Desde los ojos de Sonia

lunes, 29 de junio de 2009

No sólo es la "culpable" de que haya llegado al taller literario, sino que ha sido compañera de trabajo, compañera de tertulias y, sin planearlo, amiga de muchas batallas.

Y así nos retrató el sábado en la lectura. Así de mal, captando las miradas de todos. Si es que ella dice que hace todo mal: un guacamole que es un vicio, unas cartas que nos emocionan hasta las lágrimas (sin concesiones ni miramientos); unas fotos que -según comenta- salieron fatal. Además de trabajar, lleva una casa con marido, cría a dos niños, está pendiente de su padre, pero además lee, queda con los amigos, desayuna con Marta, escribe largos correos, siempre sonríe y nunca dice que no cuando la necesitas. Prueba de ello es que organizó todo a la perfección para no perderse el evento sabatino. Nos sacó fotos, se emocionó y compartió con muchos amigos. Pero ella hace todo mal...

No me cansaré de insistirle en que ya que me metió a mí en el baile de "El Invernadero", que sea responsable y se ponga a bailar ella también. Que ya es tiempo de que sus escritos vean la luz y que deje fluir toda la sensibilidad creativa que lleva dentro. Gracias Sonia por tus fotos, por tus abrazos y por tus sonrisas.

La lectura final

domingo, 28 de junio de 2009

Gracias a todos los que ayer estuvieron presentes en la lectura final de nuestro taller literario. Gracias a los compañeros lectores, al público que nos acompañó, a los fotógrafos espontáneos, a las risas, a los aplausos de corazón, a las emociones compartidas, a las atentas miradas, a las imágenes que pudimos poner todos en común.

Debo agradecer a los que, con sus voces, permitieron que mis cuentos llegasen mucho más allá de lo esperado. También a Conchi, que me regaló uno de sus cuentos para que, con mi voz, cobrase vida una vez más la historia de Marina Nikolaeva. Y a Silvina, que me dio unos hilarantes momentos de "intérprete".

El tiempo se pasó volando y el balance es más que positivo. Tuvimos la oportunidad de compartir con los amigos en el Café Galdós, para continuar después con una genial cena tailandesa en un sitio que se ha convertido en nuestro refugio, sin quererlo. Muchas, muchas risas. Más fotos. Más risas. Lágrimas de risa. Una cena deliciosa y muy positiva (sí, sí, sí).

Aunque resulte repetitivo, gracias. Muchas gracias.

854 páginas después...

sábado, 27 de junio de 2009

Ya me acabé la tercera parte de Millenium: "La reina en el palacio de las corrientes de aire". No puedo decir nada aún, porque hay muchos a mi alrededor que están leyéndolo. Sólo diré que me ha parecido muy logrado, entretenido y bien contado. Vamos, en la línea de Larsson.
Que Salander es mucha Salander y que, pese a ciertas obviedades, el texto no pierde fuerza prácticamente hasta la última frase.

¡Alguien que lo acabe ya!

La lectura de "El Invernadero"

Esta tarde, a eso de las 18:00 horas, celebraremos la lectura pública de lo que ha sido nuestra producción a lo largo del año en "El Invernadero", nuestro taller literario. Han sido largas semanas de preparación, calurosas tardes de ensayo y unas cuantas cenas de relax. Pero ha llegado el día y compartiremos nuestra creatividad con los amigos y los curiosos.

En el Café Galdós (C/Los Madrazo 10) durante dos horas navegaremos a través de una serie de cuentos y poemas seleccionados de la amplia producción. Hay injusticias, claro que sí. Nunca las comparaciones han sido justas. Pero debe haber un poco de todo.

Intentaré en breve publicar las fotos, y comentar las sensaciones y experiencias.

El Cine Europeo de la semana

Tenía una deuda conmigo mismo esta semana: hablar sobre las dos películas que, desde el domingo pasado, se sumaron a mi lista de estrenos de 2009. "Vacaciones de Ferragosto" (Pranzo di Ferragosto), de Gianni Di Gregorio; y "El primer día del resto de tu vida" (Le premier jour du reste de ta vie), de Rémi Bezançon, fueron las representantes de un cine europeo que, por lo visto, tiene mucho que decir.

La primera, tierna y dura historia italiana, transcurre en un piso de Roma, donde un hombre debe hacerce cargo de cuatro maravillosas mujeres, entre las que se cuenta su madre, durante el fin de semana del 15 de agosto (Ferragosto para los italianos). Con un guión estructuralmente simple, pero complejo en lo dramático y en su mensaje subyacente, "Vacaciones de Ferragosto" se convirtió de forma automática en una de las sorpresas más agradables de la temporada.

Conquista por su sencillez, su colorido, por ser un canto a la vida en medio de las miserias de la vejez y del abandono. Pone una chispa de felicidad en el corazón del espectador, a la vez que le da un duro golpe en las emociones y en la empatía que se crea hacia esas cuatro maravillosas actrices bien entradas en años. Todo un logro para el guionista de "Gomorra".

En cuanto a la segunda, el viaje nos lleva a la Francia de los últimos 25 ó 30 años, a través de los distintos personajes de una familia casi perfecta. Tan cómica como emotiva, "El primer día del resto de tu vida" nos enseña los errores de la comunicación dentro del núcleo familiar, nos habla de las relaciones de pareja, fraternales, paterno-filiales y de la forma en que enfrentamos la vida. Nos lleva a través de las debilidades más comunes: el rencor, la envidia, el enamoramiento, la falta de voluntad y la apatía.

Si bien su estructura es muy graciosa, también yace en ella un mensaje mucho más profundo, más denso, que es difícil digerir con facilidad. Además, tiene una de las escenas más potentes que he visto en el cine este año (la escena de la madre en el coche con el cojín hinchable).

Completamente recomendables estas dos películas de apariencia inocente, pero que permiten percibir la larga vida que el cine europeo tiene por delante, mientras siga contando estas pequeñas grandes historias.

Éxtasis - Sesión 33 y última

Éxtasis es sentir el olor de tu piel limpia y desnuda, libre de toda artificialidad. Es cruzar la mirada con un amigo y reconocer que estáis pensando lo mismo. Es viajar a la infancia con un sonido familiar. Es dejarte llevar por el amor, la pasión y el sentimiento.

Éxtasis es reír hasta las lágrimas, respirar el olor de una fruta madura, sentir la fuerza de la tierra en tus pies y refrescarte con la lluvia. Es cenar a la luz de las velas con esa persona, cantarle a tu bebé la nana que tu madre te cantaba. Es poner los pies en el suelo y saltar de vez en cuando. Es no decir nunca adiós y siempre hasta luego.

Éxtasis es confiar en una persona y volar a su lado. Es un trozo de chocolate que se derrite en tus labios, es la textura de un beso correspondido y sentir que se te erizan los pelos con un roce. Es mirar al mundo con curiosidad y dejarte sorprender por las cosas cotidianas. Es observar lo que no ves.

Éxtasis es llenar de palabras un folio en blanco, colorear un lienzo, transformar en magia un trozo de piedra. Es romper las ataduras y caer. Es caerte y saber levantarte. Es levantarte y volver a caer. Es llorar en un hombro amable, refugiarse en un abrazo enorme y protegerse en un regazo cálido.

Éxtasis es abrir la ventana y dejar entrar el aire frío de la mañana. Es ver el atardecer con un puñado de arena húmeda en las manos. Es meter los pies en el agua y jugar con las olas del mar. Es que te cojan la mano con tierna firmeza. Que te besen el cuello mientras su aliento deja huellas en tu piel. Es sentir el calor de un cuerpo junto al tuyo.

Éxtasis es una ducha fresca, un baño caliente y un masaje. Es hacer el amor sin prisas, con o sin pausas. Es jugar con tu niño interior. Es crecer, es envejecer, es vivir.

Éxtasis es compartir, es sentir, es querer, es amar. Éxtasis eres tú conmigo y yo contigo. Éxtasis somos todos juntos. Éxtasis es simplemente dejarse extasiar.

La entrada 301 de este blog y la página 302

domingo, 21 de junio de 2009

Se me había olvidado el detalle de celebrar el post número 300 de este blog, titulado "Ciudadanos de segunda", pero ha llegado el momento de este homenaje propio.

Durante trescientas entradas, he hablado de música, de cine, de literatura, de la vida diaria, de las noticias y de muchas otras cosas. Me ha servido como terapia y como forma de contacto. Ha sido un testigo fiel de los últimos 3 años. Nunca creí que una herramienta tan simple permitiera tantas cosas. Pero aquí estoy, escribiendo el post 301.

Y con la página 302, me refiero a "La reina en el palacio de las corrientes de aire", la tercera y ¿última? parte de Millenium. Como era de esperar, me enganché antes de acabar la página 1 y no puedo parar. Siempre reconoceré el placer de dejarse conquistar por un libro y disfrutaré cada página finalizada con ansiedad. Pese a mi inicial idea de disfrutarlo, me declaro culpable: no soy capaz de paladearlo con delicadeza y tranquilidad. Necesito llegar hasta el final y saber más de la historia. Ahora estoy en la página 302, pero apenas acabe de escribir esta entrada, me lanzaré a continuar con la 303, 304, 305...

Después de eso, llamaré a mis padres para celebrar su santo y el Día del Padre, para luego viajar a una agradable merienda y a una sesión de cine italiano: "Vacaciones de Ferragosto".

Ciudadanos de segunda

martes, 16 de junio de 2009

Hace dos meses tuve que renovar mi tarjeta de residencia en España como extranjero comunitario (tengo nacionalidad italiana). Lo primero fue pedir la cita. Llamé los primeros días de marzo y me dieron hora para el 13 de agosto en Plaza del Campillo del Mundo Nuevo, cerca de Puerta de Toledo. A finales de marzo o primeros de abril me llegó un SMS con una nueva cita: 22 de abril. No estaba nada mal. Incapaz de hablar con alguien para verificar la información, pues en Internet y por teléfono era distinta, fui al lugar de la cita para preguntar, además de la documentación necesaria, si era ahí donde tenía que ir. Y esto lo hice 5 días antes de la cita. La respuesta fue afirmativa.

Llegué a la cita 15 minutos antes. Mi sorpresa es que en la puerta te decían que tu cita había cambiado de lugar y que tenías que ir a las oficinas del Metro Estrecho, diciendo que respetarían la hora. Cogí un taxi y llegué al “nuevo lugar” un poco después de las 17 horas. Había al menos, 100 personas. Me acerqué a la persona que estaba en la puerta para comentarle la situación y decirle que tenía cita a las 17 horas. Su respuesta fue: “Sí, como todos ellos”. Me dijo que me pusiese a la cola.

Nos hacían entrar por grupos de 30 personas más o menos. Nos sentaban en una sala donde se perdía el orden de llegada. Nos preguntaban como si fuésemos imbéciles si teníamos los documentos necesarios. Pero no bastaba con que respondieses afirmativamente. No, había que “enseñarles los deberes” como si estuviésemos en EGB. A partir de ahí, otra cola para que te den el turno. Mi cita de las 17 horas se transformó en la de las 18:50.

Pero no acaba la historia aquí. Me pidieron parte de la documentación que llevaba y mi tarjeta de residente. Mi sorpresa es que me entrega un folio con mis datos, corta con una tijera el DNI antiguo y me dice que ya está. Le pregunto por el DNI y me dice que ese folio que me ha dado es mi nuevo DNI, que tengo que ir con el pasaporte a todas partes, con los peligros que implica el robo de este documento.

Lo más gracioso, es que el “nuevo DNI” pone en la parte superior “Aviso: documento no válido para acreditar la identidad ni la nacionalidad del portador”. Es decir, me has cobrado 10 euros y me has tenido casi dos horas en un sitio esperando para darme un folio que no tiene validez por sí mismo. Además, según la persona que me atendió, esto tenía una validez de 10 años, pero en el folio no aparece ni fecha de expedición ni fecha de caducidad. ¿Cómo pruebas que no se ha vencido el plazo? Llegado el momento, ¿me enviarán otro folio a mi domicilio o tengo que estar pendiente yo de acordarme 10 años después de renovar el folio?

Alguien tiene que hacer algo y darnos una solución como corresponde. No quiero exagerar, pero aquí la impresión que han dado no ha sido positiva y hasta tiene un cierto aroma a xenofobia. Quizás exagero, pero invito a cualquier persona a pasar por lo que nosotros pasamos cada vez que alguien pone en duda tu “legalidad” al enseñar un folio verde que no tiene valor. Quizás es una sensación algo exagerada, pero nos hace sentir como ciudadanos de segunda categoría, sin derechos ni nada. Por lo visto, en este caso, las políticas integradoras de la UE se han olvidado de sus propios ciudadanos.

Objetividad

martes, 9 de junio de 2009

Me ha encantado una frase que ayer leí en el periódico "independiente" ABC: "Las elecciones europeas sólo han tenido un ganador". Y yo me pregunto: ¿y por qué las otras no?

Según entiendo, una elección sólo puede tener un vencedor, siempre. En las últimas dos elecciones generales, por más que haya ganado el PSOE, los populares no han dejado de celebrar también su propia victoria. Que si tienen más votos en un pueblo, que si el porcentaje ha subido un 0, 01%.

No señores, todo proceso de elecciones SIEMPRE tiene un único vencedor. No vale celebrar esa individualidad cuando sí has triunfado y no reconocer los errores propios cuando has perdido.

Ahora, para perlas periodísticas, "El País" no se quedó atrás: "El PP, inmune a las denuncias de corrupción"

Si esto es periodismo objetivo, lo demás es pura tontería.

Tertulia pasada

lunes, 8 de junio de 2009

Debo reconocer mi falta de conciencia al olvidarme de hacer mención a la tertulia del miércoles pasado, en la que nos reunimos para hablar de "La soledad de los números primos", un libro magnífico, bien escrito, mejor descrito y con una carga emocional muy lograda. Nuestros dos últimos libros han venido de la cantera italiana actual y han sido todo un acontecimiento.

Eso sí, para la próxima nos hemos decantado por Philip Roth y su libro "Indignación", que ya comencé a leer ayer y que, de momento, va bien. No puedo decir más, para no adelantarme al siguiente encuentro literario que será en julio.

La presentación del autor y la idea general de su libro, corrió a cargo de María P. Claro que, una vez más, el clamor popular pidió los mapas de Pablo, siempre tan interesantes.

"Los mundos" - Sesión 32 Taller Literario

viernes, 5 de junio de 2009

El mundo no es redondo, porque creo que hay muchas cosas que comienzan y no acaban. La idea de circularidad siempre me ha llevado a pensar que todo tiene un principio y un final, casi como la concepción cronológica del mito del eterno retorno: el fin de algo inevitablemente genera el principio de algo.

Pero así como el tiempo es una paradoja –tan concreto, pero tan irresistiblemente subjetivo-, la circularidad del mundo no puede ser una máxima indiscutible, ni menos su extensión, su área de influencia o su energía.

Más allá de la idea de que la tierra es redonda, creo que nuestro mundo tiene formas distintas: plano y breve, para aquellos ciegos que sólo están dispuestos a ver su mundo y se maravillan o se espantan ante otras realidades, quedándose como mudos y melancólicos testigos ante lo que consideran anormal, irreal o erróneo. Generalmente son personas que creen ser dueños de una verdad única e irrevocable. Ciegos ellos. También lo encontramos en una forma cónica, para aquellos que aprendieron a salir de su estrechez y han encontrado que el mundo es infinito, en el que siempre se abrirán nuevas opciones para vivirlo, disfrutarlo y conocerlo.

Así, las formas son muchas y muy personales. No hay un mundo mejor que otro, porque cada cual tiene el suyo propio. Sí es verdad que, filosóficamente, podría ser mejor un mundo amplio, extenso, diverso e impredecible, porque esas experiencias nuevas permitirían al individuo alcanzar nuevas cotas de conocimiento, de sabiduría, de respeto, de esperanza.

Prefiero pensar que el mundo es un infinito, una creación arbitraria y libre de lo que yo configuro como tal. Anais Nin ya lo decía: “el mundo es una creación subjetiva”. Y a eso tenemos que atenernos. Si limitamos desde la base las fronteras o intentamos configurar la realidad desde un punto de vista concreto, esos muros no nos dejarán cruzar más allá y no veremos más que un micromundo, que pese a sus limitaciones, no dejará de ser válido para quien viva en él.

¿Contradicción inevitable? Sí y no. Es contradictorio pensar que todos los mundos tienen igual valor, porque automáticamente entramos en odiosas comparaciones. Un aventurero, un filántropo, una misionera o una investigadora médica no tienen mundos más valiosos que el de un parado, un ama de casa o un bebé que aprende a caminar. Pero quizás sí. No necesariamente las extensiones físicas harán que tu mundo sea más grande. Quizás mucho has estudiado y mucho quieres aprender aún, pero si en esos viajes que hiciste no has sido capaz de abrir los ojos para ver los distintos mundos que viajaron contigo, los kilómetros recorridos no han sido más que un desperdicio.

Y peor todavía. Si no has sido capaz de reconocer la diversidad de culturas, de creencias, de valores, de verdades o de expresiones de amor a través de las personas con las que has puesto en común una parte o el todo de tu mundo, el viaje no te ha llevado a ningún sitio. Todos hemos escuchado a Kaváfis y el viaje a Ítaca, donde recomienda las vivencias, las experiencias, los golpes, los aromas, los obstáculos y el placer, para hacer de nuestro recorrido todo un aprendizaje.

No obstante, en la actualidad tenemos un enorme problema: no nos interesa, en general, el mundo de los demás y sólo queremos preservar el nuestro. No nos arriesgamos, vivimos con miedos. Tememos a lestrigones y a cíclopes, incluso al feroz Poseidón. Tememos al amor, al dolor, a las heridas, a la vida misma. Pero, sobre todo, tememos a los demás, a nuestros posibles compañeros de viaje. Ya lo resume maravillosamente Hannah Arendt: “¿cómo es posible vivir en el mundo, amar al prójimo, si el prójimo –o incluso tú mismo- no acepta quien eres?

Me deja sin palabras. Me cuesta seguir ante este desamparo individualista. Todavía quiero creer que puedo compartir el mundo con alguien, con muchos espero. No descansaré, cogeré mis lágrimas derramadas, el amor recibido, los brazos reconfortantes y los sabrosos besos, cerraré una puerta de mi mundo y abriré una gran ventana por la que continuaré mi hermoso viaje.

Un pequeño homenaje

Simplemente pongo este vídeo porque es uno de los mejores momentos de los musicales clásicos, porque sé que a mi papá le gusta mucho, porque se merece esta mención y muchas otras cosas. Y porque lo quiero mucho, se lo regalo a través de mi blog. Pero también sé que mi mamá lo disfrutará mucho y le gustará oír a Barbra cantar, así que se convierte en un doble regalo para ellos.





Tareas pendientes

Sigo teniendo pendientes algunos comentarios de cine, lo sé. Pero ahora tengo que centrarme en mi artículo sobre "Wall·E" para la revista "Versión Original" (a ver si me lo publican) y en el final del taller literario. Más temprano que tarde me iré poniendo al día.

"Millenium I: Los hombres que no amaban a las mujeres"

La película, basada en la primera parte de la trilogía literaria de moda escrita por el sueco Stieg Larsson, no decepciona del todo. Si la desgranamos, obviamente sale perdiendo frente al libro, pero si la vemos en su globalidad, el resultado es bastante óptimo.

Como toda adaptación, muchas de sus historias pasan a un plano secundario o, como en este caso, desaparecen del todo. No obstante, le permiten mejorar el ritmo cinematográfico sin perder la esencia de la trama y potenciando el interés visual de las partes que realmente ayudarán a conformar un todo en el film.

El guión está bien construido para mantener el interés del espectador, pero con una primera hora algo más floja, donde quizás se ha dado relevancia a la presentación de los personajes con los que conviviremos en las otras dos partes de la saga. Así, en los próximos estrenos podremos ir directamente al grano y ver a los protagonistas en plena acción.

Sin duda que lo mejor de la cinta es Lisbeth Salander (interpretada por Noomi Rapace), que ha logrado dar esa mezcla de fragilidad, fortaleza, odio y oscuridad a uno de los personajes más políticamente incorrectos y atractivos de los últimos años. Creo que no podría haber otra mejor que ella. Además, que en sus estrechos hombros pesa gran parte de la trama, y aún más cuando veamos las partes segunda y tercera.

El resto de los personajes, muy bien elegidos, no tienen la carga dramática de Salander, pero ocupan el lugar que la historia les pide, sin estar de más. En ese sentido, la adaptación ha sabido jugar muy bien sus cartas para hacer interactuar sólo a quienes tienen un peso real en la trama central. Aún así, en el libro se dibujan mucho mejor los perfiles con detalles que en la cinta se han pasado por alto y que, creo, que hubiesen aportado un mayor referente sin extender el metraje.

Importante es tener en cuenta que la película es completamente sueca. No encontraremos los efectos ni los juegos a los que nos tiene acostumbrados el cine americano. Aquí se nota la factura nórdica y los guiños a su propio hacer. No obstante, el ritmo es un poco más ágil y consigue su objetivo: atraer tanto como lo ha hecho la trilogía Millenium.

Una verdad como una catedral

“¿Cómo es posible vivir en el mundo, amar al prójimo, si el prójimo –o incluso tú mismo- no acepta quien eres?”

(H. Arendt)