"Millenium I: Los hombres que no amaban a las mujeres"

viernes, 5 de junio de 2009

La película, basada en la primera parte de la trilogía literaria de moda escrita por el sueco Stieg Larsson, no decepciona del todo. Si la desgranamos, obviamente sale perdiendo frente al libro, pero si la vemos en su globalidad, el resultado es bastante óptimo.

Como toda adaptación, muchas de sus historias pasan a un plano secundario o, como en este caso, desaparecen del todo. No obstante, le permiten mejorar el ritmo cinematográfico sin perder la esencia de la trama y potenciando el interés visual de las partes que realmente ayudarán a conformar un todo en el film.

El guión está bien construido para mantener el interés del espectador, pero con una primera hora algo más floja, donde quizás se ha dado relevancia a la presentación de los personajes con los que conviviremos en las otras dos partes de la saga. Así, en los próximos estrenos podremos ir directamente al grano y ver a los protagonistas en plena acción.

Sin duda que lo mejor de la cinta es Lisbeth Salander (interpretada por Noomi Rapace), que ha logrado dar esa mezcla de fragilidad, fortaleza, odio y oscuridad a uno de los personajes más políticamente incorrectos y atractivos de los últimos años. Creo que no podría haber otra mejor que ella. Además, que en sus estrechos hombros pesa gran parte de la trama, y aún más cuando veamos las partes segunda y tercera.

El resto de los personajes, muy bien elegidos, no tienen la carga dramática de Salander, pero ocupan el lugar que la historia les pide, sin estar de más. En ese sentido, la adaptación ha sabido jugar muy bien sus cartas para hacer interactuar sólo a quienes tienen un peso real en la trama central. Aún así, en el libro se dibujan mucho mejor los perfiles con detalles que en la cinta se han pasado por alto y que, creo, que hubiesen aportado un mayor referente sin extender el metraje.

Importante es tener en cuenta que la película es completamente sueca. No encontraremos los efectos ni los juegos a los que nos tiene acostumbrados el cine americano. Aquí se nota la factura nórdica y los guiños a su propio hacer. No obstante, el ritmo es un poco más ágil y consigue su objetivo: atraer tanto como lo ha hecho la trilogía Millenium.

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