Testimonios ¿reales?

sábado, 10 de enero de 2009

Una de las noticias del día, además de la nieve en gran parte de España, es el número de personas sin trabajo, que ya superan los 3 millones. Como no podía ser menos, los canales de televisión se han volcado a ofrecer todo tipo de análisis y testimonios de un problema que, de momento, no tiene una solución cercana.

En uno de ellos, un joven de 32 años, con una carrera y un doctorado, se lamentaba de sus trabajos estacionales y de lo poco que recibe de paro (prestación mensual que da el Gobierno a los desempleados que han cotizado al trabajar durante un periodo previo): algo así como 572 euros, más los 240 que gana haciendo algunas horas de clase en una universidad. Pero claro, pagaba una hipoteca de un departamento nada pequeño -donde vivía solo- y tenía coche. ¿Es eso un testimonio de una persona que tiene problemas?

Vamos a ver. Si realmente no te alcanza el dinero para pasar el mes y tus padres tienen que apoyarte económicamente, pues vendes la casa y el auto, te buscas algo más modesto o alquilas otra cosa. Su filosofía era que debía seguir estudiando para encontrar un trabajo. ¡No! Ese no es el problema real.

¿Y qué pasa con los parados que son padres? ¿Y con aquellas familias en que ambos progenitores están desempleados? Dejémonos de tonterías y enfrentemos las cosas como son realmente. La mentalidad de mucha gente que pasa penurias para tener una casa propia y un auto en la puerta, no tiene una base sensata. Y es intolerable escuchar ese tipo de testimonios, cuando puedo decir con seguridad que su caso es solucionable y muy leve, si se tiene en cuenta la experiencia de otros que trabajan más de 10 horas diarias para poder mantener a su familia.

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