"Vals con Bashir" (2008)

martes, 7 de abril de 2009

Nunca una cinta de animación había sido tan dura, tan difícil de digerir. Ni la violencia de los comic ni la dura experiencia de "Bambi" o de "El Rey León" (guardando las distancias) se pueden comparar a la barbarie humana, a la realidad más descarnada de un dibujo.

"Vals con Bashir", la candidata israelí al Oscar a la Mejor Película Extranjera, es todo un ejercicio de mea culpa. La guerra vista desde dentro, no desde el conflicto en sí mismo -cosa que también hace- sino desde el interior del ser humano, desde sus sueños, del hombre como máquina de matar, del miedo, del dolor, de la desesperanza, de la violencia por la violencia.

Su estética es simple, pero el colorido y la música permiten al espectador adentrarse en el horror de un trozo de la historia reciente, acompañando al protagonista a un viaje introspectivo, a través del cual intenta reconstruir su propio papel en los acontecimientos, gracias a los testimonios de quienes estuvieron con él en el campo de batalla. Así, vamos conociendo, con la estructura de un documental y sin perder el poder de la animación, el desarrollo de la invasión a El Líbano a comienzos de los años ochenta, y de la masacre de Sabra y Chatila, en la cual murieron centenares de personas, entre las que se contaron muchos civiles.

Quizás uno de sus puntos fuertes -y también una de las razones de su crudeza- es el ambiente onírico que envuelve toda la historia, hasta que la desgranamos y desmenuzamos en una realidad concreta al final de la película. Es difícil no sentir que el corazón se detiene cuando nos damos cuenta de que, detrás de la animación hay un dolor de carne y hueso.

No quiero adentrarme más en la historia o en el desarrollo del film. Simplemente quiero decir que, después de verla, entiendo el motivo por el cual finalmente no se llevó la estatuilla a casa: es demasiado provocativa y dura para conquistar al amplio público, a la vez que despertaría una serie de tensiones entre la poderosa comunidad judía en Hollywood. No obstante, creo que es un interesante ejercicio cinematográfico evocar el pasado a través de la animación, y con la crudeza con la que es capaz de abordar un tema tan sensible.

Aun así, "Vals con Bashir" ha sido reconocida en diversos festivales y con muchos importantes premios alrededor del mundo como mejor película extranjera. Otro de los puntos fuertes de la cinta, que también ha sido reconocido, es la música. Resulta impresionante y adquiere un rol de relevancia en los momentos más brutales, con una excelente selección de canciones para las diversas secuencias.

Toda una experiencia sensorial que nos invita a ser testigos de nuestra naturaleza, de nuestro pasado y que, además, nos muestra que como seres humanos aprendemos poco de los errores cometidos. Quizás lo más lamentable es que su desgarradora historia no puede ser más actual, pese a que nos separan de ella más de dos décadas.

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