La vida está llena de contrastes y nosotros somos una constante paradoja.
Ya decía Derrida que el mundo estaba construido a través de pares opuestos y que, la única forma de llegar al conocimiento verdadero, era descomponiendo esas ideas. Deconstruyéndolas...
Pero Derrida se equivocó, como tantos otros, y terminó por destruir su propio argumento. Y la vida nos ha enseñado, de la misma forma, que hay claros y oscuros, que hay penas y alegrías, que hay luces y sombras. A lo que también debemos añadirle todas las tonalidades que hay en medio.
Lo dice una jardinera que tuve el honor de conocer el año pasado: cada uno tiene su propio color y lo bello del mundo es ver esas diferencias.
No cerremos las posibilidades a pares opuestos ni a paradojas simples. Dejemos de ver el mundo desde fanatismos y polarizaciones. Nuestro propio planeta nos enseña que los extremos polares son fríos y el centro ecuatorial es más cálido, más redondo y más amplio. Sin perder la consecuencia y la responsabilidad, es tiempo de darle al mundo un poco más de color.
Ya decía Derrida que el mundo estaba construido a través de pares opuestos y que, la única forma de llegar al conocimiento verdadero, era descomponiendo esas ideas. Deconstruyéndolas...
Pero Derrida se equivocó, como tantos otros, y terminó por destruir su propio argumento. Y la vida nos ha enseñado, de la misma forma, que hay claros y oscuros, que hay penas y alegrías, que hay luces y sombras. A lo que también debemos añadirle todas las tonalidades que hay en medio.
Lo dice una jardinera que tuve el honor de conocer el año pasado: cada uno tiene su propio color y lo bello del mundo es ver esas diferencias.
No cerremos las posibilidades a pares opuestos ni a paradojas simples. Dejemos de ver el mundo desde fanatismos y polarizaciones. Nuestro propio planeta nos enseña que los extremos polares son fríos y el centro ecuatorial es más cálido, más redondo y más amplio. Sin perder la consecuencia y la responsabilidad, es tiempo de darle al mundo un poco más de color.
Tienes razón hijo, la vida nos enseña a golpes a veces y hace cambiar nuestras propias ideas absolutas por otras donde este sobretodo el Amor, y nos hace ver que aún los mas equicocados para nosotros tiene mucho que enseñarnos. Si a esto le agregamos parte del Evangelio de ayer que habla sobre El Buen Pastor que quiere a todas sus ovejas por igual y que si alguna de ellas se pierde la busca hasta encontrarla refuerza tus palabras. Todos servimos para algo y hay que aprender a encontrarlo.( y que me cuesta, cuesta)
ResponderEliminarBesos
Mamá
¡Cuánta profundidad en tus palabras! Si es que luego dices... ¡¡¡Cuánto vales, por dios!!!
ResponderEliminarUn beso enorme (y muy muy muy sonriente)