Ciudadanos de segunda

martes, 16 de junio de 2009

Hace dos meses tuve que renovar mi tarjeta de residencia en España como extranjero comunitario (tengo nacionalidad italiana). Lo primero fue pedir la cita. Llamé los primeros días de marzo y me dieron hora para el 13 de agosto en Plaza del Campillo del Mundo Nuevo, cerca de Puerta de Toledo. A finales de marzo o primeros de abril me llegó un SMS con una nueva cita: 22 de abril. No estaba nada mal. Incapaz de hablar con alguien para verificar la información, pues en Internet y por teléfono era distinta, fui al lugar de la cita para preguntar, además de la documentación necesaria, si era ahí donde tenía que ir. Y esto lo hice 5 días antes de la cita. La respuesta fue afirmativa.

Llegué a la cita 15 minutos antes. Mi sorpresa es que en la puerta te decían que tu cita había cambiado de lugar y que tenías que ir a las oficinas del Metro Estrecho, diciendo que respetarían la hora. Cogí un taxi y llegué al “nuevo lugar” un poco después de las 17 horas. Había al menos, 100 personas. Me acerqué a la persona que estaba en la puerta para comentarle la situación y decirle que tenía cita a las 17 horas. Su respuesta fue: “Sí, como todos ellos”. Me dijo que me pusiese a la cola.

Nos hacían entrar por grupos de 30 personas más o menos. Nos sentaban en una sala donde se perdía el orden de llegada. Nos preguntaban como si fuésemos imbéciles si teníamos los documentos necesarios. Pero no bastaba con que respondieses afirmativamente. No, había que “enseñarles los deberes” como si estuviésemos en EGB. A partir de ahí, otra cola para que te den el turno. Mi cita de las 17 horas se transformó en la de las 18:50.

Pero no acaba la historia aquí. Me pidieron parte de la documentación que llevaba y mi tarjeta de residente. Mi sorpresa es que me entrega un folio con mis datos, corta con una tijera el DNI antiguo y me dice que ya está. Le pregunto por el DNI y me dice que ese folio que me ha dado es mi nuevo DNI, que tengo que ir con el pasaporte a todas partes, con los peligros que implica el robo de este documento.

Lo más gracioso, es que el “nuevo DNI” pone en la parte superior “Aviso: documento no válido para acreditar la identidad ni la nacionalidad del portador”. Es decir, me has cobrado 10 euros y me has tenido casi dos horas en un sitio esperando para darme un folio que no tiene validez por sí mismo. Además, según la persona que me atendió, esto tenía una validez de 10 años, pero en el folio no aparece ni fecha de expedición ni fecha de caducidad. ¿Cómo pruebas que no se ha vencido el plazo? Llegado el momento, ¿me enviarán otro folio a mi domicilio o tengo que estar pendiente yo de acordarme 10 años después de renovar el folio?

Alguien tiene que hacer algo y darnos una solución como corresponde. No quiero exagerar, pero aquí la impresión que han dado no ha sido positiva y hasta tiene un cierto aroma a xenofobia. Quizás exagero, pero invito a cualquier persona a pasar por lo que nosotros pasamos cada vez que alguien pone en duda tu “legalidad” al enseñar un folio verde que no tiene valor. Quizás es una sensación algo exagerada, pero nos hace sentir como ciudadanos de segunda categoría, sin derechos ni nada. Por lo visto, en este caso, las políticas integradoras de la UE se han olvidado de sus propios ciudadanos.

2 comentarios:

  1. Y eso que tienes nacionalidad italiana. No quiero pensar qué ocurre con quienes tienen que demostrar día a día por qué están aquí, que cuando van en metro a algún lado no es para cometer fechorías (sólo por tener un color diferente), que cuando van a comprar al super o a la consulta del médico no es para cometer un atentado... En fin, amigo, es un tema del que hemos hablado muchas veces y te hace sentir vergüenza de tu país (o de este Primer Mundo en el que te dicen/convencen que vives). Ojalá mis palabras sirvieran para que bajase tu nivel de bronca (enfado) pero me temo que no es más que el recurso del pataleo. Al menos eso nos sigue quedando...

    ¡¡¡Abajo las fronteras!!!
    ¿Te imaginas un mundo en el que la gente se moviese con libertad por donde quisiese y la única nacionalidad fuese la del alma?
    Ahí lo dejo...

    Un beso enorme (y of course de color naranja)

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  2. Anónimo22:07

    creí que ya habían olvidado su tiempo de colonialismo y habían crecido culturalmente. Tal como te decian imagínate por un momento no ser Italiano. Estarías ya en la fontera (que ideal para tu madre ja ja ja ) te iría a recibir con mucho cariño y después diría todo lo que se me ocurriera.Y llevaría a tu tio Nano que ya sabes como piensa
    mamá

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