"The visitor" (2007)

viernes, 17 de abril de 2009

¿Quién dijo que el cine americano estaba en crisis? Vale que la película tiene dos años y que tampoco la idea es lo más original, pero nunca había visto retratados el racismo, la amistad, el amor y la incertidumbre vital en un marco tan bien estructurado.

"The visitor", dirigida por Thomas McCarthy (el realizador de otra buena cinta independiente: "The Station Agent") tiene un planteamiento simple: un hombre que no encuentra sentido a su vida, se ve remecido cuando el destino lo cruza con una pareja de inmigrantes ilegales en una Nueva York bastante menos agobiante que a lo que nos tienen acostumbrados. De ahí en adelante, y gracias a la música, cada uno descubre en el otro aquellas cosas que los hacen más humanos.

Los personajes, donde brilla sin duda un sensacional Richard Jenkins -el candidato "desconocido" al Oscar al Mejor Actor-, están bien delineados, aunque sin profundizar en las carencias de cada uno. Vemos sólo lo que tenemos que ver y lo demás queda a nuestra imaginación, pero sin dejar nada incompleto.

Mención especial se merece el personaje de Mouna Khalil, interpretado por Hiam Abbass -una de las miradas más intensas y de las facciones más interesantes que he visto últimamente en el cine-. La actriz, más habitual del cine fuera de las fronteras americanas, logra mostrar la fortaleza y fragilidad de una madre sin caer en la caracterización facilista.

El guión, que contiene grandes momentos y frases arrolladoras, tiene también algunas debilidades, pero que no le hacen perder fuerza. Simplemente se perdonan esas faltas gracias a imágenes que se abren y se cierran, cumpliendo la misma misión en la historia global, convirtiendo la trama en un círculo completo.

Tal como decía, encontrar este tipo de películas -además con una crítica social profunda y con muchos matices- en el cine norteamericano, sorprende gratamente. Es bueno saber que pueden mirar más allá de su propio ombligo y que, por más que lo auguren, el llamado Séptimo Arte tiene todavía mucho que decir, incluso detrás (y también dentro) de una industria que parece agotada.

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