 dicen que apadrinada nada más y nada menos que por Steven Tyler (Aerosmith), Carlos Santana y Slash (Guns 'n Roses).

Si esto no es poderío en un escenario, ¿qué es? Y ojo que sólo es una "principiante".




Palabras

martes, 1 de septiembre de 2009

Mi vida vive con palabras, no sabe hacerlo de otra forma. Comunican, sugieren, dañan, hieren, sanan y reconfortan. Sin ellas no sería nada ni nadie.

Pero odio las palabras vacías, que duelen más que las hirientes. Odio la hipocresía de unas palabras dichas por necesidad o por costumbre. Odio las palabras sin autocrítica ni capacidad de crítica a los demás. Odio la hipocresía de un cariño mal entendido. Odio la carencia de sentido real en las palabras. Odio las palabras zalameras. Odio el sonido falso de las palabras. Odio el vacío de unas palabras sin sentimientos.

Se puede pensar que odio es una palabra muy dura, muy fuerte. Pero es que no hay otra para calificar lo que siento ante las palabras que no tienen verdad. Es un tema que llevo dando vueltas en mi cabeza hace meses y por fin he podido darle la forma necesaria para escribirlo.

El mundo no siempre es maravilloso, la gente no es siempre perfecta, no todos somos buenos en todo lo que hacemos. Siempre me ha parecido sospechosa la gente feliz. Quienes me conocen, podrán decir que soy feliz. Sí, pero no siempre. Tengo mis días malos y mis días oscuros. No siempre puedo estar feliz. No siempre puedo sonreír. No siempre soy gracioso. No siempre soy perfecto. Y eso es lo que nos convierte en personas y no en máquinas. Necesitamos nuestro lado oscuro. Necesitamos no ser buenos en todo. Necesitamos que "nuestra gente" nos diga lo bueno y lo malo; lo dulce, lo amargo y lo ácido. De nada nos sirven los círculos de aplausos infinitos, de abrazos aduladores, de besos de traición. Necesitamos que nos pongan los pies en la tierra. Una cosa es que yo disfrute haciendo algo y otra muy distinta, es que lo haga bien y tenga talento.

No por eso dejaré de hacer las cosas que disfruto sin ser un artista en ello. Pero al menos dejaré de crearme ideas erróneas sobre mis capacidades. Al final, prefiero a quienes han sido sinceros y no a los que me han llenado de falsos reconocimientos, simplemente para ocultar sus propias carencias.

Mi vida vive con palabras, no sabe hacerlo de otra forma. Pero con palabras llenas de verdad. Incluso de aquella que duele.