Tengo una duda

sábado, 31 de enero de 2009

Ya se ha estrenado "Doubt" ("La duda") con Meryl Streep. Desde que vi el avance de la película que tengo ganas de verla. Apenas tenga un momento y no arriesgue el quedarme dormido en el cine, iré. Y apenas la vea, claro que escribiré mis comentarios.

Sin palabras

Estos días están siendo de mucho ajetreo. Es lo que tienen las mudanzas.

Espero estar más comunicativo en los próximos días.

"Revolutionary Road" (2008)

viernes, 23 de enero de 2009

"Revolutionary Road", la última película de Sam Mendes y basada en una novela de Richard Yates, es toda una experiencia. Las razones son varias:

1. La actuación de Kate Winslet es impresionante. Se nota tanto la problemática interna de su personaje, de la misma forma en que es capaz de ocultarlas tras un velo de "todo está bien" y mi vida tiene una salida. Si no está nominada por esta película, no quiero ni pensar como estará en "The Reader", por la que sí corre en la categoría de Mejor Actriz.

2. Leonardo di Caprio siempre ha sido un actor de talento, pero que no siempre brilla como debe hacerlo. Ya lo vimos en "A quién ama Gilbert Grape", "This boy's life" y en alguna otra demostrando su valía y en esta ocasión también se asoma parte de ese don. No obstante, en muchas ocasiones es eclipsado por la estrella de Winslet.

3. Sam Mendes ya tiene experiencia en las películas que abordan la problemática de los suburbios. "American Beauty" -que a mí no me pareció nada espectacular- ya reflejó lo que ocurre dentro de las maravillosas casas de los buenos barrios. Y "Revolutionary Road" viaja hasta los años 50 para demostrar que en esa época el sueño americano más bien parecía una amarga pesadilla.

4. La sensación durante la película es de angustia, muy bien transmitida por la música y los personajes. En lo primero, el trabajo de Thomas Newman, siempre sonando a sí mismo, es impecable; en lo segundo, la construcción de quienes conforman el universo de los Wheeler (la pareja protagonista), es bastante acertada. Todos parecen vivir en una realidad irreal, en la cual no son felices, pero que se resignan a aceptar como su destino, con todas las consecuencias.

5. El final es arrollador, no sólo por lo que implica, sino porque la escena final debe ser una de las mejores que he visto en mucho tiempo, y que refleja la angustia y la resignación de las que hablaba en el punto 4. Todos tratamos de crear un mundo en el que poder vivir mejor, pero muchas veces ese mundo se viene abajo y debe construirse nuevamente. Algunos tienen éxito y otros no lo consiguen.

6. El ritmo de la película puede decepcionar, porque no es a lo que nos tienen acostumbrados. La cadencia, el agobio, el encierro, la dificultad para respirar, la falsa sonrisa y muchos otros elementos, se transmiten al espectador con mucha facilidad y empatía. Aún así, es una cinta muy correcta en cuanto a los estándares habituales de un drama de esta talla, sin aventurar en el lenguaje ni en el estilo.

7. Merecida la nominación de Michael Shannon como Mejor Actor Secundario. Es impresionante como, quizás, es el personaje más cuerdo, más acertado y que funciona como voz de la conciencia en un mundo de decorados al borde del colapso. Antes lo habíamos visto en películas como "Pearl Harbor", "Antes que el diablo sepa que has muerto" (uno de los mejores títulos del 2008) y "World Trade Center".

Ya están las nominaciones

jueves, 22 de enero de 2009

Y llegó la hora de la verdad. Las nominaciones a los Oscar han sido anunciadas y comienzan las apuestas. Como aún no he visto todas las películas y queda tiempo, de momento no me adelantaré. Pero sí creo que Penélope, pese a no haberse llevado el Globo de Oro a la mejor actriz secundaria, podría quizás tocar la estatuilla dorada.

¿La razón? Kate Winslet se llevó el globo por "The Reader", pero en los Oscar está nominada en la categoría principal y no en la secundaria. Además, hay dos actrices nominadas por "Doubt", lo que siempre se dice que disminuye posibilidades. Y sólo quedan Marisa Tomei (ya lo ganó por "Mi primo Vinny") y Taraji P. Henson ("El curioso caso de Benjamin Button"), que no sé como trabaja.

Con esto, creo que las opciones de Pe de llevarse a casa el Oscar y las mías de acertar, pueden mejorar. Pero como dije antes, no me adelantaré todavía.

De momento, las que suman más nominaciones son la de Benjamin Button, con 13; Slumdog Millionare con 10 y Milk con 8. Lo raro es que Cate Blanchett no esté nominada, cuando es una de las "favoritas" de la Academia. En fin, que no me enrollaré más y dejaré que las cosas ocurran cuando tengan que ocurrir. Aún queda un mes.

"Bienvenidos al norte" (2008)

domingo, 18 de enero de 2009

La comedia francesa siempre ha tenido mucho que decir en comparación a las de otros países, porque en general muestran con desenfado y con un estilo muy particular, hechos cotidianos en los que podemos vernos representados de una u otra forma. "Bienvenidos al norte" ("Bienvenue chez les Ch'tis"), es una buena muestra de ello.

La cinta tiene una mirada fresca y tierna sobre los prejuicios, la amistad y el amor. En ellos, basa una historia muy cercana y que conquista desde el primer momento. Un hombre que vive en el sur de Francia, con su mujer y su hijo, es destinado a una pequeña localidad del norte del país, donde tendrá que pasar al menos dos años.

Es aquí donde uno se da cuenta de que las ideas preconcebidas forman parte de nuestra vida diaria, dando por sentado que cosas que no hemos visto, son de tal o cual manera. Con una idea negativa en la cabeza, el nuevo encargado de Correos llega al pueblo de Bergues a cumplir su "condena", encontrándose con encantadores compañeros de trabajo, un cómodo lugar en el que vivir y otras cosas, aprendiendo que los prejuicios no son más que leyendas urbanas.

No voy a contar nada más, porque el resto hay que disfrutarlo. "Bienvenidos al norte" se ha convertido en su país en un fenómeno de taquilla y ha despertado el interés turístico de la zona que representa con tanta gracia y cercanía el actor-director-guionista, Dany Boon. Las razones se explican en que ha contado una historia muy simple, pero de la mejor forma: con una comedia entrañable, llena de buenísimos momentos cómicos sin reducirlos a los gags de flatulencias o pestilencias, y apoyándose en un efectivo grupo de actores.

Sólo me queda por decir que hace tiempo que no me reía tanto con una película y disfrutaba con la sencillez de un buen momento de cine. Para los entendidos -o los que quisieran serlo- seguro que no les parece una obra de arte. A mí tampoco, porque no lo necesita. De la misma forma que no necesita ser más profunda ni ahondar en las relaciones jefe/empleado, madre/hijo o de pareja. Solamente requiere mantenerse fiel a su espíritu: el ser una comedia cotidiana, graciosa, liviana y entrañable.

Importante: quedarse hasta el final de los créditos, aunque es algo a lo que todos deberíamos acostumbrarnos a hacer siempre.

"Milk" (2008)

sábado, 17 de enero de 2009

La última película de Gus Van Sant, vuelve a tocar el tema de la homosexualidad desde el frente, desde las armas, centrándose en la vida de Harvey Milk, el primer supervisor abiertamente gay en California, que fue elegido por votación popular casi a finales de los años setenta, para ser asesinado poco más tarde por otro miembro del San Francisco Board of Supervisors, quien también mató al propio alcalde de la ciudad.

Con una trama conocida y un final anticipado por el propio personaje, lo que queda es hacer un viaje desde el nacimiento de un líder político, de un hombre que se ganó su lugar en la historia política de Estados Unidos por su carisma y su entrega a las causas por las cuales luchaba. Y Van Sant sabe como hacerlo.

"Milk" recurre con éxito y maestría a la mezcla de imágenes de archivo con las del rodaje, dando una idea general del ambiente en Estados Unidos, de los primeros y tímidos pasos del movimiento homosexual por hacerse un lugar en la sociedad civil, y del duro enfrentamiento con los poderes establecidos. Este toque de "realismo" favorece al desarrollo de la historia, teniendo como hilo conductor el testamento grabado que dejó el activista, antes de morir.

Junto con la carrera política de Milk, que conoció varias veces la derrota antes de conquistar a los habitantes de San Francisco, se desarrolla también la historia de un país, de una época, de un movimiento social, de una liberación, de la necesidad de reconocimiento y respeto a los demás. Si bien en este caso la motivación es clara, también se puede extrapolar la iniciativa de éste activista a todas las luchas de minorías que aún no consiguen alcanzar el lugar que merecen en la sociedad.

Sean Penn, es el protagonista de esta historia y, casi como siempre, su interpretación es fabulosa. Sin caer en la caricatura, es capaz de dotar al personaje de movimientos y expresiones que no le son propias, pero que sí pueden ser fácilmente identificables para el gran público. Del resto del reparto, suenan los nombres del cada vez más efectivo Josh Brolin, en el rol del asesino; Victor Garber (alcalde); James Franco y Diego Luna, como las dos parejas significativas en la vida de Milk; y Emile Hirsch (Speed Racer), casi irreconocible tras unas gafas muy de la época.

El resultado no es todo lo lacrimógeno que podría esperarse, pero eso no quiere decir que la película no tenga humanidad. Simplemente, Van Sant ha sabido emocionar y contar una historia, dejando de lado el activismo y la alegoría sin fondo. No pretende ahondar en la intimidad del personaje, explotando su tendencia sexual, sino que se centra en la vida pública, en la política y en la caída de una personalidad dispuesta a conseguir un mundo mejor no sólo para sí mismo, sino que para todos. Y es ahí donde se encuentra su principal fortaleza.

La llamada del verdugo - Sesión 13 Taller Literario

jueves, 15 de enero de 2009

Es la guerra total. Pese al entrenamiento diario, a los esfuerzos por superarse, al arduo trabajo y a la amplia experiencia, nunca estamos preparados para esto. No sabes muy bien porqué estás ahí ni que haces entre esta gente desconocida, todos en fila, esperando algo que no tenemos del todo claro qué es, aún cuando sabemos que el precio de conseguirlo es muy alto. No importa –nos decimos en voz baja-, cuando decides unirte a la lucha ya no hay vuelta atrás y te entregas con toda el alma.

Como si flotases sobre ti, ves la imagen de lo que ocurre y te dices: ésta será la última vez. Lo repites una y otra vez, como un mantra, buscando templar los nervios.

Observas con recelo al hombre, cuchillo en mano, disfrutando su papel de verdugo. Pese al disfraz que lleva puesto, que alguna vez vio mejores tiempos y hoy está desgastado, te das cuenta que se enorgullece de cumplir con su misión. Uno a uno van cayendo, mientras tú, esclavo de las circunstancias, observas a la distancia. La carne sangrienta ya no te da asco, has perdido la sensibilidad y el respeto por la vida de los demás. ¿Cómo llegamos aquí?

Quedan sólo 3 personas delante. Es el momento de ponerse religioso. Te encomiendas a Dios y a los santos que hagan falta. Rezas en silencio para que, al llegar tu turno, no sea una experiencia dolorosa. Sientes la responsabilidad sobre tus hombros y el saber que tras de ti hay más que seguirán el mismo destino. Aún así, cada quien ocupa su lugar con un matiz de orgullo, sabiendo que si están ahí es porque han conseguido lo que querían, han cumplido su objetivo. Pero es hora de aceptar las consecuencias.

¿Por qué una mujer como ella, que apenas puede sostenerse en pie, llega a una situación así? ¿Qué la ha llevado a la misma aventura en la que tú, hombre fuerte y lleno de vida, te has metido?

Ha llegado tu hora. Tus piernas tiemblan ante el destino inminente. Ya no hay vuelta atrás. Adelantas dos pasos ante la llamada del verdugo, que balbucea algo tras el filo de un enorme garfio. Miras de reojo a los que están detrás de ti, con una mezcla de entrega y ansiedad. “Me pone un cuarto de jamón”, dices nervioso.

Haikus sueltos - Sesión 13 Taller Literario

Ruido de caudal,
Oigo a mi corazón
Decir tu nombre.


Árbol que cae
Viejo, cansado, roto.
Como mi amor.


Amaneciendo
Cada día sobre ti,
Anocheciendo.


Sol de enero,
Quemando el lado sur
Lejos del norte.


Al atardecer,
Mis ojos lloran ríos
Viéndote partir.


Ve al alto sol
Cantando tus penurias.
Calla al llegar.


Árbol mustio.
En sus ramas se posa
Un viento frío.


La noche negra
Esconde la belleza
De verte reír


La alta cumbre
Me recuerda lo bajo
Que puedo caer


Siete colinas
Nos rodean atentas
Al primer beso


Siembra la tierra
De canciones de amor.
Nace tu fruto.

El espejo - Sesión 13 Taller Literario

Mientras leo estas líneas, el mundo se desmorona sobre sí mismo. Las heridas, casi curadas, se vuelven a abrir en torrentes para esparcirse sobre mis pies. Tus palabras me hacen pensar que la vida nunca ha tenido sentido. Me quedo con la última frase de la despedida: “cada mañana recordaré que algún día fui feliz contigo”. Para mí no será posible. Ahora no me siento con fuerzas para hacerlo. Quizás en el futuro, quien sabe, lo lograré. Tengo la carta aún entre mis manos, mientras me miro al espejo.

Mientras al espejo me miro, entre mis manos aún la carta tengo. Lo lograré, quien sabe, quizás en el futuro. Para hacerlo, con fuerzas no me siento ahora. Posible no será para mí. De la despedida, con la última frase me quedo: “Cada mañana recordaré que algún día fui feliz contigo”. Que nunca ha tenido sentido la vida, me hacen pensar tus palabras. Sobre mis pies, para esparcirse, en torrentes se vuelven a abrir las casi curadas heridas. Sobre sí mismo se desmorona el mundo mientras leo estas líneas.

De la telebasura a la telemierda

Estoy impactado con las novedades televisivas. Esta última semana ha habido una lluvia de anuncios y desaciertos que no dejan de sorprenderme. Lo primero, la caída de Telecinco -cadena líder por mucho tiempo-, fagocitándose a sí misma con el desgaste de programas y rostros. Nunca podremos entender el porqué de una cuesta abajo que, de momento, parece no tener solución. Claro que si miramos con un poco de cuidado, al menos tendremos algunas pistas.

Ayer, por primera vez, me mantuve algo así como 5 ó 10 minutos viendo "El juego de tu vida", creo que el programa más asqueroso e infumable que se ha presentado en pantalla. Para quienes no saben de qué se trata, lo explico: una persona debe responder a una serie de preguntas -que previamente ha contestado entre unas 200- relacionadas con las áreas más íntimas y escabrosas de su vida. Así vemos cuestionamientos de corte sexual, de adulterios, de vínculos con los padres-hijos-maridos-esposas, que invitan al participante a continuar o le persuaden para retirarse. Y todo eso para llevarse 100 mil euros.

Pero no se queda sólo ahí, ya que en un lugar destacado del público, están los familiares o parejas de quienes se someten al interrogatorio, para que sea una suerte de macabro cara a cara. Debo reconocer que, asqueado, apagué el programa a los pocos minutos, preguntándome la real necesidad de, en primer lugar, participar en este juego; y, en segundo, invitar al público masivo a verlo. Por lo visto, mucha gente no piensa igual que yo, porque "El juego de tu vida" tiene una audiencia nada despreciable, a pesar de su tardía franja horaria.

No contentos con este absurdo, ahora pretenden lanzar (o relanzar) un programa en el cual la gente podrá solicitar pruebas de paternidad que se harán públicamente, para aclarar las dudas de quienes participen sobre si su ADN corresponde o no con su historial familiar. Y me pregunto: ¿es neceario hacerlo ante desconocidos? Si alguien tiene inquietudes al respecto, ¿por qué no lo solucionan en el ámbito privado?

Ante el panorama que se viene, creo que la telerrealidad, al menos la inicial, no era más que un juego de niños. Programas como "Gran Hermano" o "Supervivientes" o "La Isla de los Famosos", podrían contar con el sello Disney al lado de lo que se propone en la parrilla televisiva para los próximos meses. Además, ya se están viendo otras producciones más terroríficas, más sangrientas y cada vez más crudas. ¿Realmente el público quiere tanto circo?

No dejo de esperar programas interesantes, amenos, gratificantes y para un amplio público. Creo que una buena parte de la población también lo espera. Pero somos esclavos de las mediciones de audiencia y de la publicidad, quizás los peores enemigos de la televisión de calidad, que sólo recurren a mínimas porciones del mercado para elevar a un producto a las alturas o condenarlo al sacrificio. Nada más alejado de la satisfacción de haber disfrutado de un buen momento frente a la pequeña pantalla.

Hace un tiempo hablé de que la televisión iba por buen camino. No dejo de recomendar algunas magníficas series y telefilmes, pero aún queda toda una parte de la parrilla programática que está descuidada y en total abandono. Las mañanas están llenas de infumables bodrios, salvo contadas excepciones; y, las tardes, no son más que un batiburrillo de programas pseudoperiodísticos del corazón sin ningún tipo de vergüenza, además de culebrones y otros concursos tan tristes como "Mujeres, hombres y viceversa" o el fallido intento de versionar el éxito argentino de "La Lola".

Nos gustaría ver que las productoras externas y los gerentes de programación hagan funcionar sus neuronas más allá de la fórmula culo-caca-pis y de la telemierda, la peor cara de la televisión actual.

Cuento sin nombre - Sesión 12 Taller Literario (Tema: Amor y miedo)

martes, 13 de enero de 2009

Matilde caminaba sola sintiendo las piedras húmedas bajo sus pies desnudos. Tenía frío, aunque el sol del atardecer aún podía calentar su descolorido pelo.

Hace más de 50 años que había conocido a Edgardo, aquel hombre de mirada verde y rostro sincero, que la había enamorado nada más con decirle buenas noches. Pero ella no era presa fácil y, aunque el amor ya le provocaba temblores en las tripas, no se dejó convencer tan fácilmente.

Se conocieron en una fiesta de nochevieja, en el casco antiguo, justo en la escalinata que sube desde la Plaza Mayor. Era una noche muy fría de invierno, pero la cantidad de gente y el alcohol de la cena previa mantenían los cuerpos calientes. Ella se sentó a mirar la luna, alejándose de su madre y sus primas, para despejarse la cabeza y asentar un poco las dos copas de vino que se había bebido.

Matilde estaba mirándose los zapatos, los más elegantes que tenía en su armario y que guardaba para las ocasiones especiales. No eran excesivamente cómodos, pero le sentaban de maravilla a sus pies desnudos y les hacía adquirir un aire digno, muy distinto al calzado que utilizaba para hacer las labores de la casa y atender a su madre enferma. Llevaba ya 5 de sus 20 años cuidándola, mientras ella se iba desvaneciendo poco a poco, sin que el médico del pueblo pudiese ayudarla. Su padre las había abandonado hace 3 años, desesperado ante la lenta muerte de su mujer.

Mientras observaba el desgaste de sus escasos tacones, vio como dos pies enormes se posaban frente a ella, un peldaño más abajo. Un hombre alto, cuidadamente vestido y bastante atractivo a la luz de la luna se presentaba:

- Buenas noches hermosa dama, me llamo Edgardo y estoy de paso por el pueblo. ¿Sería impertinente pedirle que fuese mi guía al menos por unos minutos para conocer algo más de la ciudad?

Ella se sonrojó, pero agradeció que la media luz de las velas repartidas por todo el lugar, ocultasen el color de sus mejillas. Le miró y no fue capaz de pronunciar palabra. Los años de encierro le habían provocado una profunda timidez y prácticamente había olvidado lo que era relacionarse con gente fuera de su familia. Edgardo repitió la pregunta, pero ella volvió a refugiarse en el silencio incómodo, aquel del que no era capaz de salir, pese a sentir unas inexplicables ganas de perderse en sus largos brazos.

Se clavó una de las piedras en el pie izquierdo, tambaleándose y sintiendo un agudo dolor que le llegaba hasta la cadera. Pero siguió andando.

Luego de ese primer encuentro con Edgardo, del cual ella huyó rápidamente sin articular palabra, mientras el la seguía con la mirada, no volvió a verle por varios meses. No obstante, ella soñaba continuamente con esos ojos verdes a la luz de las velas, mientras unos brazos largos y fuertes la sostenían dulcemente en el aire. Lo volvió a encontrar un viernes, en el mercado, junto al puesto de los tomates. Intentó esconderse al verlo, porque iba con un desgastado vestido marrón y unos zapatos que apenas contenían sus pies, pero él ya la había visto. Se acercó hacia ella, la saludó con una graciosa reverencia y la miró, esperando que esta vez hubiese alguna respuesta.

Ella intentó disculparse por su atuendo, pero él hizo un gesto como quitándole importancia. Le explicó que tenía que volver a casa, donde la esperaba su madre. Él le preguntó si podía verla más tarde, pero ella negó con la cabeza. Ante la tristeza de los verdes ojos, le explicó que su madre estaba muy enferma y que no podía salir de casa, así como tampoco recibirlo en ella. Mientras decía esto, sus pies comenzaron a moverse y él la acompañó guardando una prudente distancia.

Antes de llegar a la puerta de su casa, Edgardo la cogió suavemente del brazo y le volvió a pedir que se viesen en otro momento. Ella, ruborizándose otra vez sin remedio, le dijo que mañana tendría que volver al mercado por la mañana y que podía esperarla allí. Rápidamente liberó su brazo, entró a casa y cerró la puerta, mientras las piernas le temblaban y apenas podía sostenerse.

Esa noche apenas durmió. Se levantó a primera hora de la mañana, ayudó a su madre a lavarse después de darle el desayuno y le dijo que tendría que volver al mercado. Al salir de casa, vio que a menos de 10 pasos estaba él esperándola. Ella se había puesto un vestido más bonito y había sacado sus zapatos de domingo. Edgardo salió a su encuentro y ella pensó que nunca había querido a nadie tanto como a él. Parecía absurdo, pero su corazón amenazaba con traspasar la suave tela de su vestido y salir corriendo por la calle.

El dolor en la cadera se agudizaba con el frío. Matilde veía como sus fuerzas flaqueaban y su delgado cuerpo parecía que iba a partirse en dos.

Se vieron muchas mañanas más, mientras ella iba al mercado con distintas excusas cada día y él, que ahora se había establecido allí por trabajo, siempre estaba ahí con ella. Solamente los domingos no podían verse, porque ella no podía salir con ninguna excusa y sólo se aventuraba a la calle cuando su madre le pedía que la llevase a misa, siempre que ese día hubiese podido reunir las fuerzas para hacerlo.

Edgardo y Matilde ya se habían declarado su amor, pero ella no podía dejar a su madre. Él, comprensivo, había entendido que la paciencia sería su mejor aliada para no perder a esa joven mujer. A sus 32 años, no encontraría a nadie que le mirase así.

Otra vez el dolor de la cadera. Las piedras estaban cada vez más resbalosas, pero al menos se habían vuelto menos puntiagudas y más redondeadas. Así era más fácil continuar caminando.

Tres meses después de que la madre de Matilde muriese, ella aceptó casarse con Edgardo, con la única condición de irse del pueblo, porque no quería llevar más el vestido negro ni taparse la cara en público. Él le ofreció irse al mar, donde su empresa comenzaría a desarrollar reformas en la zona portuaria. Sin pensarlo, ella se dejó llevar. Antes de cumplir el año, se habían casado en una pequeña ceremonia, con unos pocos amigos.
A partir de ese momento, Matilde pudo olvidar los años dedicados a su madre y al encierro al que había sido sometida. El hombre de los ojos verdes la había rescatado de ese destino y ahora se amaban libremente al ritmo de las olas.

Intentaron durante años tener hijos, sin conseguirlo. Decidieron que si el cielo no les ofrecía una familia más grande, tampoco era tan grave. Se tenían el uno al otro y eso bastaba. Él seguía dedicado a su trabajo en el puerto, mientras ella aprovechaba para leer y viajar por el mundo con su imaginación mientras observaba el mar azul de las costas mediterráneas.

Ella sentía ahora las piedras entre sus dedos, húmedas, con restos de arena. Las asía fuertemente con sus manos, mientras no paraba de caminar.

Matilde pudo decir que era feliz. No le faltaba nada en la vida, tenía al mejor hombre con el que hubiese soñado nunca. Se pasaban horas cogidos de las manos, hablando de lo que ella aprendía y de lo que él ya sabía. Ella se sentía segura, cómoda y plenamente enamorada. Él sentía lo mismo. Cada vez que Matilde comentaba sus lecturas del día, él hinchaba de aire sus pulmones y respiraba orgulloso ante su mujer, que se preocupaba de atenderle como a un rey, pero que siempre le sorprendía con su agilidad para aprender y entender lo que ocurría a su alrededor. Él la animaba a desarrollar ese don, pero ella sólo quería compartirlo con él. No necesitaba nada más.

Durante años se amaron, viendo como la vida y la historia se desarrollaba a la par que sus largas conversaciones: los cambios que se producían en España y el resto de Europa los impresionaban, a la vez que disfrutaban sabiendo que ellos lo habían anticipado como simples observadores.

Finalmente ella accedió a compartir lo que había aprendido, pero de una forma muy personal. Comenzó a escribir en innumerables cuadernos, con una caligrafía al principio muy infantil, pero que alcanzó una enorme belleza con los años. En ellos repetía casi palabra por palabra sus largas charlas con Edgardo, además de aventurarse con pequeños pensamientos y simples versos, llenando cientos de hojas cada semana. Él, además, alentaba esta distracción y le traía a casa todo lo necesario para continuar con sus escritos.

Cogió unas cuantas piedras y se las metió en el bolsillo del vestido. Las volvía a asir con fuerza, una y otra vez, haciéndose daño en los huesudos dedos.

Edgardo murió una mañana de junio. Un tonto accidente en el puerto se lo llevó para siempre. Matilde se enteró por los sollozos de la vecina subiendo la calle. Al mirarla, salió corriendo calle abajo, hacia el mar, lo más rápido que sus 71 años le permitían. Al llegar ahí le explicaron lo sucedido: una grúa se había descolgado y le había dado directamente en la cabeza. Nada que hubiesen hecho le podía salvar la vida. Ella no derramó una lágrima, se giró sobre si misma y se fue a casa.

Matilde cogió más piedras y las volvió a meter en los bolsillos. Las piedras húmedas ahora se habían convertido en arena fina, que se escurría junto con el agua entre sus pies. Ella siguió andando mientras el agua la iba abrazando suavemente, decidida a no volver.

Al recoger las cosas de Matilde, encontraron un cuaderno extendido sobre la mesa que estaba bajo la ventana del salón, frente al mar. Con una letra decidida se leía al final: “Tengo miedo de no saber vivir sin tu amor, de no hablar ni escribir nunca más. No quiero volver a tener miedo. Espérame mañana junto al mercado”.

Frío día productivo

Ya entregué el primer artículo en colaboración con la revista de PRL. Esta mañana he estado con Ana viendo el material (fotos, gráficos, organigramas, etc.) y entra a la primera revisión. En los próximos días me dirá qué le ha parecido.

Por un lado, contento de haberlo entregado; por otro, aliviado por la misma razón. La falta de práctica y el estar un poco oxidado en materia de escritura periodística me han sacado canas verdes. Aún así, espero que el resultado no esté del todo mal.

Además de eso, desayuné con Marta y Sonia, poniéndonos al día de los últimos éxitos literarios y preparando la próxima tertulia que, tal como vamos, tendrá que ser para los primeros días de febrero. Además, saludé a los ex compañeros de trabajo, que siempre viene bien verlos y saber de ellos.

Por lo demás, hace un frío espantoso en Madrid. Para mañana esperamos unos 2-3 centímetros de nieve, cuajada como el viernes pasado, pero el termómetro de hoy apenas superó los grados positivos. Ni con calefacción a 25º hay forma de entibiarse. Pese a todo, mañana tengo que salir a la calle a hacer algunas cosas que no puedo seguir postergando. Así que gorro, guantes y bufanda para enfrentar la aventura.

Ya he escrito algunas cosas para el taller del jueves, pero sigo esperando la inspiración definitiva. Hemos comenzado a escribir haikus, composiciones de origen japonés que van a lo esencial del lenguaje. No sabía que en castellano había varios autores que han dedicado parte de su obra a este tipo de creación. Veremos que va resultando en las próximas semanas.

¿La verdad? III y final

lunes, 12 de enero de 2009

Así terminó la polémica de la semana pasada. Reproduzco los dos últimos mensajes que intercambié con María. Creo que no se podía pedir más.

María dijo:

Inherente, según el diccionario de la RAE: "que por su naturaleza está de tal manera unido a algo, que no se puede separar de ello". Si te los quitan, o no los tienes ( como las mujeres o los negros en gran parte del mundo), es porque son adquiridos, no inherentes. Es decir, producto de una larga y difícil lucha en nuestro proceso de civilización ( concepto distinto al de "cultura". Diferencia importante, porque está en el orígen, por ejemplo y sin ir más lejos, de todas las grandes guerras europeas del siglo XX - y sospecho, que en el orígen de tu error con el relativismo cultural-). Hay un hermoso epitafio griego: "doy las gracias por ser griego y no bárbaro, hombre y no mujer, libre y no esclavo" (este hombre, hace más de 2000 años, ya tenía claro que los derechos no son inherentes). Me sorprende que un estudiante de ciencias políticas niegue la esencia de la misma. Tenemos derechos no por Naturaleza, sino por convención, porque hemos decidido, después de muchos avatares, que ese es el modo inteligente y bueno de vivir que corresponde al ser humano. Esa es la grandeza del ser humano.

No soy romántica en mi argumentación ( que sí en otros aspectos de mi vida,) sino racionalista. Me considero, orgullosamente, una "hija de la patria" ( heredera de la Revolución Francesa).

Creo que nuestas posturas ya están suficientemente claras. Un saludo.


Tomás en Europa dijo:

Creo que ya ha sido suficiente como bien dices, en cuanto a declaración de principios y posturas.

La discusión de inherencia-adquisición daría para mucho análisis y teorización, pero la verdad es que ahora se me vienen encima muchas cosas como para dedicarle el tiempo adecuado -aunque debo reconocer que me encantaría poder hacerlo-.

Sólo quiero puntualizar que una cosa es que por convención se hayan reconocido y otra muy distinta que, por naturaleza, los individuos puedan tener derechos que les son inherentes. Con esto quiero dejar claro que aún cuando no existiese esa convención, el Hombre seguiría contando con esos derechos.

En cuanto a la visión romántica, me refería más a la visión de los hechos históricos que ocurren en la lejanía que jamás se compararán con los realistas de quienes han participado de ellos. Espero que tú, tal como dices, y todos tengamos la oportunidad de ser románticos en otros aspectos de la vida, pues de lo contrario no estaríamos completos.

Ha sido un placer "conocerte" a través de este medio. Saludos.

Un globo dorado

Kate Winslet ha triunfado. Y aunque reconozco mi derrota porque apostaba a ganador con Penélope Cruz y su papel de "Elena" en la última cinta de Woody Allen "Vicky Cristina Barcelona", no puedo dejar de hacerle un pequeño homenaje a una actriz que me gusta desde antes de Titanic y que nunca ha dejado de sorprenderme con su talento y fuerza interpretativa.

Este año, la actual esposa de Sam Mendes, ha resultado doblemente premiada: por "The Reader", como mejor actriz secundaria y por "Revolutionary Road", como actriz principal. Lamentablemente, aún no he visto ninguna de las dos, pero están en la lista de deseos hace algún tiempo.

Es el premio al esfuerzo de una larga y exitosa carrera que comenzó con "Heavenly Creatures", del neozelandés Peter Jackson, el mismo de la saga de "El señor de los anillos". Continuó con "Sense and sensibility", "Titanic", "Holly smoke", "Olvídate de mí", "Finding Neverland", "La vida de David Gale", "Iris" y otras tantas que le han valido siempre el reconocimiento de la crítica y varias nominaciones a los Oscar (es una de las pocas, sino la única, en reunir 4 nominaciones antes de cumplir los 30 años).

Con este triunfo, el camino hacia la estatuilla dorada está marcado. Quizás sería mucho pedir el premio en ambas categorías, pero al menos creo que podría salir de la ceremonia con algo más que una sonrisa. Se merece un reconocimiento que le ha sido negado tantas veces, por su entrega, su dedicación y por un talento que parece no tener límites.

"Te doy mis ojos" (2003)

sábado, 10 de enero de 2009

Esta noche he visto la película de Icíar Bollaín, "Te doy mis ojos", que le valió varios reconocimientos cinematográficos y reafirmar su calidad como directora. La trama se hunde en la vida de una mujer maltratada, no tanto de forma física como de psicológica. La directora la asume con prudencia, quizás empatizando con la historia desde el punto de vista femenino, sin caer en el melodrama de excesos y golpes, sino con una violencia latente, el miedo como protagonista y un viaje sin retorno al amor enfermizo.

Pilar, el personaje sobre el cual se asienta la historia, está magistralmente interpretado por Laia Marull (próximamente en una película filmada en USA, Gallowwalker) es una mujer rota. Tal como ella dice, sus heridas no son externas sino que las lleva por dentro. Vive presa del miedo y del amor, en un juego de más sombras que luces, que la lleva al límite de su cuerpo, sus creencias, su valor personal y su vida.

Su contraparte -el siempre efectivo Luis Tosar- es Antonio, un hombre con muchas carencias y prisionero de sí mismo, que terminará por llevar a su celda a todos los que lo rodean. Su inseguridad, sus miedos, su virilidad amenazada por sus propias fantasías, lo arrastran en un caudal de sentimientos negativos y actos deplorables. Sin justificarlo, creo que no podría haber sido de otra forma. En su vida no había otra posibilidad, otra realidad. Sólo amaba de una forma equivocada, enferma y quizás a quien no debía.

Lo bueno de la película es su distancia para no caer en el facilismo de un tema muy actual, que siempre despierta sentimientos en el espectador. Por el contrario, lo aborda como un testigo mudo de una realidad vigente, dolorosa y trágica, y aunque existe esa empatía hacia la víctima, no deja de mostrar el lado "humano" del victimario, sus intentos por ser mejor, por cambiar, por tratar de ofrecer algo que no es capaz de entregar. Al menos, se agradece que no se haya caricaturizado al abusador como un ogro sin sentimientos.

Como toda obra, tiene sus debilidades, pero se minimizan en una historia potente, bien actuada - con un reparto que completan Candela Peña y Rosa María Sardá-, y dirigida con oficio y talento por Bollaín.

Testimonios ¿reales?

Una de las noticias del día, además de la nieve en gran parte de España, es el número de personas sin trabajo, que ya superan los 3 millones. Como no podía ser menos, los canales de televisión se han volcado a ofrecer todo tipo de análisis y testimonios de un problema que, de momento, no tiene una solución cercana.

En uno de ellos, un joven de 32 años, con una carrera y un doctorado, se lamentaba de sus trabajos estacionales y de lo poco que recibe de paro (prestación mensual que da el Gobierno a los desempleados que han cotizado al trabajar durante un periodo previo): algo así como 572 euros, más los 240 que gana haciendo algunas horas de clase en una universidad. Pero claro, pagaba una hipoteca de un departamento nada pequeño -donde vivía solo- y tenía coche. ¿Es eso un testimonio de una persona que tiene problemas?

Vamos a ver. Si realmente no te alcanza el dinero para pasar el mes y tus padres tienen que apoyarte económicamente, pues vendes la casa y el auto, te buscas algo más modesto o alquilas otra cosa. Su filosofía era que debía seguir estudiando para encontrar un trabajo. ¡No! Ese no es el problema real.

¿Y qué pasa con los parados que son padres? ¿Y con aquellas familias en que ambos progenitores están desempleados? Dejémonos de tonterías y enfrentemos las cosas como son realmente. La mentalidad de mucha gente que pasa penurias para tener una casa propia y un auto en la puerta, no tiene una base sensata. Y es intolerable escuchar ese tipo de testimonios, cuando puedo decir con seguridad que su caso es solucionable y muy leve, si se tiene en cuenta la experiencia de otros que trabajan más de 10 horas diarias para poder mantener a su familia.

+ nieve sobre Madrid

viernes, 9 de enero de 2009










Hoy ha sido un día completamente blanco.

Nieva sobre Madrid

Sin palabras...

¿La verdad? II Parte

He estado intercambiando ideas con María (no sé quien es) que también ha escrito comentarios en el blog al que hice alusión en el post anterior. Lo reproduzco aquí para que puedan estar al tanto.

Así va la cosa:

María dijo...

Sí, Tomás en Europa, Pinochet era un golpista y Allende un presidente elegido democráticamente, esa es la verdad. El Dr. Soto, un testigo que logró sobrevivir a pesar de que querían "matarlos como a ratas" (hay grabaciones de esa verdad histórica). Muchos de sus amigos acabaron desaparecidos, aunque estoy segura de que él hubiera dado lo que fuera porque no hubieran sido torturados, asesinados ni hechos desaparecer, sino que hubieran "aparecido", como esos cuatro, que poco restan a la espeluznante cifra global. Pero la verdad es así de dura.


Sí María, Pinochet fue un golpista y Allende fue electo de forma democrática. Esos son hechos tangibles y conocidos.

Todo lo que pasó a partir de ahí, son interpretaciones de la verdad que difícilmente conoceremos.

No voy a polemizar sobre buenos y sobre malos -que eso no está en discusión ni en duda-, ni sobre quien actuó de una forma u otra -porque tampoco está en duda-, ni menos a justificar lo injustificable. Sólo quería decir que hay tantas verdades como seres humanos y dependerá de sus experiencias y de su realidad la que ellos esgriman como verdadera.

Simplemente manifiesto que así como el doctor Soto escribe su verdad, muchos otros han escrito la suya. Y te aseguro que para cada uno de ellos, es tan válida como para nosotros mismos -tu, yo, el autor de este blog y muchos otros- lo es la nuestra.

Es sólo que me cuesta aceptar las verdades únicas y unívocas. Prefiero escuchar todas las "verdades" y hacerme una idea general.


María dijo...

Tomás en Europa ¿has leído el libro?
Afortunadamente hay jueces y tribunales que se encargan de poner "ciertas verdades" a buen recaudo. También afortunadamente, los derechos humanos son una verdad única y universal, no todas las verdades valen lo mismo y no todos los valores son equivalentes. Personalmente, como mujer, me alegro de vivir en una parte del mundo en la que se ha avanzado notablemente en la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, y no en uno de esos países en los que la ablación del clítoris forma parte de la "verdad" de sus costumbres ( te aeguro que, ante eso, no me basta el hacerme con una "idea general"). Estoy convencida de que, cuando se jugó la vida en el palacio de la Moneda, el Dr.Soto tenía bien clara la diferencia entre "verdades reales e imaginarias". El relativismo cultural es una moda que hizo mucho daño.

Estoy de acuerdo con que cada periódico tiene su visión de las cosas, pero por eso tenemos claro que los periodistas no son historiadores.


Tomás en Europa dijo...

No María, no he leído el libro del doctor Soto, aunque justamente hoy me lo han recomendado. Pero sí he leído muchos otros documentos de la época durante mis estudios de Ciencia Política, así que cuando digo que las verdades son muchas, sé de lo que hablo.

Concuerdo plenamente en que los derechos humanos son verdades universales y, más que verdades, son un valor inherente a todos los hombres y mujeres. De la misma forma, también celebro el vivir en un lugar del mundo donde la igualdad es un presente y no una aspiración -aún cuando queda mucho camino por delante en muchas cosas, pero eso es tema de otro comentario, de otro blog, de otro momento-.

Más que moda, el relativismo me parece una postura útil, desde la cual estás abierto a cuestionar, conocer y aventurarte más que quedándote en la información unilateral. Prefiero tener ideas propias a heredar las que otros me han transmitido. El relativismo te abre mundos infinitos de posibilidades que, bien manejadas, te pueden acercar más a aquella visión global o idea general, no por eso más vacía o superficial. Las tonalidades de gris muchas veces son más sabias que el negro o el blanco.

Y en cuanto a la última frase, que me toca profundamente por mi carrera académica, debo decir que, de la misma forma en que los periodistas no somos historiadores, los historiadores, los abogados, los médicos, los psicólogos y los ingenieros no son periodistas, aunque muchos se lo tengan creído.

¿La verdad?

miércoles, 7 de enero de 2009

Me encontré con este texto en un blog:

Cuando la verdad reaparece... (Ernesto Calabuig)

El pasado jueves 4 de diciembre de 2008 tuve la suerte de asistir al acto de presentación del libro del Dr. Óscar Soto El último día de Salvador Allende, que se celebró en la Casa de América de Madrid. Nunca mejor dicho "celebrar", pues escuchar las palabras del doctor Soto (médico de Salvador Allende), del embajador -y gran orador- Osvaldo Puccio (ambos estaban en el Palacio de la Moneda aquel nefasto 11-S-1973 mientras la aviación del golpista Pinochet realizaba su macabra tarea), de la hija de Isabel Allende, de Ernesto Ekaizer... fue una auténtica celebración de esa verdad que Allende predijo que reaparecería con el tiempo. Un acto de justicia, no un acto justiciero. Palabras calmadas, certeras, bien elegidas, la voluntariosa precisión del recuerdo 35 años después, los homenajes debidos. De ahí la emoción, la gran emoción.

Y esto es lo que respondí:

Creo que hay que ser muy cautos con la idea de "la verdad". Mucho se ha discutido acerca de cuál verdad es la real y cual es la imaginaria. Todo dependerá del prisma con que se le mire.

Como chileno, debo decir que en el caso del Gobierno de Allende y el golpe militar, hay aún un velo muy tupido que oscurece los acontecimientos, existiendo versiones completamente opuestas dependiendo de la fuente de información a la que acudamos.

Ejemplo de esto, es que el famoso informe Rettig que se hizo en Chile para oficializar la lista de detenidos desaparecidos bajo el régimen de Pinochet, se ha puesto en duda estas últimas semanas con la "aparición" de cuatro personas que figuraban en el registro como muertas por la dictadura.

Aún así, creo que las palabras de la Presidenta Bachelet son muy acertadas: cuatro casos no echan por tierra un trabajo de investigación ni menos el llamado de justicia de muchas familias que aún esperan información sobre sus parientes.

Con todo lo anterior, no quiero decir que el señor Soto mienta, sino que probablemente su verdad sea distinta a la de muchos otros chilenos. Y con eso, creo que se debe ser más cuidadoso y menos tajante, que las verdades absolutas son las que han llevado al mundo a conflictos absurdos. Sino, sólo basta con abrir cualquier periódico cada día.

Desperate Housewives - Quinta temporada

Lo que está dando de sí la quinta temporada de "Desperate housewives", a mi gusto uno de los productos más rentables y mejor logrados de los últimos años en la pequeña pantalla.

Me quito el sombrero ante el creador de la serie y la capacidad del equipo de guionistas para darle vueltas a una historia que, cuando parece agotarse, siempre encuentran una salida que, además, es llamativa y muy graciosa.

Los personajes, pese al salto de 5 años entre la anterior temporada y ésta, siguen muy bien dibujados y, aunque la vida y las experiencias les han hecho cambiar, jamás han perdido el dibujo claro que han venido trazando en cada uno de los capítulos emitidos. Imbatible es la perfecta ama de casa, Bree Hodge (la ex Bree Van de Kamp) -a mi gusto el mejor personaje de la serie- que se desenvuelve en un mundo real que muchas veces le es hostil, pero sin perder el maquillaje y la apariencia. Real como la vida misma.

Yo sigo y seguiré enganchado por el momento. Cuando anunciaban las 7 temporadas de "Desperate Housewives" me parecía una locura, pero ahora creo que hay talento suficiente para llevarla a buen puerto. Si no es así, por favor que sepan retirarse con dignidad cuando aún el espectáculo está en lo más alto.

"The Tune" (1992)

Hace muchos años, creo que fue en "El show de Tracey Ullman" -aunque no estoy seguro de si fue ahí porque ese fue el origen de "Los Simpsons"- o quizás en algunas cortinas de MTV, conocí los dibujos de Bill Plympton, un artista americano del comic con un estilo muy particular, irónico y bastante libre.

Ayer, me puse a ver "The tune", una de sus películas y me pareció genial. Un compositor desesperado por la falta de imaginación, hace un corto pero intenso viaje a través de lugares y personajes que le ayudan a encontrar aquellas letras y notas musicales que lo han abandonado. Plympton, con una mano muy suelta para el dibujo y con bastante humor, nos lleva a través de este viaje junto a canciones muy interesantes y graciosas, cada una con su particular estilo, sin caer en la repetición innecesaria.

Dura algo menos de 70 minutos, pero me parece un metraje perfecto para un producto de este tipo (y que quede registrado que no uso producto con sentido peyorativo). El director-dibujante sabe como llenar cada segundo y no nos deja de asombrar con una mente privilegiada para una imaginería artística de primer nivel y muy creativa.

Es uno de aquellos pequeños lujos que se pueden tener hoy en día gracias al amplio mercado del DVD que, debo reconocer, cada día me sorprende más por su amplia y arriesgada oferta. Que siga así.

Lecturas del nuevo año

martes, 6 de enero de 2009

Ya me tocaba volver a leer en inglés. Esta vez, el turno es de Joanne Harris ("Chocolat") y su último libro editado en España "Gentlemen & Players", claro que yo me lo compré en el último viaje a Inglaterra y por eso está en ese idioma.

Me he propuesto como meta leerme, al menos, 3 libros en inglés este año. Además, estoy viendo todas las series y películas que puedo (cuando tengo las suficientes ganas de esforzarme) en inglés, de manera de mejorar algo el oído, el vocabulario y la pronunciación.

Me queda mucho camino por delante aún, pero por algún sitio hay que comenzar.

Por lo demás, me he terminado dos libros en lo que va de año, claro que ambos los comencé en los últimos días de 2008, así que no es para asustarse. "Qué debes saber para parecer un cinéfilo" (muy interesante en cuanto a cultura general del Séptimo Arte) y "El arte de rechazar una novela" (un libro muy gracioso sobre las cartas que envían los editores a un proyecto de escritor).

Y pronto tendremos que acordar el libro de la siguiente tertulia que, después de estas vacaciones, supongo que tendremos energías renovadas para retomar los buenos hábitos.

Mi artículo de PRL ya está terminado y tengo que entregarlo antes del viernes. A ver cuando podré quedar con la editora para que lo veamos en conjunto.

"Night on Earth" (1991)

Como es una época de ver películas, he aprovechado para ponerme al día con una de las que tenía pendientes de ver hace tiempo y, pese a no ser de mis directores favoritos, la experiencia no ha sido nada negativa.

Por un lado, tengo debilidad por los repartos corales y la suma de nombres talentosos siempre me llama la atención: Gena Rowlands, Winona Ryder, Armin Mueller-Stahl, Roberto Benigni, Rosie Perez y Beatrice Dalle, son las cabezas de un cast de ensueño, acompañados de secundarios poco conocidos para el gran público.

"Noche en la tierra" nos recrea cinco historias de taxi en diferentes ciudades: Los Angeles, Nueva York, Paris, Roma y Helsinki, en las que su director, Jim Jarmusch, se adentra sin muchas profundizaciones en los mundos y realidades de cada uno de los personajes, algunos satisfechos con la vida, otros que buscan su destino, mientras unos disfrutan de una condición que otros padecen. Así, cada una de las historias es independiente y precisa, sin muchos recovecos, pero permiten al espectador conocer unas vivencias que no le son propias, pero que puede percibirlas como reales.

Lo que me pasa con Jarmusch es que creo que se le sobrevalora, pero no puedo decir que no tenga oficio. Sabe llevar la historia y apunta siempre hacia el éxito, pero con un tinte de independiente y rebelde que se ha convertido en su alternativo estilo de cine. Sus otras cintas lo demuestran: Coffee and cigarettes, Flores Rotas o Dead Man, que han tenido repercusión en los círculos cinematográficos, pero que no han sido acompañadas por grandes taquillas.

Ya sabemos que el público prefiere el circo a la calidad, en la gran mayoría de las veces, pero aquí llegamos a la eterna discusión: ¿hago arte para mí y una élite, o para el público en general?

Esta noche vienen los Reyes

lunes, 5 de enero de 2009

En medio de la crisis, del paro que aumenta, las deudas que se multiplican y el dinero que escasea, los españoles echan la casa por la ventana para celebrar la venida de los Reyes Magos, los tres sabios que traen regalos para los niños y para los adultos, en la medida de lo posible.

Ésta será la tercera y última fiesta, después de la Navidad y el Año Nuevo... por fin se terminará todo y comenzarán las rebajas, acompañadas de la cuesta de enero, esa que cada vez es más pronunciada. Pero parece que nada pasa y son sólo algunas deudas más... que alguien les quite lo comido y lo bailado y lo bebido.

Lo único que puedo pedir a los Reyes es que no nos traigan más fiestas interminables y que sólo se preocupen de repartir trabajos, mejorar los sueldos, unas hipotecas más manejables, mejores políticos, el fin de la telebasura, la paz en el mundo (me siento como Miss Mundo diciento esto), el fin de las hambrunas, un planeta menos contaminado, las riquezas mejor repartidas, más tiempo para disfrutar de la familia y los amigos, salud para todos y muchas otras cosas que se me escapan.

La verdad es que no quiero juguetes agresivos ni muñecas aprincesadas. Prefiero los libros y los DVD's, cosas más estimulantes. Quiero igualdad, respeto y tolerancia. Quiero un mundo mejor. ¿Es mucho pedir?

"Once" (2006)

domingo, 4 de enero de 2009

Escribir sobre "Once" cuando la he terminado de ver hace unos pocos minutos me parece difícil. No porque me cueste escribir sobre ella, sino porque deja una sensación tan agradable el verla y unas ganas de procesar toda esa música otra vez, que hasta parece una falta de respeto el aventurarse en algo así.

La cinta se caracteriza por una historia muy sencilla, simple, cotidiana sin ir muy lejos: chico+chica que se "deslumbran" al ritmo de la música que componen y tocan, y que, por las vueltas de la vida, les ocurren cosas que los hacen seguir el camino que deciden tomar (no voy a contar nada específico de la película por si alguien no la ha visto). Hasta aquí, puede parecer cualquier trama ya sabida, pero la gracia es que está contada sin ñoñerías ni con la facilidad de muchos films: simplemente las cosas ocurren en su debido tiempo y de la forma en que deben ocurrir.

Es allí donde radica su principal encanto, su fortaleza: en una historia de ¿amor? sin dobleces ni mentiras, donde lo que vemos es lo que hay. Casi la vivimos en carne propia y entendemos lo que ocurre, las reacciones y los momentos. Todo esto acompañado de una música muy lograda, correcta y precisa para cada instante, que llega a su punto más alto -desde un punto de vista muy personal- la primera vez que cantan juntos, pero que casi nunca agota (excepto en un track que se repite varias veces en la segunda mitad y que puede llegar a cansar).

Uno de los descubrimientos de la película es el talento de los actores: Glen Hansard y Markéta Irglová, que no sólo interpretan a los personajes y las canciones, sino que además firman la letra y la música de toda la banda sonora. Sus carreras han sido bastante mínimas y, de momento, no tienen nuevos proyectos actorales en carpeta.

Nominada al Oscar y al Grammy por su música -sólo ganó el primero por Mejor Canción por "Falling slowly"- y triunfadora en muchos festivales, aclamada por la crítica y el público, "Once" se convirtió en un fenómeno hace un par de años, incluso siendo considerada una película indie y "pequeña", más aún porque su director John Carney se ha caracterizado por films de bajísimo presupuesto, prácticamente artesanales. Después de ella, Carney se encuentra finalizando un proyecto que nunca llegó a ver la luz y en la pre-producción de uno nuevo.

La película tiene mucho más encanto que talento cinematográfico, pero nos enseña una importante lección: las buenas historias conquistan a crítica y público cuando son honestas y no intentan engañar a nadie. Éste debería ser un tópico más común en un cine sobrecargado de espectacularidad vacua y demasiadas expectativas. Quizás el verdadero camino esté en el corazón y el alma, en buenas ideas y en un trabajo más personal.

"RocknRolla" (2008)


La última película de Guy Ritchie, el ex de Madonna, es toda una experiencia. No sólo por el incansable juego de imágenes en distintas velocidades que inundan la pantalla, ni por el reparto coral de calidad que sostiene el film, ni por ser el regreso -después de varios tropiezos- de un director que tiene muchas cosas que decir aún. No,
RocknRolla va mucho más allá.

De momento, es una de las cintas más adrenalínicas que he visto el último año, con un constante juego de verdad/mentira, malos/muy malos, culpables/más culpables, que la llenan de momentos de tensión y otros muy cómicos. Y aquí es donde le doy, quizás, la mayor valoración: en que no se toma en serio a sí misma como película de acción, algo que siempre se agradece entre tantas pretensiones -casi nunca bien logradas- o vueltas de tuerca imposibles.

Ritchie, que además ha escrito la historia, tiene ese toque
tarantiniano de saber cómo quitarle hierro a las escenas cuando parecen demasiado serias y lograr una risa cómplice del público que está disfrutando ante algo muy poco acartonado y que no quiere ser perfecto. Recurre a la humanidad de los personajes, a sus propias carencias y debilidades, y a esos momentos de la vida en que no todo debe llegar al lugar que habíamos planeado. No hay un plan perfecto ni todos ganan en la vida; los malos son a veces menos malos de lo que aparentan y, los muy malos, tienen un lado que los hace ser peores.

Y, por sobre todo, sabe reirse de sí mismo y compone una película como ésta, que logra mantener el interés, que es capaz de sorprender y que no pierde su norte en ningún momento: no es cine arte ni una obra del neorrealismo italiano. No, simplemente es lo que quiere ver el gran público: entretenimiento, acción, risas y una historia que tenga de donde asirse para no caer en el ridículo, en la autocomplacencia o en la autosatisfacción en la búsqueda de grandes cosas.

Muy bien elegida la música, que acompaña en todo momento el ambiente y la acción. Y menciono nuevamente a los actores: Thandie Newton, el veterano Tom Wilkinson y Gerard Butler, entre los más conocidos. Cada uno está donde debe estar y eso es un gran trabajo del director-guionista.

Un pequeño homenaje

viernes, 2 de enero de 2009

Qué pena comenzar el año con una noticia así. Una compañera de Ciencia Política murió en un accidente mientras hacía rafting en el sur de Chile, a los 31 años.
Hace mucho tiempo que no nos veíamos ni manteníamos un contacto regular, pero en el tiempo en que fuimos compañeros, Claudia fue una gran persona, muy cálida, siempre dispuesta a ayudar, y con la que compartí algunos interesantes trabajos y debates.
Simplemente quería hacerle un pequeño homenaje y enviarle toda la fuerza posible a su familia.